Como, pasado el ynbierno, el governador Jorge Espira marcho hasta
llegar a las rriberas del rrio Opia, donde torno a ynbernar, y como
en el camino prendio a Francisco Velasco, con su teniente, y lo
enbio a Coro, por çiertas palabras que dixo.
Ya quel alegre tienpo del verano le entraba a Jorge Espira y las aguas
se aplacaban, aprovechandose de la ocasion quel tiempo le ponia en las
manos, porque hasta entonçes, avnque por la hambre abia sido forçado a
mudarse de aquel aloxamiento de Acarigua, las aguas de que abia estado
çercado no le dexaban efetuar su voluntad, se mudo y paso mas adelante
con su gente y campo a vna provinçia llamada Amorodore, en la qual se
alojo y rrancheo para que la gente se rreformase de la hambre que trayan
de atras; porque como en esta provincia no se abia hecho daño ninguno,
hallaron en ella abundantemente de comer, y tanbien era grande
ynpedimento y estorvo al[73] caminar y asi porque por ser aquella tierra
llana avn no se abian escurrido ni enxigado[74] las aguas, se estuvo en
esta poblazon y alojamiento vn mes, donde los naturales de ella,
deseando echar de si tan malos guespedes como los españoles eran, por
los daños que en sus comidas y avn personas de ellos rreçebian,
convocandose y juntandose muchos yndios tomaron las armas en las manos
para echar de alli a los nuestros; mas ninguna cosa les presto, porque
dos vezes que acometieron a dar en sus enemigos fueron con mucha
façilidad rrebatidos y ahuyentados tan admedentradamente que nunca mas
osaron juntarse ni tomar las armas en las manos, antes apartandose todo
lo que podian de los españoles, les dexaban gozar con quietud de sus
casas y haziendas y de todo lo demas que entre manos tenian, en pago de
lo qual les abian muerto dos caballos.
Despues del tiempo dicho paso el Governador adelante con su gente,
prosiguiendo su descubrimiento por la halda de la sierra y cordillera,
que sienpre llevaba a mano derecha, y llego a otra provinçia de yndios
llamados Coyones, bien poblada, y la gente belicosa y gerrera y de buen
coraje en las guaçabaras, y de diferente lengua de la de atras. Alojose
en esta provinçia la gente española, y pretendiendo los naturales de
ella ganar mas honrra que los de atras, salieron de mano armada y con
buena horden acometieron a los nuestros, los quales, avnque estaban ya
puestos a punto para rreçebir a los enemigos, no dexaron de tardar en
desbaratallos, por ser gente que les turaba el brio algun tiempo, y
avnque fueron maltratados y desbaratados de los españoles, todabia les
pusieron en condiçion de matar al capitan Montalbo, al qual quitaron la
lança, y derribandolo del caballo se lo llevaban a manos bivo sino fuera
socorrido de algunos soldados que lo defendieron y quitaron de las
manos de los yndios. Hirieron y maltrataron a otros españoles, mas no
murio ninguno. Acometieron otras dos vezes estos yndios, y sienpre
fueron frustados de sus desinios con daño de sus personas.
De esta provinçia de Coyones paso adelante Jorge Espira con su gente y
llego a las provinçias y rrios que dizen de Varinas, que es a las
espaldas de donde esta agora poblada la çivdad de Merida del Nuebo
Rreyno. Alli se rrancheo y alojo el Governador con su compañia por
descubrir y ber si por alli çerca obiese entrada para atrabesar la
tierra. Estubo en este sitio o alojamiento muchos dias Jorge Espira, con
gran daño de su gente, porque se hallava poca comida y abia muchos
enfermos, que les era gran ynpedimento y estorvo para seguir su
descubrimiento y jornada con la diligencia neçesaria, de donde
rredundaba quel[75] Governador hiziese tantas paradas y sintiese la
gente tanto la hambre, de tal suerte que muchos dias se sustentaron con
solamente palmitos[76] y otras comidas silvestres y no conoçidas,
cavsadoras de mayores enfermedades y males. Y estando en esta neçesidad
tan extrema, tubo notiçia el Governador que en la sierra o cordillera se
hazian çiertos valles poblados de yndios, en que abria abundancia de
comida, el qual luego enbio a su teniente, llamado Françisco de
Velasco, con dozientos honbres y algunos caballos, y le mando que
llegase con los caballos hasta el pie de la sierra, y que quedandose el
en vnos poblezuelos de yndios que alli abia con alguna gente, embiase la
demas arriba a traer comida y le proveyesen de todo el mayz, yuca y
patata y sal que pudiesen, que era todo bien menester.
El teniente Françisco Velasco se partio con la gente, y llegando al pie
de la cordillera hizo lo quel Governador le abia mandado, quedandose el
alli con çinquenta honbres, y enbiando los demas a lo alto para el
efecto dicho con vn cavdillo llamado Nicolas de Palencia, los quales
caminando hallaron vn buhio rredondo muy grande, hecho en vn arcabuco o
montaña, en el qual abia mas de mil y quinientas hanegas de mayz; y
alegrandose los soldados con tan buen encuentro, pararon alli con el
serviçio de yndios e yndias que llevaban, de donde salian a correr los
pueblos y lugares de alrrededor, prendiendo alguna gente de la que por
alli abia, rrancheandoles esa miseria que tenian, donde obieron alguna
probision de sal, con que rrestavraron algun tanto la mucha falta que de
ello todos tenian; y enbiando deste buhio redondo la guente[77] que
pudieron cargada de mayz y otras rrayzes y sal, se quedaron los mas de
los soldados en guarda de aquel buhio, porque si lo desamparaban, los
yndios no los escondiesen el mayz.
El Françisco de Velasco holgose con el rrecado y comida que le abian
traydo de la sierra, y procuro que se llevasen dos o tres caminos de
comida a donde el Governador estaba con los enfermos, y procuro
yformarse de las graçias que Jorge Espira le daba por el socorro de la
comida que le abia enbiado, al qual dixeron que estaba algo quexoso por
lo poco que le abia llevado; y amohinandose el Velasco destas nuebas,
dixo: o cuerpo de tal con el Governador; pues boto a tal que si el tiene
alla çiento de capa blanca, yo tengo aca dozientos de capas negras; y
con esto rrecogio la gente y fuese donde Jorge Espira estava. Algunos
amigos del Gobernador les pareçio mal estas palabras del Françisco de
Velasco, y dando abiso dello al Gobernador le yndinaron contra el de tal
suerte que luego proçediendo contra Velasco lo prendio y aprisiono con
todo rrecado y hizo sus ynformaciones muy bastantes de lo que abia
dicho; y consultando el negocio con los capitanes y personas prinçipales
que en el canpo traya, las pidio pareçer de lo que se debia hazer, los
quales[78] acordaron que devia echar de si a Belasco, porque no obiese
tantos superiores. Visto esto y que ningun bien abian de cavsar al
tinienti, y asi, de pareçer de todos, acordo el Governador echar de si a
Belasco, embiandolo a Coro con toda la gente enferma que en el canpo
abia y algunos sanos para su rresguardo y custodia. Enbio asi mesmo vn
capitan con vna conpañia de soldados para que aconpañasen aquella gente
enferma y presa, hasta echallos fuera de las provincias que atras
quedaban, que eran de gente belicosa y guerrera, sin que reçibiesen
dellos ningun daño(A).
Hecho esto y bueltos los que aconpañaron al tiniente Velasco y enfermos,
prosiguio su descubrimiento el Governador con su gente los llanos
adelante, y como el tiempo era ya del todo enxuto y los rios venian muy
mansos, no se detenian en ninguna parte, antes caminaban con toda
ligereza, pasando por muchas provincias pobladas de gentes diferentes
vnas de otras y de diferentes lenguas y nombres, con todos los quales no
dexaron de tener algunos rrecuentros y guaçabaras, mas no de suerte que
les ynpidiesen el caminar. Llegaron a los rrios famosos por su grandeza,
llamados Apure y Zarara, y como era berano facilmente los pasaron,
porque la tierra es llana y ellos van derramados y estendidos y muy
sosegados y mansos; y sin estos, otros muchos rrios de mediana grandeza,
que tambien suelen ynpedir el pasaje a los descubridores, como son los
rrios Caçanare, de igual grandeza que los nombrados, y Pavxoto y
Çosubana[79] y el Temeri, y Guanaguanare, y Opia, y Haya, y Gravbiare, y
Papamene, todos estos que salen de la sierra y cordillera dicha, cuyos
nombres rreferidos son los propios que los naturales les tienen puestos.
Y caminando, ya quel ynbierno entraba, llegaron a vn rrio, llamado Opia,
a la rribera del qual abia algunas poblazones de yndios, donde pareçio
al Governador y a sus capitanes ser parte acomodada para tener y pasar
el ynvierno, por poderse proveer y sustentar de las comidas y
mantenimientos que los naturales destos pueblos tenian para su sustento,
y ansi hizieron su alojamiento y rrancheria en el mejor y mas alto sitio
que les pareçio destos lugares y pueblos que a la rribera del rrio Opia
estaban.