En el qual se escriven algunas cosas de las que al governador Jorge
Espira y a sus soldados les subçedio en el ynbernadero del rrio
Opia, y como paso de alli adelante.
Con la fuga de las aguas del ynbierno creçio tanto el rrio de Opia, en
cuyas rriberas se abia alojado el governador Jorge Espira con sus
compañeros, que con su ynvndaçion cubrio muchas tierras comarcanas al
alojamiento, conque cavso muy gran daño a los españoles, que con esto
eran ynpedidos a no poder salir a poblazones apartadas a buscar comida,
y asi les sobrevino tan afligida hanbre que les cavsaba enfermedades y
otros daños con que eran muertos; y por otra parte eran danificados de
los tigeres, que como a lugar mas alto y seguro de las aguas, se abian
rrecogido muy gran cantidad de ellos a donde el rreal de los españoles
estaba alojado, que en pocos dias les abian llevado delante de los ojos
y avn casi de entre las manos muy gran cantidad de yndios e yndias
ladinos que les servian, y entre ellos algunos españoles; y entre otros
a quien esta desgraçia les subçedio fue a vn Manuel de Serpa, portuges,
que abiendo salido con otros conpañeros a coger cierta fruta, no muy
desbiado del alojamiento, llamada hobos, que era el prinçipal
mantenimiento con que se sustentaban los españoles, vn tigere llego
desvergonçadamente, y con su bruto y cruel atrevimiento, delante de los
demas españoles, le dio con las manos vn golpe o manotazo a este
portuges en la cabeça que la hizo pedaços, y pasando por entre los demas
el tigere armado o enrrizado, no obo quien osase herille ni hazelle mal
ninguno.
Trayan estos animales tan amedentrada toda la gente, que hasta los
caballos sentian el daño y no osaban salir ni apartarse del alojamiento
a paçer, por estar algunos heridos y lastimados de ellos; y las espias
que para rreguardo del campo se suelen poner en lugares acomodados para
ello y junto a los caminos por donde mas el peligro se teme, no daban
lugar los tigeres a que asi se hiziese ni se guardase en esto ni en
otras muchas cosas la diçiplina militar, mas ynterronpiendolo todo eran
cavsa que los que hazian la guardia y servian de espias y velas hiziesen
sus oficios encima de arboles muy altos, a donde avn del todo no se
tenian por seguros, segun las astucias y trayçiones de que vsa este
carnicero animal por aber y matar alguna persona.
Y viendo el governador la calamidad que su gente padeçia por falta de
comida, acordo que se hiziese vna balsa de maderos libianos para en ella
atrabesar el rrio de Opia y pasar a vn lugarejo que de la otra parte
estaba, a proveerse de alguna comida; y poniendo en efecto este acuerdo,
hizieron la balsa en quinze dias, bien grande, en que cabian buen golpe
de gente, la qual echaron en el agua y en ella entraron todos los
soldados que cupieron, y con su çierta manera de rremos y otros soldados
buenos nadadores, que yendo por el agua nadando tiravan con cabuyas o
sogas de la balsa para ayudalla a nabegar y pasalla de la otra banda,
començo a engolfarse en aquel ancho rrio; y llegando al medio de la
corriente y fuga del agua, fue façilmente desbaratado el govierno de la
nabegaçion, y llevandola el rrio con la corriente fueron todos los
españoles que en ella yvan puestos en condiçion de ser muertos; porque
los yndios que de la otra banda estaban, biendo que la yndustria de los
nuestros no abia sido tal que bastase a cortar por la corriente del agua
y asabesar[83] el rrio, antes abian sido señoreados y sojuzgados del,
llevandolos el agua por do abia querido, prestamente entraron en sus
canoas con sus rremos o canaletes y armas en las manos, y endereçando
las proas a la balsa partieron con animos de ganar vna buena vitoria y
aber en su poder toda la gente que en la balsa yva, si sus desinios no
fueran estorvados con la muerte de vn español de los que abian salido
nadando delante de la balsa, llamado Francisco de Caçeres, que en el
rrio toparon sobre el agua, los quales ocupandose y teniendose a dar la
muerte a este español, que con sumirse debaxo del agua muchas vezes los
entretubo muy gran rrato, hasta que la balsa de nuestros españoles, por
la propia agua y conbates del rrio, fue rrestituyda a tierra hazia la
parte donde estaban alojados los españoles, donde luego los que dentro
yvan, desanparandola, se metieron por la montaña adentro, huyendo cada
qual como podia, temiendo que avn por la tierra yrian con las canoas los
yndios bogando en su alcance, segun sacaron los animos amedrentados de
aquella tribulacion.
Acabados los yndios de dar la muerte a Françisco de Caçeres, soldado
afamado entre estas conpañias por su buen brio e yndustrias en cosas de
guerras, fueron en seguimiento de la balsa, la qual hallaron sin ninguna
gente, y llevandosela consigo se andaban rregocijando con ella por el
agua, trayendola de vna parte a otra, dando muy grandes muestras de
alegria, como gente que solo aquello tenian por entera vitoria, y que su
barbaridad no alcanço aprovecharse de tan buena ocasion como tuberon
para hazer mas daño en los nuestros y aber vna vitoria harto notable,
pues en ella abian a las manos los mas y mejores soldados de la
conpañia, con que quedaba todo el rresto de la gente perdida, por estar
muchos o los mas de ellos enfermos y no para tomar armas en las manos.
Con estos trabajos y otros que mi pluma calla por parecer yncreybles,
paso el ynbierno y las aguas afloxaron de suerte que vn poco mas arriba
del alojamiento, por çierto vado apaçible quel rrio Opia por aquella
parte hazia, lo pasaron los nuestros, y començaron a marchar por entre
gentes de diversas y diferentes lenguas, que por no tener ynterprete que
las entendiese para saber quales eran y los nombres de sus provinçias y
pueblos, no van aqui escritas en este discurso, que seria en el paraje
de los chiscas o laches, lamados[84] chita y el cucuy, por donde
despues se siguio el camino de la governaçion de Venençuela al Nuebo
Rreyno. Obieron estos españoles vn yndio que avnque escuramente era
entendido de çierto faravte que en el rreal trayan, el qual dio al
gobernador Jorge Espira muy entera rrelaçion del Nuebo Rreyno de
Granada, porque a esta sazon estaban en el paraje del, declarandoles muy
particularmente las muchas rriquezas que los naturales poseyan y los
muchos y grandes señores que en el abia con la muchedumbre de naturales,
y que la sal y mantas que por alli abian entre aquellos yndios de lo
llano por donde andaban, toda baxaba del Nuebo Reyno; dandoles tanbien a
entender que para señorear y sujetar tantos señores y naturales como en
aquella tierra abia, eran muy pocos los españoles que el alli abia
visto, prefiriendose este yndio a metellos en la tierra que les deçia, y
avn que en alguna manera hallavan los españoles por alli algunas señales
de lo que el yndio dezia, no del todo eran promobidos sus animos a
seguillo, pues lo guardaron tan floxamente que se les huyo vna noche, y
por huyrse el pobre yndio cayo de vna barranca abaxo en vn rrio que
cerca estaba, donde se mato y fue comido bien en breve de los peçes,
porque yendo otro dia a pescar al propio lugar vn español tomo vn peçe
creçido, en el buche del qual hallaron la natura y conpañones todo junto
deste yndio; y avnque despues, por persuasiones de algunos buenos
soldados, fue persuadido Jorge Espira á enbiar gente a descubrir este
Rreyno, y salieron al efeto çierta conpañia de soldados con vn Juan de
Villegas(A), que despues governo aquella provincia de Venençuela, no
hizieron cosa ninguna que les aprovechase; porque hallando la subida de
la sierra dificultosa para caballos, se bolvieron desde çiertos pueblos
que algo metidos en la cordillera estaban, donde tomaron cantidad de
mantas y sal de la que del Rreyno baxaba, y con esta su floxedad dexaron
casi como de entre las manos este pedaço de prospera tierra con que
despues con no menores trabaxos y calamidades de los que esta gente
paso, pero con mejor fortuna y mas ostinados animos, descubrieron por
muy diferente derrota de esta y conquistaron y sujetaron el tiniente
Gonçalo Ximenez de Quesada y sus comilitones, tres años despues del
acometimiento[85] de Jorge Espira, con que ylustraron y perpetuaron sus
buenos hechos y hazañas, y mereçio dignamente el teniente y general
Ximenez de Quesada ser Adelantado del Nuebo Rreyno, y sus soldados y
conpañeros en el trabaxo gozar de vna prospera quietud con que
descansadamente oy gozan de los frutos y esquilmos de aquella tierra,
justamente por ellos mereçidos.
Y desta propia adversa fortuna partiçipo Miçer Ambrosio, como en su
Istoria se trata[86], pues hallandose el año de veynte y nuebe, no diez
leguas ni avn ocho desta provinçia del Nuevo Reyno, por la parte por
donde al presente esta poblada la çivdad de Panplona, en el distrito del
propio Nuebo Rreyno, dexo de seguir su descubrimiento como lo llevaba
encaminado, y dando la buelta sobre mano izquierda, ynclinandose a
çiertas poblazones de gentes chitarera que de aquella parte abia, fue
dende a pocos dias muerto, y su gente se bolvio a la laguna de
Maracaybo, por diferente camino del que abia llevado, y de alli a Coro.