LEONOR.

¿Quién lo creerá? aquello fué para Fernando como el prólogo de una

aventura de libertino. No vaciló; dejó á los compañeros y partió

tras el muchacho; iba en el camino ensayando vil, actitudes cómicas,

palabras de disculpa.... farsas de sentimentalismo....

Aseguro á vdes., por mi honor, que Fernando no era un malvado; pero,

ó no tenia conciencia del mal que hacia, ó se le figuraba que era

pasar por desairado y por imbécil, dejar sin galantear á una hermosa.

Acaso pensó en que la jóven Leonor, con su actitud doliente y con sus

lágrimas, con la pintura de su desesperacion y su abandono, tambien

le representaba una comedia. ¡Nos da tantos tintes de experimentado

y de diestro, decir que todo es artificio en las mujeres! ¡Nos

acredita tanto decir que en ellas todo es fingimiento! ¡Es de tan

mal tono presentarse como crédulo! Poseido de estas ideas, cuando el

remordimiento atravesaba su espíritu, lo desechaba, y la entrevista

misma se le presentaba con el atractivo de una novelesca aventura.

Entró risueño, feliz, en la casa.... era una humilde casa de vecindad,

trascendia á incienso.... estaba regada de trebol y flores la escalera;

subió precipitado, preguntó por Leonor.... Estaba en el quicio de una

vivienda.... al frente de la puerta habia un altar, entre cortinas

blancas como nieve salpicadas de rosas; la cera aún ardia: se acababa

de servir el pan eucarístico.

Volvió el rostro: en un lecho purísimo de armiño, descansaba Leonor....

sus ojos le atraian con infinita ternura.

Fernando se acercó aterrado, estupefacto, yerto....

La niña retiró á la gente: quedóse sola con Fernando, y le dijo:

--Con mi alma lo amé.... con toda mi alma, y quiero dejar aquí mi

secreto, porque turbaria mi felicidad en el cielo.... Creí.... y era

nesesario morir.... una vida por un momento de dicha....

Pero vd. es jóven, vd. tiene música en su palabra y embriaga aun

mintiendo.... ¿qué uso es ese de la voz de Dios y del talento? ¿qué

placer se puede hallar en el envenenamiento de una alma que el delito

que tiene es amarnos? ¿cómo pasa por frívolo ese juego que nos acarrea

la prostitucion del espíritu, ó la muerte?

Sea vd. bueno, no haga de su elocuencia instrumentos de tortura; yo le

perdono á vd., porque le he amado; le perdono, y me muero, queriendo

que me hable para morir tranquila.... ¡Adios!.... y mi muerte sea

una leccion contra el libertinaje de la palabra, que casi es una

recomendacion en el mundo....

[Ilustración:

Viaje a los Estados Unidos, Tomo III · 第 91 / 153 题