En el qual se escrive como metiendose Gascuña por los despoblados y
arcabucos de la culata de la laguna, perecio de hanbre el y todos
los demas que con el yvan.
El capitan Gascuña o Bascuña puso en prosecucion el mandamiento del
gobernador, y tomando consigo el oro que se le abia dado, que como he
dicho, fueron sesenta mil pesos y sus veynte y cinco conpañeros
españoles, començo de caminar la buelta de Coro, por muy diferente
camino del que abia traydo con su Gobernador, porque como el paraje
donde a la sazon estaban era mas arriba de la culata de la laguna de
Maracaybo, pareçia por buena conjetura que atravesando o bojando[41] por
tierra la serrania que por alli abia, yr a salir de la otra vanda de la
laguna, sin tener neçesidad de atrabesar aquel ancho lago[42] ni
desandar el camino andado, que le parecia mas largo del que por donde
pensaba yr podia ser.
Estas consideraçiones les salieron muy al rrebes a Gascuña de lo quel
abia traçado, porque en apartandose del rreal luego atrabeso la
cordillera que entre la laguna de Maracaybo y el rrio grande de la
Magdalena esta, que es la que emos dicho llamarse la cordillera del
valle de Vpar, y trastornando la sierra a las bertientes de la laguna,
camino algunos dias por tierra alta avnque montuosa y mal poblada, y
avnque de los altos destas sierras vio Gascuña a toda la tierra que por
delante tenia, por la qual abia de atrabesar, era cubierta de muy altas
montañas y arcabucos y lo mas della tierra llana que por la mayor parte
suele estar anegada y cubierta de aguas, no considero el daño que de
seguir por alli su viaje le podia venir, mas entendiendo que todo seria
aconpanado de algunas raras poblazones, como en los altos de aquella
cordillera las abia, paso adelante con sus conpañeros, y caminando
algunos dias por despoblado, siguiendo la trabesia de la culata de la
laguna sin que ningun camino le guiase, apartaronse tanto de las
poblazones que a las espaldas dexaban, que quando quisieron bolver atras
no pudieron por rrespecto de que se le abia acabado la comida que
llevaban, y sin ningun reccurso de mantenimiento, con solo la esperança
de hallallo adelante, abian caminado çiertos dias con solo comer algunas
hojas silvestres que en aquellas montañas cojian. I como mientras mas
adelante caminaban mas la hambre los maltrataba, de tal suerte que no
solo no podian llevar sus armas mas casi ni avn menear sus personas,
consumidas las fuerças de hombre, acordaron poner o dexar el oro
escondido o enterrado en vna parte señalada, para que si saliesen a
poblazones despañoles o de yndios pudiesen bolver por ello.
Mas a estos soldados, y avn casi a los que con Miçer Ambrosio quedaron,
le fue este oro y rriquezas el açote y castigo que al consul Quinto
Cipion[43] y a sus comilitones les fueron el saco y rrobo que en Françia
hicieron, quando tomando y entrando por fuerça de armas a la çiudad de
Tolosa, no solo rrobaron lo que los del pueblo tenian, mas entraron en
el tenplo de Apolo, a quien aquellos çivdadanos servian con mucho
acatamiento, y saqueando el tenplo, como a las demás casas del pueblo,
rrobaron del ciento y diez mil libras de oro y çinco millones de libras
de plata, y así el consul Quinto Çipion, como todos los que partiçiparon
deste rrobo, murieron desastrada y miserablemente, segun que en su
Istoria mas largamente se rrefiere este caso.
Gascuña y su gente enterraron estos sesenta mil pesos al pie de vna
çeyva, arbol muy grande y señalado en aquella comarca, y casi dexando
sus coraçones alli soterrados con aquel metal, començaron á caminar por
aquellas montañas, a ver si podian hallar algun genero de comida de
qualquier suerte que fuese; y viendo que no lo hallavan y que las
naturales fuerças casi del todo les yvan faltando, començaron a matar
algunos yndios e yndias de las que consigo llevaban para comer de ellos,
ymitando en esto la brutalidad de los animales yrraçionales, que
faltandoles el vso de la rrazon, muchas veces muerden y comen los vnos
de[44] los otros, comian de aquellas carnes humanas tan sin asco ni
pabor como si se obieran criado en ello y para ello. Mas no es de
marabillar que honbres vsasen deste genero de crueldad por rremedio
contra las angustias de la hanbre, pues escriviendo Josepho en sus
Istorias, y lo rrefiere Evsebio en el terçero libro de la Istoria
eclesiastica, en el capitulo segundo, que tiniendo Tito cercado a
Jerusalen, y abiendola ya entrado o tomado, sobrevino tan grande hanbre
en la çivdad que vna muger que bivia rribera del rrio Jordan, de la
aldea de Benzob, llamada Maria, hija de Lazaro, muger rrica y de noble
linaje, hallandose en aquellos dias en Jerusalen, con vn cuchillo, por
su propia mano, degollo a su hijo, partiendolo por medio, puso luego la
mitad al fuego, y asandola, se la comio, y despues vino a comer la otra
mitad, cosa por cierto de grande admiracion y que parece escandalizar
solo el oyrlo. Yo, a lo menos, por tan castigo de Dios tengo la hanbre y
calamidad destos soldados, por los rrobos, fuerças y muertes y otras
crueldades e yncomodidades de que con los yndios abian vsado, como el
que vino sobre Jerusalem en los tiempos rreferidos de suso.
Viendose ya de todo faltos de rremedio y que las fuerças naturales los
desanparavan del todo y que ya no les abia quedado ningun yndio a quien
tan rrabiosamente pudiesen sepultar en sus entrañas para conservaçion de
ellas, començaron a esparçirse y dividirse por entre aquellas montañas
y arcabucos, donde la hanbre los consumio, asi al capitan como a todos
los mas de los soldados, de quien no se supo mas nueba, eceto quatro de
ellos que, o por ser mas animosos o mas rrobustos, pudieron conservar
mas tiempo las fuerças y el animo, los quales, caminando por donde su
ynfortunio los guiaba, fueron a dar a vn rrio que casi entra en la
laguna de aquella parte donde Merida esta poblada, rriberas del qual se
sentaron a descansar, porque les pareçio, por algunas señales que en el
vieron, que era rrio poblado y que navegaban yndios por el, con
esperança de que Dios encaminaria por alli alguna canoa de yndios, de
donde pudiesen aber con que rremediarse y sustentarse.