En el qual se escribe vna guaçabara que los yndios dieron á los
españoles, y el subceso de ella, y como pasando adelante y pasando
por muchas poblazones y rrios cavdalosos, llegaron al rrio de
Papamene.
Abiendo ya asosegado Jorge Espira a su gente del alboroto que entre
ellos se abia levantado sobre yr en descubrimiento de las tierras y
españoles que por notiçia les abia dado aquella yndia de quien atras
queda largamente dicho, y estando casi de camino para pasar adelante,
fueron juntos y conbocados esos pocos naturales que por aquella comarca
abia, para acometer a los españoles y hazer en ellos el daño que
pudiesen; y poniendo en efeto su determinaçion, vinieron de mano armada
vn día muy de mañana, ya que quería amaneçer, que es la ora en que mas
comunmente los yndios suelen dar en los españoles, y llegando a donde
las velas o çentinelas estavan casi dormidas, arronjaron vna lança y
dieron a vno de los que velaban en la rrodela que se la pasaron y
juntamente con ella el cuerpo del que la tenia, que dende a poco murio
dello, y con esto fueron sentidos los yndios por los demas españoles,
los quales luego tomaron las armas para rresistir a sus contrarios; y
los adereços de guerra que trayan estos naturales eran muy creçidas
lanças de palma y rrodelas de anta y mucha cantidad de flecheria con
rreçios arcos y grandes hondas de las quales vsaban con mucha destreza;
eran muy çiertos en el golpe; trayan asi mesmo muy grandes ollas y
gruesas cabuyas o sogas para atar a los españoles y guisarlos y comellos
y celebrar vna muy buena comida, para el qual efecto trayan alli consigo
a sus mugeres con los adereços de coçinar.
Ya que abia entrado el dia començose a trabar la guaçabara o pelea entre
los vnos y los otros tan rreçiamente que casi estuvo por algun espaçio
dudosa la vitoria; porque demas de que los yndios eran briosos y muchos,
vsaban bien de todas sus armas, danificaban a los nuestros en gran
manera con las piedras que les arrojaban con las hondas, que al caballo
que vna vez açertaban con una piedra de las que tiraban nvnca mas lo
podian hazer arrancar contra los yndios; y como en estas guerras la
prinçipal fuerça sean los caballos, y los mas rrehusaban los encuentros
con el terror[97] de las piedras, daban mayor esperanza a los enemigos
de conseguir la victoria, y era tanta la fuerça e ynpetu con que estos
barbaros arrojaban vna piedra, que con ella quebraban vna rrodela hecha
de macanas o de dvelas, que es bien rrezia y fuerte.
Viendo los nuestros el vigor y rresistençia de los contrarios, y quan en
abentura estaba la vitoria desta guaçabara, enbio el governador Jorge
Espira çincuenta soldados de a pie y quinze de a caballo que rodeando
çierto trecho por detrás de vn monte o arcabuco pequeño que al vn lado
se hazia, fuesen y diesen en las espaldas a los contrarios, con que los
ahuyentasen, lo qual con la brevedad que el caso lo rrequeria fue hecho,
y dando por las espaldas ynopinadamente de los enemigos, fueron heridos
y muertos muchos de ellos, y como por ambas partes fuesen guerreados,
dexando las armas, se dieron a huyr con mucha soltura, y asi obieron la
bictoria los nuestros, avnque con algun daño que se recibio de heridas
que dieron a particulares soldados y a muchos yndios del serviçio de los
españoles, que tanbien salieron a la pelea.
Rrecogiose la gente, y porque los que salieron heridos fuesen curados y
no puestos en el trabaxo del camino tan presto[98], holgaron en este
alojamiento otros quinze dias mas, al cabo de los quales prosiguio el
Governador su descubrimiento por la halda de la sierra y fue a dar a vn
pueblo que llamo el pueblo de Nuestra Señora, por respeto de que en el
holgaron y estuvieron el dia de Nuestra Señora de Agosto, y este dia les
hizo el Governador vn conbite a todos los soldados en rregozijo de las
buenas nuebas que los yndios de aquel pueblo les daban de la prosperidad
de tierra y naturales y rriquezas que adelante dezian que abian a fin de
echar a los españoles de su tierra. Y aqui, asi mesmo, hizo esta gente
çierta promesa a Nuestra Señora porque les encaminase aquello que
deseaban.
Este pueblo de Nuestra Señora, cerca de donde al presente esta poblado
vn pueblo despañoles dicho San Juan de los Llanos, que por via del Nuebo
Rreyno poblo el capitan Avellaneda, es por donde despues vino a entrar
el tiniente Fedreman en el Nuebo Rreyno, como adelante diremos en esta
misma Istoria. Hallaron en este pueblo de Nuestra Señora vn buhio o casa
de admirable grandeza; tenia de largo dozientos pasos y cada frente dos
puertas grandes, y segun despues se supo, era este buhio tenplo de
aquellos barbaros, donde hazian sus sacrificios al sol, a quien tenían
por Dios, y en el tenían muchas donzellas recogidas, que eran ofreçidas
como en sacrificio de sus padres, con las quales estava vn yndio viejo,
que era como el sacerdote para aquellos ofrecimientos, el qual tenia
cargo de predicar aquellas mugeres lo que conforme a sus preçetos abian
de guardar. Tenian en este buhio cantidad de todo genero de
mantenimientos para el sustento de aquellas ençerradas donzellas.
Pasadas las fiestas y rregoçijos; que no debieron ser pocos los que se
hizieron con las buenas nuebas de la tierra de adelante, prosiguieron su
viaje, y al salir del pueblo de Nuestra Señora, ya que yvan marchando,
salieron á dar en los españoles cantidad de yndios de aquella provinçia,
los quales se abian juntado para dar en el alojamiento de los españoles
y alli danificarlos todo lo que pudiesen, porque les pareçia mal la
mucha tardança y entretenimiento que en su tierra hazian, y tan mal
libraron en este acometimiento del camino como libraran si en el
alojamiento acometieran; porque luego la gente que allí yva de a caballo
dio en ellos, y alançeando muchos de los que en la delantera yvan fueron
façilmente rrebatidos y desbaratados, de suerte que no tornaron a dar
mas desasosiego al canpo que caminaba.
Aquel dia propio fueron los nuestros a alojarse a vn lugar o pueblo que
estaria dos leguas del de Nuestra Señora, cuyos moradores abian sido
llamados y llevados para la guaçabara o pelea que con los españoles
tubieron; y como otro dia acudiesen a sus casas y alrrededor de ellas
encontrasen los caballos que andaban sueltos paçiendo, eran tan opresos
del temor que en la guaçabara del dia antes abian cobrado, que sin osar
ni poder bolber atras ni pasar adelante, se dexaban caer en el suelo y
metiendo las cabeças y rrostros entre la paja dexaban los cuerpos
descubiertos, como suele hazer la perdiz quando es perseguida del
caçador. Deste pueblo paso nuestra gente adelante en su descubrimiento,
y llegaron a vn rrio llamado Oriare o Oguape, rribera del qual avia
algunos naturales poblados, de lengua guati. Alojose el Governador en la
rribera deste rrio por yr algo creçido. Los naturales que de la otra
parte estaban contrataban con los nuestros, avnque no con mucha
seguridad, porque pasaban el rrio en canoas con algunas comidas, y
quando llegaban çerca de tierra dezian a los españoles que pusiesen el
rrescate a la lengua del agua y que se arredrasen afuera, y con esto
llegaban los yndios y tomando el rrescate que les daban, dexaban[99]
alli las comidas que trayan, y se bolvian sin querer mostrar su
conversaçion; y pareçeme que lo hazian astutamente, pues si cayan en
poder de aquella gente que venian hechos a tomar todo lo que abian
menester graçiosamente, se abia de hazer lo mismo con ellos, y avn si
pasaban sin derramamiento de sangre, seria muy gran merced que se les
hazia.
Estos yndios, pensando asonbrar a los nuestros, hazian en sus pueblos,
que estaban a la rribera de aquel rrio Ariare, muy grandes candelas o
fuegos toda la noche; y vna de las noches que alli estuvieron los
nuestros, de rrepente, alzaron los yndios muy gran grita y bozeria que
cavso alguna admiraçion entre los españoles, y procurando ynquirir y
saber que fuese la cavsa de aquel alboroto y grita, era que en aquella
sazon abia hecho eclise la luna, y conforme a las suprestiçiones questos
yndios vsan, tubieronlo por mal pronostico y señal, como que por aquel
eclibse les abia de sobrevenir hambre o mortandad, y para rremedio
destos males o en venganza del pronostico y señal que la luna les abia
dado, se ayraban y enojaban contra ella arrojandole muchos tizones, y
palos y piedras y otras cosas que a las manos abian. Con el mismo ynpetu
los prinçipales y señores, siguiendo la misma furia y suprestiçion de
sus subditos, tomaban las macanas, que son sus armas, y davan muy
grandes golpes en los arboles que topaban, en señal de vengança contra
la luna, y bolviendose a los yndios sus vasallos, los consolaban
diziendo que no temiesen las calamidades que rrepresentaban los
prodigios de la luna, que ellos lo rremediarian todo con grandes
sementeras que harian para su sustento y mantenimiento, y con esto se
aplacaron.
Los nuestros, buscando vado, pasaron el rrio muy apartados de la
poblazon dicha, y prosiguiendo su descubrimiento por la halda de la
cordillera que a mano derecha llevaban, fueron a dar a vna provinçia que
tiene vn rrio llamado Guavyare, y por la lengua de los naturales
Camicamares, cuyos naturales salieron al encuentro al Governador Jorge
Espira y a los suyos, por los quales[100] fueron façilmente desbaratados
y ahuyentados; y no deteniendose en esta provinçia prosiguieron adelante
y llegaron a vn pueblo de çierta gente llamados guayupes, cuyos
moradores esperaban a los nuestros en sus propias casas con las armas en
las manos; y para rrepresentar con mas feroçidad la brabeza de sus
personas, que eran muy creçidas, estaban todos vntados con el çumo de
çiertas mançanas que en comun llaman xaguas, con lo qual eran bueltos
muy negros. Estas xaguas es cosa muy vsada en las Indias, casi tanto
como la bixa, betun colorado de que tanbien, como en muchas partes desta
Istoria e tratado, vsan los yndios e yndias mucho.
Estaban estos barbaros desnudos, en cueros, para mejor vsar de la
ligereza de sus personas, y con esto se abian enborrachado con aquel
brebaje de que vsan todos los yndios en general, que es o de mayz o de
aquella rrayz llamada yuca; porque tenian estos yndios, y sin ellos
otros muchos, que saliendo borrachos a la guerra o pelea, llevan consigo
mas vigor y fuerza y coraje. Mas todas estas ynvençiones no les
aprovecharon cosa alguna, porque avnque en el primer acometimiento que
nuestros peones les hizieron se defendieron muy bien, luego que llegaron
los de a caballo fueron con façilidad rronpidos y desbaratados y puestos
en huyda. Los nuestros saquearon el pueblo, y alojaronse alli aquel dia,
y el siguiente se partieron para adelante, y en pocos dias llegaron a vn
rrio cavdaloso, llamado Papamene, que en lengua de aquellos naturales
quiere dezir rrio de plata, rribera del qual se alojaron para dar horden
en su pasaje y en buscar vado para ello y aber algunos yndios naturales
de por alli que los guiasen adelante.