Como Fedreman partio del Cabo de la Bela y se metio la tierra
adentro, donde torno a encontrar con el capitan Rribera y lo
prendio a el y a sus soldados, y dio la vuelta a la laguna de
Maracaybo por diferente camino.
En tanto que los trabaxos preferidos padeçia el governador Jorge Espira
y sus soldados, al teniente Fedreman no le subçedian sus cosas tan
prosperamente que no partiçipase de las mesmas calamidades e
ynfortunios[92]; porque despues de aber estado algunos dias en el Cabo
de la Bela, fueron rresolutos el y sus capitanes y gente que siguiesen
las pisadas y camino que Miçer Ambrosio abia llevado, porque en su
compañia abia algunos soldados de los que escaparon de aquella jornada,
que le certificaban que si llegaba al paraje donde Micer Ambrosio llego
y de alli proseguia adelante con su descubrimiento, que podia dar en
alguna tierra prospera y feliçe, por abelles pareçido en alguna manera
buena dispusiçion de tierra la de adelante hacia el Norte; avnque a
otros que con Miçer Ambrosio yvan les pareçio lo contrario, por la poca
voluntad que de pasar adelante tenian, afligidos de los grandes trabaxos
y neçesidades que abian pasado.
Y con esta determinaçion se partio Fedreman con toda su gente del Cabo
de la Vela, tomando la derrota y via del valle de Vpar, para de allí
ponerse en el camino que tenia pensado; y avnque en este viaje no fueron
perseguidos de naturales, fueronlo de enfermedades que començaron a dar
a los soldados en apartandose de la costa y frescura de la mar, porque
luego se metieron en vnas tierras y valles muy calidos y que careçian de
todo rrefresco y avn de comidas y de aguas, que era lo que mas
atormentaba la gente, porque como eran rreçien venidos de España y no
hechos a semejantes trabaxos, hanbres y sedes[93], facilmente eran
consumidos y muertos; y asi el tiniente yva cada dia perdiendo gente por
el camino sin podellos rremediar. Apartabanse algunos soldados a quien
la sed mas aquexaba a buscar agua, y engolfados la tierra adentro, que
por alli en algunas partes era muy llana, facilmente desatinaban y
perdian el tino, sin jamas poder açertar con el camino por do abian
entrado, y asi como locos se andaban de vna parte á otra, hasta que
vençidos de flaqueza y faltos de fuerça no se podian menear a vna parte
ni a otra, y alli donde esta triste boz les tomaba, alli se quedaban
mirlados y muertos; y de esta suerte le falto mucha gente a Fedreman,
sin poder el poner ningun rremedio en ello, porque si se detenia a
buscar los soldados que desta suerte se le perdian era poner en
condiçion de perder de todo punto su canpo, pues mientras mas se
detuviese por estas tierras calientes y secas, mas abia de cargar la sed
y enfermedades en su gente, y ansi, avnque cada dia le daban nuevas que
se le quedaba la gente perdida, pasaba de largo y disimulaba con ello,
porque, como he dicho, no podia ni le convenia hacer otra cosa, so pena
de perdello todo.
El capitan Rribera, que con sus cinquenta conpañeros se abia apartado en
el Cabo de la Bela de Fedreman para se yr a Santa Marta, de do abia
salido, prosiguiendo su viaje, le fue estorvado el pasaje por los yndios
de Chimila, pueblo çercano a la marina y a Santa Marta, porque
hiriendoles çiertos soldados en vna guaçabara que con ellos tuvieron,
les fue forçoso rretirarse de noche y bolver atras, por lo qual
determino el capitan Rribera de verse otra vez con Fedreman a fin de
rrogalle que si tenia algun nabio en la costa se lo vendiese para yr a
Santa Marta. Algunos soldados de los de Rribera quisieron estorvar estas
vistas, diziendo que si con Fedreman se tornaban a ber, que podria ser
constreñilles a que fuesen con el; mas Rribera como era hombre cabeçudo,
rrepudio el consejo que le daban, diziendo que no seria parte Fedreman
para estorvalle de hazer lo que quisiese, y con esta determinaçion llego
a encontrarse con Fedreman a tiempo que le abian ya faltado parte de sus
soldados y estaba con neçesidad de acreçentar su gente, y viendose los
dos Capitanes, façilmente se conçertaron, porque Fedreman, ofreciendose
de hacer todo plazer al capitan Rribera si de su voluntad le siguiese
con sus soldados, le persuadio por muchas vias y con muchos buenos
cunplimientos a ello, y viendo Rribera que si lo que Fedreman le rrogaba
no lo hacia de voluntad, lo abia de venir a hacer con biolencia y por
fuerça, acordo conplazer al tiniente Fedreman y condeçender con su
rruego, y asi le dio la palabra de no hazer mas de lo que quisiese. Esto
determinado, algunos soldados de los de Rribera, no pareçiendoles bien
tanta tardança como Rribera hazia en estarse alli con el tiniente
Fedreman, porque se deseaban bolverse a Santa Marta, fueronse a Fedreman
a preguntalle lo que estaba hecho y si los abia de dexar yr a Santa
Marta, el qual los remitio a su capitan Rribera, para que les diese la
respuesta dello, donde luego supieron lo que estaba determinado y
conçertado entre los dos capitanes, y para mas congratularse Rribera con
Fedreman y escusallo de culpa, hizo çierto escrito o petiçion diziendo
que el de su voluntad se metia debaxo de su vandera por estar en parte
donde podia ser desbaratado y maltratado de los naturales.
Algunos soldados de los que Rribera abia traydo, quisieron yntentar
nobedades, y començaron a mover los animos de muchas personas, para que
dexando la conpañia de Fedreman, se fuesen a Santa Marta; mas siendo
descubiertos de sus desinos y tratos, fueron frustados dellos, y algunos
castigados exemplarmente, porque el Alcalde mayor, Antonio de Chabes,
por consejo y mandado del teniente y capitan de dreman[94], ahorco dos
soldados de los de Santa Marta, que pareçian tener los animos mas
levantados y cavsar mas bulliçio en el canpo, y con todo este castigo y
la bigilançia que los capitanes de Fedreman ponian en guardar y mirar
que no se les fuesen los soldados que abian venido con el capitan
Rribera, se les fueron vna noche seys soldados, y echandolos menos otro
dia el capitan Fedreman[95] los enbio a buscar haziendo gracia y merced
de los caballos y rropas y presas y armas, y de todo lo demas que los
fugitivos llevaban a los que yvan en su alcançe y seguimiento, para que
con mas voluntad los siguiesen; y despues de aber caminado en su demanda
algunos dias, se bolvieron sin hazer ningun efeto, porque en el camino
perdieron el rrastro y no atinando la derrota que podian llevar fueron
burlados por las astuçias y buen ingenio de los fugitivos, los quales,
entendiendo que abia de salir gente en su alcançe, llegaron al rrio
llano y haziendo señal o rrastro de que abian pasado adelante, se
bolvieron al propio rrio y caminando por el agua del muy gran rrato, se
enboscaron y escondieron de suerte que, como he dicho, no pudieron ser
hallados de los que los buscaban, los quales se bolbieron sin la presa a
donde Fedreman estava, y los soldados de Santa Marta prosiguieron su
viaje, y pasando por muchas poblazones de naturales y gentes muy
belicosas, llegaron a Santa Marta, donde hallaron al Adelantado de
Canaria Don Pero Fernandez de Lugo, que abia rrezien llegado de España,
el qual, sabido lo que Fedreman abia hecho, le escrivio muy
comedidamente que se hiziesen buena vezindad y que le desocupase lo que
de su governacion le tenia ocupado.
Estas cartas, por mano de los naturales, de vnos en otros, fueron a
poder de Fedreman, el qual, sabida la pujanza de gente quel Adelantado
abia traydo despaña, camino luego con su canpo derecho al valle de Upar,
como yva, para segun se a dicho, seguir la derrota de Miçer Ambrosio y
entrar en el Rreyno. Mas como la joya y suerte del Nuebo Rreyno no
estaba guardada para estos gobernadores de Venençuela, que eran muy
amigos de derramar sangre humana y de oprimir los probezillos, en
llegando Fedreman al vallo de Upar mudo consejo con la ambiçion y deseo
que tenia de ser governador de Venençuela: porque pareçe ser que quando
salio de España los Bezares le dieron toda buena esperança de que tras
del le embiarian provisiones para que en el quedase el govierno de la
tierra, y con este deseo ymagino que ya estas provisiones quel esperaba
estarian en Coro, y asi, dexando el camino y derrota que llevaba, en la
qual no ynteresaba mas de ganar por la mano al licençiado Ximenez y
entrar mucho tiempo antes en el Nuebo Rreyno de Granada, dio la buelta
sobre la mano izquierda, acostandose a la laguna de Maracaybo, para
bolver a la rrancheria y puerto por do su gente abia pasado. Dividio su
gente por diversas partes para que mejor se pudiesen sustentar, y con
todo eso era tan mal poblada por alli la tierra como la de antes por do
abia pasado, y asi no menos hambres y neçesidades padeçieron en esta
torna buelta que en lo que atras quedava andado, con muertes de muchos
españoles.
En esta jornada se aparto vn capitan llamado Pedro de Linpias(A), a
quien cupo por suerte yr con çierta gente por la cordillera y serrania
que caen sobre la propria laguna, donde tomo cantidad de oro fundido y
alguno en polvo, de do quedo la noticia y fama que agora dizen de los
braços de herina, que es esto: y avnque despues lo an salido a buscar
algunos capitanes, nvnca an topado con ello. Es tierra de pocos
naturales, pero de muy rricas minas de oro debaxo de tierra. Y con la
horden dicha camino el canpo de Fedreman derecho a la laguna, donde
llego, con harto trabaxo y perdida de los suyos, al propio paso y lugar
de do antes abia partido Chabes con toda la gente, que era la rrancheria
y alojamiento do estuvo Miçer Ambrosio. Llegados alli hallaron mal
adereço para poder pasar la laguna, porque los bergantines y canoas todo
lo quemaron quando pasaron: solo les quedo para rremedio desta pasada,
sacar de la laguna las obras muertas del nabio que antes alli abian
tenido para su conquista y pasaje, que abiendole pegado fuego se habia
quemado todo lo que cay fuera del agua; y aderesçandolo lo mejor que
pudieron, pasaron todos de la otra parte de la laguna de Maracaybo,
donde se alojo el campo, en tanto que Fedreman, juntamente con su yda a
Coro, determinaba su viaje y la derrota que abia de tomar.