CAPITULO OCHO

En el qual se escrive como metiendose Gascuña por los despoblados y

arcabucos de la culata de la laguna, perecio de hanbre el y todos

los demas que con el yvan.

El capitan Gascuña o Bascuña puso en prosecucion el mandamiento del

gobernador, y tomando consigo el oro que se le abia dado, que como he

dicho, fueron sesenta mil pesos y sus veynte y cinco conpañeros

españoles, començo de caminar la buelta de Coro, por muy diferente

camino del que abia traydo con su Gobernador, porque como el paraje

donde a la sazon estaban era mas arriba de la culata de la laguna de

Maracaybo, pareçia por buena conjetura que atravesando o bojando[41] por

tierra la serrania que por alli abia, yr a salir de la otra vanda de la

laguna, sin tener neçesidad de atrabesar aquel ancho lago[42] ni

desandar el camino andado, que le parecia mas largo del que por donde

pensaba yr podia ser.

Estas consideraçiones les salieron muy al rrebes a Gascuña de lo quel

abia traçado, porque en apartandose del rreal luego atrabeso la

cordillera que entre la laguna de Maracaybo y el rrio grande de la

Magdalena esta, que es la que emos dicho llamarse la cordillera del

valle de Vpar, y trastornando la sierra a las bertientes de la laguna,

camino algunos dias por tierra alta avnque montuosa y mal poblada, y

avnque de los altos destas sierras vio Gascuña a toda la tierra que por

delante tenia, por la qual abia de atrabesar, era cubierta de muy altas

montañas y arcabucos y lo mas della tierra llana que por la mayor parte

suele estar anegada y cubierta de aguas, no considero el daño que de

seguir por alli su viaje le podia venir, mas entendiendo que todo seria

aconpanado de algunas raras poblazones, como en los altos de aquella

cordillera las abia, paso adelante con sus conpañeros, y caminando

algunos dias por despoblado, siguiendo la trabesia de la culata de la

laguna sin que ningun camino le guiase, apartaronse tanto de las

poblazones que a las espaldas dexaban, que quando quisieron bolver atras

no pudieron por rrespecto de que se le abia acabado la comida que

llevaban, y sin ningun reccurso de mantenimiento, con solo la esperança

de hallallo adelante, abian caminado çiertos dias con solo comer algunas

hojas silvestres que en aquellas montañas cojian. I como mientras mas

adelante caminaban mas la hambre los maltrataba, de tal suerte que no

solo no podian llevar sus armas mas casi ni avn menear sus personas,

consumidas las fuerças de hombre, acordaron poner o dexar el oro

escondido o enterrado en vna parte señalada, para que si saliesen a

poblazones despañoles o de yndios pudiesen bolver por ello.

Mas a estos soldados, y avn casi a los que con Miçer Ambrosio quedaron,

le fue este oro y rriquezas el açote y castigo que al consul Quinto

Cipion[43] y a sus comilitones les fueron el saco y rrobo que en Françia

hicieron, quando tomando y entrando por fuerça de armas a la çiudad de

Tolosa, no solo rrobaron lo que los del pueblo tenian, mas entraron en

el tenplo de Apolo, a quien aquellos çivdadanos servian con mucho

acatamiento, y saqueando el tenplo, como a las demás casas del pueblo,

rrobaron del ciento y diez mil libras de oro y çinco millones de libras

de plata, y así el consul Quinto Çipion, como todos los que partiçiparon

deste rrobo, murieron desastrada y miserablemente, segun que en su

Istoria mas largamente se rrefiere este caso.

Gascuña y su gente enterraron estos sesenta mil pesos al pie de vna

çeyva, arbol muy grande y señalado en aquella comarca, y casi dexando

sus coraçones alli soterrados con aquel metal, començaron á caminar por

aquellas montañas, a ver si podian hallar algun genero de comida de

qualquier suerte que fuese; y viendo que no lo hallavan y que las

naturales fuerças casi del todo les yvan faltando, començaron a matar

algunos yndios e yndias de las que consigo llevaban para comer de ellos,

ymitando en esto la brutalidad de los animales yrraçionales, que

faltandoles el vso de la rrazon, muchas veces muerden y comen los vnos

de[44] los otros, comian de aquellas carnes humanas tan sin asco ni

pabor como si se obieran criado en ello y para ello. Mas no es de

marabillar que honbres vsasen deste genero de crueldad por rremedio

contra las angustias de la hanbre, pues escriviendo Josepho en sus

Istorias, y lo rrefiere Evsebio en el terçero libro de la Istoria

eclesiastica, en el capitulo segundo, que tiniendo Tito cercado a

Jerusalen, y abiendola ya entrado o tomado, sobrevino tan grande hanbre

en la çivdad que vna muger que bivia rribera del rrio Jordan, de la

aldea de Benzob, llamada Maria, hija de Lazaro, muger rrica y de noble

linaje, hallandose en aquellos dias en Jerusalen, con vn cuchillo, por

su propia mano, degollo a su hijo, partiendolo por medio, puso luego la

mitad al fuego, y asandola, se la comio, y despues vino a comer la otra

mitad, cosa por cierto de grande admiracion y que parece escandalizar

solo el oyrlo. Yo, a lo menos, por tan castigo de Dios tengo la hanbre y

calamidad destos soldados, por los rrobos, fuerças y muertes y otras

crueldades e yncomodidades de que con los yndios abian vsado, como el

que vino sobre Jerusalem en los tiempos rreferidos de suso.

Viendose ya de todo faltos de rremedio y que las fuerças naturales los

desanparavan del todo y que ya no les abia quedado ningun yndio a quien

tan rrabiosamente pudiesen sepultar en sus entrañas para conservaçion de

ellas, començaron a esparçirse y dividirse por entre aquellas montañas

y arcabucos, donde la hanbre los consumio, asi al capitan como a todos

los mas de los soldados, de quien no se supo mas nueba, eceto quatro de

ellos que, o por ser mas animosos o mas rrobustos, pudieron conservar

mas tiempo las fuerças y el animo, los quales, caminando por donde su

ynfortunio los guiaba, fueron a dar a vn rrio que casi entra en la

laguna de aquella parte donde Merida esta poblada, rriberas del qual se

sentaron a descansar, porque les pareçio, por algunas señales que en el

vieron, que era rrio poblado y que navegaban yndios por el, con

esperança de que Dios encaminaria por alli alguna canoa de yndios, de

donde pudiesen aber con que rremediarse y sustentarse.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 32 / 305 题