CAPITULO DIEZ

Como Fedreman partio del Cabo de la Bela y se metio la tierra

adentro, donde torno a encontrar con el capitan Rribera y lo

prendio a el y a sus soldados, y dio la vuelta a la laguna de

Maracaybo por diferente camino.

En tanto que los trabaxos preferidos padeçia el governador Jorge Espira

y sus soldados, al teniente Fedreman no le subçedian sus cosas tan

prosperamente que no partiçipase de las mesmas calamidades e

ynfortunios[92]; porque despues de aber estado algunos dias en el Cabo

de la Bela, fueron rresolutos el y sus capitanes y gente que siguiesen

las pisadas y camino que Miçer Ambrosio abia llevado, porque en su

compañia abia algunos soldados de los que escaparon de aquella jornada,

que le certificaban que si llegaba al paraje donde Micer Ambrosio llego

y de alli proseguia adelante con su descubrimiento, que podia dar en

alguna tierra prospera y feliçe, por abelles pareçido en alguna manera

buena dispusiçion de tierra la de adelante hacia el Norte; avnque a

otros que con Miçer Ambrosio yvan les pareçio lo contrario, por la poca

voluntad que de pasar adelante tenian, afligidos de los grandes trabaxos

y neçesidades que abian pasado.

Y con esta determinaçion se partio Fedreman con toda su gente del Cabo

de la Vela, tomando la derrota y via del valle de Vpar, para de allí

ponerse en el camino que tenia pensado; y avnque en este viaje no fueron

perseguidos de naturales, fueronlo de enfermedades que començaron a dar

a los soldados en apartandose de la costa y frescura de la mar, porque

luego se metieron en vnas tierras y valles muy calidos y que careçian de

todo rrefresco y avn de comidas y de aguas, que era lo que mas

atormentaba la gente, porque como eran rreçien venidos de España y no

hechos a semejantes trabaxos, hanbres y sedes[93], facilmente eran

consumidos y muertos; y asi el tiniente yva cada dia perdiendo gente por

el camino sin podellos rremediar. Apartabanse algunos soldados a quien

la sed mas aquexaba a buscar agua, y engolfados la tierra adentro, que

por alli en algunas partes era muy llana, facilmente desatinaban y

perdian el tino, sin jamas poder açertar con el camino por do abian

entrado, y asi como locos se andaban de vna parte á otra, hasta que

vençidos de flaqueza y faltos de fuerça no se podian menear a vna parte

ni a otra, y alli donde esta triste boz les tomaba, alli se quedaban

mirlados y muertos; y de esta suerte le falto mucha gente a Fedreman,

sin poder el poner ningun rremedio en ello, porque si se detenia a

buscar los soldados que desta suerte se le perdian era poner en

condiçion de perder de todo punto su canpo, pues mientras mas se

detuviese por estas tierras calientes y secas, mas abia de cargar la sed

y enfermedades en su gente, y ansi, avnque cada dia le daban nuevas que

se le quedaba la gente perdida, pasaba de largo y disimulaba con ello,

porque, como he dicho, no podia ni le convenia hacer otra cosa, so pena

de perdello todo.

El capitan Rribera, que con sus cinquenta conpañeros se abia apartado en

el Cabo de la Bela de Fedreman para se yr a Santa Marta, de do abia

salido, prosiguiendo su viaje, le fue estorvado el pasaje por los yndios

de Chimila, pueblo çercano a la marina y a Santa Marta, porque

hiriendoles çiertos soldados en vna guaçabara que con ellos tuvieron,

les fue forçoso rretirarse de noche y bolver atras, por lo qual

determino el capitan Rribera de verse otra vez con Fedreman a fin de

rrogalle que si tenia algun nabio en la costa se lo vendiese para yr a

Santa Marta. Algunos soldados de los de Rribera quisieron estorvar estas

vistas, diziendo que si con Fedreman se tornaban a ber, que podria ser

constreñilles a que fuesen con el; mas Rribera como era hombre cabeçudo,

rrepudio el consejo que le daban, diziendo que no seria parte Fedreman

para estorvalle de hazer lo que quisiese, y con esta determinaçion llego

a encontrarse con Fedreman a tiempo que le abian ya faltado parte de sus

soldados y estaba con neçesidad de acreçentar su gente, y viendose los

dos Capitanes, façilmente se conçertaron, porque Fedreman, ofreciendose

de hacer todo plazer al capitan Rribera si de su voluntad le siguiese

con sus soldados, le persuadio por muchas vias y con muchos buenos

cunplimientos a ello, y viendo Rribera que si lo que Fedreman le rrogaba

no lo hacia de voluntad, lo abia de venir a hacer con biolencia y por

fuerça, acordo conplazer al tiniente Fedreman y condeçender con su

rruego, y asi le dio la palabra de no hazer mas de lo que quisiese. Esto

determinado, algunos soldados de los de Rribera, no pareçiendoles bien

tanta tardança como Rribera hazia en estarse alli con el tiniente

Fedreman, porque se deseaban bolverse a Santa Marta, fueronse a Fedreman

a preguntalle lo que estaba hecho y si los abia de dexar yr a Santa

Marta, el qual los remitio a su capitan Rribera, para que les diese la

respuesta dello, donde luego supieron lo que estaba determinado y

conçertado entre los dos capitanes, y para mas congratularse Rribera con

Fedreman y escusallo de culpa, hizo çierto escrito o petiçion diziendo

que el de su voluntad se metia debaxo de su vandera por estar en parte

donde podia ser desbaratado y maltratado de los naturales.

Algunos soldados de los que Rribera abia traydo, quisieron yntentar

nobedades, y començaron a mover los animos de muchas personas, para que

dexando la conpañia de Fedreman, se fuesen a Santa Marta; mas siendo

descubiertos de sus desinos y tratos, fueron frustados dellos, y algunos

castigados exemplarmente, porque el Alcalde mayor, Antonio de Chabes,

por consejo y mandado del teniente y capitan de dreman[94], ahorco dos

soldados de los de Santa Marta, que pareçian tener los animos mas

levantados y cavsar mas bulliçio en el canpo, y con todo este castigo y

la bigilançia que los capitanes de Fedreman ponian en guardar y mirar

que no se les fuesen los soldados que abian venido con el capitan

Rribera, se les fueron vna noche seys soldados, y echandolos menos otro

dia el capitan Fedreman[95] los enbio a buscar haziendo gracia y merced

de los caballos y rropas y presas y armas, y de todo lo demas que los

fugitivos llevaban a los que yvan en su alcançe y seguimiento, para que

con mas voluntad los siguiesen; y despues de aber caminado en su demanda

algunos dias, se bolvieron sin hazer ningun efeto, porque en el camino

perdieron el rrastro y no atinando la derrota que podian llevar fueron

burlados por las astuçias y buen ingenio de los fugitivos, los quales,

entendiendo que abia de salir gente en su alcançe, llegaron al rrio

llano y haziendo señal o rrastro de que abian pasado adelante, se

bolvieron al propio rrio y caminando por el agua del muy gran rrato, se

enboscaron y escondieron de suerte que, como he dicho, no pudieron ser

hallados de los que los buscaban, los quales se bolbieron sin la presa a

donde Fedreman estava, y los soldados de Santa Marta prosiguieron su

viaje, y pasando por muchas poblazones de naturales y gentes muy

belicosas, llegaron a Santa Marta, donde hallaron al Adelantado de

Canaria Don Pero Fernandez de Lugo, que abia rrezien llegado de España,

el qual, sabido lo que Fedreman abia hecho, le escrivio muy

comedidamente que se hiziesen buena vezindad y que le desocupase lo que

de su governacion le tenia ocupado.

Estas cartas, por mano de los naturales, de vnos en otros, fueron a

poder de Fedreman, el qual, sabida la pujanza de gente quel Adelantado

abia traydo despaña, camino luego con su canpo derecho al valle de Upar,

como yva, para segun se a dicho, seguir la derrota de Miçer Ambrosio y

entrar en el Rreyno. Mas como la joya y suerte del Nuebo Rreyno no

estaba guardada para estos gobernadores de Venençuela, que eran muy

amigos de derramar sangre humana y de oprimir los probezillos, en

llegando Fedreman al vallo de Upar mudo consejo con la ambiçion y deseo

que tenia de ser governador de Venençuela: porque pareçe ser que quando

salio de España los Bezares le dieron toda buena esperança de que tras

del le embiarian provisiones para que en el quedase el govierno de la

tierra, y con este deseo ymagino que ya estas provisiones quel esperaba

estarian en Coro, y asi, dexando el camino y derrota que llevaba, en la

qual no ynteresaba mas de ganar por la mano al licençiado Ximenez y

entrar mucho tiempo antes en el Nuebo Rreyno de Granada, dio la buelta

sobre la mano izquierda, acostandose a la laguna de Maracaybo, para

bolver a la rrancheria y puerto por do su gente abia pasado. Dividio su

gente por diversas partes para que mejor se pudiesen sustentar, y con

todo eso era tan mal poblada por alli la tierra como la de antes por do

abia pasado, y asi no menos hambres y neçesidades padeçieron en esta

torna buelta que en lo que atras quedava andado, con muertes de muchos

españoles.

En esta jornada se aparto vn capitan llamado Pedro de Linpias(A), a

quien cupo por suerte yr con çierta gente por la cordillera y serrania

que caen sobre la propria laguna, donde tomo cantidad de oro fundido y

alguno en polvo, de do quedo la noticia y fama que agora dizen de los

braços de herina, que es esto: y avnque despues lo an salido a buscar

algunos capitanes, nvnca an topado con ello. Es tierra de pocos

naturales, pero de muy rricas minas de oro debaxo de tierra. Y con la

horden dicha camino el canpo de Fedreman derecho a la laguna, donde

llego, con harto trabaxo y perdida de los suyos, al propio paso y lugar

de do antes abia partido Chabes con toda la gente, que era la rrancheria

y alojamiento do estuvo Miçer Ambrosio. Llegados alli hallaron mal

adereço para poder pasar la laguna, porque los bergantines y canoas todo

lo quemaron quando pasaron: solo les quedo para rremedio desta pasada,

sacar de la laguna las obras muertas del nabio que antes alli abian

tenido para su conquista y pasaje, que abiendole pegado fuego se habia

quemado todo lo que cay fuera del agua; y aderesçandolo lo mejor que

pudieron, pasaron todos de la otra parte de la laguna de Maracaybo,

donde se alojo el campo, en tanto que Fedreman, juntamente con su yda a

Coro, determinaba su viaje y la derrota que abia de tomar.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 55 / 305 题