LOGICA
DE
D. ANDRES PIQUER,
_Médico de su Magestad_.
TERCERA EDICION.
MADRID. MDCCLXXXI.
Por D. JOACHIN IBARRA, Impresor de Cámara de S.M.
INTRODUCCION.
[1] La Lógica artificial, al modo de las demas Artes, tomó su origen de
la naturaleza. El entendimiento humano por su fuerza natural alcanza las
primeras verdades, y para asegurarse de las demas que dependen de ellas,
hace combinaciones; con las quales quanto mas se arrima á las verdades
primitivas, tanto mas se asegura de la certidumbre en lo que piensa. La
combinacion mas universal de pensamientos es la que hace enlazando unos
con otros, por la necesaria conexîon que entre sí tienen todas las
verdades. Entre los enlaces y conexîones de pensamientos el mas familiar
y mas seguro es el que se executa por el raciocinio, que los Griegos
llamaron _Sylogismo_; pues de la junta de dos pensamientos en cierta
manera dispuestos resulta un tercero distinto de ellos; con el qual el
entendimiento se asegura, y se confirma en lo que quiere saber. Esto con
un poco de meditacion conocerá qualquiera que su propio entendimiento lo
hace _naturalmente_, aun en las cosas que son del trato civil, y por eso
á esta fuerza de la mente humana la llaman _conatural_. Para manifestar
algunos antiguos esta fuerza natural de discurrir la extendieron á los
brutos; porque si un perro que va en seguimiento de otro animal llega á
tres caminos, se pára un poco, y para tomar el uno, dexando los otros
dos, decian que forma este raciocinio: el animal ha ido por uno de estos
tres caminos: no ha ido por este, ni por este: luego por este otro[a].
La verdad es, que son los hombres los que hacen este argumento: los
perros, llevados del olfato, y de la pura impresion, que los objetos
cercanos hacen en sus sentidos, son llevados sin discernimiento á
preferir una cosa mas que otra, como lo hemos mostrado en nuestro
_Discurso del Mecanismo_. Este argumento del perro se halla con mucha
freqüencia en los libros modernos; pero su origen, como sucede en otras
muchas cosas, es antiguo.
[Nota a: Sexto Empirico trae esto con extension. _Pyrrhon. hypot. lib.
I. cap. 14. pag. 19. edic. de Lipsia de 1718._]
[2] Algunos hombres de buen ingenio, reflexîonando sobre la fuerza
natural de raciocinar, observaron, meditando mucho en ello, el modo como
el entendimiento procede con mas acierto en la formacion de los
raciocinios. De esta observacion nacieron las reglas; y la junta de
estas reglas formó el Arte; porque así como la observacion atenta de las
obras de la naturaleza ha dado motivo para establecer máxîmas constantes
en la Física, del mismo modo la observacion atenta de lo que executa el
entendimiento raciocinando, ha dado fundamento al Arte Lógica. Es, pues,
la Lógica artificial _Arte de descubrir la verdad por el raciocinio_.
Como hoy los Filósofos se han extraviado mucho de la verdadera Lógica,
es preciso aclarar mas este asunto. No es lo mismo _la razon que el
raciocinio_: distínguense entre sí, como que la razon, aunque incluye
raciocinio, se extiende á otras cosas que no lo son. Las primeras
verdades, ó primeros principios del entendimiento humano son la razon
fundamental de todas las cosas, y estos no pueden probarse por
sylogismos, porque no hay otras verdades que puedan servir de premisas
para formarlos; y si las hubiera (ademas de que no fueran ellas las
primeras), serian menester otras para probar aquellas, y así seguiría
hasta el infinito. Las verdades primitivas de cada ciencia particular
pertenecen á la razon, y no al raciocinio. Así que el asegurar que la
nieve enfria, que el fuego calienta, y las leyes primitivas, esto es,
mas simples que guarda la naturaleza, observadas por nuestros sentidos,
dan fundamento al juicio para formar las primeras nociones de que se
compone la buena experiencia, la qual está fundada en la razon. De
principios establecidos con la recta razon se forman los buenos
raciocinios: por donde estos, así en la raíz; como en la extension, se
han de considerar como fundados en la razon, aunque en cierto modo
diferentes de ella. Conviene tambien entender, que cada Arte científica
tiene sus propios principios, y verdades fundamentales por donde se
gobierna; de modo, que el que no esté instruido en ellas, nunca se debe
tener por períto en aquel Arte. La Teología natural (nombre que daban
los Gentiles á sus discursos sobre la naturaleza de Dios) mira como
principios las luces primitivas del entendimiento sobre la Divinidad: la
Teología christiana, sin despreciar la Teología natural, añade por
principios lo que Dios ha revelado por las Divinas Escrituras, y por la
viva voz que conserva la Iglesia en las tradiciones Apostólicas. La
Jurisprudencia tiene por verdades fundamentales lo que el entendimiento
descubre tocante al Derecho Natural y de Gentes, y las Leyes justas que
los Príncipes establecen en sus Dominios respectivos. La Física en todos
sus ramos tiene por verdades fundamentales lo que llega á saberse de la
naturaleza por racional experiencia. La Éthica, ó Moral, sienta como
principios lo que por observacion se descubre en el _ánimo_ de los
hombres, y lo que la recta razon prescribe para gobernar sus
movimientos. A este modo todas las Artes tienen sus fundamentos, que les
son propios, y no pertenecen los de una á otra; bien que por la conexîon
de todas las verdades, se enlazan entre sí maravillosamente, si se
llegan á entender. Hay otras Artes, cuyos principios les son
particulares; pero el uso de ellas es transcendental á todas las otras,
porque todas, sin excepcion, pueden útilmente valerse de ellas: así son
la Gramática, Retórica, y Lógica. Como los hombres han adoptado el
_habla_ como medio mas á propósito para comunicarse entre sí los
pensamientos, la Gramática, que establece reglas para _hablar_, es de
uso extensible á todas las Ciencias, porque no hay ninguna que pueda
comunicarse sin las voces. Pudiendo al hombre ser útil persuadir á los
demas lo que él entiende en las cosas, qualesquiera que estas sean, la
Retórica, cuyo oficio es _persuadir_, es acomodable á todas las
Ciencias, porque en todas se puede ofrecer la persuasion. No habiendo
cosa mas facil que engañarse el entendimiento humano, teniendo por
principios los que no lo son, y tomando por verdades las que distan
mucho de serlo; la Lógica, cuyo oficio es _raciocinar_, le da luces
para asegurarse de la verdad por medio del raciocinio. Así que la Lógica
es instrumento de que se pueden valer las demas Artes para asegurarse de
la verdad en los discursos que se hacen en ellas; mas ninguno es
científico porque sea Lógico: y yerran los que con el estudio solo de la
Lógica se creen aptos para disputar, discernir, y juzgar de las verdades
de las demas Ciencias. Ciceron cayó en este defecto, porque hace á la
Lógica facultad de discurrir, difinir, dividir, y juzgar[a]; lo qual es
tan ageno de ella, que en manera ninguna le pertenece. La autoridad de
Ciceron para la eloqüencia es muy grande; mas no así para la Filosofía,
porque en esta anduvo vago: tuvo mas erudicion que solidéz; y sus
noticias son, no para que nadie se haga Filósofo, sino para adornar,
quando le convenga, los discursos de Filosofía[b]. En la antigüedad ya
hubo algunos que hicieron este juicio, y entre los modernos hay
contiendas sobre este mismo asunto[c]; y quando no hubiera otra
autoridad para confirmarlo que la de San Agustin, era muy bastante,
porque el que lea este Santo Doctor, si no está ciegamente apasionado,
ha de confesar que supo mas Filosofía que todos los Gentiles[d]. Esto se
toca aquí, porque hoy reyna una general preocupacion á favor de los
Escritores Griegos, y Romanos; los quales, aunque conocemos, y
confesamos que en algunos puntos de literatura fueron aventajados, unos
en unas cosas, y otros en otras, con todo no han de tenerse por Maestros
inconcusos de las Artes y Ciencias, debiendo nosotros hacer con ellos lo
que ellos hicieron con sus mayores, que fué mirarlos con respeto, como
primeros Maestros; pero no seguirlos, sino quando daban pruebas
suficientes de la verdad. Los que hacen profesion de las humanidades
(llámanse así los estudios de las lenguas y del buen gusto) son los que
dan mas aumento á esta preocupacion, porque estos por lo comun se
internan poco en la Filosofía, y en las Facultades serias, se emboban, y
se enagenan con las palabras, frases, y modos de hablar de los Autores
Griegos, y Romanos; y como estos mezclaron en sus escritos alguna
doctrina Filosófica, y sentencias Morales, Políticas, &c. embebecidos
con esto, se creen entendedores de todas las Artes; y muchos de ellos
llegan al desvarío de pensar, que en la inteligencia de esas cosas
consiste toda la ciencia; y con una cita de Ciceron, de Lucrecio, de
Juvenal, ú otro Escritor semejante, quieren decidir la qüestion mas
ardua de la Filosofía. Pero las lenguas no son las ciencias, sino los
conductos por donde se camina á ellas: y las demas cosas de humanidad
son adornos que dan pulidéz á las Artes; mas no son, ni consiste en
ellos la sabiduría. Si uno ha de juzgar de una obra de Física, no le
sirven las lenguas, ni las humanidades, sino el estar bien instruido en
las obras y leyes de la naturaleza, averiguadas por la observacion, y
sabidas por la experiencia. Lo mismo sucede en el Jurisconsulto,
Teólogo, &c. Por lo que toca á la Lógica, haciendo de ella buen uso,
sirve para todas las Ciencias, porque en todas puede reducir á
raciocinio los argumentos con que se intentan probar las cosas, ver lo
que se puede demonstrar, y lo que queda en términos de opinable, y
conocer los sofismas para desenredarlos.
[Nota a: _Sequitur tertiò quae per omnes partes sapientiae manat &
funditur, quae rem definit, genera dispartit, sequentia adjungit,
perfecta concludit, vera & falsa dijudicat, disserendi ratio & scientia:
ex qua cum summa utilitas existit ad res ponderandas, tùm maximè ingenua
delectatio, & digna sapientia._ Cicer. _Tuscul. lib. 5. cap. 25. pag.
477._]
[Nota b: Véase Luis Vives _de Caus. corrup. art. lib. 4. pag. 394.
Edicion de Basilea 1550._]
[Nota c: Brukero _His. Philos. tom. 2. p. 49._]
[Nota d: S. August. _Confess. lib. 3. cap. 4. p. 90. & lib. 1. contra
Académicos, cap. 2, tom. 1. pag. 253. & de Civit. Dei, lib. 4. cap. 30.
tom. 7. pag. 110._]
[3] De lo dicho se deducen el objeto, y fin de la Lógica. El sugeto ó
materia en que se emplea esta Arte (que es lo que comunmente llaman
_objeto_) es el silogismo ó raciocinio, y qualquiera otra especie de
argumento que se puede reducir á él. El fin de la Lógica es asegurarse
de la verdad, y descubrirla por medio de los silogismos, enlazados unos
con otros, hasta llegar á las verdades fundamentales y primitivas; en
cuyo término, quedando convencido el entendimiento, sosiega y queda
satisfecho. Así que el conocer la verdad de las premisas de los
silogismos no es de la Lógica, sino de las Ciencias á quienes ellas
pertenecen: y quando se niega una premisa, de qualquiera facultad que
sea, lo que hace el Lógico es probarla por otras verdades, con las
quales se vea el enlace de la que se niega, hasta llegar á los primeros
principios. Lo mismo que se hace quando se niega, se debe practicar
quando se afirma, si se quiera impugnar la afirmacion. De aquí se
deduce, que el exâmen de las verdades científicas pertenece á las
Ciencias: y á la Lógica solo le toca ordenarlas en silogismos, para
descubrir la conexîon, ó inconexîon que tienen entre sí, y con los
principios fundamentales de cada Facultad. Entendido esto, se echa de
ver quanto distan de la verdadera sabiduría los que no han estudiado
otra cosa que la Lógica. En el tiempo presente se componen unas Lógicas
que hablan de todo, en todo se meten, no hay cosa que no censuren, ni
Ciencia de que no hagan crítica, porque el gusto dominante es hablar en
todas las Ciencias sin entenderlas; pero el que quiere verdaderamente
_saber_, ha de estudiar, y profesar las Artes, mirándolas en sí mismas,
y con atencion á los principios fundamentales de cada una de ellas,
valiéndose de la Lógica para asegurarse de la verdad, desenredar los
sofismas, y distinguir lo opinable de lo demonstrativo. Por haberse
abandonado esta manera de estudios, es tan grande el número de los
semisabios, que, no teniendo mas que noticias superficiales de las
Ciencias, creen entenderlas todas.
[4] Dirán contra esto, que el señalar este objeto, y fin de la Lógica es
reducirla á términos muy estrechos: que los Estoicos y Peripatéticos le
dieron mayor extension, y esto mismo es lo que hacen los modernos. Es
cierto que los Estoicos hicieron á la Lógica Arte de juzgar de las
cosas, y mezclaron con ella lo que pertenece á otras Ciencias. No han
quedado escritos de Zenon, Príncipe de los Estoicos, ni de Chrysippo su
discípulo, los quales se cree haber sido grandes Lógicos; pero por lo
que leemos en Laercio, Sexto Empírico, Plutarchô, Ciceron, y otros
antiguos, bien que lo que trahen no son mas que pequeños fragmentos,
venimos á conocer, que los Estoicos confundieron los asuntos de la
Metafísica y _Animástica_ (llámase así la parte de la Filosofía que
trata _de Anima_) con la Lógica; y como su principal aplicacion la
pusieron en la Moral, siendo muy diminutos en lo demas, por eso no se
han de tener por norma en los estudios Lógicos. Séneca, sin embargo de
haber sido Estoico[a], reprehende muchas veces la Dialéctica de estos
Filósofos. Fuera de esto, los que estan versados en los Autores
propuestos, facilmente conocerán, que fué vicio general de los Estoicos
amontonar, tomando de los demas Filósofos muchas cosas para formar su
especial sistema[b]. Aristóteles, Príncipe de los Peripatéticos, tuvo
por objeto de la Lógica _el modo de saber_, que se consigue por el
argumento; y como todas las maneras de argüir se refunden en una, que es
el sylogismo, por eso la Lógica de Aristóteles mira como sugeto y
materia suya al raciocinio. Todo sylogismo, á qualquiera materia que se
aplique, ó demuestra la cosa, ó la hace probable, ó la enreda, por donde
ó es demonstrativo, ó opinable, ó sofistico. Aristóteles en los libros
que se intitulan _Analíticos primeros_ trata del sylogismo en general,
explicando quantas propiedades y circunstancias debe tener para estar
bien formado. En los _Analíticos posteriores_ trató del Sylogismo
demonstrativo con admirable doctrina. En los ocho libros de los
_Tópicos_, que quiere decir _de los lugares_ de donde se toman los
argumentos, explicó los sylogismos probables, descubriendo y declarando
quantas maneras puede tener el entendimiento humano para discurrir de
las cosas con probabilidad. En el libro de los _Elenchôs_ trató de los
sofismas, poniendo á descubierto todas las maneras artificiosas de
engañar con los raciocinios. Mas viendo este grande Filósofo, que para
formar esta obra eran precisos algunos materiales, como son las nociones
simples, que llama _Términos_, en los quales se incluye el _nombre_ y
_verbo_: y nociones compuestas que llama _proposiciones_, en las quales
se incluyen las _difiniciones_ y _divisiones_ para explicar estas cosas
puso como introduccion el libro de las _Cathegorías_ y el de
_Enuntiatione_, que otros dicen _de Interpretatione_, en Griego [Griego:
_Peri Ermeneias_], esto es, de la formacion de las proposiciones.
[Nota a: Véase Séneca _epist. 82. pag. 544. y epist. 48. pag. 464. edic.
de Justo Lipsio de_ 1605.]
[Nota b: Véase Ciceron _Academ. lib. 2. cap. 6. pag._ 13. Bruckero
_Hist. Philos. tom. 1. p._ 903. Gassend. _Logic. cap. 6. tom. 1. p.
49._]
[5] El que quiera saber Lógica, lo conseguirá leyendo todos estos libros
de Aristóteles en él mismo, y se admirará de ver dos cosas: la una el
ingenio, penetracion, y solidéz de este Filósofo: la otra el que á vista
de cosas tan claras, ciertas, y fixas, como en estos libros se
manifiestan, haya quien se atreva á despreciarlos, ó para introducir en
su lugar cosas vanas, ó para mantener un riguroso scepticismo. No por
eso tenemos á Aristóteles por Escritor indefectible, y de suma
autoridad: sabemos muy bien, que como hombre cometió sus defectos, que,
descubre en bastante número en los libros citados de Aristóteles nuestro
Luis Vives[a], bien que en esto mismo se excedió un poco este excelente
Crítico, como lo verémos á su tiempo. Lo que hizo Aristóteles hago yo,
siguiendo su exemplo, en esta Lógica; porque ademas de tratar de todas
las clases de raciocinios, explico tambien las nociones simples y
compuestas: muestro los errores que se mezclan en ellas, tomando algunas
cosas, aunque pocas, de la Metafísica, y algunas mas de la Animástica,
por la conexîon y enlace de todas las Artes, y la necesidad de valernos
de las verdades mas simples, puesto que unas ilustran á otras, guardando
el orden de no tomar de otras Ciencias mas que lo preciso para hacer mas
patente y comprehensible _el modo de saber por el raciocinio_, como
objeto de la Lógica. Si los modernos en sus Lógicas guardasen este
estilo, no los culparíamos; pero como tratando muy de paso de lo que
propiamente toca á la Lógica, se extravían á la erudicion, á la crítica,
al modo de escribir los libros, á las reglas del buen gusto, y á otras
innumerables cosas que no pertenecen á la Lógica, sino á otras Ciencias,
por eso con el estudio moderno de las Lógicas no tanto se forman
verdaderos Lógicos, como hombres dispuestos á hablar de todas las
Ciencias sin hacer profesion de ellas.
[Nota a: Vives _de Caus. corr. artium, lib. 3._]
[6] Algunos distinguen la Lógica propiamente tal de la Dialéctica. Ni
Platon, ni Aristóteles usaron de la voz _Lógica_, tomada como nombre
substantivo: alguna vez se encuentra en ellos como adjetivo; pero sí
usaron de la voz _Dialéctica_. Introdúxose la voz _Lógica_, como
significativa de una Ciencia particular, por los Griegos posteriores, y
la adoptaron los Autores Latinos, por donde se ha hecho tan general su
uso, que es indispensable valernos de ella. Entiéndese, pues, por
_Lógica_ el Arte que enseña los preceptos de raciocinar, y por
_Dialéctica_ el Arte de disputar con raciocinios probables.
Diferéncianse estas dos cosas como el todo y la parte, pues la Lógica es
el _todo_, que incluye toda suerte de raciocinios, y la Dialéctica es
una _parte_ de ella, en quanto se ocupa en los sylogismos disputables.
Tambien se suele dividir la Lógica en _docente_ y _utente_. Llámase
_docente_ la que enseña y establece los preceptos; y _utente_ la que los
pone en práctica. En la realidad nadie puede ser científico en ninguna
profesion sin la Lógica _utente_, ó lo que es lo mismo, sin poner en
exercicio las reglas de esta Arte; porque exceptuando las verdades
primitivas, en lo demas ninguno se puede dar por asegurado de la verdad
sin la Lógica. El modo como se ha de usar en las demas Artes no es
dándolas principios, porque eso es propio de cada Facultad, sino
reduciendo las verdades, que se descubren, á nociones universales,
divisiones, y difiniciones, con las quales se puedan formar silogismos
demonstrativos en las verdades descubiertas, y probables en las que
todavía no constan del todo. Pondré un exemplo en la Física, y de allí
se podrá trasladar á las demas Ciencias. En los cuerpos físicos
observamos por la aplicacion de los sentidos, que hay una cosa comun que
llamamos _materia_: hay otra que de nuevo sobreviene y caracteriza la
cosa, la qual llaman _forma_: á estas acompañan ciertas maneras de sér,
que hacen impresion transitoria en nuestros sentidos, como que unas
veces estan en la materia y forma, y otras veces se desaparecen, como el
calor, frio, blanco, negro, &c. á las quales llaman _qualidades_, porque
por ellas se califican las cosas. Tambien se observa, que los cuerpos
compuestos de estas tres cosas, materia, forma y qualidades, encierran
en sí una facultad, virtud, ó potencia de obrar, con la qual producen
las operaciones que les son propias, entre las quales se cuenta el
movimiento especial y determinado con que cada uno de ellos las
exercita, y á esta potencia llaman _naturaleza_. Lo que en esto sucede
lo conoce el entendimiento por observacion, no por Lógica. Quando por
repetidas observaciones se ha llegado á formar aquel seguro conocimiento
que se tiene de las cosas, al qual llaman experiencia, entra la Lógica
formando máxîmas universales y particulares, para que por ellas se
puedan sujetar las verdades adquiridas por observacion al exâmen de los
raciocinios. Forma, pues la nocion general: _todo cuerpo físico consta
de materia y forma; toda qualidad se puede recibir y separar de los
cuerpos: en todos los cuerpos hay una fuerza de obrar, que es su
naturaleza_. De estos principios generales se desciende á los
particulares, exâminando por la observacion ante todas cosas, qual es la
materia y forma de cada cuerpo, qué qualidades le son propias, mas
arrimadas ó advenedizas, con qué leyes, orden, tiempos, y ocasiones obra
la naturaleza de cada uno; y asegurado de esto el entendimiento por la
experiencia, coloca con la Lógica en clases los cuerpos, y así los
divide y separa sin equivocarlos. Como todas las cosas tienen atributos
comunes con que se parecen unas á otras, y particulares con que se
distinguen, la Lógica juntando en una nocion los comunes forma el
_género_, y conociendo los que son especiales hace la _diferencia_. De
este modo forma las difiniciones para que se sepa su esencia, reconoce
sus qualidades comunes, distinguiéndolas de las _singulares_, todo con
el fin de asegurarse de la verdad, y poder llegar á la demonstracion. He
dicho de las _singulares_, porque en cada cuerpo hay una individual
particularidad (los Griegos la llamaban _Idiosincrasia_) que está sujeta
á la observacion, y por ella la llegamos á entender, mas no á la Lógica,
ni se puede demonstrar; y por eso se dice bien, que de los singulares no
hay Ciencia. La particular virtud que tienen las cantáridas de irse á la
vexiga: la de la tarántula de hacer baylar: la de algunos hombres á
quienes el gusto del melon hace vomitar, y otras muchas cosas á este
modo, son singularidades, que alcanza la observacion, y ninguna Lógica
puede reducir á reglas. Los que leyendo á Aristóteles en sí mismo, vean
el artificio con que en su Física usa de la Lógica, no lo aprobarán
todo; pero tampoco reprobarán, como suele hacerse con poco conocimiento,
la admirable perspicacia de este Filósofo en las cosas físicas. Todo
esto se trata con extension en lo interior de esta Obra: aquí se propone
solo lo que es conducente á preparar el ánimo del Lector para entender
con mas facilidad lo que en ella se enseña.
[7] Resta ahora para el entero conocimiento de lo que escribimos en esta
Lógica dar una breve noticia de la Lógica antigua y moderna, y mostrar
la utilidad que se puede sacar de los Autores principales que las han
tratado. Los Griegos, como fundadores de esta Arte conviene leerlos,
aunque con la reserva de no dexarse impresionar de sus máxîmas; porque
hablando en general es certísimo, ni lo puede negar ninguno que se
entere de ellas, que entre algunas cosas muy buenas mezclaron muchas
otras vanísimas. Son pocos los escritos Lógicos que han quedado de los
Griegos antiguos: las mas de las noticias las tenemos por Diógenes
Laercio, Sexto Empírico, y Plutarco, que siendo muy inferiores en el
tiempo, no nos dexan del todo asegurados de la doctrina de aquellos
Filósofos. Los que leyendo una cosa en estos Griegos, ó en los Autores
Latinos mas calificados, como Ciceron, Lucrecio, &c. se la creen por
sola la autoridad de estos insignes Escritores, ó son preocupados ó poco
Lógicos. De Platon y Aristóteles nos han quedado bastantes escritos para
poder formar concepto de su Filosofía. Platon no escribió de propósito
de la Lógica, dando preceptos de ella, solo sí habla de la Dialéctica, y
en algunas ocasiones culpa á los que abusan de ella, como se vé en su
Diálogo [Griego: _Sophista_] _Sophista_, y en el _Protágoras_, y en el
_Euthydemus_. Aristóteles no solo trató de propósito de la Lógica en los
libros que arriba hemos propuesto, sino que si se juntan sus reglas y
preceptos con los fragmentos de los Estoicos y otros Griegos, que por el
general consentimiento de sus discípulos sabemos que fueron de ellos, me
atrevo á asegurar que, en tanto como quieren lucir los modernos de siglo
y medio á esta parte, no se halla en ellos una sola máxîma propia de la
Lógica, que no se encuentre ya en los antiguos. Los Romanos despues que
dieron entrada á los Griegos y con ellos á las Artes, cultivaron mucho
la Retórica, Historia, Poesía; mas no la Lógica, ni la Física, ni otras
partes de la Filosofía. La Éthica en quanto conducía á la formacion de
las Leyes para su gobierno, y la policía para su bien estar, tambien la
cultivaron bastante; pero de los demas estudios Filosóficos no se
cuidaron mucho. Aun los Escritores del siglo de Augusto (que llaman
siglo de oro) si bien se miran, son pocos los asuntos filosóficos que
mezclan en sus Obras. Lucrecio, que escribió de propósito de Filosofía,
escogió el peor de todos los sistemas Griegos que fué el de Epicuro,
dorando con la elegancia y pureza de su lenguage las impiedades y
errores mas enormes. Conviene tomar á estos Escritores por norma para la
Historia, Poesía, Eloqüencia, y estas Artes gramaticales: conviene
tambien observar su gobierno y policía para tomar lo que sea bueno,
puesto que en estas cosas mezclaron algunas otras que no se deben
recibir; pero para la Lógica y demas partes de la Filosofía no son de
gran consideracion. En los primeros siglos de la Iglesia conviene
distinguir la Lógica de los Gentiles de la de los Christianos: aquellos
estaban divididos en varias sectas, de suerte que se volvieron á renovar
la de Pytágoras, Platon, Aristóteles, como saben los que estan
instruidos en la Historia filosófica: estos hicieron poco caso de la
Lógica de los Filósofos, porque siendo su conato el de instruirse á sí y
á los demas en las verdades de la Religion Christiana, se cuidaban muy
poco de la Filosofía Gentílica, gobernándose por el exemplo del Apostol,
que dice, que su doctrina y predicacion no consiste en persuasiones de
la humana sabiduría, sino en las luces indefectibles de Dios. Así que
los Padres de los primeros siglos fueron Eclécticos, tomando de todos
los Filósofos lo que hallaron razonable y á propósito para ilustrar la
doctrina revelada; y viendo que los Gentiles para oponerse á los
Christianos abusaban de la Lógica de Aristóteles, hicieron tambien
contra ella varias invectivas, que recayendo sobre el abuso, estan muy
bien fundadas, como lo he mostrado con extension en mi _Discurso de la
aplicacion de la Filosofía á los asuntos de Religion_.
[8] Con la entrada de los Bárbaros en estos Reynos, y la destruccion del
Imperio Romano, se acabaron en el Occidenta las Lógicas de los Griegos,
y tambien se fueron perdiendo las demas Artes, no dominando otra cosa
que el espíritu guerrero y la barbarie. En el siglo séptimo (siglo de
ficciones por haberse en él entregado muchos á fingir libros de todas
clases) por ser muy grande y bien fundada la fama de San Agustin, y
haber dicho este Santo Doctor en sus Confesiones, que habia escrito una
Dialéctica, no faltó quien tomando su respetable nombre publicase una
Dialéctica, la qual domino siglos enteros en los Estudios. Los Padres de
San Mauro en la famosa edicion que han hecho de las Obras de San
Agustin, han impreso esta Dialéctica en el tomo primero, poniéndola,
como lo merece, entre los apócrifos, atribuidos á este Santo Padre.
Desde ese tiempo hasta que se fundó la Escuela de París, que fué la
madre de todas las otras, se hallaban los Estudios solo en el Clero,
porque estaban reducidos á la enseñanza que se daba en algunas Iglesias
Catedrales, y en los Monasterios, por donde somos deudores al Clero, y
por la mayor parte á los Religiosos, de habernos conservado el estudio
de las Artes y Ciencias, así divinas como humanas, en siglos tan
obscuros y tan incultos. Despues, siendo tan grande la dominacion de los
Moros dedicados al estudio de Aristóteles, entre los quales se señaló el
Español Averroes, de quien hemos hecho crítica en el _Discurso del
Mecanismo_, por la comunicacion que tenian con los Christianos, fué
facil que en general reynase una misma Filosofía. Así que en los
Estudios públicos se dió entrada á la Filosofía de Aristóteles. La
comunicacion de estudios entre los Christianos y los Árabes es uno de
los puntos mas intrincados y mas dignos de averiguarse en la Historia
Literaria. En otro escrito pienso aclarar este asunto, segun lo permite
la escasez de noticias de aquellos tiempos. A los principios se recibió
la Lógica Aristotélica y demas partes de su Filosofía con harta
templanza, pues se contentaban con aprender el texto de Aristóteles y el
comentario de Averroes. Andando el tiempo se fué viciando la Dialéctica
de manera, que la fueron reduciendo á un infinito número de qüestiones
pueriles, arbitrarias, y de ninguna substancia sostenidas con el título
de sutilezas. PEDRO HISPANO el antiguo, Religioso Dominico, reduxo á
compendio los libros Lógicos de Aristóteles, y los intituló _Súmulas_ en
el siglo décimotercio. Viciaron esta obra con tantos comentarios
impertinentes algunos Escritores de aquel tiempo, que con ser ella
reducida, no alcanzaban dos años para instuirse la juventud en la
Dialéctica. Esto obligó á otro PEDRO HISPANO mas moderno, Clérigo y
Teólogo insigne, á enmendar las Súmulas, cuya obra ilustró con
Comentarios muy buenos y muy breves nuestro PEDRO CIRUELO, natural de
Daròca y Canónigo de Salamanca, uno de los hombres mas bien instruidos
en todo género de buenas letras, que tuvo el siglo décimosexto. Estas
Súmulas con el Comentario de Ciruelo, son excelentes, y por ellas puede
qualquiera instruirse en lo principal de la Lógica de Aristóteles, y
entender muy bien el texto de este Filósofo. Nada de esto bastó para
contener la sofistería de los Dialécticos de las Escuelas, pues cada dia
iba creciendo con nuevas cavilaciones. Los _Quodlibetos_, el _incipit
desinit_, el argumento de _asinus super ab asino_, y otras
monstruosidades de los siglos trece y catorce, junto con las
escandalosas reyertas de los Realistas y Nominales, volvieron de todo
punto despreciable la Lógica Escolástica. Por los años de 1315 floreció
el famoso FRANCISCO MAYRÓ, Religioso Franciscano, discípulo de Escoto,
y, segun la costumbre de aquellos tiempos de poner títulos pomposos á
los literatos insignes, conocido con el nombre de _Doctor iluminado_.
Este introduxo en las Escuelas de París la costumbre, que aun hoy se
mantiene en todas partes, de defender conclusiones públicas. Poníase los
Viernes de cada semana en el Verano, desde salir el Sol hasta ponerse,
en un lugar público, dispuesto á responder á quantos argumentos
quisiesen hacerle los concurrentes, sin comer, ni beber, ni descansar en
todo el dia. Este estilo, que tenia mucho de bárbaro, y de que han
quedado siglos enteros vestigios harto claros en algunas Universidades,
agradó á las gentes de aquel tiempo, hechas á oír disputar sin término,
y sofisticar sin límites. Es increible quánto se acrecentó con esto la
contienda entre los Dialécticos, quántas qüestiones vanas se aumentaron,
quánto se corrompió la Lógica. No es esto condenar el estilo de defender
conclusiones públicas, porque el método de las Escuelas de disputar en
forma sylogística no lo tenemos por malo, como se prueba en esta Obra
tratando del _método_, sino dar á entender, que se han introducido con
este motivo abusos intolerables en el método Escolástico, que purificado
y libre de los excesos, es muy á propósito para el exâmen de la verdad.
Así que conviene distinguir en las Escuelas las materias que se tratan,
del método de disputar. Entre las materias es cierto que se tratan
cosas vanísimas y asuntos aereos mezclados con otros que pueden ser
útiles, porque no todo lo de las Escuelas es malo: el método, como hemos
dicho, si se guardan las reglas que sobre él hemos puesto en esta
Lógica, le tenemos por él mas acomodado al adelantamiento de las Artes y
Ciencias. En los siglos décimoquinto y décimosexto con la renovacion de
las letras parece que habian de mejorarse estos Estudios; mas no fué
así, porque en tiempo de Luis Vives estaban muy dominantes estas
inepcias, como se ve en la grandísima impugnacion que hizo de ellas en
sus libros _de las Causas de la corrupcion de las Artes_. Nuestro Cano
dice: "¿Quién habrá que pueda tolerar las disputas de los universales,
de la analogía de los nombres, de lo primero que se conoce, del
principio de individuacion (así lo intitula), de la distincion entre la
quantidad y la cosa en que se halla, de lo máxîmo y mínimo, de la
intension y remision, de las proporciones y grados, y de otras
seiscientas á este modo, que yo sin ser de ingenio muy tardo, con haber
gastado no poco tiempo y diligencia en entenderlas, no las he podido
comprehender? Estaría corrido de decir que no lo entiendo, si lo
entendieran aquellos mismos que tratan de estas cosas[a]." Todavía en
los tiempos siguientes se aumentaron las qüestiones Escolásticas en
tanto número, que si Cano las volviera á ver habia de quedarse atónito.
Hanse formado despues dos partidos tan opuestos entre sí, que basta que
en qualquiera qüestion afirme el uno una cosa para que la niegue el
otro; y así se ve que no han dexado nada estable, ni hay cosa ninguna
que no la hayan reducido á qüestiones de partido puramente contenciosas
é interminables.
[Nota a: Cano _de Loc. Theol. lib. 9. cap. 7. pag. 297. edicion de
Salamanca_.]
[9] Estos desórdenes de la Filosofía Escolástica han traido la mudanza
que en los Estudios Filosóficos han hecho los modernos. Como hoy estan
en tanto séquito sus Lógicas, es preciso manifestar aquí el valor de
ellas, y para esto es necesario sentar primero dos cosas: la una, qué
adelantamientos han hecho en la Lógica (el exâminar esto en las demas
partes de la Filosofía se reserva para otra obra): la otra, que muchos
de los Lógicos modernos trasladan á la Religion las imperfecciones de
la Lógica Escolástica, y á veces toman de ahí motivo para hacer
desprecio de las cosas mas sagradas sin considerar que la Religion
Christiana tiene sus principios y verdades fundamentales independientes
de toda Lógica, y que esta, aun siendo la mejor, solo puede servir para
ilustrar el entendimiento enseñándole á cautivarse en obsequio de la Fe.
Para esto segundo he compuesto el Discurso que va al fin de esta Lógica:
aquí voy á descubrir quánto pueden aprovechar las Lógicas de los
modernos. Para mayor claridad conviene entre estos distinguir los
principales Autores, que entre los mismos modernos se tienen por
originales, de los que no han hecho otra cosa en la substancia que
seguir las pisadas de estos. Entre los primeros contamos á Bacon de
Verulamio, Cartesio, Gasendo, Mallebranche, y Lock. En los segundos
entran el _Arte de pensar_, L'Clerc, Wolfio, Purchot, Corsino, Brixîa,
el Genuense, Vernei, y otros de esta clase. Antes de hablar de los
fundadores del Modernismo prevengo, que yo los miro como Escritores
dignos de respeto y merecedores de que se guarde con ellos la cortesía
que deseaba Quintiliano quando dixo _de tantis viris modestè
pronuntiandum_[a]; pero habiendo sido hombres expuestos á defectos é
imperfecciones, hay lugar tratándose del exámen de la verdad, en cuya
posesion tiene tanto interes el género humano, como que es heredamiento
que le viene del Cielo, para averiguar la realidad y solidéz de sus
máxîmas, á fin de aprovecharnos de las bien fundadas, y desechar las que
no lo estuviesen. Así que, dexando en su valor las personas, hablarémos
con libertad de sus opiniones.
[Nota a: Quinct. _Inst. Orat. lib. 10. c. 1. t. 2. p. 885. edic. de
Leyden de 1720._]
[10] FRANCISCO BACON, Conde de Verulamio, gran Chancillér de Inglaterra,
á los principios del siglo decimoséptimo se manifestó al público como
reformador de la Filosofía. Publicó muchas Obras, entre las quales son
dos las mas señaladas, es á saber: los nueve libros _de la Dignidad y
aumento de las Ciencias_: y los dos _del Nuevo órgano_. Publicó tambien
_la Historia de la vida y de la muerte: la Selva de las Selvas, ó
Historia natural_ en diez centurias: un tratado que intitula _Sermones
fideles_, ó _interiora rerum_: un libro _de Sapientia veterum: la
Historia del Reynado de Henrique Séptimo, Rey de Inglaterra_, y algunas
otras cosas de menor consideracion. No se puede negar que en todo el
conjunto de estas Obras hay algunas cosas preciosas, y otras muchas que
no lo son tanto; pero juntas descubren un ingenio perspicaz, una
imaginacion fecunda, un juicio regular con mucho amor á las novedades, y
algun espíritu de singularidad. De Lógica no hizo tratado ninguno; solo
sí manifestó muchas veces la poca solidéz y firmeza de la Dialéctica de
las Escuelas. Del sylogismo dice[a]: _que pudiendo ser util en la Ética,
Política, en las Leyes, y aun en la Teología, no aprovecha para las
cosas físicas, donde no se ha de convencer con argumentos, sino con
obras de la naturaleza_. Por esto aprobó la _induccion_, no la de los
comunes Dialécticos, sino la bien correcta y purificada. Mas siendo
cierto que toda induccion es un sylogismo encubierto, que facilmente se
puede reducir á sylogismo claro, se ha de tener por de poca
consideracion esta mudanza. No sé con qué fundamento, quando hace
Gasendo enumeracion de las Lógicas antiguas y modernas hasta su tiempo,
puso un capítulo de la Lógica de Verulamio, pues la doctrina que allí
propone no pertenece á la Lógica, sino á la Física, Metafísica, y otras
partes de la Filosofía, de las quales se valía Verulamio, segun los
asuntos que trataba. No hay que hacer mencion aquí de este mismo estilo
guardado por Vernei, conocido con el nombre de Barbadiño, en la
enumeracion de las Lógicas modernas, pues en esto no hizo otra cosa que
copiar á Gasendo. En la obra _de Augmentis scientiarum_ muestra los
defectos que se cometen en la profesion de las Artes, propone algunos
medios para adelantarlas, y manifiesta los estorbos que han tenido las
Ciencias para su acrecentamiento. Este mismo asunto habia tratado antes
nuestro Español Luis Vives en sus dos tratados _de Causis corruptarum
artium_, y _de tradendis disciplinis_, con la diferencia que Vives
estuvo íntimamente instruido en todas las partes de la Filosofía y demas
Facultades que trata; pero Verulamio no tenia una instruccion tan
fundamental, porque confunde los asuntos de una Ciencia con los de otra
con mucha freqüencia, haciendo tantas particiones y miembros en ellas,
que ademas de no convenirles todas las divisiones, sirven de mucha
confusion. Los principales argumentos y pruebas del atraso de las Artes
que trae Verulamio, los puso Vives de manera, que si se cotejan estos
dos Escritores, se verá que Vives fué el original de Verulamio. En el
_Novum organum_, obra que destina Verulamio á los aumentos y perfeccion
de la Física, se propone el designio de mostrar, que en el exámen de la
naturaleza se ha de proceder por el camino de la observacion, como
fundamento de los conocimientos bien reglados, que haciéndolo al
contrario, queriendo aplicar las nociones mentales á la naturaleza, se
yerra el camino. Esta máxîma certísima, que es el fundamento de su Obra,
compuesta de ciento y ochenta y dos Aforismos, se comprueba con varios
argumentos, que conspiran á hacer los Físicos experimentales, y
apartarlos de los sistemas. ARISTÓTELES, no una vez sola, sino muchas,
enseñó esto mismo, porque quería que la experiencia fuese el fundamento
del exámen de la naturaleza; pero añadía que este exámen no merece el
nombre de ciencia, hasta que las cosas averiguadas por la observacion
fuesen reducidas á clases generales por las nociones del entendimiento,
con las quales se pudiesen difinir, dividir, y demostrar, á lo qual
llamaba _Ciencia_. A la verdad, si bien se mira, el primer método puede
hacer físicos empíricos: el segundo racionales. Lo que se debe alabar en
Verulamio es, que habiéndose puesto en las Escuelas todo el cuidado en
valerse de las nociones mentales para las cosas físicas, mostró que no
era este el camino verdadero de adelantar en el estudio de la
naturaleza, en el qual no se dará paso seguro, si no va adelante de todo
la observacion. Todos alaban mucho la Historia de Henrique séptimo que
escribió Verulamio, porque fué Palaciego; experimentó varias fortunas, y
penetró los designios de su Corte. No se celebran tanto los demas
tratados, porque _la Historia de los Vientos_[b], _la de la vida y la
muerte, lo del fluxo y refluxo del mar_, ademas de contener algunas
credulidades de cosas mal averiguadas, muestran que no reduxo á la
práctica con toda exâctitud los Aforismos de su _Nuevo órgano_. En el
tratado que intitula _interiora rerum_ escribió muchas máxîmas de Ética,
Política, y Económica, sacando algunas de ellas de MIGUEL DE MONTAÑA, y
NICOLAS MAQUIABELO; bien que las adornó con lo que le habia sugerido su
propria meditacion. No ha parecido bien á algunos hombres doctos que
VERULAMIO quitase de la Física la averiguacion de las causas finales,
siendo indubitable que bien comprehendidas aprovechan mucho para
entender la naturaleza[c]. Tambien han reparado, que el estilo es
obscuro, bien que á esto puede ayudar el que habiendo escrito su Obra en
Lengua nativa, se valió de un Preceptor Gramático que la pusiese en
Latin. La multitud de vocablos nuevos que introduxo en sus escritos
(cosa que primero reprehendió en Aristóteles)[d], tampoco ha agradado á
los que desean la perspicuidad. Llamó _Idolos_ á las falacias y
preocupaciones del entendimiento, y dividiéndolas en varios géneros las
llama _Idola tribus, Idola specus, Idola fori, Idola theatri_, cuyas
explicaciones repite en diversos tratados con mucha extension[e]; de
donde ha nacido, que Verulamio es uno de aquellos Autores, que todos los
alaban, y muy pocos los leen. Entre estas imperfecciones es de celebrar
la diligencia y meditacion profunda con que descubrió algunos caminos
que se podian tomar para adelantar las Artes, entre los quales es muy
acertado el intento de mantener en las letras la antigüedad, procurando
unir con ella lo que haya de sólido y bien fundado en los Estudios
modernos[f]. Tambien lo es el ánimo que se propuso de no formar sistema
alguno; pues dado que tenia por cosa facil renovar los antiguos, ó
formar nuevos, con todo se abstuvo por no tenerlo por útil,
contentándose con proponer los medios de adquirir la verdad[g]. Si los
que se precian de discípulos suyos siguieran tan bellas máxîmas, no
fueran con ostentacion de Filósofos los mayores corrompedores de la
Filosofía. Finalmente, aunque con la letura de Verulamio no se puede
aprender Ciencia ninguna, porque de ninguna trata de propósito, con todo
es recomendable por la mucha variedad de observaciones que contiene
sobre las Artes; bien que pide para sacar fruto que se lea de espacio y
meditando, para poder penetrar en todos los asuntos la mente de este
Escritor. Los elogios desmedidos y genéricos que le ha dado Feyjoó[a],
me han hecho sospechar que le habria leido poco, pudiéndolos sacar de
los Diarios Extrangeros, y otros libritos donde se encuentran. El afecto
que tenia Feyjoó á las cosas modernas, y la costumbre de escribir en
muchísimos asuntos sin consultar los originales, me han excitado estas
sospechas.
[Nota a: _De Augm. scient. lib. 5. cap. 2. p. 124. edic. de Lipsia de_
1694.]
[Nota b: Véase Morhof. _Polyhist. lib. 2 part. 2. capit. 23. tom. 2.
pagin. 381. & capit. 20. tom. 2. pagin. 364._]
[Nota c: Véase Bruckero _Hist. Philos. period. 3. part. 2. lib. 1. cap.
4. tom. 5. pag. 105._]
[Nota d: _De Augm. scient. lib. 3. cap. 4. pag. 79._]
[Nota e: _De Augm. scient. lib. 5. cap. 4. pag. 139 Novum organum,
aphor. 52. y sig. pag. 286._]
[Nota f: _De Augm. scient. lib. 3. cap. 4. pag. 79._]
[Nota g: _Novum organum, lib.. 116._]
[Nota h: _Theat. Critic. tom._ 4. _disc_. 7. §. 14.]
[11] Poco tiempo despues de Verulamio empezó á florecer CARTESIO, que es
sin disputa el que traxo mayor mudanza que otro ninguno á las cosas de
la Filosofía. Era Cartesio Soldado de profesion, su ingenio agudo,
penetrante, la imaginacion fecundísima, el ánimo sumamente libre é
inclinado á las cosas filosóficas. Si á todas estas dotes hubiera
añadido un buen juicio, y una constante aplicacion en instruirse con el
estudio, hubiera podido igualarse con los mas aventajados Filósofos de
la antigüedad. Sus escritos principales son: las _Meditaciones_, la
disertacion del _Método_, el tratado de las _Pasiones_, y los
_Principios de la Filosofía._ Como tuvo varios contradictores respondió
á algunas objeciones que le hicieron, y escribió Cartas á hombres
doctos, en que declaró algunas cosas de las que habia escrito en estos
tratados. Como mi instituto aquí no es tratar de propósito de la vida y
escritos de los hombres de letras, sino solo poner lo que ha contribuido
á las mayores mutaciones que se han hecho en la Lógica, por eso
brevemente insinuaré las mudanzas que Cartesio ocasionó en ella y en
algunas otras partes de la Filosofía, sacándolo de lo que él mismo dice
en sus propias Obras. Es preciso advertir aquí, que no se puede dar un
paso seguro en el juicio que se hace de los Autores, si no se tiene
presente el caracter del siglo en que vivieron, porque es tanta la
influencia que este tiene en los hombres de letras, que arrastra á sus
estilos los mayores ingenios. Con dificultad se encuentran hombres tan
amantes de la verdad, que por ella desprecien su propia gloria, su
estimacion y sus conveniencias; y como estas cosas en cada siglo
dependen de cierto rumbo, estilo, y dominacion de estudios que hacen su
caracter, de ahí nace que allá se vayan no solo el vulgo de los
literatos, sino tambien muchos de los que pueden levantarse en su modo
de filosofar mas allá que el comun de ellos. Nuestros Españoles, entre
los quales son muy señalados LUIS VIVES, PEDRO CIRUELO, y GASPAR
CARDILLO DE VILLALPANDO, mucho antes que VERULAMIO escribieron contra la
Filosofía de las Escuelas, mostrando su insubsistencia y poca solidéz.
Despues hizo lo mismo Verulamio, cuya doctrina, aunque derivada de
nuestras gentes, es la que conmovió los ánimos para desamparar la
Filosofía Escolástica, y por varios caminos hallar otra nueva con la
regla de no ir á buscarla en los antiguos, los quales por lo comun
tenian en gran desprecio. Confundíase entonces la Filosofía de las
Escuelas, llamada _Aristotélica_, con la verdadera doctrina de
Aristóteles, por donde envolvian las dos cosas en igual desprecio, y
dieron los Escritores mas famosos en hablar mal de Aristóteles, creyendo
que ese era el modo de acabar con la Filosofía Escolástica. A los
principios del siglo décimoseptimo, en que los escritos de Verulamio
estaban ya bien esparcidos, no habia hombre de buen ingenio que no se
picase de fundar por sí una Filosofía, y se entregaron con tanta
licencia á introducir cosas nuevas, que no hay monstruosidad ni
extravagancia, que con título de _Inventos_ y nuevos sistemas no se haya
publicado y recibido.