CAPITULO NUEBE

Como por el Consejo Rreal de Indias fue proveydo por governador de

Benençuela el liçençiado Juan Perez de Tolosa, el qual, viniendo a

Venençuela, corto la cabeça a Carabajal, y como la gobernaçion fue

quitada a los Bezares.

Carabajal, quando mas metido estava en sangre y mas cercano a poner por

obra sus ynicos disinos, fue frustado dellos, porque en el ynterin que

las cosas rrecontadas despues de la muerte del governador Jorge Espira

pasaban en Venençuela, fueron a España al Consejo Rreal de Indias y al

propio Enperador muy grandes y particulares quexas y rrelaçiones, asi de

la gran destruyçion que los governadores y factores de los Bezares abian

hecho en Venençuela en muchas provinçias de naturales, y avn todavia

hazian, haziendo esclavos los yndios y rrobandoles y rrancheandoles sus

haziendas, como de la grande opresion y fuerça que los españoles de

ellos rreçebian, teniendolos en perpetua servidumbre con titulo y color

de abelles dado fiadas algunas mercadurias y llevandolos forçiblemente a

las jornadas, donde por parte de los malos tratamientos que de los

capitanes rreçebian, eran miserablemente muertos; y demas desto nunca le

pagaban ni abian pagado al Rrey sus quintos ni cunplido las otras

capitulaciones que hizieron y pusieron, por lo qual determino de

quitalles el govierno de aquella tierra a los Bezares, que tan contra

justiçia administraban; y para este efecto y para tomar rresidençia en

toda aquella costa, desde el Cabo de la Bela hasta Cubaagua, nonbro por

juez y governador al liçençiado Juan Perez de Tolosa(A), el qual llegado

a la governaçion de Venençuela o a la civdad de Coro, casi a la propia

sazon que Carabajal mato a Felipe Dutre y a Bartolome Berzar y a los

demas, y hallando[176] en Coro al liçençiado Frias, que ya abia benido

de Cubaagua, tomandole rresidençia lo dio por buen juez y lo enbio a

Santo Domingo, donde luego, por soldados que se desgarraron y huyeron de

Carabajal, con temor que de morir a sus manos tuvieron, supo Tolosa las

nuebas crueldades y tiranias por el cometidas, avnque ya abia sabido de

la manera que abia entrado en Coro y lo que abia alli hecho, y la

violençia con que abia juntado la jente que consigo tenia.

Demas de lo dicho, fue hecha rrelaçion del gran rriesgo en que otros

muchos soldados que en poder de Carabajal abian quedado, estaban de ser

por el muertos, por el particular odio que con ellos tenia, por lo qual

fue yncitado el governador Tolosa a con mas brevedad partirse en demanda

de Carabajal con çierto numero de gentes que para el mesmo efecto abia

alli juntado el liçençiado Frias. Y llevando consigo buenas guias o

interpretes y mucha diligencia en que no se le diese abiso de su yda a

Carabajal, camino la buelta del Tocuyo a muy grandes jornadas, sin

detenerse en el camino cosa ninguna; y en todo se dio tan buena horden y

modo, que sin ser sentido amaneçio vn dia con su gente en el rrancho de

Carabajal, y çercandolo con todo cuydado fue por el preso y puesto en

seguras prisiones, con la guardia de soldados que se rrequeria; y porque

no sabia que tales fuesen las generales voluntades de todos los soldados

que con Carabajal estaban, ni si abria nuebos bulliçios por estar por

ventura todos conjurados, hizo llamamiento con mucha modestia de los que

en aquella sazon estaban con Carabajal, porque la mayor parte de ellos

abian ydo con vn capitan Juan de Ocanpo a descubrir çiertas poblazones o

provinçias de yndios cerca de alli; porque Carabajal, no abiendo querido

seguir su primer proposito y palabra que a Pedro de Linpias abia dado de

yr a poblar los omeguas o Dorado, que Felipe Dutre abia descubierto, por

pareçelle jornada muy larga y de mucho rriesgo y avn mal afortunada, por

averse perdido en ella tanta gente como se abia perdido, abia mudado

proposito y determinado entretenerse por alli algunos dias con su gente,

para despues hazer lo que la ocasion le ofreçiese.

Juntos, pues, los soldados que en el alojamiento o rrancheria de

Carabajal abia, Tolosa les mostro las provisiones que del Rrey traya y

les hablo eloquentemente, diziendoles que el efecto de su venida no era

ni abia sido para agrabiar a nadie, sino para dalles toda libertad y

contento, porque el Rrey no solo abia quitado la juridiçion a los

Bezares, como se a dicho, mas mando que ningunos soldados fuesen

detenidos por ninguna devda que les deviesen, y que ellos gozaban con

sosiego de todas las libertades que Su Majestad les daba, y que ninguno

se alborotase de ver que abia preso a Carabajal, pues lo abia hecho para

con mas quietud ser ynformado de do[177] que convenia al serviçio del

Rrey y de todos ellos; que si en el hallase cosa yndebida o yndina de su

persona y cargo, que el lo enbiaria al Audiençia, donde fuese oydo y

sentençiado.

Con estas y otras razones que Tolosa dixo y trato con los que alli

estaban, a los amigos de Carabajal y que deseaban su libertad, agrado y

contento, y a los demas dio buena esperança de lo que deseaban, y asi

todos de conformidad le rrespondieron que lo que Su Magestad abia hecho

en enbiarle a el por governador abia sido como de clementisimo

Enperador, y lo quel alli yntentaba y pensaba hazer eran cosas de

prudente y desapasionado governador; y asi tomaron las provisiones que

traya de governador, de las quales les hizo demostraçion, y con vna

antigua y virtuosa çerimonia que entre la gente española se acostunbra y

vsa en semejantes negoçios, las besaba cada qual de por si y las ponia o

tocaba sobre lo superior de su cabeça en señal de obediençia y de que

estaban y pasaban por lo que el Rrey por ellos les mandaba, y estarian

obedientes a lo que su governador hiziese y les mandase.

Con esto se sosegaron y apaziguaron todos, pero luego, con toda

presteza, el governador Tolosa mando a Diego de Losada, capitan que

consigo llevaba, fuese con alguna gente de la que consigo abia traydo,

la tierra adentro, a donde el capitan Juan de Ocanpo con el rresto de la

gente de Carabajal andaba, y llevase los trasvntos de las provisiones y

rrecavdos que abia traydo, los quales les enseñase a todos y

congregandolos con afabilidad les hablase mansamente, de suerte que los

animos de ningunos dellos no fuesen ençendidos a mover algun tumulto o

sediçion, dandoles a entender el efeto y cavsa de su venida, como era

mas para dalles contento y tranquilidad que desasosegallos ni

inquietallos; y en el caso hiziese aquello que como honbre del juyzio y

partes que Losada tenia, se esperaba, y con todos juntos se bolviese al

alojamiento del Tocuyo, donde le quedaba esperando con Carabajal y la

demas gente.

El capitan Losada se dio en todo lo que el Governador le encargo, tan

buena maña, que no solo todos de conformidad le obedecieron, mas dando

muestras de gran contento y alegria se juzgaban aber cobrado vn bien

abenturado y alegre tienpo, siendo libres de las tiranias y opresion de

Carabajal.

Buelto Losada al alojamiento del Tocuyo, con el capitan Juan de Ocampo y

la gente que con el andaba, y viendo el governador Tolosa las voluntades

que los mas tenian de pasar y estar por lo que el hiziese, y que daba

muestras de desear ver el castigo que las sediçiones y tiranias de

Carabajal mereçian, no quiso vsar de la presteza y rrigor que contra

los semejantes se suele vsar, para yvitar algun futuro escandalo que la

dilaçion de las cosas arduas suele traer consigo; y asi muy por los

terminos judiçiales, nombro o, como suelen deçir, crio su fiscal que de

parte de la justicia acusase a Carabajal de los delitos que tiranica y

malvadamente abia cometido; y concluyendo con el su proçeso o cavsa por

los terminos del derecho, vino a condenar a Carabajal a que fuese

arrastrado por los lugares mas publicos de aquel alojamiento y fuese

colgado de vna çeyba, arbol creçido que el propio Carabajal abia

conservado y no consentido que se cortarse para tenella por horca o

rrollo en que castigar los quel quisiese ajustiçiar, amenazando con el a

sus contrarios y a las personas con quien tenia particular odio, en lo

qual le suçedio a Carabajal lo propio que a Aman, privado del rrey

Asuero, que habiendo hecho vna horca en que Mardoqueo, tio de la rreyna

Ester, fuese ahorcado por odio que con el tenia, permitio Dios que en la

propia horca que Aman abia hecho para dar la muerte a Mardoqueo, alli

fuese el propio Aman ahorcado y no otro ninguno, como se quenta en el

libro de Hester, capitulo siete.

Mandando, pues, Tolosa que en este propio arbol çeyva, que por horca

tenia Carabajal señalado, fuese ahorcado, mando que despues de muerto

fuese hecho cuartos y puestos en quatro palos y partes publicas, para

exemplo y manifestaçion de su delito y castigo. Desta sentençia apelo

Carabajal para ante Su Magestad, alegando que por derechos rreales

estaba mandado que ningun governador fuese condenado a muerte sino por

el propio supremo y rreal Consejo de las Indias; y demas desto fue muy

rrogado Tolosa de todos los prinçipales que con el estaban, que no

executase aquella sentencia de su muerte en Caravajal; pero ninguna cosa

presto lo vno ni lo otro, porque costandole[178] claramente a Tolosa de

los delitos y maldades que abia acometido Carabajal, y que si dilataba

su muerte, segun era mañoso y cavteloso, podria atraer a si algunos

amigos que le soltasen y obiese algun nuebo bulliçio, con mayor daño del

pasado, hizo que con mucha brevedad, hallandosel presente, executase su

sentençia; y asi fue Carabajal sacado de la prision en que estaba,

arrastrando en la forma acostumbrada con que esta çerimonia de justiçia

se suele hazer en España, y siendo colgado del pescueço de la horca o

arbol en que fue mandado colgar, dieron fin sus dias y fueron castigadas

sus maldades. Mas fue cosa de notar y marabillar que luego que Carabajal

fue colgado y muerto en aquel arbol, con ser vno de los arboles que mas

viciosamente[179] se crian y mas sustentan el verdor, se[180] fue dende

en adelante secando y consumiendo hasta que no quedo memoria del. La

gente que con Tolosa estaba le rrogaron que no consintiese ni permitiese

que Carabajal ya muerto fuese hecho quartos, por no dar notiçia de su

muerte a los naturales, que sabiendola con mas rrazon abominarian a los

españoles y los tendrian por crueles que por misericordiosos ni mansos.

Tolosa les conçedio lo que en este caso le rrogaron, y asi fue enterrado

en vna hermita o yglesia que alli tenia hecha. Subcedio esto año de

quarenta y siete(B).

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 86 / 305 题