La cocina infernal.
Mientras que Truth sorprendido de mi violencia y fogosidad echaba sobre
mí miradas inquietas, entró Humbug, trayendo un manojo de pruebas que
puso sobre la mesa.
--Alerta! gritó con su gruesa voz, comienza la tarea. _Nunc animis opus,
Ænea, nunc pectore firmo._[21] Doctor, ayudadnos; vuestro brazo derecho
está libre; tomad ese papel y preparad el resúmen.
--Escribid: _Derrota de las tropas federales_. Hé ahí lo que ocupa toda
nuestra primera pájina. Y echó una prueba en el buzon.
--Derrota! dije yo, vais á anunciar al país que ha sido derrotado?
Poned: _Retirada estratéjica, hábil combinacion_; de otra manera vuestra
imprudencia vá á sembrar por todas partes la inquietud y el terror.
--Doctor, sois incorrejible, replicó Truth, una vez mas--al pais se le
debe decir toda la verdad. ¿Creeis que un revés abata á los yankees, y
que, como los niños, se dejarán conducir por la fortuna? Una victoria nos
encontrará indiferentes; una derrota nos valdrá un aumento de enerjía, de
soldados y de dinero. ¿Cuántos hombres muertos?
--Muertos, 3,000; dijo Humbug, heridos 6,000; ausentes 2,400.
--Poned las cifras, replicó Truth; doctor, no las olvideis en el resúmen.
Entretanto, qué ha hecho el Congreso?
--En el Senado, dijo Humbug, una larga discusion sobre la esclavatura. M.
Summer ha hecho abolir la servidumbre en el distrito federal de Colombia.
Es un primer paso. Doctor, escribid: _Admirable discurso del elocuente
senador de Massachusetts_. Hé ahí nuestra primera hoja llena; pasemos al
suplemento.
--Cámara de Representantes, nada de interesante: tres llamamientos al
órden y el tiempo perdido en querellas con el presidente.
--Es la práctica, dijo Truth; pasemos. Ved aquí el artículo político;
escribid, doctor: _Vuelta á la Ley y á la Libertad; el Habeas corpus
restablecido_.
--Qué! dije yo asombrado, es en el momento de una derrota cuando es
necesario concentrar todos los poderes y gobernar _manu militari_, que
restableceis la libertad civil con todos sus peligros! Sabed, pues, por
esperiencia, que este es el instante de suspender todos los derechos.
Nada tranquiliza tanto á un pueblo como sentirse todo entero en manos del
poder. En verdad, vosotros no entendeis nada de política.
--El despotismo no es la fuerza, respondió Truth: un pueblo, mientras mas
libre es, es mas suave, mas obediente y resignado á los sacrificios. Si
quereis que os sostenga, confiaos á él. Continuemos: _Robos de la marina
denunciados á la nacion_. Escribid, doctor, y sub-rayad, á fin de que en
el resúmen pongan esas palabras en relieve.
--Es demasiado atrevimiento, esclamé yo. Pensad en los intereses que
herís, en las quejas que vais á levantar.
--Que se quejen los ladrones, dijo Truth, los espero; tengo pruebas!
--Pruebas, ¿quién os las ha suministrado?
--En todas partes donde hay una tribuna, dijo Truth, hay alguien que
hable. En un pueblo á quien se le impone silencio, los ladrones obran,
los robados se callan; en un pueblo en que todo ciudadano es un miembro
activo de la nacion y tiene derecho de acusar á nombre del país, los
ladrones se ocultan los robados gritan y obran. En Rusia, veinte millones
dados á la policia no impedirian que se robaran millares de millones;
y todavia la comprarian; entre nosotros, donde todo el mundo es la
policia, no se roba un centavo sin temblar. Suprimir la rateria en grande
escala, es una de las ventajas de la libertad. Pasemos á las noticias del
esterior.
--He aquí, dijo Humbug, las tres correspondencias de Lóndres.
--¿Para qué tres correspondencias?--pregunté sorprendido de aquel lujo
inútil.
--Hay tres partidos en Inglaterra, respondió Humbug, necesitamos pues
tres écos para repetir todos los ruidos.
--Primera correspondencia, color del viejo Pam.[22] “Guerra á la América;
la justicia es una bella cosa; pero el algodon vale mas; incendiemos
el mundo para calentar la Inglaterra.” Segunda correspondencia, color
Derby. “El viejo Pam se burla del público, grita á las armas, amontona
fortificaciones y navíos corazados, juega á los soldados, y no quiere mas
que dos cosas: conservar la paz y su puesto. Que nos den el ministerio,
seremos tan patriotas y costaremos mas barato.” Tercera correspondencia,
color Bright y Cobden. “John Bull, mi amigo, vuestro gobierno se burla
de vos. Hace cosquillas á vuestra vanidad para sustraeros vuestro último
chelin. Sed hombre, imitad á vuestro primo Jonathan,[23] haced vos mismo
vuestros negocios; el dia que los pueblos no se hagan cuidar por esos
charlatanes ruinosos que se llaman diplomáticos y grandes políticos,
vivirán como hermanos; tendrán paz y vida baratas.”
--Espero, dije á Humbug, que al dar al público esas tres
correspondencias, agregareis vuestro parecer.
--Absolutamente no, respondió Humbug; Jonathan tiene la costumbre de
hacerse él mismo su opinion; tiene muy buenos ojos para tomar nuestros
espejuelos.
La puerta se abrió bruscamente: tres mujeres jóvenes y elegantemente
vestidas se aproximaron á nosotros; la de mas edad que no tenía veinte y
cinco años, tomó la palabra en un tono á la vez modesto y seguro:
--Señor, dijo á Humbug, venidas enviamos por las señoras costureras de
ropa hecha, os rogamos que anuncieis que vamos á constituir una liga y
que el lúnes próximo tendremos un _meeting_ á fin de buscar el medio
de sacudir la opresion que sufrimos; queremos reconquistar y asegurar
nuestros derechos.
--Los sastres son ricos, dijo Humbug. Antes de reducirlos, será necesario
que os comais vuestras economías. ¿Teneis un millon que mascullar? que
desperdiciar?
--Señor, dijo la mas jóven con aire altanero, con cien dollars de avisos
llenaremos nuestro objeto. Enseñaremos á los señores sastres y al mundo
entero lo que pueden quinientas mujeres, á quienes se les ha puesto en la
cabeza no ceder. Es una leccion que aprovechará á los monopolizadores y á
los tiranos, leccion que hará palidecer sobre sus tronos á los déspotas
del viejo continente. Tened la bondad solamente de poner mañana en el
diario el manifiesto al público, que nuestro comité ha deliberado y
redactado.
Con lo que nuestra amazona alcanzó al periodista un papel doblado en
cuatro; Humbug leyó en alta voz esta impertinente broma, memorable
monumento de la locura y de la perversidad femeninas, en un pais donde
hasta las mujeres mismas creen en la libertad.