PRÓLOGO A LOS MOSQUETEROS[40] DE LA COMEDIA DE MADRID.

Gracias a Dios, mosqueteros míos, o vuestros, jueces de los aplausos

cómicos por la costumbre y mal abuso, que una vez tomaré la pluma sin el

miedo de vuestros silbos, pues este discurso del Diablo Cojuelo nace a

luz concebido sin teatro original fuera de vuestra juridición; que aun

del riesgo de la censura del leello está privilegiado por vuestra

naturaleza, pues casi ninguno de vosotros sabe deletrear; que nacistes

para número de los demás, y para pescados de los estanques[41][42], de

los corrales[43], esperando, las bocas abiertas[44], el golpe del

concepto por el oído y por la manotada del cómico, y no por el ingenio.

Allá os lo habed con vosotros mismos, que sois corchetes[45] de la

Fortuna, dando las más veces premio a lo que aun no merece oídos, y

abatís lo que merece estar sobre las estrellas; pero no se me da de

vosotros dos caracoles: hágame Dios bien con mi prosa[46], entretanto

que otros fluctúan por las maretas[47] de vuestros aplausos, de quien

nos libre Dios por su infinita misericordia, Amén, Jesús.

El Diablo Cojuelo · 第 12 / 54 题