CAPITULO SIETE

En el qual se escriven algunas cosas de las que al governador Jorge

Espira y a sus soldados les subçedio en el ynbernadero del rrio

Opia, y como paso de alli adelante.

Con la fuga de las aguas del ynbierno creçio tanto el rrio de Opia, en

cuyas rriberas se abia alojado el governador Jorge Espira con sus

compañeros, que con su ynvndaçion cubrio muchas tierras comarcanas al

alojamiento, conque cavso muy gran daño a los españoles, que con esto

eran ynpedidos a no poder salir a poblazones apartadas a buscar comida,

y asi les sobrevino tan afligida hanbre que les cavsaba enfermedades y

otros daños con que eran muertos; y por otra parte eran danificados de

los tigeres, que como a lugar mas alto y seguro de las aguas, se abian

rrecogido muy gran cantidad de ellos a donde el rreal de los españoles

estaba alojado, que en pocos dias les abian llevado delante de los ojos

y avn casi de entre las manos muy gran cantidad de yndios e yndias

ladinos que les servian, y entre ellos algunos españoles; y entre otros

a quien esta desgraçia les subçedio fue a vn Manuel de Serpa, portuges,

que abiendo salido con otros conpañeros a coger cierta fruta, no muy

desbiado del alojamiento, llamada hobos, que era el prinçipal

mantenimiento con que se sustentaban los españoles, vn tigere llego

desvergonçadamente, y con su bruto y cruel atrevimiento, delante de los

demas españoles, le dio con las manos vn golpe o manotazo a este

portuges en la cabeça que la hizo pedaços, y pasando por entre los demas

el tigere armado o enrrizado, no obo quien osase herille ni hazelle mal

ninguno.

Trayan estos animales tan amedentrada toda la gente, que hasta los

caballos sentian el daño y no osaban salir ni apartarse del alojamiento

a paçer, por estar algunos heridos y lastimados de ellos; y las espias

que para rreguardo del campo se suelen poner en lugares acomodados para

ello y junto a los caminos por donde mas el peligro se teme, no daban

lugar los tigeres a que asi se hiziese ni se guardase en esto ni en

otras muchas cosas la diçiplina militar, mas ynterronpiendolo todo eran

cavsa que los que hazian la guardia y servian de espias y velas hiziesen

sus oficios encima de arboles muy altos, a donde avn del todo no se

tenian por seguros, segun las astucias y trayçiones de que vsa este

carnicero animal por aber y matar alguna persona.

Y viendo el governador la calamidad que su gente padeçia por falta de

comida, acordo que se hiziese vna balsa de maderos libianos para en ella

atrabesar el rrio de Opia y pasar a vn lugarejo que de la otra parte

estaba, a proveerse de alguna comida; y poniendo en efecto este acuerdo,

hizieron la balsa en quinze dias, bien grande, en que cabian buen golpe

de gente, la qual echaron en el agua y en ella entraron todos los

soldados que cupieron, y con su çierta manera de rremos y otros soldados

buenos nadadores, que yendo por el agua nadando tiravan con cabuyas o

sogas de la balsa para ayudalla a nabegar y pasalla de la otra banda,

començo a engolfarse en aquel ancho rrio; y llegando al medio de la

corriente y fuga del agua, fue façilmente desbaratado el govierno de la

nabegaçion, y llevandola el rrio con la corriente fueron todos los

españoles que en ella yvan puestos en condiçion de ser muertos; porque

los yndios que de la otra banda estaban, biendo que la yndustria de los

nuestros no abia sido tal que bastase a cortar por la corriente del agua

y asabesar[83] el rrio, antes abian sido señoreados y sojuzgados del,

llevandolos el agua por do abia querido, prestamente entraron en sus

canoas con sus rremos o canaletes y armas en las manos, y endereçando

las proas a la balsa partieron con animos de ganar vna buena vitoria y

aber en su poder toda la gente que en la balsa yva, si sus desinios no

fueran estorvados con la muerte de vn español de los que abian salido

nadando delante de la balsa, llamado Francisco de Caçeres, que en el

rrio toparon sobre el agua, los quales ocupandose y teniendose a dar la

muerte a este español, que con sumirse debaxo del agua muchas vezes los

entretubo muy gran rrato, hasta que la balsa de nuestros españoles, por

la propia agua y conbates del rrio, fue rrestituyda a tierra hazia la

parte donde estaban alojados los españoles, donde luego los que dentro

yvan, desanparandola, se metieron por la montaña adentro, huyendo cada

qual como podia, temiendo que avn por la tierra yrian con las canoas los

yndios bogando en su alcance, segun sacaron los animos amedrentados de

aquella tribulacion.

Acabados los yndios de dar la muerte a Françisco de Caçeres, soldado

afamado entre estas conpañias por su buen brio e yndustrias en cosas de

guerras, fueron en seguimiento de la balsa, la qual hallaron sin ninguna

gente, y llevandosela consigo se andaban rregocijando con ella por el

agua, trayendola de vna parte a otra, dando muy grandes muestras de

alegria, como gente que solo aquello tenian por entera vitoria, y que su

barbaridad no alcanço aprovecharse de tan buena ocasion como tuberon

para hazer mas daño en los nuestros y aber vna vitoria harto notable,

pues en ella abian a las manos los mas y mejores soldados de la

conpañia, con que quedaba todo el rresto de la gente perdida, por estar

muchos o los mas de ellos enfermos y no para tomar armas en las manos.

Con estos trabajos y otros que mi pluma calla por parecer yncreybles,

paso el ynbierno y las aguas afloxaron de suerte que vn poco mas arriba

del alojamiento, por çierto vado apaçible quel rrio Opia por aquella

parte hazia, lo pasaron los nuestros, y començaron a marchar por entre

gentes de diversas y diferentes lenguas, que por no tener ynterprete que

las entendiese para saber quales eran y los nombres de sus provinçias y

pueblos, no van aqui escritas en este discurso, que seria en el paraje

de los chiscas o laches, lamados[84] chita y el cucuy, por donde

despues se siguio el camino de la governaçion de Venençuela al Nuebo

Rreyno. Obieron estos españoles vn yndio que avnque escuramente era

entendido de çierto faravte que en el rreal trayan, el qual dio al

gobernador Jorge Espira muy entera rrelaçion del Nuebo Rreyno de

Granada, porque a esta sazon estaban en el paraje del, declarandoles muy

particularmente las muchas rriquezas que los naturales poseyan y los

muchos y grandes señores que en el abia con la muchedumbre de naturales,

y que la sal y mantas que por alli abian entre aquellos yndios de lo

llano por donde andaban, toda baxaba del Nuebo Reyno; dandoles tanbien a

entender que para señorear y sujetar tantos señores y naturales como en

aquella tierra abia, eran muy pocos los españoles que el alli abia

visto, prefiriendose este yndio a metellos en la tierra que les deçia, y

avn que en alguna manera hallavan los españoles por alli algunas señales

de lo que el yndio dezia, no del todo eran promobidos sus animos a

seguillo, pues lo guardaron tan floxamente que se les huyo vna noche, y

por huyrse el pobre yndio cayo de vna barranca abaxo en vn rrio que

cerca estaba, donde se mato y fue comido bien en breve de los peçes,

porque yendo otro dia a pescar al propio lugar vn español tomo vn peçe

creçido, en el buche del qual hallaron la natura y conpañones todo junto

deste yndio; y avnque despues, por persuasiones de algunos buenos

soldados, fue persuadido Jorge Espira á enbiar gente a descubrir este

Rreyno, y salieron al efeto çierta conpañia de soldados con vn Juan de

Villegas(A), que despues governo aquella provincia de Venençuela, no

hizieron cosa ninguna que les aprovechase; porque hallando la subida de

la sierra dificultosa para caballos, se bolvieron desde çiertos pueblos

que algo metidos en la cordillera estaban, donde tomaron cantidad de

mantas y sal de la que del Rreyno baxaba, y con esta su floxedad dexaron

casi como de entre las manos este pedaço de prospera tierra con que

despues con no menores trabaxos y calamidades de los que esta gente

paso, pero con mejor fortuna y mas ostinados animos, descubrieron por

muy diferente derrota de esta y conquistaron y sujetaron el tiniente

Gonçalo Ximenez de Quesada y sus comilitones, tres años despues del

acometimiento[85] de Jorge Espira, con que ylustraron y perpetuaron sus

buenos hechos y hazañas, y mereçio dignamente el teniente y general

Ximenez de Quesada ser Adelantado del Nuebo Rreyno, y sus soldados y

conpañeros en el trabaxo gozar de vna prospera quietud con que

descansadamente oy gozan de los frutos y esquilmos de aquella tierra,

justamente por ellos mereçidos.

Y desta propia adversa fortuna partiçipo Miçer Ambrosio, como en su

Istoria se trata[86], pues hallandose el año de veynte y nuebe, no diez

leguas ni avn ocho desta provinçia del Nuevo Reyno, por la parte por

donde al presente esta poblada la çivdad de Panplona, en el distrito del

propio Nuebo Rreyno, dexo de seguir su descubrimiento como lo llevaba

encaminado, y dando la buelta sobre mano izquierda, ynclinandose a

çiertas poblazones de gentes chitarera que de aquella parte abia, fue

dende a pocos dias muerto, y su gente se bolvio a la laguna de

Maracaybo, por diferente camino del que abia llevado, y de alli a Coro.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 51 / 305 题