MR. PALOMO. ¿Qué fuera _al fenecer las aceitunas_...?»

Y por lo que hace al _palillo_, dije en la citada conferencia que «entre

los abuelos de nuestros tatarabuelos era el _palillo_ o mondadientes

obligado postre último de toda comida; tanto, que entre gente hidalga el

comer podía faltar, y aun faltaba, en efecto, muchas veces; pero el

_palillo_ no».]

[Nota 257: En el _Quijote_ (II, 44), apenas se hubo partido Sancho

para su ínsula, «cuando don Quijote sintió su _soledad_», y de esta

_soledad_ dije en las notas de mi edición crítica de la inmortal novela

de Cervantes lo que, aunque ésta peque por harto extensa, voy a

transcribir: «Sintió, no la _soledad en que_ le había dejado Sancho,

como entendió malamente Unamuno, sino la _soledad de él;_ la _soledad

con que_ lo había dejado; que aquí _soledad_ no significa «falta de

compañía», sino «pesar que se siente por la ausencia de una persona, y

deseo de volverla a ver». Esta _soledad_ es, ni más ni menos, la

_saudade_ portuguesa que en todo tiempo han pretendido imponernos los

que ignoraban que acá la teníamos castellana, tan rancia, a lo menos,

como la de nuestros vecinos. Véanse algunos ejemplos:

»De _sentir soledad_ de una persona o cosa, como en el lugar que anoto.

Rivadeneyra, _Flos sanctorum_, en la Ascensión del Señor.... «Los

apóstoles también sentían la huerfanidad de tal padre, _la soledad de

tal maestro_, de tal pastor y de tal capitán, especialmente viéndose

entre tantos y tan crueles enemigos.» Lope de Vega, en el acto I de _El

Animal de Hungría:_

«TEODOSIA. Rezien casada, y venida

a Ungría de Ingalaterra,

_sentí soledad notable

de mi tierra_ en tierra agena.»

»Lo mismo _tener soledad de_. Un cantarcillo del siglo XV:

«Aldea donde nací,

_soledad tengo de_ ti.»

»En el capítulo cxxvij del libro primero de _Don Clarian de Landanis,_

fol. clxxxiiij: «_Teniendo_ [Gradamisa] gran _soledad_ de su buen amigo

don clarian, dio vn sospiro y dixo consigo....» Don Felipe II, en carta

escrita en Lisboa a 16 de abril de 1582 (Gachard, _Lettres de Philippe

II à ses filles....):_ «Y de lo que más _soledad he tenido es del cantar

de los ruiseñores,_ que ogaño no les he oydo, como esta casa es lexos

del campo.»

»También se decía _hacer soledad_ una persona o cosa, en equivalencia de

apesadumbrar por su ausencia o falta. Santa Teresa, en carta a fray

Jerónimo Gracián (Ávila, 10 de junio de 1579): «¡Oh, qué _soledad me

hace_, cada día más, para el alma estar tan lexos de vuestra

paternidad...!» En carta autógrafa de _Margareta_ (doña Margarita de

Austria) al rey don Felipe III (11 de octubre de 1599) decíale: «Señor,

no puedo dejar describir a V. Md. para pasar con algún consuelo la

_soledat q me ase_, q con aber tan pocas horas q se fui V.M. me pariçe q

a mil años....»

»Muchos portugueses, y aun algunos españoles, verbigracia, don Adolfo de

Castro en su _Himno a una palabra_ (apud _Estudios prácticos de buen

decir y de arcanidades del habla española,_ Cádiz, 1880, pág. 293), han

querido y creído que nuestra _soledad_ no signifique enteramente lo que

la _saudade_ lusitana, o por lo menos, que sea mera traducción de ésta,

afirmaciones contra las cuales protestó nuestro españolísimo Menéndez y

Pelayo _(Orígenes de la Novela_, tomo I, pág. CCXXI) en estas palabras:

_«Soledad,_ en el sentido de melancolía que se siente por la ausencia de

una persona amada o por el recuerdo del bien perdido, es palabra tan

legítimamente castellana como es portuguesa _saudade_; se ha usado en

todos los tiempos, da nombre a un género especial de cantares andaluces,

y nuestro _Diccionario_ académico consigna esta voz como de uso

corriente.» Y en las _Adiciones y rectificaciones_ del mismo tomo (pág.

DXXVI) insertó la notable carta, ya publicada en la _Revue Hispanique_

(1901), en que don Juan de Silva, portugués de origen, sostuvo y

demostró que nuestra _soledad_ expresa tanto y aún más que la _saudade_

de nuestros vecinos.

»¿Se usa aún hoy en tal acepción la palabra _soledad_? En España no

recuerdo haberla oído; pero en Colombia todavía llaman _soledades_ a los

pesares amorosos causados por la ausencia. Véase una linda copla popular

de Casanare, publicada por fray Pedro Fabo del Corazón de María,

cultísimo agustino recoleto, en su interesante libro intitulado _Idiomas

y etnografía de la región oriental de Colombia_ (Barcelona, 1911), pág.

228:

«Empréstame tus ojitos

para completar dos pares;

que con los míos no puedo

llorar tantas _soledades_.»]

[Nota 258: Para el léxico de la Academia, _quedarse como un

pajarito_ significa «morir con sosiego, sin hacer gestos ni ademanes.»

Sea eso; pero sea también _quedarse muy dormido_, como en este lugar del

texto, y así, dije en las _Mil trescientas comparaciones populares

andaluzas_ (Sevilla, 1899), páginas 104 y 105: _«Se queó como un

pajarito...: Dormido,_ y más a menudo, _muerto_; del que se duerme

profundamente también se dice: _Se queó frito_ o _fritito_.»]

[Nota 259: Suplo un _las_ que falta en el texto original, por

omisión mecánica de una de dos sílabas iguales e inmediatas.]

[Nota 260: Con lo de _Adanes del baratillo_ quizá se referiría Vélez

a alguna tienda de baratijas en que se vendiesen figurillas de barro, y

entre ellas la de nuestro primer padre.]

[Nota 261: «Alusión--como dice el señor Bonilla--a unos zapatos de

cuero.» Eran famosos los cueros curtidos en Fregenal de la Sierra, por

lo cual, en una jácara de Quevedo, refiriéndose a _la penca_ o azote del

verdugo, dice Lampuga a la Perala:

«Más me cuestas de pregones

y _suela de Fregenal_

que valen seis azotados

si los llegas a tasar.»]

[Nota 262: _De grana de polvo,_ es decir, teñida con el polvo de los

gusanillos que llaman _grana_. También decían, a secas, _teñido,_ o

_teñida, de polvo_. Entre los regalos que los padres trinitarios de la

Redención de cautivos hicieron al Rey de Argel en 1591 figuraba «una

manta fraçada de la marca maior _teñida de polvo_, con su franxa de oro

y seda», que había costado 19.550 maravedís. (Archivo Histórico

Nacional, Libros de la Orden Trinitaria, 121 _b_, fol. 50 vto.)]

[Nota 263: _Severo_, en su acepción de _grave, serio, mesurado_.]

[Nota 264: Dice de las comedias de este loco que _se las habían

apedreado como viñas,_ recordando la frecuencia con que el pedrisco daña

los viñedos.]

[Nota 265: _Menalao_, por _Menelao_, no es errata; solían decirlo

así, por asimilación de vocales. Francisco Santos, en _Los Gigantones en

Madrid por de fuera_, apud _Obras en prosa y verso_..., tomo I, pág.

396: _«A Menalao_, por aver entrado en su casa Paris....»]

[Nota 266: La _Casa del Nuncio_ llamaban al hospital de dementes de

Toledo, porque lo fundó, a fines del siglo XV, un nuncio apostólico

llamado don Francisco Ortiz. También solían llamarlo _el Nuncio_, a

secas, y por las celdas o jaulas en que se encerraba a los locos

furiosos, _los alberguillos de Toledo_.]

[Nota 267: _Cual tenga la salud_, es decir, _mal_. Era corriente

esta comparación imprecatoria. Véase algún ejemplo. Lope de Vega, en el

acto II de _El Caballero de Illescas_:

«ROBERTO. ...Y tengo gracia en hacer

versos, que canto a un laúd.

JUAN. _Cual tengáis vos la salud_

todo eso debe ser.»]

[Nota 268: Parece que debiera decir: _fué tal_....]

[Nota 269: En mis notas al _Quijote_ (VIII, 56, 10) expliqué por qué

debe escribirse _¡Cierra, España!_, y no _¡Cierra España!_, como

generalmente se estampa y se dice. _España_ en esta locución es un

vocativo, y exclamar _¡Cierra, España!_ equivale a exclamar: _¡España,

cierra_, o _faja, con los enemigos_!]

[Nota 270: Exaltarse los poetas hasta el punto de tomar sus

imaginaciones por realidades y parecer locos, nunca fué cosa harto rara:

ya decía de Horacio su siervo: _«Aut insanit homo, aut versas facit_.»

Ni fué raro tampoco el exagerarlo festivamente nuestros escritores.

Pérez de Montalván, en la jorn. I de _No hay vida como la honra_.

«TRISTÁN. Señor, mi amo es poeta

y los tales, cuando escriben,

mudan más de cuatrocientas

caras en una hora sola;

porque, si es de cosa tierna,

se retozan ellos mismos,

se miman y se gorjean;

si de guerras se ensayonan,

se encolerizan y emperran

de manera, que tal vez,

llevados de aquella idea,

encasquetando el sombrero,

al primero con que encuentran,

como si fuera de Holanda,

de Francia o Inglaterra,

diciendo: «¡Santiago, a ellos!

»¡Cierra, España! ¡Todos mueran!»,

le dan dos o tres puñadas,

o le quiebran la cabeza.»]

[Nota 271: _El basilisco de Malta_ debió de ser, como conjetura el

señor Bonilla, nombre vulgar de una pieza de artillería que tuviese la

Orden de San Juan en la isla de Malta.]

[Nota 272: _Alojaron_, refiriéndose a _compañía,_ que, como _gente,

manada_, y los demás nombres colectivos, puede concertar, por silepsis,

con un adjetivo o verbo en plural, cuando concurren los dos requisitos

que menciona Bello en el §818 de su _Gramática,_ anotada por Cuervo

(pág. 215 de la edición de 1908).]

[Nota 273: Por _legumbre_ ha de entenderse aquí, aunque

impropiamente, cosas arrojadizas de huerta, como tronchos, pepinos,

nabos, etc. Las comedias de Cervantes--él lo dice--«se recitaron sin que

se les ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza». Y con

lo de _edificio_ alude Vélez, como supone el señor Bonilla, a _cascote_

o _escombros_.]

[Nota 274: _A pleito de tenuta_, o sea a pieza de autos judiciales

tan abultada como solían ser las en que se trataba de la tenuta o

posesión provisional de las rentas y frutos de un mayorazgo en litigio.]

[Nota 275: Puigblanch, en sus _Opúsculos gramático-satíricos_ (tomo

1, pág. 30), sostiene fundadamente que, contra lo que creyeron muchos

autores, el _Paladión_ no fué el caballo de Troya, sino una pequeña

imagen de la diosa Palas.]

[Nota 276: «_Armado de punta en blanco_ quiere decir armado de pies

a cabeza, con todas las piezas de un arnés, y las demás armas defensivas

y ofensivas, desnudas, a punto y guisa de acometer y pelear.» (Correas,

_Vocabulario de refranes_..., página 31 _a_).]

[Nota 277: El socorrido expediente de hacer de pasta las dueñas que

faltaran para completar el número de once mil parece reminiscencia de lo

que cuenta Cervantes (_Quijote,_ II, 48) de aquella señora «de quien se

dice que tenía dos dueñas de bulto con sus antojos y almohadillas al

cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le servían para

la autoridad de la sala aquellas estatuas como las dueñas verdaderas».]

[Nota 278: También Quevedo llamó _sabandijas_ a las dueñas, pues

hizo decir a una del gremio (Musa VI):

«Fué Dios servido después

de que yo me convirtiese

en _sabandija_ tocada,

en un lechuzo de _réquiem.»_

En ranas dijo el mismo autor, en _Las Zahurdas de Plutón,_ haberlas

visto convertidas: «Así supe como las dueñas de acá son ranas del

infierno, que eternamente como ranas están hablando, sin ton y sin son,

húmedas y en cieno, y son propiamente ranas infernales; porque las

dueñas ni son carne ni pescado, como ellas. Diome grande risa el verlas

convertidas en _sabandijas_ tan pierniabiertas....»]

[Nota 279: _Oyones_, dicho en tono festivo por _oyentes_.]

[Nota 280: _Saber_, o _entender, poco de filis_, frase que falta en

el _Diccionario_, significa no ser capaz de ciertas delicadezas o

finuras. Calderón, en la jorn. II de _Guárdate del agua mansa_:

«D. TORIBIO. Pues de mi cuidado

¿en qué estriban los desvelos?

EUGENIA. Preguntádselo a los cielos,

a los astros y a los hados,

que no inclinan mi albedrío.

El Diablo Cojuelo · 第 35 / 54 题