CAPITULO SEGUNDO

Como pasado el ynbierno, Felipe Dutre siguio a Hernan Perez hasta

que por çiertos rrespectos se aparto de su bia, y por diferente

camino, despues de aber ynvernado en el camino, se bolvio al pueblo

de Nuestra Señora.

A la sazon quel ynvierno començo a aplacarse, ya estaba a punto Felipe

Dutre para partirse, porque le parecia que no era cosa acertada gastar

el tiempo en ningun ocioso entretenimiento, pues todo lo que Hernan

Perez y los que con el yvan le llevaban de delantera era en su

perjuyzio, por pareçelle que a la primera entrada siempre se suele mejor

gozar de las rriquezas de la tierra; y llevando consigo yndios que le

guiasen por el propio camino que Hernan Perez llevaba, se daba toda la

priesa que podia a caminar, hasta que llego a la provinçia del Papamene,

donde se allojo en vn pueblo de yndios en que abia alguna comida, para

descansar e ynformarse de la derrota que Hernan Perez llevaba, avnque

hasta este lugar no abia perdido el rrastro.

Esta provinçia del Papamene, segun muchos afirman, cae y esta a las

espaldas de la villa de Timana, poblada en los naçimientos del Rrio

Grande de la Magdalena. En este pueblo del Papamene obo Felipe Dutre vn

yndio prinçipal, natural de aquella provinçia, que pareçia ser señor y

bien acondicionado, y que en su lugar daba muestras de ser honbre de

verdad, de quien procuro ynformarse y saber si la demanda y notiçia que

Hernan Perez llevaba era çierta o no, y si la devia el seguir o

bolverse, sobre lo qual Felipe Dutre hizo a este yndio prinçipal muy

particulares preguntas con los ynterpretes y lenguas que tenia. El

caçique o prinçipal, entendido bien lo que se le preguntaba, rrespondio

que no le convenia seguir la derrota que llevaba, porque por alli no

abia ningunas poblazones de gentes que tubiesen oro, por ser todo

arcabucos y tierra muy mal poblada y muy aspera y quebrada, y que pocos

dias antes abian pasado por alli çierta cantidad despañoles o gente como

ellos y que todos se yvan muriendo por no hallar que comer y de otras

enfermedades que les daba, y que a lo que entendia por lengua de los

yndios sus vezinos, ya serian muertos todos o los mas, y que si Felipe

Dutre yva en busca de gentes naturales y oro, que atras los dexavan en

muy mucha cantidad, que si de alli querian bolverse quel los guiaria y

les llevaria a ella. Y para confirmaçion de lo que decia, saco çiertos

nisperos de oro y plata y dixo que aquelos abia traydo de la tierra quel

les abia dicho vn hermano suyo que pocos dias antes abia venido de alla;

y que para caminar por camino mas derecho desde alli donde estava, avian

de yr en demanda de vn pueblo de yndios llamado Macatoa, poblado en las

rriberas del rrio Guaynare, de la otra vanda del, en cuya demanda,

siempre que caminaban llevaban el pecho al 18 Oriente, ladeados vn poco

sobre el honbro izquierdo, ques aquella parte que los mareantes llaman

el sueste.

Felipe Dutre, avnque diversas vezes se ynformo deste principal, jamas lo

hallo variable en lo que deçia, no por eso le quiso dar credito,

creyendo que aquel barbaro lo hazia por desbiallo de la demanda que

llevaba Hernan Perez o de otra alguna rrica provinçia que debia estar

adelante, o de algunas poblazones de yndios amigos suyos que en aquel

camino devian estar, a fin de que ellos no fuesen a proveerse de lo

necesario, y asi prosiguio su camino por la bia que Hernan Perez

llevaba, llevando consigo al yndio prinçipal, prometiendole que dende a

pocos dias daria la buelta y yria con el a donde le decia. Y despues de

aber pasado ocho dias de aquellas montañas y sierras, viendo el

prinçipal quan obstinados yvan los españoles en seguir aquel perverso

camino que los llevaba al matadero, dexolos vna noche y bolviose a su

casa.

Los soldados, viendose metidos en aquellas montañas y que yvan

enfermando y faltos de comida, pesoles de que Felipe Dutre siguiese

aquella derrota y dexase de seguir la quel prinçipal les abia dicho, y

avn que daban muestras al capitan de seguir de malagana aquel

desesperado camino, ninguna cosa les prestaba, porque yva Felipe Dutre

tan metido y contumaz en seguir a Hernan Perez que casi con esta su loca

determinaçion daba a entender desear y buscar su propia perdiçion, como

los demas que yvan delante hizieron; pero al fin, despues que vio que

mientras mas seguia aquel camino mas se yva su gente atormentando y

enfermando y padeçiendo hanbres y neçesidades, dexolo de seguir y tubose

a mano izquierda, porque Hernan Perez sienpre yva caminando y teniendose

a mano derecha, y apartandose algunas jornadas por la bia de mano

izquierda que abia tomado, vio vna punta o rramo de la cordillera que se

metia gran trecho por los llanos adelante, que fue llamada la punta de

los Pardaos, y creyendo ser aquella distinta y apartada sierra de la por

donde yva, camino a gran priesa, con su gente, para ella, porque segun

siempre le abian dicho el Dorado estaba en otra cordillera distinta de

la por donde abia caminado hazia la parte del Sur, y des que çerca llego

rreconoçio como era la propia cordillera de mano derecha y que no se

rremataba alli, sino que yva dando la buelta sobre la misma mano

derecha.

A esta sazon entraba ya el ynbierno y con facilidad no podia bolver

atras, y asi le fue forçoso yrlo a tener a aquela parte de la cordillera

dicha de los Pardaos, tierra muy esteril y enferma y de muy pocos

naturales y esos tan brutos y bestiales en su manera de bivir que no ay

naçion en el mundo a quien en rrustiçidad y torpeza de juyzios se pueda

ygualar, por que ellos comen carne humana, culebras, sapos, arañas,

hormigas y quantos viles y suzios animales produze la tierra. Toman

estos yndios vn bollo de mayz algo tierno y ponense como osos ençima del

hormiguero, y moviendo rruydo para que las hormigas salgan, quantas

pueden aber juntan con el bollo o pan y alli las estan estruxando y

amasan y se las comen, cosa çierto jamas oyda hasta nuestros tienpos

que otras gentes hagan, y çierto que tierra que tan barbaras gentes, y

mas semejables a los brutos que otras ningunas, cria y sustenta, que no

puede produçir buenos ayres ni bapores, porque aqui enfermo toda la

gente a Felipe Dutre, y se paraban los soldados hipatos[150] y hinchados

y perdiendo sus naturales colores cobravan otras muy diferentes, casi

narangadas; pelavaseles el cabello, y en lugar de ello saliales

pestifera sarna, de que morian; y porque aqui no se dixese que todos los

duelos con pan etc., casi apenas hallavan que comer. Las mesmas

calamidades padeçian los caballos, que hinchandose a manera de

hidropicos y cayendoseles el pelo y cubriendose de sarna, eran muertos;

y con el gran deseo que de comer sal tenian en viendo qualquiera rropa

puesta al sol a enxugar arremetian a ella con feroçidad de brutos, y por

presto que sus dueños acudian les abia de quedar algo en la boca.

Con esta calamitosa adversidad pasaron el ynbierno en aquella punta de

tierra dicha de los Pardaos, el qual pasado dieron la buelta por

diferente camino del que llevaron, con perdida de algunos soldados que

se les abian muerto, y con trabaxo de muchos que trayan enfermos, hazia

el pueblo de Nuestra Señora, para dexar alli los enfermos, los quales no

se atrevia Felipe Dutre pasar adelante, por serle ynpedimento para

caminar y gerrear, y por no dexallos en tan mal sitio y lugar como era

el donde abia ynbernado, y por ser la tierra del pueblo de Nuestra

Señora tierra mas descubierta y sana, y de alli tornar a dar la buelta

sobre su notiçia con la gente questuviese para ello. Y caminando con no

menos trabaxos que a la yda llevaron, allego este capitan Felipe Dutre

al pueblo de Nuestra Señora, despues de aber casi vn año que del abia

salido en seguimiento de Hernan Perez, y alojandose alli para descansar

y rreformar su gente y dar con brevedad la buelta, fue de nuebo por el

movida platica de la notiçia quel prinçipal del Papamene le abia dado;

porque era este capitan tan animoso y deseoso de salir con algun buen

hecho, que con todos los trabaxos y calamidades pasadas no abia perdido

ninguna parte del brio con que salio de Coro, y ansi luego procuro aber

yndios de aquella provinçia del pueblo de Nuestra Señora para de nuebo

ynformarse dellos de la notiçia del Dorado, por ver si en alguna cosa

conformavan o concordaban con el yndio y principal de Papamene.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 76 / 305 题