Cómo la Lozana se fué á vivir á la ínsula de Lipari, y allí acabó muy
santamente ella y su pretérito criado Rampin, y aquí se nota su fin y
un sueño que soñó.
_Loz._ ¿Sabeis, venerable Rampin, qué he soñado? que veia á
Pluton caballero sobre la Sierra Morena, y voltándome en verso la
tramontana, veia venir á Marte debaxo una niebla, y era tanto el
estrépito que sus ministros hacian, que casi me hacian caer las
tenazuelas de la mano; yo, que consideraba qué podria suceder, sin
otro ningun detenimiento cabalgaba en Mercurio, que de repente se me
acostó, el cual me parecia á mí que hiciese el más seguro viaje que
al presente se halle en Italia, en tal modo que navegando llegábamos
en Venecia, donde Marte no puede extender su ira; finalmente
desperté, y no pudiendo quietar en mí una tanta alteracion, traxe
á la memoria el sueño que áun todavía la imaginativa lo retenia.
Considerando consideraba como las cosas que han de estar en el
profundo, como Pluton, que está sobre la Sierra Morena, y las
altas se abaten al baxo, como milano, que tantas veces se abate
hasta que no dexa pollo ni polla, el cual diablo de milano ya no
teme espantajos, que cierto las gallinas ya no pueden hacer tantos
pollos como él consuma. En conclusion, me recordé haber visto un
arbol grandísimo sobre el cual era uno asentado, riendo siempre y
guardando el fruto, el cual ninguno seguia, debajo del cual arbol vi
una gran compaña, que cada uno queria tomar un ramo del árbol de la
locura, que por bienaventurado se tenía quien podia haber una hoja
ó una rameta; quién tiraba de acá, quién de allá, quién cortaba,
quién rompia, quién cogia quién la corteza, quién la raíz, quién
se empinaba, quién se ponia sobre las puntillas, ansí buenos como
medianos y más chicos, ansí hombres como mujeres, ansí griegos como
latinos, como tramontanos ó como bárbaros, ansí religiosos como
seculares, ansí señores como súbditos, ansí sabios como iñorantes,
cogian y querian del árbol de la vanidad; por tanto dicen que el
hombre apercibido medio combatido. Ya vistes que el astrólogo nos
dixo que uno de nosotros habia de ir á paraíso, porque lo halló ansí
en su arismética y en nuestros pasos, y más este sueño que yo he
soñado; quiero que éste sea mi testamento, yo quiero ir á paraíso,
y entraré por la puerta que abierta halláre, pues tiene tres, y
solicitaré que vais vos, que lo sabré hacer.
_Ramp._ Yo no queria estar en paraíso sin vos; mas mejor será á
Nápoles á vivir, y allí vivirémos como reyes, y aprenderé yo á hacer
guazamalletas, y vos venderés regalicia, y allí será el paraíso que
soñastes.
_Loz._ Si yo vó, os escribiré lo que por el alma habeis de hacer con
el primero que venga, si viniere, y si veo la Paz, que allá está
contínua, la enviaré atada con este ñudo de Salomon, desátela quien
la quisiere; y ésta es mi última voluntad, porque sé que tres suertes
de personas acaban mal, como son: soldados y putanas y osurarios,
si no ellos, sus descendientes, y por esto es bueno fuir romano
por Roma, que voltadas las letras dice amor, y entendamos en dexar
lo que nos ha de dexar; y luégo vamos en casa de la señora Guiomar
Lopez, que mañana se parte madona Sabina, vamos con ella, que no
podemos errar, al ínsula de Lipari con nuestros pares, y mudaréme
yo el nombre, y diréme la Vellida, y así más de cuatro me echarán
ménos, aunque no soy sola, que más de cuatro Lozanas hay en Roma,
y yo seré salida de tanta fortuna pretérita, contínua y futura, y
de oir palabradas de necios, que dicen que no lo hagais y no os lo
dirán, que á ninguno hace injuria quien honestamente dice su razon;
ya estoy harta de meter barboquexos á putas, y poner xaquimas de mi
casa, y pues he visto mi ventura y desgracia, y he tenido modo y
manera y conversacion para saber vivir, y veo que mi trato y plática
ya me dicen que no corren como solian, haré como hace la Paz, que
huye á las islas, y como no la buscan, duerme quieta y sin fastidio,
pues ninguno se lo da, que todos son ocupados á romper ramos del
sobrescrito árbor, y cogiendo las hojas será mi fin; estarme he
reposada, y veré mundo nuevo, y no esperar qué él me dexe á mí, sino
yo á él. Ansí se acabará lo pasado, y estarémos á ver lo presente,
como fin de Rampin y de la Lozana.
Fenezca la historia compuesta en retrato, el más natural que el autor
pudo, y acabóse hoy primero de Diciembre, año de mill y quinientos
e veinte e cuatro, á laude y honra de Dios trino y uno, y porque,
reprendiendo los que rompen el árbor de la vanidad, seré causa de
moderar su fortuna, porque no sería quien está encima quien los
truxere y conduyere, á no poder vivir sin semejantes compañías, y
porque siendo por la presente obra avisados, que no ofendan á su
Criador, el cual sea rogado que perdone á los pasados, y á nosotros,
que decimos: _Averte, Domine, oculos meos ne videant vanitatem sine
præjudiciis personarum: in alma Urbe, M.D.XXIV._