El fin del libro aquí está,
Yo lo asalto con valor,
Que el libro, como mi amor,
Ya no tiene más allá.
Y tan bien pensado está
Lo que yo supe elegir,
Que en el grande ir y venir
Del mundo, el _quid_ suele estar
No en cómo hemos de empezar,
Sí, cómo hemos de concluir.
* * * * *
¿Qué importa á la mariposa
Nacer como en dulce nido
En el clavel encendido
O en el cáliz de la rosa?
En el aura vagarosa
Como en inconstante juego,
Se ve girar sin sosiego
Y el dolor no la reclama,
Despues adora en la llama
Y la devora su fuego.
* * * * *
Nace cristalina fuente
En el otero sombrío,
Corre despues manso rio
Como el cristal trasparente.
Pero tal vez en torrente
Se torna, y al rebramar,
Su vida suele acabar,
Extraviando su camino,
En el pantano mezquino
Y no en el inmenso mar.
* * * * *
Casi todas las auroras
Prometen risueños dias,
Y hay tempestades sombrías
Tras de las alegres horas.
Se miran nubes traidoras
Que envuelven en negro velo
El límpido azul del cielo:
Yo no quiero, vida mia,
Para tí, un sol de alegría,
Que muera en sombras de duelo.
* * * * *
Es enojosa rutina
Que lloremos flores muertas,
Que alumbre tumbas abiertas
El sol que nos ilumina.
Esa escala que asesina
Y se llama del vivir,
No la quisiera seguir....
Aunque la he de recorrer....
¡Qué hermoso fuera nacer
Mucho despues de morir!
* * * * *
Yo te miré, y al momento
Sentí en el pecho alegría,
Y fué, Cármen, que vivia
Del placer de tu contento.
Que siga el gozo en aumento
En el seno de tu hogar,
Y que goces sin pensar
Si en dudoso porvenir,
El dolor puede venir,
Y la dicha ha de volar.
* * * * *
Entusiastas trovadores
Y tambien sesudos sabios,
Pintan con sombras de agravios
Las alas de los amores.
Dicen que siguen dolores
A la delicia de amar;
Si tal pudiera pasar,
Y si tal pudiera ser
La conclusion del querer,
Más valiera no empezar.
* * * * *
¿Por qué ensalzar el arbusto
Que encierra traidor veneno
Y da fruto en cuyo seno
Hay gusanos de disgusto?
¿Por qué quiere el hado injusto
A las almas encender;
Que deliren de placer,
Y despues que en su gemir
Digan: ¡qué triste es vivir!
Más valiera no nacer?
* * * * *
Que á tu virginal cabeza,
Como hoy, adorada niña,
Siempre engalanada ciña
La auréola de la pureza.
No dé sombra la tristeza,
Cármen, á tu dulce hogar,
Que en el duro batallar
De la suerte, al fin rendida,
Haga más feliz tu vida
Que lo que fué al comenzar.