GUAYANILLA.

El presbítero Nazario y Cancel, en su reciente obra publicada, emite el

pensamiento de haber sido el puerto de Guayanilla el lugar de fondeadero

de las diez y siete naves del Almirante, al arribar á Boriquén en la

segunda expedición al Nuevo Mundo. Ningún autor le ha precedido en esta

investigación, y el estudioso sacerdote consagra su libro, por completo,

al sostenimiento de esta original opinión.

Al señor párroco de Guayanilla le ha sido necesario reformar la marcha

de la flota de Colón por entre las Antillas menores, y suprimir la

arribada á las islas Antigua y Santa Cruz, para llevar, en determinado

día, las carabelas del gran Ligur al lugar de surgidero que se proponía.

En el trascurso de este libro, y en las anotaciones á la carta de Diego

Alvarez Chanca, hemos combatido este parecer del ilustrado presbítero,

que así como no ha querido admitir en el estudio del derrotero del

Almirante más cronista que el médico sevillano, en cuanto á trabajos

históricos de aquella época ha fiado demasiado en la enciclopédica obra

“Viajeros modernos.”

El puerto de Guayanilla une las ondas de su seno á las del mar Caribe

por un estrecho boquete formado por las puntas BARRACO y PUNTILLA. ¿Es

lógico aceptar, ni por un momento, siquiera, que el previsor marino

metiera por un BOQUETE de mar las diez y siete naves, cinco de ellas de

gran cabida, sin un fin preconcebido, y cuando le apremiaba el tiempo?

¿No son conocidas de todos las precauciones con que penetró en el puerto

de Navidad? Y á pesar de la ansiedad que tenía en saber cómo se

encontraban los 39 españoles del fortín, ¿no pernoctó á la entrada del

canal y empleó todo el siguiente día en llegar al seno del puerto? La

pérdida de la Santa María, en el primer viaje, le obligaba á ser más

previsor aún en el segundo, que no llevaba tres ligeras carabelas, sino

toda una flota de colonización. Es indudable, pues, que el crucero

corrió la banda meridional de Puerto-Rico bien alejado de tierra por

temor á los escollos y restingas, y favorecido por el viento alisio del

Este navegó en popa toda la costa Sur el día 17, se mantuvo al pairo

durante la noche, y en el subsiguiente día remontó las aguas turbulentas

de los Morrillos, para ir á echar el ancla, el 19, en el último ángulo

occidental de la isla.

El padre Nazario fija la residencia de Agueybana (Guaybaná), cacique

principal de Boriquén, en el puerto de Guayanilla[338], para hacer

concordar la arribada del gran marino genovés á aquel surgidero con el

hallazgo de una ranchería de indios en condiciones de aldehuela, como

rezan los cronicones. No se debe confundir el lugar de la costa donde se

dió la primera batalla entre españoles é indios con el sitio donde

radicaba el aduar del Cacique. La ranchería del régulo Guaybaná estaba,

según se deduce de las crónicas de Oviedo[339], á una legua del río

CAUYO (Yauco) y ningún cronista manifiesta estuviese en dicho puerto de

Guayanilla, lo cual es una afirmación gratuita. Don Cristóbal de

Sotomayor, acompañado de cuatro españoles y el LENGUA Juan González,

estaba en el poblejo de Guaybaná[340] revistando seguramente sus

ENCOMENDADOS y las siembras—pues el cacique principal de la isla, con

muchos de su tribu, correspondían en encomienda al hijo de la condesa de

Caminán—cuando tuvo lugar el levantamiento general de los indígenas

contra los españoles y la triste muerte de Sotomayor, á las márgenes del

río Yauco. Poco tiempo después, á la desembocadura de este río tuvieron

el primer encuentro las fuerzas de Juan Ponce de León con las de los

sublevados[341].

La aldehuela de Guaybaná no estaba, pues, en el puerto de Guayanilla, y

probablemente radicaría en lugar alejado de la playa y cerca de la

serranía, dada la facilidad con que el intérprete González, herido y

maltrecho, pudo ganar las estribaciones de la montaña central, cruzarla

y llegar al COA (Toa) donde había una estancia del Rey, siendo portador

de la mala nueva de la muerte de don Cristóbal de Sotomayor.

El padre Nazario hace arribar también al poblador Juan Ponce de León á

la costa Sur y practicar el desembarco por el puerto de Guayanilla

cuando vino el intrépido leonés á la conquista del Boriquén.—El que

Oviedo diga que llegó el capitán del Higüey á lugar donde SEÑOREABA

Agueybana no es fijar la RESIDENCIA del primer cacique boriqueño en el

sitio de surgidero de Juan Ponce. También dice el mismo cronista, que la

armada de Colón llegó, en la Española, á Puerto Real, donde SEÑOREABA el

cacique Guacanagarí, y sabemos que este régulo no RESIDÍA en aquel

sitio, y sí tenía bajo su dominio al cacique, de segundo orden, que

vivía en Puerto Real. En iguales condiciones estaba AYMAMÓN, que tenía

su ranchería en las márgenes del Culebrinas y cercanías de la Aguada, en

cuya comarca señoreaba Guaybaná, cacique principal de la isla. De aquí

ha nacido la confusión de algunos escritores, situando la residencia de

Guaybaná en distintos puntos de la Isla. La arribada de Juan Ponce de

León al puerto de la Aguada está suficientemente probada por las

crónicas del Br. Santa Clara. Además, es inverosímil hacer partir el

carabelón, en que venía Juan Ponce con indios prácticos, desde el puerto

viejo del Higüey, en Santo Domingo, con rumbo al sur de Boriquén para

llevarlo á sufrir las terribles ondulaciones de los peligrosos Morrillos

de Cabo-rojo y en contra de las corrientes marítimas del Canal, pudiendo

navegar por aguas del noroeste de Puerto-Rico, más tranquilas y más

fáciles para arribar á la próxima costa boriqueña: máxime, llevando

indios prácticos á bordo y conociendo Ponce de León las buenas

condiciones del puerto de Aguada desde el segundo viaje del Almirante.

El padre Nazario asevera[342] que la aldehuela del régulo Guaybaná se

llamaba GUAYDÍA; afirmación, que no descansa en el testimonio de ningún

cronista. La historia no nos conserva el nombre indígena del poblado del

cacique principal del Boriquén. En una carta[343] existente en la

Colección de Muñoz, se describe lo ocurrido en la sublevación general de

los indígenas, en 1511, cuando Guarionex entregó á sangre y fuego el

pueblo de Sotomayor, junto á Aguada. Escribe el Rey de los sucesos y

parece ha aplicado á Aguada, llamándola Guaydía, los acontecimientos

pasados en el inmediato villajo de Sotomayor.

El padre Iñigo Abbad aplica resueltamente la palabra GUAYDÍA á Aguada:

lo cual, no deja de ser aventurado, aunque hay alguna similitud en los

vocablos; tal vez, error de escritura en el primero[344]. Creemos que

los cronicones de los antiguos escritores de Indias hay que tomarlos

tales como están y no como quisiéramos que estuviesen. La palabra

Guaydía aparece tan sólo en una carta del Monarca, y los hechos

enlazados con esa palabra corresponden claramente al trágico fin del

poblado de Sotomayor. Hay que aceptar error de escritura, si queremos

enlazar el nombre con los sucesos conservados por el más antiguo

cronista de Indias; pero, si deseamos ser fuertes y lógicos en nuestras

deducciones, debemos dejar, entonces, las cosas tales como están, sin

aplicar el vocablo á Aguada y menos á Guayanilla.

También el presbítero Nazario considera á GUAYDÍA como el primer pueblo

de cristianos habido en la isla de San Juan, y fundado por el mismo

capitán poblador Juan Ponce en 1506; mas, sin aducir testimoniales

históricos ni prehistóricos, pues las antroglifitas[345] ó esculturas

humanas del tiempo de los indios, que posee dicho señor, sólo prueban

que donde se hallaron, ó en sus alrededores, hubo una población indígena

correspondiente á la edad de la piedra, y nada más.

El primer cronista de las Indias, don Fernando González de Oviedo, que

residió muchísimos años en la ciudad de Santo Domingo y fué amigo del

conquistador de Boriquén Juan Ponce de León, y también del arcabucero

Juan de León, matador de Guaybaná, nos dice[346]:

“Capítulo III.—Que tracta del primero pueblo de chripstianos que ovo

en la isla de Boriquén ó Sanct Johan, é porque se mudó á donde se hiço

después.—En el tiempo que Johan Ponçe gobernaba la isla de Sanct

Johan, hiço el primero pueblo que los chripstianos tuvieron en aquella

isla á la vanda del Norte, é púsole nombre de Caparra... El fundamento

de la villa ó su principio fué el año de mill é quinientos nueve. Y

estuvo aquella república ó villa en pié doçe años poco más ó menos,

hasta que después se mudó á donde al presente está...”

De manera que el primer pueblo de españoles en Puerto-Rico, sin ningún

género de dudas, fué Caparra, fundado en 1509 por el conquistador Juan

Ponce de León.—El que los pocos castellanos, que vinieron en su

compañía, á fines de 1508, quedaran de huéspedes del régulo Guaybaná

hasta que retornara de Santo Domingo el capitán del Higüey, en 1509, no

es constituir un pueblo.—Y pretender que Guaydía ha sido ese pueblo, y

fundado en 1506 por el mismo Juan Ponce, es dejarse llevar de la

fantasía, sin ningún dato fidedigno en que apoyarse. En 1506 estaba aún

el capitán poblador de Boriquén en el cacicazgo haitiano del sublevado

COTUBANAMÁ, desempeñando las funciones de pacificador de aquel sublevado

departamento.

En 24 de Abril de 1505 hacía la Corona un asiento con Vicente Yañez

Pinzón para venir á poblar la isla de Puerto-Rico[347], nombrándole el

Rey capitán y corregidor de la isla, y teniendo que traer Pinzón los

pobladores DENTRO DE UN AÑO. Este contrato ó capitulación no tuvo

efecto, porque Vicente Yañez Pinzón prefirió seguir las huellas del gran

Navegante, y en 1506, en lugar de venir á poblar el Boriquén, hizo su

célebre viaje al continente americano, desde la isla de Guanajos, por la

costa Yucatán, hasta Golfo Dulce, con objeto de encontrar un pase á la

mar de Sur.

Hemos dicho, que Ponce de León estaba, para el año de 1506, en la guerra

del Higüey. Y en efecto, terminada por fin la campaña, y habiendo

obtenido el capitán Juan de Esquivel licencia del Comendador Ovando para

retirarse á su casa y hacienda en la villa de Santiago, quedó Juan Ponce

de León con la Tenencia de Gobernador de la provincia del Higüey, por

haber sido el capitán de la gente armada de la ciudad de Santo Domingo

que concurrió, bajo las órdenes de Esquivel, á someter á los caciques

sublevados de aquella comarca. Entonces fué que el capitán Juan Ponce

tuvo oportunidad de enterarse de las condiciones auríferas y de la

abundancia de mantenimientos del Boriquén, porque los HIGÜEYANOS,

atravesando el canal, mantenían comunicación diaria con los BORIQUEÑOS.

El comandante Ovando, que gobernaba en la Española, reconoció las

ventajas que podría reportar la exploración de la vecina isla, y aprobó

el proyecto de Ponce de León de hacer una expedición á San Juan, y le

autorizó para que la ejecutase con algunos castellanos é indios

prácticos. El capitán del Higüey se embarcó en un carabelón, con rumbo á

Puerto-Rico, á fines de 1508.—No podemos, por consiguiente, aceptar la

venida del conquistador y poblador Juan Ponce de León en 1506, como se

pretende, por, entrañar manifiesto error cronológico.

El que se encuentren en los alrededores de Guayanilla los vestigios de

una fundición, no prueban que Guaydía fuera el primer pueblo de

españoles en la isla de San Juan, sino que esos restos de una fábrica de

metales son los despojos de la explotación minera del antiguo San Germán

de Solís (1528) ó de la Guadianilla de don Miguel del Toro (1512),

aunque de ésta no dicen nada los cuadernos de fundiciones[348]; pero

nunca de la primera fundición de la isla que se hizo el 26 de Octubre de

1510, por orden de Ponce de León, en la villa de Caparra, montando el

quinto real á 2645 pesos. Al principio de la conquista de Boriquén se

enviaba á la Española el oro que se recogía de las minas para verificar

en Santo Domingo la fundición[349]. Y en Abril de 1510 pasó de fundidor

á la isla de San Juan, Micer Gerón de Bruselas. Vemos, pues, á fines de

1510 llevándose á efecto en Caparra la primera fundición.—La de San

Germán vino después, porque entrado el año 1511 hubo la sublevación

general de los indios boriqueños, y visto el triste fin del villaje de

Sotomayor, junto á Aguada, el poblador Juan Ponce de León regresó con su

diezmada hueste á sus dominios de Caparra para darle impulso á la

urbanización de la incipiente ciudad. Había dado cuenta á Santo Domingo

del alzamiento de los indios y pedido refuerzos; por lo cual, repuesto

del descalabro sufrido en el incendio de Sotomayor y cortado el vuelo de

la sublevación con la muerte de los principales caciques, aunque no

domeñados aún los indígenas, dispuso el capitán poblador que sus

tenientes se situaran en puntos estratégicos para completar la

pacificación. Y así el teniente don Miguel del Toro (1512) echó los

cimientos de GUADIANILLA[350] en territorio del cacique Guaybaná al sur

de la isla; y al oeste, el teniente don Luís de Añasco se situó en los

dominios del turbulento Urayoán, señor de Yagüeca.

Para esta época fueron los disgustos entre el capitán poblador y los

tenientes del Virrey. Y siendo Ponce de León, del partido opuesto al de

los Colón, gestionaba en la Corte con la protección del Comendador

Ovando el gobierno de la isla, independiente de la tutela de don Diego.

Este, defendiendo sus prerrogativas, triunfó en el Consejo de Indias, y

el Rey ordenó al conquistador entregase el Gobierno de San Juan á Díaz y

Cerón, tenientes del hijo del Almirante.

Entonces se echaron los cimientos del primitivo San Germán á las

márgenes de la desembocadura del río Guaorabo; el cual existía aún,

según documentos oficiales, en 1520, y fué quemado y robado en 1527 por

una flotillla francesa, que después de saquear el pueblo, hizo velas

hacia la isla de la Mona.

Guadianilla sufrió también las vejaciones y piraterías de caribes y

franceses, hasta que en 1528 don Francisco de Solís[351], con los restos

de este pueblo y los despojos del San Germán saqueado por los franceses

en 1527, fundó á Nueva Salamanca ó San Germán el nuevo en el puerto de

Guayanilla.[352]

No se puede negar la existencia del San Germán de don Diego Colón, á

orillas y boca del GUAORABO (río de Añasco) testimoniado por Oviedo,

conocedor de los trámites de la colonización de Boriquén, confirmado por

Herrera, y quedando aún vestigios de su fundación. El Rey en 23 de

Febrero de 1512 ordenaba á Cerón y Díaz, tenientes del Virrey don Diego,

tornasen á poblar el pueblo destruido (Sotomayor) en el alzamiento de

los indios, y si no estaba en sitio acomodado para navegación y minas lo

hicieran donde conviniera, y que se llamara San Germán como había

dispuesto el hijo del Almirante.

En 1529 no había casa de piedra en San Germán, porque el licenciado La

Gama, en su comunicación al Emperador, hacía referencia á San Germán el

nuevo, fundado por Solís el año anterior; pero en el antiguo San Germán

hubo CASA FORTALEZA, porque el Monarca lo había dispuesto en 19 de

Octubre de 1514 significando “donde estén seguros nuestros caudales.” En

la Nueva Salamanca se inició la fortaleza; pero no se llevó á término, y

las depredaciones de los piratas franceses obligaron á los colonos á

retirarse á la sierra[353], donde de 1555 á 1556 fundóse el actual San

Germán, á las márgenes del río Guanajibo.

Del primitivo San Germán del Virrey y del Guadianilla de don Miguel del

Toro formó don Francisco de Solís á Nueva Salamanca ó San Germán el

nuevo, en el puerto de Guayanilla. En 1541 estaba aún allí; pero

trabajada la población por los corsarios franceses y en decadencia por

la emigración de los colonos á Méjico y al Perú, quedaba reducida, en

1548, á treinta vecinos, emplazados á MEDIA LEGUA del puerto. Y este

caserío fué destruido en 1554 por una invasión de franceses. ¿Cómo no se

han de encontrar, en las cercanías del puerto de Guayanilla, las ruinas

de antiguos poblados, si los colonos moradores de esa comarca, huyendo

de caribes y piratas corsos, estuvieron desde 1512 hasta 1554 cambiando

con frecuencia la residencia del pueblo? ¿Cómo no hallar monedas

españolas del tiempo de los Reyes Católicos, maridadas con pedazos de

frenos y estribos y espuelas y despojos de esculturas indias? ¿Cómo no

encontrar las huellas de una antigua fundición?—Pero, nada de esto

testifica que correspondan esos despojos á la primera población de

españoles en la isla de San Juan, y que esa población se llamara

Guaydía, y mucho menos, que en la playa de Guayanilla radicase la

pintoresca aldehuela indígena visitada por el Almirante, en su segunda

colonizadora empresa.

Colon en Puerto-Rico · 第 18 / 42 题