Cómo torna su tia y demanda donde ha de dormir Rampin, y lo que
pasaron la Lozana y su futuro criado en la cama.
_Tia._ Dime, sobrino, ¿has de dormir allí con ella? que no me ha
dicho nada, y por mi vida que tiene lindo cuerpo.
_Ramp._ Pues ¿que si la viérades vos desnuda en la estufa?
_Tia._ Yo quisiera ser hombre, tan bien me ha parecido; ¡oh qué
pierna de mujer! y el necio de su marido que la dexó venir sola á la
tierra de cornualla, debe ser cualque babion, ó veramente que ella
debe de ser buena de su cuerpo.
_Ramp._ Yo lo veré esta noche, que si puedo, tengo de pegar con sus
bienes.
_Tia._ A otro que tú habria ella de menester, que le hallase mejor la
bezmellerica y le hinchese la medida.
_Ramp._ Andá no habrés, que debaxo yace buen bebedor, como dicen.
_Tia._ Pue alla dexé el candil, va pasico que duerme, y cierra la
puerta.
_Ramp._ Sí haré: buenas noches.
_Tia._ Va en buen hora.
_Loz._ ¡Ay hijo! ¿y aquí os echastes? pues dormí y cobijaos, que
harta ropa hay; ¿qué haceis? mirá que tengo marido.
_Ramp._ Pues no está agora aquí para que nos vea.
_Loz._ Sí, mas sabello há.
_Ramp._ No hará, esté queda un poquito.
_Loz._ ¡Ay qué bonito! ¿y desos sois? por mi vida que me levante.
_Ramp._ No sea desa manera, sino por ver si soy capon me dexéis
deciros dos palabras con el dinguilindon.
_Loz._ No haré, la verdad, te quiero decir que estoy vírgen.
_Ramp._ Andá señora, que no teneis vos ojo de estar vírgen; dexáme
ahora hacer, que no parecerá que os toco.
_Loz._ ¡Ay! ¡ay! sois muy muchacho y no querria haceros mal.
_Ramp._ No haréis, que ya se me cortó el frenillo.
_Loz._ ¿No os basta besarme y gozar de mí ansí, que quereis tambien
copo y condedura? catá que me apretais ¿vos pensais que lo hallaréis?
pues hagos saber que ese huron no sabe cazar en esta floresta.
_Ramp._ Abrilde vos la puerta, que él hará su oficio á la macha
martillo.
_Loz._ Por una vuelta soy contenta. Mochacho, ¿eres tú? por esto
dicen, guárdate del mozo cuando le nace el bozo; si lo supiera, más
presto soltaba las riendas á mi querer, pasico, bonico, quedico, no
me ahinqueis, andá comigo, por ahí van allá, ay qué priesa os dais, y
no mirais que esta otrie en pasatiempo si no vos, catá que no soy de
aquellas que se quedan atras, esperá besaros he, ansí, ansí, por ahí,
seréis maestro, ¿veis cómo va bien? esto no sabiedes vos, pues no se
os olvide, sús, dalde maestro que aquí se verá al correr desta lanza,
quien la quiebra, y mirá que por mucho madrugar no amanece más ahína;
en el coso te tengo, la garrocha es buena, no quiero sino vérosla
tirar, buen principio llevais, caminá que la liebra está echada, aquí
va la honra.
_Ramp._ Y si la venzo, ¿qué ganaré?
_Loz._ No cureis, que cada cosa tiene su premio, ¿á vos vezo yo,
que nacistes vezado? daca la mano y tente á mí, que el almadraque
es corto, aprieta y cava, y ahoya, y todo á un tiempo. A las clines
corredor, agora, por mi vida, que se va el recuero. ¡Ay amores, que
soy vuestra, muerta y viva! quitaos la camisa, que sudais; ¡cuánto
tiempo habia que no comia cocho! ventura fué encontrar en hombre tan
buen participio, á todo pasto, este tal majadero no me falte, que
yo apetito tengo dende que nací, sin ajo y queso que podria prestar
á mis vicinas. Dormido se ha, en mi vida vi mano de mortero tan
bien hecha, ¡qué gordo que es! y todo parejo, mal año para nabo de
Xeres, parece bisoño de frojolon; la habla me quitó, no tenía por do
resollar, no es de dexar este tal unicornio. ¿Qué habeis, amores?
_Ramp._ No, nada, sino demandaros de merced que toda esta noche seais
mia.
_Loz._ No más, ansí goceis.
_Ramp._ Señora, ¿por qué no? ¿falté algo en la pasada? emendallo
hemos, que la noche es luenga.
_Loz._ Disponé como de vuestro, con tanto que me lo tengais secreto.
¡Ay qué miel tan sabrosa! no lo pensé, aguza, aguza, dale si le das
que me llaman en casa, aquí, aquí; buena como la primera, que no le
falta un pelo, dormí por mi vida, que yo os cobijaré; quite Dios de
mis dias y ponga en los tuyos, que cuanto enojo traia me has quitado;
si fuera yo gran señora, no me quitára jamas este de mi lado, ¡oh
pecadora de mí! ¿y desperteos? no quisiera.
_Ramp._ Andá, que no se pierde nada.
_Loz._ ¡Ay! ¡ay! ¡así va, por mi vida, que tambien caminé yo! allí,
allí me hormiguea, que, que, ¿pasaréis por mi puerta? Amor mio,
todavía hay tiempo; reposa, alza la cabeza, tomá esta almohada; mirá
que sueño tiene, que no puede ser mejor, quiérome yo dormir.
_Auctor._ Quisiera saber escribir un par de ronquidos á los cuales
despertó él, y queriéndola besar, despertó ella, y dixo: ¡Ay señor!
¿es de dia?
_Ramp._ No sé; que agora desperté, que aquel cardo me ha hecho
dormir.
_Loz._ ¿Qué haceis?... y cuatro, á la quinta canta el gallo, no
estaré queda, no estaré queda hasta que muera; dormí que ya es de
dia, y yo tambien matá aquel candil que me da en los ojos, echaos y
tirá la ropa á vos.
_Auctor._ Allí junto moraba un herrero, el cual se levantó á media
noche y no les dexaba dormir, y él se levantó á ver si era de dia, y
tornándose á la cama, la despertó, y dixo ella: ¿De dó venis? que no
os sentí levantar.
_Ramp._ Fuí allí fuera, que estos vecinos hacen de la noche dia,
están las cabrillas sobre este horno, que es la punta de la media
noche y no nos dexan dormir.
_Loz._ ¿Y en cueros salisteis? frio venis.
_Ramp._ Vos me escalentaréis.
_Loz._ Sí haré, mas no de esa manera, no más, que estoy harta y me
gastaréis la cena.
_Ramp._ Tarde acordaste, que dentro yaz que no rabea; harta me decis
que estais, y parece que comenzais agora, cansada creeria yo más
presto que no harta.
_Loz._ Pues ¿quién se harta que no dexe un rincon para lo que
viniere? por mi vida, que tan bien batís vos el hierro como aquel
herrero, á tiempo y fuerte, que es acero; mi vida, ya no más, que
basta hasta otria dia, que yo no puedo mantener la tela, y lo demas
sería gastar lo bueno; dormí, que almozar quiero en levantándome.
_Ramp._ No cureis, que mi tia tiene gallina y nos dará de los huevos,
y muncha manteca y la calabaza llena.
_Loz._ Señor, sí diré yo, como decia la buena mujer despues de bien
harta.
_Ramp._ ¿Y cómo decia?
_Loz._ Dixo harta de duelos con muncha mancilla; como lo sabe
aquella, que no me dexará mentir.
_Auctor._ Y señaló á la calabaza.
_Ramp._ Puta vieja era ésa; á la manteca llamaba mancilla lobos.
_Loz._ Luenga vala, júralo mozo, y ser de Córdoba me salva; el sueño
me viene, reposemos.
_Ramp._ Soy contento, á este lado y metamos la ilesia sobre el
campanario.
_Auctor._ Era mediodia cuando vino la tia á despertallos, y dice:
sobrino, abrí, catá el sol que entra por todo, buenos dias, ¿cómo
habeis dormido?
_Loz._ Señora, muy bien, y vuestro sobrino como lechon de viuda,
que no ha meneado pié ni pierna hasta agora, que yo ya me sería
levantada sino por no despertallo; que no he hecho sino llorar
pensando en mi marido, qué hace ó dó está, que no viene.
_Tia._ No tomeis fatiga; andad acá, que quiero que veais mi casa
agora que no está aquí mi marido, veis aquí en qué paso tiempo;
¿quereis que os la quite á vos?
_Loz._ Señora, sí, despues yo os pelaré á vos, porque veais qué mano
tengo.
_Tia._ Esperá, traeré aquel pelador ó escoriador, y veréis que no
dexa bello ninguno, que las jodías lo usan muncho.
_Loz._ ¿Y de qué se hace este pegote ó pellejador?
_Tia._ ¿De qué? de trementina y de pez greca, y de calcina vírgen y
cera.
_Loz._ Aquí do me lo posistes se me ha hinchado y es cosa sucia;
mejor se hace con vidrio sotil y muy delgado, que lleva el vello y
hace mejor cara, y luégo un poco de olio de pepitas de calabaza y
agua de flor de habas á la veneciana, que hace una cara muy linda.
_Tia._ Eso quiero, que me vecéis.
_Loz._ Buscá una redomilla quebrada, mirá que suave que es, y es cosa
limpia.
_Tia._ No habréis, que si os caen en el Rastro las cortesanas,
todas querrán probar, y con eso que vos le sabeis dar con ligereza,
ganaréis cuanto quisiéredes, Dios delante; veis aquí do viene mi
marido.
_Viejo._ Estéis en buen hora.
_Loz._ Seais bien venido.
_Viej._ Señora, ¿qué os ha parecido de mi sobrino?
_Loz._ Señor, ni amarga ni sabe á fumo.
_Tio._ Por mi vida, que teneis razon, mas yo fuera más al propósito
que no él.
_Tia._ Mirá que se dexará decir; se pasan los dos meses que no me
dice qué tienes ahí, y se quiere ahora hacer gallo, para quien no os
conoce teneis vos palabra.
_Loz._ Señora, no os altereis que mi bondad es tanta, que ni sus
palabras, ni su sobrino no me empreñarán; vamos, hijo Rampin, que es
tarde para lo que tenemos de hacer.
_Tia._ Señora, id sana y salva, y tornarme á ver con sanidad.