Como pasado el ynbierno, Felipe Dutre siguio a Hernan Perez hasta
que por çiertos rrespectos se aparto de su bia, y por diferente
camino, despues de aber ynvernado en el camino, se bolvio al pueblo
de Nuestra Señora.
A la sazon quel ynvierno començo a aplacarse, ya estaba a punto Felipe
Dutre para partirse, porque le parecia que no era cosa acertada gastar
el tiempo en ningun ocioso entretenimiento, pues todo lo que Hernan
Perez y los que con el yvan le llevaban de delantera era en su
perjuyzio, por pareçelle que a la primera entrada siempre se suele mejor
gozar de las rriquezas de la tierra; y llevando consigo yndios que le
guiasen por el propio camino que Hernan Perez llevaba, se daba toda la
priesa que podia a caminar, hasta que llego a la provinçia del Papamene,
donde se allojo en vn pueblo de yndios en que abia alguna comida, para
descansar e ynformarse de la derrota que Hernan Perez llevaba, avnque
hasta este lugar no abia perdido el rrastro.
Esta provinçia del Papamene, segun muchos afirman, cae y esta a las
espaldas de la villa de Timana, poblada en los naçimientos del Rrio
Grande de la Magdalena. En este pueblo del Papamene obo Felipe Dutre vn
yndio prinçipal, natural de aquella provinçia, que pareçia ser señor y
bien acondicionado, y que en su lugar daba muestras de ser honbre de
verdad, de quien procuro ynformarse y saber si la demanda y notiçia que
Hernan Perez llevaba era çierta o no, y si la devia el seguir o
bolverse, sobre lo qual Felipe Dutre hizo a este yndio prinçipal muy
particulares preguntas con los ynterpretes y lenguas que tenia. El
caçique o prinçipal, entendido bien lo que se le preguntaba, rrespondio
que no le convenia seguir la derrota que llevaba, porque por alli no
abia ningunas poblazones de gentes que tubiesen oro, por ser todo
arcabucos y tierra muy mal poblada y muy aspera y quebrada, y que pocos
dias antes abian pasado por alli çierta cantidad despañoles o gente como
ellos y que todos se yvan muriendo por no hallar que comer y de otras
enfermedades que les daba, y que a lo que entendia por lengua de los
yndios sus vezinos, ya serian muertos todos o los mas, y que si Felipe
Dutre yva en busca de gentes naturales y oro, que atras los dexavan en
muy mucha cantidad, que si de alli querian bolverse quel los guiaria y
les llevaria a ella. Y para confirmaçion de lo que decia, saco çiertos
nisperos de oro y plata y dixo que aquelos abia traydo de la tierra quel
les abia dicho vn hermano suyo que pocos dias antes abia venido de alla;
y que para caminar por camino mas derecho desde alli donde estava, avian
de yr en demanda de vn pueblo de yndios llamado Macatoa, poblado en las
rriberas del rrio Guaynare, de la otra vanda del, en cuya demanda,
siempre que caminaban llevaban el pecho al 18 Oriente, ladeados vn poco
sobre el honbro izquierdo, ques aquella parte que los mareantes llaman
el sueste.
Felipe Dutre, avnque diversas vezes se ynformo deste principal, jamas lo
hallo variable en lo que deçia, no por eso le quiso dar credito,
creyendo que aquel barbaro lo hazia por desbiallo de la demanda que
llevaba Hernan Perez o de otra alguna rrica provinçia que debia estar
adelante, o de algunas poblazones de yndios amigos suyos que en aquel
camino devian estar, a fin de que ellos no fuesen a proveerse de lo
necesario, y asi prosiguio su camino por la bia que Hernan Perez
llevaba, llevando consigo al yndio prinçipal, prometiendole que dende a
pocos dias daria la buelta y yria con el a donde le decia. Y despues de
aber pasado ocho dias de aquellas montañas y sierras, viendo el
prinçipal quan obstinados yvan los españoles en seguir aquel perverso
camino que los llevaba al matadero, dexolos vna noche y bolviose a su
casa.
Los soldados, viendose metidos en aquellas montañas y que yvan
enfermando y faltos de comida, pesoles de que Felipe Dutre siguiese
aquella derrota y dexase de seguir la quel prinçipal les abia dicho, y
avn que daban muestras al capitan de seguir de malagana aquel
desesperado camino, ninguna cosa les prestaba, porque yva Felipe Dutre
tan metido y contumaz en seguir a Hernan Perez que casi con esta su loca
determinaçion daba a entender desear y buscar su propia perdiçion, como
los demas que yvan delante hizieron; pero al fin, despues que vio que
mientras mas seguia aquel camino mas se yva su gente atormentando y
enfermando y padeçiendo hanbres y neçesidades, dexolo de seguir y tubose
a mano izquierda, porque Hernan Perez sienpre yva caminando y teniendose
a mano derecha, y apartandose algunas jornadas por la bia de mano
izquierda que abia tomado, vio vna punta o rramo de la cordillera que se
metia gran trecho por los llanos adelante, que fue llamada la punta de
los Pardaos, y creyendo ser aquella distinta y apartada sierra de la por
donde yva, camino a gran priesa, con su gente, para ella, porque segun
siempre le abian dicho el Dorado estaba en otra cordillera distinta de
la por donde abia caminado hazia la parte del Sur, y des que çerca llego
rreconoçio como era la propia cordillera de mano derecha y que no se
rremataba alli, sino que yva dando la buelta sobre la misma mano
derecha.
A esta sazon entraba ya el ynbierno y con facilidad no podia bolver
atras, y asi le fue forçoso yrlo a tener a aquela parte de la cordillera
dicha de los Pardaos, tierra muy esteril y enferma y de muy pocos
naturales y esos tan brutos y bestiales en su manera de bivir que no ay
naçion en el mundo a quien en rrustiçidad y torpeza de juyzios se pueda
ygualar, por que ellos comen carne humana, culebras, sapos, arañas,
hormigas y quantos viles y suzios animales produze la tierra. Toman
estos yndios vn bollo de mayz algo tierno y ponense como osos ençima del
hormiguero, y moviendo rruydo para que las hormigas salgan, quantas
pueden aber juntan con el bollo o pan y alli las estan estruxando y
amasan y se las comen, cosa çierto jamas oyda hasta nuestros tienpos
que otras gentes hagan, y çierto que tierra que tan barbaras gentes, y
mas semejables a los brutos que otras ningunas, cria y sustenta, que no
puede produçir buenos ayres ni bapores, porque aqui enfermo toda la
gente a Felipe Dutre, y se paraban los soldados hipatos[150] y hinchados
y perdiendo sus naturales colores cobravan otras muy diferentes, casi
narangadas; pelavaseles el cabello, y en lugar de ello saliales
pestifera sarna, de que morian; y porque aqui no se dixese que todos los
duelos con pan etc., casi apenas hallavan que comer. Las mesmas
calamidades padeçian los caballos, que hinchandose a manera de
hidropicos y cayendoseles el pelo y cubriendose de sarna, eran muertos;
y con el gran deseo que de comer sal tenian en viendo qualquiera rropa
puesta al sol a enxugar arremetian a ella con feroçidad de brutos, y por
presto que sus dueños acudian les abia de quedar algo en la boca.
Con esta calamitosa adversidad pasaron el ynbierno en aquella punta de
tierra dicha de los Pardaos, el qual pasado dieron la buelta por
diferente camino del que llevaron, con perdida de algunos soldados que
se les abian muerto, y con trabaxo de muchos que trayan enfermos, hazia
el pueblo de Nuestra Señora, para dexar alli los enfermos, los quales no
se atrevia Felipe Dutre pasar adelante, por serle ynpedimento para
caminar y gerrear, y por no dexallos en tan mal sitio y lugar como era
el donde abia ynbernado, y por ser la tierra del pueblo de Nuestra
Señora tierra mas descubierta y sana, y de alli tornar a dar la buelta
sobre su notiçia con la gente questuviese para ello. Y caminando con no
menos trabaxos que a la yda llevaron, allego este capitan Felipe Dutre
al pueblo de Nuestra Señora, despues de aber casi vn año que del abia
salido en seguimiento de Hernan Perez, y alojandose alli para descansar
y rreformar su gente y dar con brevedad la buelta, fue de nuebo por el
movida platica de la notiçia quel prinçipal del Papamene le abia dado;
porque era este capitan tan animoso y deseoso de salir con algun buen
hecho, que con todos los trabaxos y calamidades pasadas no abia perdido
ninguna parte del brio con que salio de Coro, y ansi luego procuro aber
yndios de aquella provinçia del pueblo de Nuestra Señora para de nuebo
ynformarse dellos de la notiçia del Dorado, por ver si en alguna cosa
conformavan o concordaban con el yndio y principal de Papamene.