Cómo entran en la estufa Rampin y la Lozana, y preguntan:
¿Está gente dentro, hermano?
_Estufero._ Andás aquí, andás; no hay más que dos.
_Ramp._ Veislas, aquí salen.
_Loz._ Caliente está por mi vida; tráeme agua fria, y presto salgamos
de aquí.
_Ramp._ Tambien habia bragas para vos.
_Loz._ Poco sabeis, hermano; al hombre braga de hierro, á la mujer de
carne; gana me viene de os azotar; tomá esta navaja, tornásela, que
ya veo que vos no la teneis menester; vamos fuera, que me muero; dame
mi camisa.
_Ramp._ Vení, vení, tomá una chambela, va tú, haz venir del vino,
toma págalo, vén presto, ¿eres venido?
_Est._ Ecome que vengo. Señora, tomad, bebed, bebe más.
_Loz._ Bebe tú, que torrontes parece.
_Ramp._ Vamos fuera prestamente, que ya son pagados estos borrachos.
_Est._ Señora, das aquella mancha.
_Loz._ Si tú no me la has echado, no tenía yo mancha ninguna.
_Ramp._ No dice eso el beudo, sino que llama el aguinaldo mancha, que
es usanza.
_Loz._ Pues dalde lo que se suele dar, que gran bellaco parece.
_Ramp._ Adio.
_Est._ Adio, caballeros de castillos.
_Loz._ ¿Por dó hemos de ir?
_Ramp._ Por acá, que aquí cerca está mi tia, veisla á la puerta.
_Loz._ ¿Y qué es aquello que compra? ¿son rábanos y negros son?
_Ramp._ No son sino romarachas, que son como rábanos, y dicen en esta
tierra que quien come la romaracha y va en nagona, torna otra vez á
Roma.
_Loz._ ¿Tan dulce cosa es?
_Ramp._ No sé, ansí dice el refran.
_Tia._ Camiñá, sobrino, préstame un cuatrin.
_Ramp._ De buena gana y un julio.
_Tia._ Norabuena vengais, reina mia, toda venis sudada y fresca como
una rosa. ¿Qué buscais, sobrino? todo está aparejado, sino el vino;
id por ello y vení, cenarémos, que vuestro tio está volviendo el
asador.
_Ramp._ Pues, alcanzáme esa calabaza en que lo traiga, que en dos
saltos vengo.
_Tia._ ¿Qué os parece, señora, deste mi sobrino, que ansí fué siempre
servicial?
_Loz._ Señora, que querria que fuese venido mi marido, para que lo
tomase y le hiciese bien.
_Tia._ ¡Ay señora mia! qué merced ganaréis, que son pobres.
_Loz._ No cureis, señora; mi marido les dará en qué ganen.
_Tia._ Por mi vida, y á mi marido tambien, que bien sabe de todo y
es persona sabida, aunque todos le tienen por un asno, y es porque
no es malicioso; y por su bondad no es él agora cambiador, que está
esperando unas recetas y un estuche para ser médico, no se cura de
honras demasiadas, que aquí se está ayudando á repulgar y echar
caireles á lo que yo coso. ¿Venis, sobrino? asentáos aquí cabe mí,
comed, señora.
_Loz._ Sí haré, que hambre tengo.
_Tia._ ¿Oislo? vení á sentáos junto á esa señora, que os tiene amor,
y quiere que os asenteis cabe ella.
_Viejo._ Sí haré de buen grado.
_Ramp._ Paso, tio, ¡cuerpo de sant! que echais la mesa en tierra;
alzá el brazo, mirá que derramaréis, ¡quién me lo dixo á mí que lo
habíades de hacer!
_Tia._ Así, ansí veis caido el banco, y la señora se habrá hecho mal.
_Loz._ No he, sino que todo el vino me cayó encima; buen señal.
_Tia._ Id por más y veis lo hecho, pasáos aquí, que siempre haceis
vuestras cosas pesadas; no cortés, que vuestro sobrino cortará,
¿veis? ¡ay! zape, zape, allá va, lo mejor se lleva el gato, ¿por qué
no esperais? que parece que no habeis comido.
_Viej._ Dexáme hacer, y terné mejor aliento para beber.
_Tia._ ¿Venis, sobrino?
_Ramp._ Vengo por alguna cosa en que lo traiga.
_Tia._ ¿Y las dos garrafas?
_Ramp._ Caí y quebrélas.
_Tia._ Pues tomá este jarro.
_Ramp._ Éste es bueno, y si me dice algo el tabernero, dalle he con
él.
_Tia._ Ansí se hace; señora mia yo me querria meter en un agujero
y no ver esto cuando hay gente forastera en casa, mas vos, señora,
habeis de mirar que esta casa es vuestra.
_Loz._ Más gana tengo de dormir que de otra cosa.
_Tia._ Sobrino, cená vosotros, en tanto que vo é la ayudo á desnudar.
_Ramp._ Señora, sí.