Amor, de mi alma, mi vida,
Culto de mi corazon,
Santa memoria escondida
En mi honda veneracion,
De luz eterna circuida.
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Vengo á implorar reverente
Un destello de luz pura,
Una gota de ternura
Que refresque el labio ardiente
Empapado en amargura.
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No te requiebra mi canto
Que vil cruzó por la orgía
Rasgando tu régio manto;
Te habla la voz de mi llanto,
Escúchala, mi María.
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Si obstinado enmudecí
Sin confiar mi voz al viento,
Desde que tu luz perdí
Es que como ora mi acento
Lo hallaba indiano de tí.
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De tí, esencia de mi sér,
Alma de mi corazon
Bajo forma de mujer;
Mi cielo, mi inspiracion,
Mi santidad de placer.
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Y no causa mi inquietud,
Que mi mano entumecida
Resbale en el ataúd;
Es que le falta á mi vida
La aureola de tu virtud.
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Es que en mi profundo duelo
Murió olvidado el hogar,
Do eras ángel de consuelo,
Y tu semblante mi cielo,
Y tus rodillas mi altar.
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Es que en mi pecho no siento
Tu dulce faz, amor mio,
Y que en mi hondo desvarío,
Te llamo, y en el vacío
Muere sin eco mi acento.
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Hoy en mi cruda afliccion
Cuando la borrasca impía
Destroza mi corazon,
Te me apareces, María,
Como celeste vision.
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Surges divina en mi mente
Cual rayo de blanca aurora
En el tenebroso Oriente,
Y tienes, reina y señora,
Mi adoracion reverente.
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¿A dónde está la terneza
Que era mi alivio y mi encanto
En mis horas de tristeza?
¿Dó de tu alma la grandeza,
Mi escudo contra el quebranto?
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¿Dónde en la tranquila calma
Mis canciones amorosas
Cayendo al cristal de tu alma,
Como al pié de esbelta palma
Riegan pétalos las rosas?
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En la ventura lucia
Tu amor tierno, y la exaltaba
En la adversidad sombría;
Tu alma de luz me llenaba
Y augusta resplandecia.
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Cuán dulce era despertar
Tras sosegado dormir,
Y tu mirada encontrar,
Y verte, mi bien, sonreir
Tu blanca mano al besar.
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Oh! cuán dulce en el desvelo,
Presa del intenso mal,
Junto al lecho con anhelo
Verte arcángel de consuelo
Con ternura celestial.
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Sér de mi sér, dulce abrigo
De mis horas de amargura,
Venga tu recuerdo amigo,
Ya que estoy muerto contigo
En tu misma sepultura.
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Mi niña, mi amor, María,
Ven de tu adorado en pos;
Tu luz de cielo á mí envía....
Yo por tí conocí á Dios,
Porque en tí resplandecia.