Marzo de 1877.
El personaje misterioso de bota fuerte y cabellos de oro siguió
llamando mi atencion. Generalmente esperaba á que todo estuviese en
profundo silencio y se deslizaba como una sombra al cuarto de fumar.
La noche que llegamos á Ogden brillaba la luna intermitente, cruzando
por entre grupos de negras nubes, deslizándose despues entre leves
celajes y volviéndose á hundir como en mansos y claros lagos de un
extenso bosque.
Yo, espiando siempre al desconocido ó desconocida que burlaba sin
pretenderlo mis pesquisas, me escurrí hácia la plataforma que daba al
cuarto de fumar. Pegado á los cristales de su ventanilla, se veia su
rostro, verdaderamente hermoso, como un bajo relieve de la plegaria ó
del éxtasis... Era divina.... Me pareció que murmuraba un canto; yo me
colgaba por la parte exterior.... Sí, cantaba.... y podia yo seguir la
medida del canto.... Pero la aparicion se apercibió de mi presencia,
sacó del bolsillo una enorme pipa.... y yo no sé cómo se escapó de mis
labios esta exclamacion: _Maldito yankee!_.... Cuando quise contener
mis palabras, ya habian salido de mis labios.... me volví azorado y me
pareció ver una alegre sonrisa culebrear sobre la dentadura de marfil
del hombre de la pipa....
La noche fué tranquila y agradable.
Al siguiente dia, como el bulto de la cabellera de oro se lavaba ántes
que nadie y se retiraba despues al cuarto de fumar, yo allí me instalé.
El personaje, con el _cachenéz_ sobre la nariz y el sombrero á los
ojos, estaba en un rincon.
Yo, con la detestable é indómita voz que me ha valido ignominiosas
expulsiones de los círculos musicales, comencé á tararear la cancion
que habia escuchado la noche anterior, saqué mi libro de apuntaciones
y comencé á escribir, recitando y cantando mis versos en el tono
de la cancion...: por supuesto, fingiéndome distraido y en total
independencia del de las botas fuertes....
En uno de mis gorgoreos desastrados, alcé la voz y ví á la del
cabello de oro inclinada hácia mí con una expresion de inteligencia
y de satisfaccion indescribible: entendia lo que yo escribia, sabia
español, era.... una beldad perseguida.... era la heroina de una novela
mexicana.... _A pesar de mis años_.... ¿eh?.... leí entónces, como
para mí solo, mis versos....
Oiganlos vdes., ya que aquel patan los oyó como un zoquete, cruzando
frente á mí con sus patazas de á vara y su brusquedad de carretero....
¡y yo que me habia enternecido tan de veras!.... _Maldito yankee!_