SULTÁN.

Late en tus ojos dulces la armonía

del que sabe de un Sér ordenador

sobre las cosas. Tu filosofía

no conoce la duda y su negror.

Hay calma en tu mirar de terciopelo:

y es que todos los días logras ver

en el repuesto asilo de tu cielo

la propia faz de tu Supremo Sér.

Conoces unos genios tutelares

que te juzgan y dan fallo diverso,

castigo ó premio, el palo ó los yantares...

Has hallado un sentido al universo.

¿Lo has hallado? ¿Ó es sólo cobardía

que te dobla del hombre á los antojos

y hacia él te arrastra, un día y otro día,

ágil la cola y húmedos los ojos?

No lo sé. Y así siendo, perro mío,

te otorgo la caricia de mi mano,

por humilde, por falto de albedrío,

por servil, por cobarde, por humano.

La pata de la raposa (Novela) · 第 15 / 66 题