La lectura del manuscrito que dejo copiado, de tal manera nos preocupó,
que pasamos por Ogden sin fijarnos en él convenientemente.
La poblacion tendrá 3,500 habitantes: sobresalen entre las casitas de
madera las iglesias, las escuelas y los hoteles: se ven al rededor de
las casas jardines cultivados con esmero, y en el fondo del paisaje
riseñas sementeras.
El cañon de Ogden, que tiene de largo cinco millas, se ve como una
inmensa galería de altas y negras rocas, que parecen unirse luego
que pasa el tren: del corazon de estas paredes hendidas, desiguales,
como que se arrancan y están como al caer, peñascos estupendos que
encallejonan y dan aspecto caprichoso al horizonte.
Gigantescas masas de roca decoran la salida de ese cañon, y despues de
un trecho accidentado se precipita el tren en _Devils Gate_ (La Puerta
del Diablo), que es imponente y pintoresca.
Colosales peñascos derrumbados de uno y otro lado de los rieles,
fragmentos de piedra que remedan ruinas estupendas, forzan el curso
impetuoso de un verdadero torrente, y en aquellos desfiladeros y sobre
las crestas de esas rocas parece que se han desafiado como para un
duelo á muerte la naturaleza y el arte.... se interpone el promontorio
de piedra, lo supera el arco.... quiere hundirse, y robustas columnas
le detienen.... como que intenta una desviacion, y la malla de fierro
sujeta el camino, ó un tejido de alambre resiste los vaivenes que
parecen empujar al abismo la locomotora.... en el fondo de esas rocas,
y abriéndose como un pórtico espléndido, se ven los campos de esmeralda
y los sembrados de oro.... alegrando el espíritu y ofreciendo al
mortal, en medio de los desiertos, la prosperidad y la abundancia.
Con la misma distraccion pasé frente á _Eco_, y á _Pulpit-Rocks_, con
sus bosques de abundante caza y sus rios de riquísima pesca.
Nos detuvimos en _Green-River_ (Rio verde), cabecera del Condado de
_Sweet Watter_, y que tendrá una poblacion como de 200 almas.
Pero realmente en iniciativa estas poblaciones, tienen aspiraciones
extraordinarias: son niños hercúleos, que poblarán de gigantes esta
parte de las Montañas Rocallosas.
Al pasar por _Point-Rocks_ me dijo uno de los compañeros, que en aquel
punto existe un abundante pozo artesiano y ricos criaderos de carbon de
piedra, que explotan las compañías.
La noche fué tremenda; aullaba el viento, la nieve azotaba las
ventanillas del wagon.... El dudoso viajero de los cabellos de oro se
encerró en el cuarto de fumar....
De trecho en trecho se detenia la máquina: en las profundidades del
camino, veia yo, á la luz de linternas que proyectaban su claridad en
la nieve, rompiendo muros de tinieblas, trabajadores infelices, con sus
altas capuchas, ocupados en barrer los rieles.
En cada detencion, la máquina era objeto, lo mismo que los trenes, de
escrupuloso reconocimiento.
La luz del dia 7 fué tristísima: caia como doliente y llorosa sobre
tendidas y monótonas llanuras.
Ninguna huella de la humanidad; era como una navegacion de un género
tristísimo, en que no habia esa majestad del mar, esa comunicacion con
el infinito, que engrandece el espíritu.
Los pasajeros permanecian en sus lechos como sin acabarse de persuadir
que era del dia la luz que se deslizaba por entre los empañados
cristales, á visitarlos.
¿Qué hacer?.... Tomé mi lápiz, y haciendo mesa de mi almohada, escribí
lo que leerá, si gusta, el piadoso lector: