Informacion que interpone el autor para que se entienda lo que
adelante ha de seguir.
_Auctor._ El que siembra alguna virtud coge fama, quien dice la
verdad cobra ódio, por eso notad: estando escribiendo el pasado
capítulo, del dolor del pié dexé este cuaderno sobre la tabla, y
entró Rampin y dixo: ¿Qué testamento es éste? púselo á enxugar y dixo:
_Ramp._ Yo venia á que fuésedes á casa, y vereis más de diez putas,
y quien se quita las cejas, y quien se pela lo suyo, y como la
Lozana no es estada buena jamas de su mal, el pelador no tenía harta
atauquia, que todo era calcina; hase quemado una Bolonesa todo el
pegujar, y posímosle buturo y dímosle á entender que eran blanduras,
allí dexó dos julios, aunque le pesó; vení, que reiréis con la
hornera que está allí, y dice que traxo á su hija vírgen á Roma,
salvo que con el palo ó cabo de la pala la desvirgó; y miente, que el
sacristan con el cirio pascual se lo abrió.
_Auctor._ ¡Cómo! ¿y su madre la traxo á Roma?
_Ramp._ Señor, sí; para ganar, que era pobre. Tambien la otra
vuestra muy querida dice que ella os sanará; mirá que quieren hacer
berengenas en conserva, que aquí llevo clavos de gelofe, más no á mis
expensas, que tambien sé yo hacer del necio, y despues todo se queda
en casa. ¿Quereis venir? que todo el mal se os quitará si las veis.
_Auctor._ No quiero ir, que el tiempo me da pena, pero decí á la
Lozana que un tiempo fué que no me hiciera ella esos arrumacos, que
ya veo que os envia ella, y no quiero ir porque dicen despues que no
hago sino mirar y notar lo que pasa, para escribir despues, y que
saco dechados. ¿Piensan que si quisiese decir todas las cosas que he
visto, que no sé mejor replicallas que vos, que há tantos años que
estáis en su compañía? mas soyle yo servidor, como ella sabe, y es de
mi tierra ó cerca della, y no la quiero enojar, ¿y á vos no conocí yo
en tiempo de Julio segundo en plaza Nagona, cuando sirviedes al señor
canónigo?
_Ramp._ Verdad decís, mas estuve poco.
_Auctor._ Eso poco allí os vi moliendo no sé qué.
_Ramp._ Sí, sí, verdad decís; ¡oh! buena casa y venturosa, más
ganaba ella entónces allí que agora la meitad, porque pasaban ellas
disimuladas, y se entraban allí, calla callando. Mal año para la
de los Rios, aunque fué muy famosa. Mirá que le aconteció: no há
cuatro dias vino allí una mujer Lombarda, que son bobas, y era ya de
tiempo, y dixo que la remediase, que ella lo pagaria, y dixo: señora,
un palafrenero que tiene mi amistad no viene á mi casa mas há de un
mes, queria saber si se ha envuelto con otra. Cuando ella oyó esto me
llamó y dixo: dame acá aquel espejo de alinde, y miró y respondióle:
señora, aquí es menester otra cosa que palabras, si me traes las
cosas que fueren menester serés servida. La Lombarda dixo: señora,
ved aquí cinco julios. La Lozana dixo: pues andá vos, Rampin; yo tomé
mis dineros y traigo un maravedí de plomo, y vengo y digo que no hay
leña, sino carbon, y que costó más, y ella dixo que no se curaba.
Yo hice buen fuego, que teniamos de asar un ansaron para cenar, que
venía allí una putilla con su amigo á cená, y ansí la hizo desnudar,
que era el mejor deporte del mundo, y le echó el plomo por debaxo en
tierra, y ella en cueros y mirando en el plomo, le dixo que no tenía
otro mal sino que estaba detenido, pero que no se podia saber si era
de mujer ó de otrie, que tornase otro dia y veríalo de más espacio;
dixo ella: ¿qué mandais que traiga?
_Loz._ Una gallina negra y un gallo que sea de un año, y siete
huevos que sean todos nacidos aquel dia, y traéme una cosa suya.
Dixo ella: ¿traeré una ugujeta é una escofia? y la Lozana: sí, sí, y
surraba mi perrica.
_Ramp._ Era el mayor deporte del mundo vella como estaba hecha una
estátua; y más contenta viene otro dia cargada, é traxo otros dos
julios, y metió ella la clara de un huevo en un orinal, y allí le
demostró cómo él estaba abrazado con otra que tenía una vestidura
azul; y hecimosle matar la gallina y lingar el gallo con su estringa,
y así le dimos á entender que la otra presto moriria, y que él
quedaba ligado con ella, y no con la otra, y que presto vernia; y
ansí se fué, y nosotros comimos una capirotada con mucho queso.
_Auctor._ A esa me quisiera yo hallar.
_Ramp._ Vení á casa, que tambien habrá para vos.
_Auctor._ Anda, puerco.
_Ramp._ Tanto es Pedro de Dios.
_Auctor._ ¿Que no te medre Dios?
_Ramp._ Venívos y veréis el gallo, que para otro dia lo tenemos.
_Auctor._ Pues sea ansí que me llameis, y yo pagaré el vino.
_Ramp._ Si hace saná presto; ¿no quereis vos hacer lo que hizo ella
para su mal, que no cuesta sino dos ducados? que por su fatiga
no queria ella nada, que todo sería un par de calzas para esta
invernada; mirá, ya ha sanado en Velitre á un español de lo suyo, y
al cabo de ocho dias se lo quiso hacer, y era persona que no perdiera
nada, y porque andaban entónces por desposarnos á mí y á ella, porque
cesase la peste, no lo hizo.
_Auctor._ ¡Anda, que eres bobo! que ya sé quien es y se lo hizo, y le
dió un tabardo ó caparela para que se desposase; ella misma nos lo
contó.
_Ramp._ Pues veis ahí ¿por qué lo sanó?
_Auctor._ Eso pudo ser por gracia de Dios.
_Ramp._ Señor, no, sino con su ungüento; son más de cuatro que la
ruegan, y porque no sea lo de Faustina, que la tomó por muerta y la
sanó, y despues no la quiso pagar y dixo que un voto que hizo la
sanó; y dióle ella paga nunca más empacharse con romanescas.
_Auctor._ Ora andad en buen ora y encomendámela, y á la otra
desvirga-viejos que soy todo suyo, y válaos Dios.
_Ramp._ No, que no caí.
_Auctor._ Teneos bien, que está peligrosa esa escalera; ¿caiste?
válate el diablo.
_Ramp._ Agora sí que caí.
_Auctor._ ¿Hecistes os mal? poneos este paño de cabeza.
_Ramp._ Ansí me iré hasta casa que me ensalme.
_Auctor._ ¿Qué ensalmo te dirá?
_Ramp._ El del mal francorum.
_Auctor._ ¿Cómo dice?
_Ramp._ Eran tres cortesanas y tenian tres amigos pajes de
Franquilano, la una lo tiene público y la otra muy callado, á la otra
le vuelta con el lunario. Quien esta oracion dixere tres veces á
rimano, cuando nace sea sano. _Amén._