CAPITULO ONZE

En el qual se escribe vna guaçabara que los yndios dieron á los

españoles, y el subceso de ella, y como pasando adelante y pasando

por muchas poblazones y rrios cavdalosos, llegaron al rrio de

Papamene.

Abiendo ya asosegado Jorge Espira a su gente del alboroto que entre

ellos se abia levantado sobre yr en descubrimiento de las tierras y

españoles que por notiçia les abia dado aquella yndia de quien atras

queda largamente dicho, y estando casi de camino para pasar adelante,

fueron juntos y conbocados esos pocos naturales que por aquella comarca

abia, para acometer a los españoles y hazer en ellos el daño que

pudiesen; y poniendo en efeto su determinaçion, vinieron de mano armada

vn día muy de mañana, ya que quería amaneçer, que es la ora en que mas

comunmente los yndios suelen dar en los españoles, y llegando a donde

las velas o çentinelas estavan casi dormidas, arronjaron vna lança y

dieron a vno de los que velaban en la rrodela que se la pasaron y

juntamente con ella el cuerpo del que la tenia, que dende a poco murio

dello, y con esto fueron sentidos los yndios por los demas españoles,

los quales luego tomaron las armas para rresistir a sus contrarios; y

los adereços de guerra que trayan estos naturales eran muy creçidas

lanças de palma y rrodelas de anta y mucha cantidad de flecheria con

rreçios arcos y grandes hondas de las quales vsaban con mucha destreza;

eran muy çiertos en el golpe; trayan asi mesmo muy grandes ollas y

gruesas cabuyas o sogas para atar a los españoles y guisarlos y comellos

y celebrar vna muy buena comida, para el qual efecto trayan alli consigo

a sus mugeres con los adereços de coçinar.

Ya que abia entrado el dia començose a trabar la guaçabara o pelea entre

los vnos y los otros tan rreçiamente que casi estuvo por algun espaçio

dudosa la vitoria; porque demas de que los yndios eran briosos y muchos,

vsaban bien de todas sus armas, danificaban a los nuestros en gran

manera con las piedras que les arrojaban con las hondas, que al caballo

que vna vez açertaban con una piedra de las que tiraban nvnca mas lo

podian hazer arrancar contra los yndios; y como en estas guerras la

prinçipal fuerça sean los caballos, y los mas rrehusaban los encuentros

con el terror[97] de las piedras, daban mayor esperanza a los enemigos

de conseguir la victoria, y era tanta la fuerça e ynpetu con que estos

barbaros arrojaban vna piedra, que con ella quebraban vna rrodela hecha

de macanas o de dvelas, que es bien rrezia y fuerte.

Viendo los nuestros el vigor y rresistençia de los contrarios, y quan en

abentura estaba la vitoria desta guaçabara, enbio el governador Jorge

Espira çincuenta soldados de a pie y quinze de a caballo que rodeando

çierto trecho por detrás de vn monte o arcabuco pequeño que al vn lado

se hazia, fuesen y diesen en las espaldas a los contrarios, con que los

ahuyentasen, lo qual con la brevedad que el caso lo rrequeria fue hecho,

y dando por las espaldas ynopinadamente de los enemigos, fueron heridos

y muertos muchos de ellos, y como por ambas partes fuesen guerreados,

dexando las armas, se dieron a huyr con mucha soltura, y asi obieron la

bictoria los nuestros, avnque con algun daño que se recibio de heridas

que dieron a particulares soldados y a muchos yndios del serviçio de los

españoles, que tanbien salieron a la pelea.

Rrecogiose la gente, y porque los que salieron heridos fuesen curados y

no puestos en el trabaxo del camino tan presto[98], holgaron en este

alojamiento otros quinze dias mas, al cabo de los quales prosiguio el

Governador su descubrimiento por la halda de la sierra y fue a dar a vn

pueblo que llamo el pueblo de Nuestra Señora, por respeto de que en el

holgaron y estuvieron el dia de Nuestra Señora de Agosto, y este dia les

hizo el Governador vn conbite a todos los soldados en rregozijo de las

buenas nuebas que los yndios de aquel pueblo les daban de la prosperidad

de tierra y naturales y rriquezas que adelante dezian que abian a fin de

echar a los españoles de su tierra. Y aqui, asi mesmo, hizo esta gente

çierta promesa a Nuestra Señora porque les encaminase aquello que

deseaban.

Este pueblo de Nuestra Señora, cerca de donde al presente esta poblado

vn pueblo despañoles dicho San Juan de los Llanos, que por via del Nuebo

Rreyno poblo el capitan Avellaneda, es por donde despues vino a entrar

el tiniente Fedreman en el Nuebo Rreyno, como adelante diremos en esta

misma Istoria. Hallaron en este pueblo de Nuestra Señora vn buhio o casa

de admirable grandeza; tenia de largo dozientos pasos y cada frente dos

puertas grandes, y segun despues se supo, era este buhio tenplo de

aquellos barbaros, donde hazian sus sacrificios al sol, a quien tenían

por Dios, y en el tenían muchas donzellas recogidas, que eran ofreçidas

como en sacrificio de sus padres, con las quales estava vn yndio viejo,

que era como el sacerdote para aquellos ofrecimientos, el qual tenia

cargo de predicar aquellas mugeres lo que conforme a sus preçetos abian

de guardar. Tenian en este buhio cantidad de todo genero de

mantenimientos para el sustento de aquellas ençerradas donzellas.

Pasadas las fiestas y rregoçijos; que no debieron ser pocos los que se

hizieron con las buenas nuebas de la tierra de adelante, prosiguieron su

viaje, y al salir del pueblo de Nuestra Señora, ya que yvan marchando,

salieron á dar en los españoles cantidad de yndios de aquella provinçia,

los quales se abian juntado para dar en el alojamiento de los españoles

y alli danificarlos todo lo que pudiesen, porque les pareçia mal la

mucha tardança y entretenimiento que en su tierra hazian, y tan mal

libraron en este acometimiento del camino como libraran si en el

alojamiento acometieran; porque luego la gente que allí yva de a caballo

dio en ellos, y alançeando muchos de los que en la delantera yvan fueron

façilmente rrebatidos y desbaratados, de suerte que no tornaron a dar

mas desasosiego al canpo que caminaba.

Aquel dia propio fueron los nuestros a alojarse a vn lugar o pueblo que

estaria dos leguas del de Nuestra Señora, cuyos moradores abian sido

llamados y llevados para la guaçabara o pelea que con los españoles

tubieron; y como otro dia acudiesen a sus casas y alrrededor de ellas

encontrasen los caballos que andaban sueltos paçiendo, eran tan opresos

del temor que en la guaçabara del dia antes abian cobrado, que sin osar

ni poder bolber atras ni pasar adelante, se dexaban caer en el suelo y

metiendo las cabeças y rrostros entre la paja dexaban los cuerpos

descubiertos, como suele hazer la perdiz quando es perseguida del

caçador. Deste pueblo paso nuestra gente adelante en su descubrimiento,

y llegaron a vn rrio llamado Oriare o Oguape, rribera del qual avia

algunos naturales poblados, de lengua guati. Alojose el Governador en la

rribera deste rrio por yr algo creçido. Los naturales que de la otra

parte estaban contrataban con los nuestros, avnque no con mucha

seguridad, porque pasaban el rrio en canoas con algunas comidas, y

quando llegaban çerca de tierra dezian a los españoles que pusiesen el

rrescate a la lengua del agua y que se arredrasen afuera, y con esto

llegaban los yndios y tomando el rrescate que les daban, dexaban[99]

alli las comidas que trayan, y se bolvian sin querer mostrar su

conversaçion; y pareçeme que lo hazian astutamente, pues si cayan en

poder de aquella gente que venian hechos a tomar todo lo que abian

menester graçiosamente, se abia de hazer lo mismo con ellos, y avn si

pasaban sin derramamiento de sangre, seria muy gran merced que se les

hazia.

Estos yndios, pensando asonbrar a los nuestros, hazian en sus pueblos,

que estaban a la rribera de aquel rrio Ariare, muy grandes candelas o

fuegos toda la noche; y vna de las noches que alli estuvieron los

nuestros, de rrepente, alzaron los yndios muy gran grita y bozeria que

cavso alguna admiraçion entre los españoles, y procurando ynquirir y

saber que fuese la cavsa de aquel alboroto y grita, era que en aquella

sazon abia hecho eclise la luna, y conforme a las suprestiçiones questos

yndios vsan, tubieronlo por mal pronostico y señal, como que por aquel

eclibse les abia de sobrevenir hambre o mortandad, y para rremedio

destos males o en venganza del pronostico y señal que la luna les abia

dado, se ayraban y enojaban contra ella arrojandole muchos tizones, y

palos y piedras y otras cosas que a las manos abian. Con el mismo ynpetu

los prinçipales y señores, siguiendo la misma furia y suprestiçion de

sus subditos, tomaban las macanas, que son sus armas, y davan muy

grandes golpes en los arboles que topaban, en señal de vengança contra

la luna, y bolviendose a los yndios sus vasallos, los consolaban

diziendo que no temiesen las calamidades que rrepresentaban los

prodigios de la luna, que ellos lo rremediarian todo con grandes

sementeras que harian para su sustento y mantenimiento, y con esto se

aplacaron.

Los nuestros, buscando vado, pasaron el rrio muy apartados de la

poblazon dicha, y prosiguiendo su descubrimiento por la halda de la

cordillera que a mano derecha llevaban, fueron a dar a vna provinçia que

tiene vn rrio llamado Guavyare, y por la lengua de los naturales

Camicamares, cuyos naturales salieron al encuentro al Governador Jorge

Espira y a los suyos, por los quales[100] fueron façilmente desbaratados

y ahuyentados; y no deteniendose en esta provinçia prosiguieron adelante

y llegaron a vn pueblo de çierta gente llamados guayupes, cuyos

moradores esperaban a los nuestros en sus propias casas con las armas en

las manos; y para rrepresentar con mas feroçidad la brabeza de sus

personas, que eran muy creçidas, estaban todos vntados con el çumo de

çiertas mançanas que en comun llaman xaguas, con lo qual eran bueltos

muy negros. Estas xaguas es cosa muy vsada en las Indias, casi tanto

como la bixa, betun colorado de que tanbien, como en muchas partes desta

Istoria e tratado, vsan los yndios e yndias mucho.

Estaban estos barbaros desnudos, en cueros, para mejor vsar de la

ligereza de sus personas, y con esto se abian enborrachado con aquel

brebaje de que vsan todos los yndios en general, que es o de mayz o de

aquella rrayz llamada yuca; porque tenian estos yndios, y sin ellos

otros muchos, que saliendo borrachos a la guerra o pelea, llevan consigo

mas vigor y fuerza y coraje. Mas todas estas ynvençiones no les

aprovecharon cosa alguna, porque avnque en el primer acometimiento que

nuestros peones les hizieron se defendieron muy bien, luego que llegaron

los de a caballo fueron con façilidad rronpidos y desbaratados y puestos

en huyda. Los nuestros saquearon el pueblo, y alojaronse alli aquel dia,

y el siguiente se partieron para adelante, y en pocos dias llegaron a vn

rrio cavdaloso, llamado Papamene, que en lengua de aquellos naturales

quiere dezir rrio de plata, rribera del qual se alojaron para dar horden

en su pasaje y en buscar vado para ello y aber algunos yndios naturales

de por alli que los guiasen adelante.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 57 / 305 题