XV

Bellas artes.--Literatura.

Ahora sí me puedo dar gusto elogiando un capítulo de mi obra; ahora sí

que entré en esa fácil gloria de los que hacen recopilaciones, índices

y cuadros sinópticos que arden en un candil y procuran reputaciones

colosales.

Esto de las bellas artes me traia desasosegado; por una parte, decia

yo, sigamos la corriente y digamos, haciendo coro con todos los

viajeros, que estos hombres no son para la inspiracion y para el

buen gusto; citemos esos muñecos que son delicia de muchos, con sus

colores rechinantes y sus oropeles; pongamos en espectáculo esas

rocas formadas de trozos de jamon y esos mares cuyas olas parecen de

algodon escarmenado; con esto lisonjearemos á los que rabian de ver

la prosperidad de estas gentes, y se realza indirectamente nuestra

reputacion de patriotas, pues se deja entender que para nosotros hay

algo de muy superior en nuestra tierra. Pero no dejaba de escocerme

recordar que en cada pueblo habia visto una academia de música ó

dibujo, y las muy cuantiosas sumas dedicadas al cultivo de las artes,

ya por el Gobierno, ya por los particulares. Además, en los grandes

salones, en los teatros, en algun museo, habia visto obras de verdadero

mérito, y no me parecia lícito cerrar los ojos á la evidencia, para

adular servilmente una preocupacion por extendida que estuviese.

Revolviendo tales dudas en mi cabeza, consulté con mi amigo el Sr. Lic.

D. Ignacio Mariscal, que aunque no ha hecho estudio detenido sobre la

materia, ajena á su actual encargo y posicion, es persona de excelente

criterio, de clarísimos talentos y de muchísimos más conocimientos que

yo de los Estados-Unidos.

Es de advertir que promoví conversacion á mi amigo, á quema ropa,

en medio de la calle, sin que tuviese á mano modo de rectificar sus

opiniones; sin embargo de aquel asalto, y conservando en mi memoria

letra á letra sus palabras, hice las siguientes apuntaciones, que

espero no encontrará adulteradas su autor, y que verán sin duda con

muchísimo gusto mis lectores:

"No están las bellas artes en los Estados-Unidos tan adelantadas

como las artes útiles, que constituyen la industria; y, ni en

número, ni en calidad, pueden todavía compararse los artistas

americanos con los que hay en algunas naciones de Europa. Tampoco

existen en ese país las grandes colecciones públicas de objetos

artísticos formadas por el trascurso de los siglos y las rapiñas de

los conquistadores. Sin embargo, se exagera mucho al hablar del

atraso de los yankees en este ramo, y á la verdad en él tambien

han hecho progresos considerables, si bien no guardan proporcion

con sus adelantos de otro género. Para convencerse de ello, sin

necesidad de haberlo visto, basta reflexionar en el íntimo contacto

que guarda ese pueblo con la Europa, de donde recibe una contínua

emigracion que á veces comprende artistas é individuos de una

especial cultura, y en que la costumbre de sus ricos de viajar por

el viejo mundo trayendo á sus hogares cuadros, estatuas, etc., es

preciso que desarrolle el arte en aquel pueblo, más allá de lo

posible en naciones comparativamente aisladas. De algunos años á

esta parte, es asombroso el número de americanos que van anualmente

á Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, y aun España, con el

fin, entre otros, de estudiar sus tesoros artísticos. Durante el

verano, suman estos turistas de cincuenta á sesenta mil, muchos

de los cuales consignan sus observaciones en viajes y aun obras

didácticas, que popularizan las nociones sobre bellas artes. Otros

dan disertaciones (_lutaces_), para las que nunca falta auditorio.

"Estos hechos y el de que las pinturas, esculturas, etc., con tal

que lleven el nombre de un artista célebre, encuentran siempre

mercado entre los americanos de fortuna, notables por su lujo y

ostentacion, han producido un estímulo en favor de aquellas artes

que inevitablemente las hace adelantar. Lo mismo sucede con la

música y el canto, por la concurrencia de artistas extranjeros,

que, si tienen algun mérito, nunca dejan de hacer allí su negocio.

Aun cuando fuera cierto que la raza anglo-sajona no descuella por

su gusto é invencion estéticos, ¿puede decirse otro tanto de la

alemana y de otras que allí abundan? No; el arte en general tiene

en los Estados-Unidos admiradores de todas las razas, no le faltan

hábiles adeptos, y cuenta, sobre todo, con gran número de gente que

puede y sabe pagarlo; condicion prosaica, pero indispensable para

su desarrollo.

"No han faltado ni faltan notabilidades artísticas de aquel país.

En escultura puede citarse, entre otros, á Powers, autor de la

Esclava Griega y otras estatuas elogiadas por los inteligentes.

Hay una jóven escultora, cuyas obras ya tienen celebridad: se

llama Miss Minnie Ream. En pintura, lo que más ha progresado

es el paisaje, y en él se distinguen hoy Bieritadt y Church,

que compiten con lo mejor que en el ramo produce la Europa. En

música ha habido compositores de mediano mérito y cantatrices de

talento extraordinario, como Adelina Patti, que aunque de raza

italiana, es nacida y criada en los Estados-Unidos, de padres allí

naturalizados. Existen otras muchas de dotes bastante apreciables,

como la Kellogg, la Cary, las Natali, etc. Músicos hay excelentes y

orquestas de primer órden, como la de Thomas, que ha hecho popular

la música clásica alemana. En Nueva-York y en Boston se ha dado con

buen éxito la famosa trilogia de Wagner "Der Niebelungen," que solo

pudo darse en Bayrenth bajo la direccion del autor y el patrocinio

del rey de Baviera.

[Ilustración:

_LIT. H. IRIARTE, MÉXICO._

Vista N. del Cementerio.

Viaje a los Estados Unidos, Tomo III · 第 36 / 153 题