Como el Avdiençia de Santo Domingo proveyo por governadores de
Venençuela al obispo Bastidas y a Phelipe Dutre, el qual junto
gente y salio en demanda del Dorado.
Segun en el vltimo capitulo del presente libro[146] diximos, buelto el
doctor Nabarro a Santo Domingo y muerto Jorje Espira y entrado Fedreman
en el Nuebo Rreyno, quedo la governaçion de Venençuela sin governador,
por lo qual el Avdiençia de Santo Domingo proveyó luego por governador
de aquella provinçia a Don Rodrigo de Bastidas, obispo de ella, y por
capitan y tiniente general para que entendiese en las cosas de gerra y
nevos descubrimientos y en los negoçios criminales, a Phelipe Dutre,
cavallero aleman, devdo o de la casa de los Bezares, mançebo de
floreçiente edad, que abia andado con Jorje Espira en la jornada larga
de los llanos(A).
Llegadas las provisiones del Avdiençia a Coro, donde el obispo Bastidas
estaba, luego dio como buen prelado y governador horden qual convenia
para el buen govierno de aquella tierra y conservacion de los naturales,
avnque algunos quieren deçir aver hecho lo contrario, porque como en
aquella sazon obiese llegado el capitan Pedro de Linpias, que abia
abaxado del Nuebo Rreyno de Granada, a donde poco antes entro con el
tiniente Fedreman por la bia de los llanos de Venençuela, hizo el señor
Obispo çierta junta de soldados, bien adereçados, y entregandoselos a
este capitan Linpias, los enbio a la laguna de Maracaybo a que
rrancheasen y rrobasen todo el oro que pudiesen y tomasen todos los
yndios que hallasen para hazellos esclavos y de su balor pagar los
fletes de çiertos nabios que de Santo Domingo le abian enbiado con gente
y caballos para el sustento de aquella tierra.
Pedro de Linpias, tomando debaxo de su anparo la gente, que serian
sesenta soldados, y partiendose con ellos la buelta de la laguna, diose
tan buena maña, como hombre que ya otras vezes abia andado por alli, que
en breve tiempo tomo y aprisiono de aquellos miseros naturales mas de
quinientas personas de barones y mugeres; y dando la buelta con ellos a
Coro, las entrego al Obispo, el qual mas como merçenario que como
pastor, las mando marcar o herrar por esclabos, y enbarcandolas en los
nabios, fueron llevados en perpetua y miserable cavtibidad, a Santo
Domingo, donde todos pereçieron, pagando con la sangre de ynoçentes sus
profanidades y tramas.
Concluso esto, luego Phelipe Dutre, con la gente que por alli pudo
juntar, determino de hazer vna jornada o entrada por la propia parte por
do abia ydo Jorje Espira, pareçiendole que por el mal govierno de aquel
su governador, con quien el primero avia ydo, se abia quedado por
descubrir y ver la tierra, y como comunmente suele acaeçer entre los
soldados que de alguna jornada salen perdidos sin aber hecho ningun bien
effecto, que se levantan entre ellos opiniones soñadas o ymaginadas,
diziendo si por tal parte hizieramos o tomaramos tal derrota o
creyeramos a tales yndios o siguieramos a tales guyas, nvnca nos
perdieramos, y asi a este brioso mançebo se le ofreçian muchas
consideraçiones y casos subçedidos en la jornada a Jorje Espira, por
donde le pareçia que con aquella poca de esperiençia pasada era ya
sufiçiente para governar qualquier numero de gente y para estos pocos
soldados que tenia juntos o podia juntar, pasar mucho mas adelante de
donde su governador abia llegado. A esto se juntaba tanbien que como
Pedro de Linpias avia con Fedreman andado aquella derrota de los llanos
y abia estado en el Nuebo Rreyno de Granada, en donde se tenia gran
nueba y notiçia de çiertas provinçias hazia la parte del Sur, que
confronta con aquel Rreyno, que agora y avn entonçes llamavan el Dorado,
daba notiçia de ello y esperança de meter a Felipe Dutre y a los que con
el fuesen en la tierra rrica del Dorado, y como por su ançianidad y
mediana esperiençia en los negoçios de descubrimientos y jornadas era
persona de mucho credito, avmentaba el deseo de Felipe Dutre y la
codiçia el Obispo, que deseaba que durante el tiempo de su govierno se
hiziese alguna cosa notable o memorable.
Pues como el Governador y obispo y su capitan general fuesen de animos
tan conformes, mediante la diligençia que entramos pusieron, juntaron en
Coro çiento y veynte honbres bien adereçados de armas y caballos, entre
los quales era Linpias, de quien poco a trataba, y Bartolome Berçia,
hijo de Antonio Berça[147], vno de los de la conpañia y otros muchos
caballeros e hijos dalgo, con los quales salio Felipe Dutre de la çiudad
de Coro por el año de quarenta y dos; y enpeçando su jornada por el
camino de la costa, por ser mas breve a dar a Burburata y de alli al
desenbocadero de Barqueçimeto a salir a los llanos, camino con prospero
tiempo por la halda de la sierra, llevandola sienpre a la mano derecha,
como Jorje Espira y Fedreman abian hecho; y como los naturales de aquel
camino estavan ya amedrentados de las otras conpañias que antes avian
pasado, no curaban de salir a hazer gerra a esta gente de Felipe Dutre,
antes, segun en otra parte he dicho, dexando sus antiguos pueblos
desiertos, se yvan a bivir a lugares apartados de alli, por no rreçebir
mas daño del rreçebido; y avnque en el caminar por estos llanos Felipe
Dutre no tuvo con los naturales ningunas guaçabaras, no dexo de padeçer
las mesmas calamidades y persecuçiones de hanbres y tigeres, rrios y
aguas que los demas, ynvernando a sus tiempos y deteniendose en este
camino casi los propios dias que su governador se detuvo, siguiendo en
el, como e dicho, las propias pisadas de sus antecesores hasta llegar a
la provinçia del pueblo de Nuestra Señora, donde deteniendose alli para
ynbernar y tomar mas claridad de la provinçia del Dorado, hallo rrastro
y vestigios de Hernan Perez de Quesada, hermano del liçençiado Ximenez,
que despues fue Adelantado, que poco antes abia salido con doçientos
honbres del Nuebo Rreyno, y baxado a lo llano en demanda del Dorado,
donde Felipe Dutre estubo algun tiempo perplexo e yndeterminable sobre
si pasaria adelante siguiendo las pisadas de Hernan Perez, pareçiendole
que aquellos a quien la fortuna abia metido por diversos caminos en la
feliçidad y prosperidad de aquel Nuebo Rreyno, los llevaba tanbien por
aquella via a entregalles otras nuebas provinçias mexoradas y mas
prosperas que las que abian dexado de entre las manos, en donde en
alguna manera con el oro y rriquezas que alli tomaron abian puesto calor
a su abariçia y deshordenada codicia(B).
Mas esto no fue asi, porque mudando con mucha presteza la fortuna su
rrueda contra estos que del Rreyno abian salido en busca y demanda del
Dorado, los llevo a tierras muy asperas y dobladas[148] y pobladas de
muy altas montañas y arcabucos y desyertas de gentes naturales, donde
dandoles doblada adversidad que les abia dado de porperidad[149], les
hizo padeçer muy extraños trabaxos, y siendo los mas muertos
miserablemente, fueron vnos pocos que bivos escaparon a salir a las
espaldas de Pasto, en la governaçion de Popayan, segun se vera mas
largamente escrito en la primera parte desta Istoria, donde tratamos de
las jornadas que del Nuebo Rreyno se hizieron.
Porque consideraba, y con mucha rrazon, Felipe Dutre y sus capitanes,
que la gente que en el Nuebo Rreyno estaba no se moveria de aquella
prospera tierra si no fuese teniendo guias çiertas que sin andar
baçilando de vna parte a otra, les metiesen en el Dorado; y por estas
cavsas se determino de seguillos e yr en su alcançe, pareçiendole que
tierra donde tantas rriquezas y naturales abian dicho algunos yndios que
abia, que no seria tan corta ni angosta que el y sus soldados no
cupiesen en ella con los demas que delante yvan.