Como teniendo Jorge Espira paz con los yndios del Papamene paso el
rrio, y atrabesando la tierra deste nombre, fue a dar, con guias
que de alli tomo, a los Choques, de donde embio vn cavdillo con
gente a descubrir lo que adelante abia.
Alojado Jorge Espira rriberas del rrio Papamene, luego los naturales de
aquella provinçia, admirados de ver aquella nueba manera de gentes,
barbadas y bestidas y en toda manera de bivir muy diferentes de ellos,
començaron a çercar rrecatadamente a los nuestros, para mejor vellos y
rreconoçellos, lo qual visto por el governador, començo a llamallos por
señales que les hazia y por algunos ynterpretes que traya, que avnque
torpemente entendian en alguna manera aquella lengua. Los yndios,
entendiendo por las señas que veyan que los nuestros querian su amistad
y trato, tomaron la comunicaçion que les pareçio mas segura y de que
menos se podian aprovechar los españoles para rresistirles, y metiendose
gran cantidad de ellos en canoas, se vinieron por el rrio açercando a
donde estaban alojados los españoles, los quales no dexaban destar muy
rrecatados y sobre el aviso, viendo que los yndios abian vsado de
aquella destreza y que para venillos a ber se abian juntado mas de
treçientas canoas.
Començaronse a tratar los vnos con los otros por via de rrescate y
mercado, porque los yndios trayan cantidad de pescado asado en barbacoa
y otros generos de comidas de que ellos vsan, y a trueque dello pedian
de lo que los españoles trayan[101], y lo que mas les agradaba eran
cascabeles, por los quales daban mas que por otro ningun genero de
rrescate de los que los españoles trayan; y con este genero de contrato
vinieron los yndios a perder el temor y a darse mas a conversaçion con
los nuestros, de suerte que vinieron a saltar en tierra y a entrar muy
sin temor en el alojamiento de los españoles. Viendo esto el Governador,
procuro ynformarse destos yndios de la noticia que adelante avia o
tenian de gentes y oro, los quales como si estuvieran en los coraçones
de los nuestros, asi les pintaban por palabras lo que yvan a buscar,
diziendoles que en tiempos pasados sus mayores abian ydo a guerrear con
çiertas gentes que adelante de ellos estaban, de donde abian traydo gran
cantidad de oro y plata; y como era cosa que los españoles y su
Gobernador mucho deseaban aber, no pusieron ninguna duda en ello, mas
tomando de aquellos propios yndios quatro o çinco para guias y
lunbre[102] de aquella tierra, levantando sus tiendas pasaron el rrio de
Papamene, y caminando por donde los yndios les llevaban, fueron a dar a
vnas provinçias llamadas los Choques, tierra bien poblada avnque
arcabucosa y muy doblada y los naturales de ella muy belicosos e
yndomitos y de muy mala disistion[103] y condiçion y gente muy diestra y
animosa en el gerrear, y asi vsan de lanças muy largas de palma, a las
puntas de las quales tienen puesto vn pedaço de vna canilla de vn yndio,
muy delgada y afilada, y enxerida alli con hilo, con que hieren
rreziamente a sus contrarios. Vsan para su defensa de rrodelas de palo,
muy rrezias y muy ligeras, y en la manija de la rrodela traen sienpre
puesto vn pedaço de çierto genero caña que en esta tierra y en otras
muchas ay, y tan agudo como qualquiera nabaja, avnque no tan rrezio ni
tan turable, para en hiriendo el yndio degollallo y cortalle la cabeça.
Es gente que come carne humana toda ella en general, hasta las mugeres,
por lo qual se mueven grandes gerras entre si vnos con otros, y por
comerse no tienen ley el padre con el hijo y el marido con la muger.
Estan muy juntos los pueblos vnos con otros, pero fortaleçidos con
palenques de gruesos maderos por lo poco que entre ellos tura la
amistad. Al tiempo de yr a hazer sus sementeras llevan consigo sus
armas, y con la vna mano caban y en la otra tienen la lança y la
rrodela, porque como todos andan enemistados por sus continuas gerras en
ninguna parte tienen seguridad. Es tierra de muchas aguas y rrios y muy
humida y manantiales, y por esto mal sana para españoles(A).
Entrando Jorge Espira en esta provinçia de los Choques se alojo en la
parte mas comoda y descubierta que le pareçio, donde dende a poco
tiempo llegaron vnas yndias naturales de aquela provinçia, que trayan en
las manos çiertas vasijas de agua con vna manera de ysopos hechos de
cabuya, ques como cañamo, los quales mojandolos en el agua començaron a
asperjar a los cristianos, y descurriendo por todos con su manera de
salutaçion, luego les comencaron a labar los pies a algunos y beverse el
agua con que los lababan y comerse qualquier cosa que podian aber de las
vñas de los pies o carnosidad y otras inmundiçias que alli se suelen
criar o pelos que de la barba se les cayan, suprestiçion o çerimonia
bien sucia a mi parecer, y hecho esto, estas barbaras comencaron a
hablar muchas cosas en su lengua, de las quales los nuestros no pudieron
entender ningunas por falta de ynterpretes, porque los que del Papamene
avian sacado, en el camino se les abian huydo por negligençia de las
guardas que los trayan a cargo; y con esto se bolvieron a yr las yndias
por el camino por do avian venido y nunca mas bolvieron.
Los yndios desta provinçia, avnque entre si estavan discordes en esta
sazon, se confederaron para dar en los españoles, y tomando todos de
conformidad las armas, rrebolvieron con ellas sobre los nuestros,
teniendo por muy çierta la vitoria por la gran confianza que de si
tenian en casos de guerra. Mas en todo se hallaron burlados de sus
desinos, porque al acometer a los nuestros fueron dellos rebatidos, y
luego acudieron los de a caballo, y dando en ellos hirieron a muchos, y
fueron desbaratados y ahuyentados en breve espaçio de tiempo, y con no
salilles este acometimiento con la prosperidad que pensaron, nunca
dexavan de acometer a los nuestros y venir cada dia sobre el alojamiento
a dar gritos y desasosiegos y a hazer daño en los yndios del serviçio de
los españoles, porque poniendose los propios yndios choques en enboscada
çerca de donde estavan rrancheados los españoles, les tomaban algunas
pieças que salian del alojamiento a buscar agua, o leña y otras cosas
necesarias.
El Governador, queriendo saber que tierra era aquella y las poblazones
della, mando a vn su maese de canpo, llamado Estevan Martin, que con
çinquenta peones y quinze de a caballo saliese a bisitar y ver aquella
tierra y rreconoçer lo que en ella abia; y salido este capitan con la
gente que se le dio, nvnca se pudo apartar mucho del alojamiento, a
cavsa de los muchos manglares y otros estorvos que abia, por donde no
podian ni pudieron jamas pasar los caballos, que se les sumian casi
todos por entre las muchas rrayzes de arboles que sobre la haz de la
tierra abia, que son los llamados manglares y pantanos o tremadales, de
suerte que de toda ymposibilidad no podian llevar caballos, y asi se
bolvio Estevan Martin con la conpañia a donde el Governador estaba, y le
dio cuenta y rrazon del ympedimento que abia tenido para no pasar
adelante a hazer lo que le abia mandado; el qual torno a mandar al
propio capitan Estevan Martin que dexando los caballos fuese con
çinquenta compañeros y viese aquella tierra y lo que en ella abia.
El Estevan Martin era honbre vaquiano en las Indias, que es lo mesmo
que ysleño y de espiriença suficiente, y vno de los que escaparon de la
jornada de Miçer Ambrosio, el qual, como atentadamente abia considerado
la dispusiçion de aquella tierra y la desverguença y atrevimiento de los
naturales della, pesole de que el Governador tornase a mandar que fuese
con gente de a pie y sin caballos a vella, y tubo empacho de decirle al
Governador que no queria yr o que no convenia aquella yda, porque no
dixesen que lo hazia de flaqueza o temor. Solamente le dixo: vuestra
señoria, obstinado en su primer acuerdo, me manda yr entre gente tan
belicosa y gerrera como esta es y de sierra y montaña, y que comen carne
humana, y a pie y sin caballos; plega a Dios que bolvamos aca alguno de
los que alla vamos, porque yo por mi cuenta hallo que esta gente es mas
belicosa que otra alguna de quantas he visto ni andado, y que abremos
bien menester las manos. El Gobernador, pasando por lo que su maese de
canpo Estevan Martin abia dicho, torno a mandar que saliesen los que
estavan apercebidos, y que si no querian ber lo que en aquella tierra
abia, que apartandose de la poblazon de la provinçia de los Choques
donde estavan, pasasen a descubrir y ver lo que adelante abia; con lo
qual se despidio y aparto Esteban Martin con sus çinquenta compañeros, y
dexando las poblazones que çerca del alojamiento estaban, paso adelante
por tierra muy cerrada y sin caminos y por entre çienegas y arroyos que
fatigavan y afligian demasiadamente la gente que consigo llevaba,
lloviendoles muy continuos aguaceros de noche y de dia; y despues de
aber caminado tres o quatro dias con harto trabaxo, ya que estaban para
dar la buelta al rreal, por parecelles de ningun efeto ni provecho aquel
su caminar, deparoles su fortuna vna angosta senda o caminillo pequeño e
ynvsitado por el qual caminaron otros dos dias, y al tercero, ya tarde,
dieron en vnas labranças de yndios, y en vna tierra muy doblada y
quebrada y rrazonablemente poblada por los altos, donde encontraron vn
camino ancho y bien seguido, y caminando por el anduvieron toda aquella
noche baxando quebradas o arroyos muy hondos, y subiendo a lo alto. Ya
que era çerca del dia, llegaron junto á vn pueblo o lugar de hasta
treynta casas que en lo alto de vn çerro estaba fundado de tal suerte
que con las propias casas hazian o çercaban vna plaça de mediano
grandor, de condiçion que sino era por las propias moradas de los yndios
no se podia entrar en la plaça, y estas eran llanas a manera de rramada,
eçeto que a vn canto de cada buhio estava hecho vn rretrete o partadixo
para dormitorio de los moradores, y el rrestante estaba lleno de grandes
atanbores y otros ynstrumentos de que aquellos yndios vsaban.
El capitan Estevan Martin se detuvo antes de entrar en este pueblo por
poner en conçierto su gente, que como habia caminado toda la noche venia
algo desconçertada y avn cansada, y los yndios del serviçio y carruaje
que trayan muy entendido por el camino.