Guzman, con las cincas fragatas de su Magestad para que el general Sancho
Pardo embarcase en ella la plata de su Magestad y se fuese la buelta de
españa, haciendo officio de su Almirante el dho Pedro Tello, el qual
despues de aver entregado sus despachos, le dijo al dho general como
viniendo en seguimiento de su viage, avian encontrado dos navios yngleses
en la ysla de Guadalupe, que se avian apartado de la armada ynglesa y
que su almirante Gonçalo Mendez de Canço avia rendido y echado a fondo
el uno, despues de aver le sacado os yngleses prisiones y que yendo el
dho Don Pedro en seguimiento del otro navio descubrio nueve velas de la
armada del enemigo, y desque las vio viro la otra buelta siguiendo su
viage; y que los dhos yngleses prisioneros avian declarado que cerca
de alli en la misma ysla de Guadalupe a la banda del sur, estava surta
la armada de la reyna de yngalaterra, y aprestando lanchas con veinte
y cinco navios, los seis de los galeones de la reyna de 800 toneladas
y otros dos del mesmo porte de particulares, y todos en dos esquadras,
y por generales Franᵒ. Draque y Juan Aquines, governando la derota y
cosas de tierra Franᵒ. Draque y su lugarteniente en tierra Don Thomas
Vasquezarfil; y que traia la armada 30[2] infantes y 10,500 marineros
bien artillados, y que venian derechos a Puerto rico, como parecia por la
ynstruccion que se le tomo al capitan del dho navio yngles en la qual se
le ordeno en caso que por alguno forçoso se apartase, viniese a Puerto
rico, donde le aguardarian 10 dias, y que alli se dexarian orden adonde
avian de yr despues, sin declarar otro disegno; y que conforme a esto el
dho Don Pedro venia temeroso que no ubiese venido delante y estubiese
ganada la tierra, y que puesto no avia sido, tenia por cierto que aes
otro dia estaria sobre el puerto, y que conforme a esto el general
ordenase su partida como mas pareciese combenir.
Visto el general Sancho Pardo la relacion del dho Don Pedro Tello y
su Almirante Gonçalo Mendez y que esta nueba le allava en la cama
y indispuesto de enfermidad, de algunos dias avia estava con ella,
hiço avisar a Obispo y al governador, pidiendoles se viesen con el y
los capitanes de fragatas Marco Antonio Becerra, cabo de la compania
de Arcabuçeros, y Pedro de Guia del avito de San Juan, y Domingo de
Ynsaurraga, Franᵒ. Gomez, capitan deste presidio, y el veedor Martin
Vomero de Caamaño, Juan de la Vera, contador de las fragatas; y todos
juntos en su posada y aviendo tratado y propuesto el dho general la
relacion que tenia del enemigo y los medios mas combenientes que avia
por la seguridad de la tierra y plata; supuesto que la armada enemiga
era tanta y esperarse tan breve, y que las fragatas precisamente tenian
necesidad de adereçarse y meter agua y leña y embarcarse la plata en
que se avian de detener ocho dias por lo menos, y considerando que el
enemigo quando estuviese con esta ocupacion, y quando no por el aviso que
le pudo dar el otro navio que se vio, que estas fragatas venian por la
plata que ya savia que estava aqui, la podia esperar al paso, oque de la
tierra se podia apoderar y fortificarse en ella para conquistar a todas
las Yndias, en que a su Magestad leseguia gran perjucio y daño de su
reputacion.
Todos de unanime conformes acordaron que la tierra se fortificase con la
artilleria y gente, y que la nao capitana de tierra firme y otro de Pedro
Milanes se echasen a fondo en la canal del puerto para çegar la entrada,
y que la plata no se mudase de la fortaleça asta ver como las cosas se
ponian, pareciendo estara alli mas segura y en parte donde quando per
nuestros pecados se lo ordenava, se pudiera echar al a mar paraque no la
goçase el enemigo, y con esta resolucion sean ydo poniendo en execution
con mucha priesa y diligencia de noche y de dia todas prevençiones
posibles.
El general Sancho Pardo como persona de tanta experientia y que tenia
visto y reconoçido los sitios y puertos de la tierra, aseguro al dho Don
Pedro Tello y a los que con el venian, que era caso ymposible perderse la
tierra quiriendo los nuestros pelear y haçer el deber, y que solo avia
tener cuidado del puerto, que la armada no se metiese de golpe, y que par
eso era bien se echasen a fondo las dos naos que estava acordado, y en
sus espaldas las fragatas con las proas a la mar par resistir la entrada,
y que con eso estava segura la tierra y plata de su Magestad, de que
seria muy servido, en cuyo nombre les pedio acudiesen a sus obligaciones;
y para esto Don Pedro Tello tomo a su cargo la defensa del puerto.
El Obispo offreçio de deçir el otro dia una misa y una platica ala
gente, como lo hiço, christianamente encargandole el serviçio de Dios y
de su rey, y siempre continuo este officio de noche y de dia visitando
los puestos donde la gente estava, puniendo en cada uno un saçerdote y
animandolos con mucho exfuerço.
Este dia el governador y general despacharon un barco con aviso a sancto
Domingo para que se pusiesen y estubiesen a la mira por si el enemigo
yba alla como se entiende y se le escrivio al Presidente, que luego
avisase lo mismo a Cartagena y a Sancta Maria.
Luego se hiço muestra de toda la gente de la tierra, y parte de la que
avia en las fragatas se desembarco por ser necesario para la tierra;
allose en todo a 10,300 personas y en estos 700 de pelea y los 800
de fragatas y capitana de tierra firme, y las demas del presidio y
forasteros, en los quales avia 50 de a cavallo con lança y adarga, que
todo se repartieron en la forma siguiente:
En la caleta del morillo el Capitan Pedro de Guia del
avito de San Juan, con ciento cinquenta soldados 150
En la caleta del cabron, Alonso de Vargas con cien soldados 100
En la puente y boqueron, Pedro Vazquez Alferez con ciento
y cinquenta soldados 150
En las fragatas, trecientas personas a orden de Don Pedro Tello 300
En el voca de vayamon, el capitan Otega con cinquenta soldados 50
---
750
Toda la demas gente esta en el morro y en la plaça de Armas a cargo del
capitan Marco Antonio Veçerra y la de a cavallo al del governador, para
acudir los dos cada uno con la de su cargo, a la parte mas combiniente y
que mas neçesidas tubiese de socorro.
ARTILLERIA PLANTADA.
En el morro, veinte y siete pieças de bronçe muy buenas 27
En la plata forma del otro morro, çinco pieças 5
En sancta elena, quatro pieças 4
En la caleta de los frayles junto a la fortaleça, tres pieças 3
En la caleta de sancta catalina, çinco pieças 5
En el tejar, nuebe pieças 9
En la boca de vayamon, dos pieças 2
En la puente y en un navio que alla se puso, seis pieças 6
En el boqueron, quatro pieças 4
En la caleta de cabron, dos pieças 2
En la caleta del morillo, tres pieças 3
---
70
y las fragatas bien artilladas; sin las quales avia las dhas setenta
pieças de artilleria plantadas y buenos artilleros en cada puesto y por
sobreestante de los fuertes del morro y morillo de sancta Elena, el
Almirante Gonçalo Mendez de Canço.
A los 15 del dho llego aviso dal governador de Canaria despachado al
de aqui, para que supiese como la armada enemiga avia pasado por alli
y aviendo echado alguna gente en tierra para haçer agua, le avian echo
retirar con daño de veinte y çinco personas, y que venia la buelta de las
yndias; y el dho aviso dijo como al pasar por la ysla de san Martin avia
visto surta la armada con veinte y çinco velas.
Luego el dho dia el General Sancho Pardo despacho el mismo al governador
de la Avana y le escrivio avisase a nueva España al general Pedro
Melendez que estava alla con su flota. Estando echas todas estas
preventiones toda la gente deseosa de verse con el enemigo, entraron
en consejo el dho general y Don Pedro Tello, y el Almirante Gonçalo
Mendez y los capitanes Marco Antonio Veçerra, Pedro de Guia, Domingo
de Ynsaurraga, el vehedor Martin Vomero de Caamaño, y aviendo tratado
si seria bien embarcar la plata en dos fragatas, para que en caso que
el enemigo se pusiese sobre el puerto, como mas lijeras se pudiesen
escapar de noche, siguiendoles las otras tres en reta guardia, para que
si se ofreçiese quedasen peleando y las dos siguiesen su viage; los
mas Votos conformaronse enque no se mudase la plata de donde estava,
porque seria desanimar la gente de la tierra que estava con animo de
defenderla peleando, y viendo que los desemparavan sedesanimarian y su
Magestad perderia la tierra y su reputacion, enque le iba a deçir mucho
mas de lo que le importava la plata; que lo que conbenio era haçer
rostro al enemigo confiando en Dios que nos daria victoria; y visto por
el general la mayor parte de los pareceres, ordeno a Don Pedro Tello
que con diligencia aprestase las fragatas, para quando lo estubiese y
combiniese embarcar la plata se hiçiese, en el entretanto que el enemigo
daria muestras de si por si estubiese esperando al passo, mando fuese una
carabela la buelta de la mar 50 leguas a descubrir; y ansi se hiço y la
plata se estubo queda que fue bien açertado.
Miercoles 22 del dho mes de Nobiembre al amaneçer se descubrio la armada
enemiga a la vista de tierra con 23 velas y una carabela latina, las
6 galeones de la reyna de 800 toneladas, y dos naos del mismo porte y
los demas navios de 300, y de 150, y de ayavajo y 40 lanchas venian
navegando bien recogidas. Luego se toco a arma y cada qual acudio a su
puesto con mucha alegria y buen animo de pelear. El viento era poco y
asi venia con espacio asta que entro la briça. Venia delante la carabela
latina y algunas lanchas soldando la costa con vanderas blancas en señal,
y llegandose una enfrente del boqueron, le tiraron de alli con una
pieça que la hiçieron retirar a la mar y luego pusieron otras vanderas
coloradas; y pasando delante despues del medio dia, dio fondo toda
la armada enfrente de la caleta del cabron donde jamas se vio surgir
ningun navio por ser costa y donde no se savia que se podia dar fondo
asta despues de ser ydo el enemigo, que embio el general a sondar la
parte donde estubo y se allo de 20 a 30 braças en limpio, y segun lo
que se entendio era su fin echar alli gente de vajo de su artilleria,
pareçiendole allarnos desaperçevidos y que no ubiese ninguna muestra que
se le resistiese el paso, y allose engañado.
Estando junta la dha Armada en la parte que digo, los nuestros le tiraron
muchas pieças de artilleria del morrillo y de la caleta del cabron, tanto
que algunas valas le hiçieron dano por lo que despues que se supo que le
mataron a Juan Aquines, general de la una esquadra y a dos caballeros de
los principales que con el venian y otra gente, y que a Franᵒ. Draque le
llevaron la mesa en que estava comiendo y la bala dio a un personage que
con el venia que se supo no escapara.
Viendo el enemigo el dano que de tierra se le haçia, embio la carabela
latina con un piloto ysléno de naçion mulato que dicen es muy platico
en estas partes, llevando consigo cinco lanchas la buelta del puerto
a reconeçerle y a sondar junto la boca del ysloto que llaman ysla de
Cabras, que esta a la vanda del oeste, y despues de aver fondado volvio
la una lancha a dar aviso a la armada, la qual se desalojo luego de alli
a las cinco de la tarde, sin aver tirado pieça ni un solo mosquete en
todo el tiempo que alli estubo, y se fue buelta de la mar, y de una y
otra se andubo aquella noche asta otro dia.
Juebes siguiente a las ocho de la mañana fue a surgir toda la armada al
socayre del yslote que el dia antes avian soldado junto al puerto, que
fue otro nuebo surgidero no conoçido asta entonçes por ser fondo de 60
braças sobre bajos subjeto a que con qualquiera tiempo de braveça se
pudiera perder en la costa. Alli estubo siendole el tiempo favorable, sin
poder la alcançar nuestra artilleria, y aquella tarde embio dos lanchas a
asondar la playa de vayamon asta la estacada del carivelo y a reconeçer
aquellos vajos para ver si por alli podria echar gente en tierra, y en la
una lancha bein entoldada fue Franᵒ. Draque por lo que despues se supo.
Visto por Don Pedro Tello, a cuyo cargo estava el puerto, las diligencias
que el enemigo haçia, y pareciendole que avia de acometer por la estacada
del carivelo rompiendola aquella noche con lanchas para echar gente en
tierra, acudio al general a dar le quenta dello, y a pedirle gente para
que fuesen a defender a quel paso, y el general ordeno que aquella tarde
estubiese alli el capitan Agustin de Candecho con 30 soldados y que a la
noche fuesen 50 soldados a cargo del vehedor Martin Vomero de Caamaño,
con orden de que si la fuerça del enemigo fuese superior, se retirase con
la gente en los barcos a las fragatas para haçerse fuertes en ellas.
El dicho jueves 23 dia de San Clemente a las 10 de la noche con la
obscuridad acometio el enemigo al puerto con 25 lanchas y en cada una de
50 a 60 personas bien armadas con fin de quemar las fragatas segun lo que
se vio, y todas entraron arrimadas a la plata forma del morro, metiendose
de vajo de la artilleria, y segun lo que despues se supo, Franᵒ. Draque
vino en la una asta la boca del puerto, a meter las demas, y aunque hacia
obscuro se vieron las lanchas y luego començo a jugar la artilleria del
morro y del fuerte de sancta elena y las fragatas muy a priesa, y las
mas de las lanchas embistieron con la fragata texeda Capitana poniendole
fuego por la proa, echandole dentro muchas alcançias, bombas de fuego, y
los nuestros con mucha diligencia lo apagaron sin daño ninguno, peleando
con artilleria, mosqueteria, piedras, y al mismo tiempo pusieron fuego a
la fragata sancta ysabel y a la fragata Magdalena y a sancta clara, el
qual se apago; y la tercera vez que se encendio en la fragata magdalena
de que era capitan Domingo de Ynsaurraga, no se pudo apagar, por averse
encendido por popa con mucha furia, y todo lo que dio lugar a poder estar
en ella y pelear lo hiço el dho capitan y la gente que con el se allo,
astaque estava ya casi quemada y muertas 12 personas de la mosqueteria
del enemigo, y otras tantas que se quemaron; y el dho capitan se escapo
a nado por medio de las lanchas, y se fue a la fragata sancta Ysabel que
estava a cargo del capitan Juan Flores de Rabanal en lugar del capitan
Pedro de Guia que tenia un sitio de tierra a su cargo, y alli ayudo
a todo lo que se ofreçio. Duro el pelear una hora la mas reñida que
sea visto, y con el fuego de la fragata que se quemo, aclaro todo el
puerto de manera que fue bien para las demas que se veian para asentar
nra artilleria y la de los fuertes, con la quel y con la mosqueteria y
piedras que de las fragatas se tiraron, les hicieron tanto daño que se
retiraron acabo de una ora que como digo se peleava, con perdida de 9 o
10 lanchas y mas de 400 personas sin otros muchos que fueron heridos;
no aviendo de nuestra parte mas de la perdida de la fragata y quarenta
personas muertas y quemadas, de la mosqueteria algunos heridos. Fue
muy de ver lo bien que las fragatas pelearon y quan bien les acudio el
artilleria de los fuertes particularmente el de sancta elena que estava
mas amano para ofender las lanchas.
Viernes 24, considerando que el enemigo avia de asegundar aquella noche
y que avia de echar gente en tierra, dende que amaneçio no çesaron
prevençiones por nuestra parte, plantando artilleria en algunos puertos
de tierra como fue en todo el tejar, que estava a cargo del governador
y del Capitan Marco Antonio con la gente del cuerpo de guardia; en la
caleta de sancta Catalina se paso el capitan Guia que antes estava en
el morrillo con 50 arcabujeros, y en la caleta de los frayles junto a
la fortaleça otros dos pieças y 30 soldados a cargo del vehedor Martin
Vomero, y en todas partes se hiçieron muchas trincheras y fortificaçiones
trabajando cada qual con el açadon en la mano, sin que hubiese negro que
a ello ayudase, porque todos los veçinos los embiaron al monte con sus
aciendas y mugeres luego que asomo el enemigo.
Toda via como a las 8 de la mañana con el terral se levo la armada
enemiga buelta a la mar procurando ponerse a barlobento del puerto, y
ansi andubo asta la tarde y pareçiendole a Don Pedro Tello que esto era
para entrarse de golpe en el puerto, fue a tierra a deçirle al general
que le pareçia que el enemigo se venia derecho al puerto, y que con los
dos naos que se avian echado a fondo, no estava del todo çerrado la canal
y que combenia echar dos fragatas en la parte que estava libre para
que del todo se ympidiese la entrada, pues era de tanta importancia a
segurar el puerto que las dos fragatas por muchas considerationes y bien
del serviçio de su Magestad.
El general Sancho Pardo hiço luego junta del governador y de mas
ministros, y luego acordaron que se hechase una fragata a fondo en la
canal a caso que no bastase un navio de Pedro Sedeño que estava cargado
de mercadurias y otro de menos porte, los quales se echasen luego como
estavan, pues el brebedad del tiempo no daba lugar a la descarga, y que
la fragata se echase quando el dho Don Pedro le pareçiese combenir.
A las 4 de la tarde venia el enemigo con la briça caminando açia el
puerto y creyendo Don Pedro Tello que venia derecho a el, echo a fondo
los dos navios de Sedeño y Juan Diaz de Sancta Aña, y la fragata
tejeda, sin que la brebedad del tiempo diese lugar a sacarle todos los
bastimentos y artilleria, aunque alguna parte se saco, y con esto se
çerro toda la entrada de la canal, y el enemigo a la oraçion surgio entre
el morro y la ysla de cabras donde estubo surto la noche antes.
Visto que la armada estava surta y mas cerca de la entrada del puerto, se
volvio a confirmar la sospecha que se tenia de que aquella noche avia de
procurar acabar de quemar las fragatas y echar gente en tierra: Don Pedro
Tello con acuerdo del general hiço retirar las tres fragatas el puerto
adentro, y las metieron en el tejar con gente de guardia por asegurarlas
y no temiendo que echasen gente en tierra, viendo quan bien dispuestos
estavan los animos de los nuestros y todos los sitios y desembarcaderos
atrincherados y fuertes; y el retirar las fragatas fue ya de noche quando
el enemigo no lo pudo ver, y ansi el otro dia por la mañana entendio que
todas las avia echado a fondo aquella noche, se estubo sosegado sin haçer
ninguna demostraçion por nuestra parte si bien estubimos a la mira.
Sabado 25 luego de mañana embio el enemigo siete o ocho lanchas a
reconoçer el puerto y toda la costa asta el boqueron, desbiandose de
tierra porque nuestra artilleria no los ofendiese y a las 10 de la mañana
volvieron a recojerse a la armada que estava junta en la parte dicha.
Este dia a las dos de la tarde asomo nuestra carabela que avia ydo ocho
dias antes a descubrir el enemigo, y como por los nuestros fue vista le
tiraron una pieça del boqueron para que se recojiese sin yr al puerto,
y de la armada le siguieron algunas lanchas asta la playa de cangrejos
donde baro y parte de la cavalleria acudio a socorrer la gente, y Franᵒ.
Gonçalez que venia por piloto y capitan de la dha carabela le saco un
rumbo porque el enemigo no la llevase y ansi las lanchas se alargaron y
se bolvieron sin açer pressa.
El dho sabado en la noche se hiço a la bela toda la armada sin ser vista
y se fue a la mar, y viendo los nuestros a la mañana que no parecia, se
embio luego personas por tierra prolongando la costa del oeste, para
que viesen si pareçia o avia pasado por alli, como se entendia, y yba a
Sancto Domingo.
Lunes volvio un aviso del Arracivo catorçe leguas deste puerto, diçiendo
que la armada avia pasado por alli su camino adelante. Este dia despacho
el governador otro aviso a San German, el qual bolvio dentro de seis dias
con nueba de que la armada estava en el butiro de la açucar la otra vanda
de San German, y que avia echado en tierra cinco compañias de piqueros y
mosqueteros que estavan açiendo carne, agua y leña, y quatro lanchas los
quales hiço en quatro dias por traer lo mas echo.
Aviendo el general visto estos avisos y pareçiendole que podria ser odio
del enemigo, y que de alli podria ponerse al monte en espera de las dhas
fragatas, o querer que fuesen ydas para volver sobre puerto rico por
allarle sin fuerça para apoderarse del y executar el designio que traya
de fortificarse en el, toco a cuerdo de lo que se aria, y se resolvio que
no se saliesen del puerto asta saver de cierto que el enemigo hubiese
pasado adelante de la punta de la Aguada, y que fuese el Capitan Juan
Flores de Rabanal con un pataje 70 v 80 leguas la buelta del norte a
descubrir, y que se embarcase la plata en el entretanto, el qual volvio a
cabo de ocho dias sin aver visto nada.
A nueve de diciembre vino aviso de San German que la armada enemiga era
yda la buelta del Sur.
A once del dho llego asta çiudad Lope Sanchez contramaestre de la fragata
Magdalena y quatro marineros della, que la noche del yncendio de las
fragatas los prendieron en el agua las lanchas del enemigo. A los quales
echo en tierra en el butrio de la azucar con una carta de Franᵒ. Draque
para el governador de aqui, cuya copia es la que sigue;
CARTA DE FRANᵒ. DRAQUE A PEDRO SUAREZ CORONEL, governador de
Puerto rico;
Entendiendo ser Vsᵃ Cavallero prinçipal y soldado escrivo esta
breve dando a entender como siempre en todas las ocasiones que
semean offreçido con la naçion Española, la e tratado con mucha
honora y clemençia, dando libertad a sus personas no apocos mas
a muchos, ansi que al tiempo que nuestra gente puso fuego a las
fragatas se salvaron ciertos Españoles en la furia del fuego no
haçiendo le agravio despues de vençidos sin muy buena guerra.
Por ellos e savido como la capitana de Don Pedro Tello prendio
un navichuelo de nuestra armada adonde avia 25 Yngleses, o mas
haçiendo con ellos buen tratamiento y guerra limpia. Quedo en
el propio ser que solia, mas aviendo otra cosa, forçosamente
hase lo que jamas en mi cupo; mas como ay en esa ciudad
soldados y cavalleros no dudo del buen suçeso de nuestra gente,
dandoles libertad por virtud de buena guerra, lo qual espero y
ansi are lo propio; en todo quedo al serviçio de Vsᵃ, salvo la
causa que ay de por medio de la capitana de la sacra Magᵈ de
la Reyna de Yngalaterra misᵃ: a 23 Nobiembre de 1595 estilo de
Yngalaterra.
FRANᵒ. DRAQUE.
Por relaçion que el dho contramaestre y demas marineros que ocho dias
andubieron con el enemigo, se supo que salieron de alli la buelta del
sur o del susudueste, y que yban a Sancto Domingo y de alli a Panama,
porque deçian que yban adonde avia mucho oro y plata, y ansi se deja
entender por las muchas lanchas que llevaron pertrechos de guerra. Estos
çertificaron la muerte de Juan Aquines y el sentimiento que por el se
hiço y el mucho daño que los enemigos reçivieron, tanto que pasandolos un
dia de la capitana a otro galeon, allaron casi la gente del toda herida
y maltratada, y que se quejaban del daño que las piedras que les tiraron
de las fragatas les hiço, y que fue tanto el mal que el otro dia de la
pelea Franᵒ. Draque hiço consejo sobre si segundaria, no hallo ninguno
que fuese de su pareçer, y mas por averles dhos estes hombres que era
mucha la fuerça que teniamos mas de la que a sido; y que el Draque se
quedo esbentado quando supo la poca gente que se hallo en las fragatas
la noche del fuego, y se tiraba de las barbas por no aver tomado la
plata y la tierra, no se dejando ver aquellos dos dias, quejandose de
Juan Aquines que no quiso que vineran tras las fragatas de la ysla de
Guadalupe luego que supo que le avian cojido el navio y venian a puerto
rico, dando a entender que no tubieramos lugar de fortificarmos como se
hiço en los ocho dias que se tardaron en aprestar sus lanchas y en haçer
agua. Todo lo a ordenado Dios a quien se debe dar muchas graçias, pues
mediante su labor de mas de aver alcançado una victoria tel, con tan poca
gente como de nuestra parte hubo resistiendo la fuerça de una armada tan
poderosa, defendiendo la tierra y dos millones de plata, a su Magestad
selea seguido notables serviçios y a los particulares bien general.
Lo primero, que por lo que sea entendido el enemigo traya fin de
sustentar esta fuerça y fuera le facil con poca costa, porque los
cosarios que andan en esto de todas naçiones seacojieran a ella y ellos
ayudara a defenderla, y fuera menester armar muy de proposito para
bolverse la a ganar, por ser el serviçio del puerto fuerte y de donde mas
daño pueden haçer a yslotas y costas que todo lo tiene a sotavento.
Lo segundo, que a este enemigo, que asta oy nadie lea echo resistençia en
la mar, aqui se le rompio la caveça, pues como esta dho, una de las dos
que governaban murio y 400 personas y hubo muchos heridos.
Lo 3, que se escaparon dos millones de plata y oro y granas con que la
Reyna podia armar y entretenerse por mas ynquietar nos.
Lo 4, que con averse entretenido en estas yslas asta los 3 de Diçiembre,
dio tiempo a que sepuedan aver prevenido los lugares sospechosos con los
avisos que esta dho sedespacharon a Sancto Domingo y a la avana, y destos
los avian tenido en Cartagena y nueba espana con que podemos esperar
seguridad.
Lo ultimo, y no demenos consideraçion es el animo y reputaçion que los
nuestros an cobrado, reconoçiendo el poco valor de los enemigos, y por el
contrario la opinion que ellos an perdido, en que consiste mucha parte
de los buenos o malos subçesos, y pues desta se siguen tantos viénes, su
Magestad debe haçer merced a los que en el se allaron para que los que
estan a la mira se animen a servirle en semeyantes ocasiones.