XXVIII

¡AVE MARÍA PURÍSIMA! ¡LAS DOCE Y MEDIA Y SERENO!

Así gritaba por las calles de la Ciudad quien tenía

facultades para tanto, cuando la Molinera y el Corregidor,

cada cual en una de las burras del molino, el Sr.

Juan López en su mula, y los dos alguaciles andando,

llegaron a la puerta del Corregimiento.

La puerta estaba cerrada.

Dijérase que para el Gobierno, lo mismo que para los

gobernados, había concluido todo por aquel día.

--¡Malo!--pensó Garduña.

Y llamó con el aldabón dos o tres veces.

Pasó mucho tiempo, y ni abrieron, ni contestaron.

La señá Frasquita estaba más amarilla que la cera.

El Corregidor se había comido ya todas las uñas de

ambas manos.

Nadie decía una palabra.

¡Pum!... ¡Pum!... ¡Pum!...--golpes y más

golpes a la puerta del Corregimiento (aplicados sucesivamente

por los dos alguaciles y por el Sr. Juan

López)...--Y ¡nada! ¡No respondía nadie! ¡No

abrían! ¡No se movía una mosca!

Sólo se oía el claro rumor de los caños de una fuente

que había en el patio de la casa.

Y de esta manera transcurrían minutos, largos como

eternidades.

Al fin, cerca de la una, abriose un ventanillo del piso

segundo, y dijo una voz femenina:

--¿Quién?

--Es la voz del ama de leche...--murmuró

Garduña.

--¡Yo! (respondió D. Eugenio de Zúñiga).--¡Abrid!

Pasó un instante de silencio.

--¿Y quién es V.?--replicó luego la nodriza.

--¿Pues no me está V. oyendo?--¡Soy el amo!...

¡el Corregidor!...

Hubo otra pausa.

--¡Vaya V. mucho con Dios! (repuso la buena

mujer).--Mi amo vino hace una hora, y se acostó en

seguida.--¡Acuéstense Vds. también, y duerman el

vino que tendrán en el cuerpo!

Y la ventana se cerró de golpe.

La señá Frasquita se cubrió el rostro con las manos.

--¡Ama! (tronó el Corregidor, fuera de sí). ¿No

oye V. que le digo que abra la puerta? ¿No oye V.

que soy yo? ¿Quiere V. que la ahorque también?

La ventana volvió a abrirse.

--Pero vamos a ver... (expuso el ama). ¿Quién

es V. para dar esos gritos?

--¡Soy el Corregidor!

--¡Dale, bola! ¿No le digo a V. que el señor Corregidor

vino antes de las doce..., y que yo lo vi con

mis propios ojos encerrarse en las habitaciones de la

Señora? ¿Se quiere V. divertir conmigo?--¡Pues

espere V..., y verá lo que le pasa!

Al mismo tiempo se abrió repentinamente la puerta,

y una nube de criados y ministriles, provistos de sendos

garrotes, se lanzó sobre los de afuera, exclamando

furiosamente:

--¡A ver! ¿Dónde está ese que dice que es el Corregidor?

¿Dónde está ese chusco? ¿Dónde está

ese borracho?

Y se armó un lío de todos los demonios en medio de

la obscuridad, sin que nadie pudiera entenderse, y no

dejando de recibir algunos palos el Corregidor, Garduña,

el Sr. Juan López y Toñuelo.

Era la segunda paliza que le costaba a D. Eugenio

su aventura de aquella noche, además del remojón que

se dio en el caz del molino.

La señá Frasquita, apartada de aquel laberinto, lloraba

por la primera vez de su vida...

--¡Lucas! ¡Lucas! (decía). ¡Y has podido dudar

de mí! ¡Y has podido estrechar en tus brazos a otra!

--¡Ah! ¡Nuestra desventura no tiene ya remedio!

El sombrero de tres picos Historia verdadera de un sucedido que anda en romances escrita ahora tal y como pasó · 第 72 / 95 题