CESÁREO. Pues no lo estás. 195

LEÓN. ¿Lo sabes tú?

CESÁREO. Antes de venir aquí, quise conocer los

antecedentes jurídicos de Antonio Sanfelices. En el

Juzgado vi que el expediente no está sobreseído, y que

fácilmente se le pone en tramitación. 200

LEÓN. ¡Pues no te has dado poca tarea! ¡Tanto

interés en contra mía! ¿Es por la justicia? (_Con severidad._)

No: es porque amo a tu hermana.

CESÁREO. Por ambas cosas. Por la justicia en el

concepto general, por la justicia en mi propia casa. Con 205

una acción sola impongo castigo a quien lo merece, y

corto el paso al hombre manchado que pretende entrar

en mi familia.

LEÓN. ¡Y con ese fin desentierras mi proceso... y

le das impulso en Madrid, y aquí te rodeas de autoridades 210

serviles para consumar tu obra, que quiere ser justicia,

escarmiento, preservativo de la familia, y al fin venganza,

porque eso viene a ser en realidad!

CESÁREO. Justicia, venganza, preservativo, escarmiento, 215

llámalo como quieras, y entrégate; ríndete ante

un hecho contra el cual nada podrás.

LEÓN. ¿Que no podré?... Bueno. (_Se cruza de brazos

y le mira, expresando una calma estoica. Pausa. Cesáreo

le mira._)

CESÁREO. (_Con expectación._) ¿Desistes?... ¿Te das 220

por vencido?

LEÓN. No desisto. Persígueme sin piedad. Cualquiera

que sea mi situación, amaré a tu hermana...

CESÁREO. (_Sin quitar de él los ojos._) Con amor de

ensueño nada más. 225

LEÓN. Con el amor que siento ahora, el cual no se

satisface sino haciéndola mía para siempre.

CESÁREO. (_Airado._) Te prohíbo nombrar a mi

hermana.

LEÓN. ¡Si su nombre está siempre en mí, cuando 230

no en mis labios, en mi pensamiento! ¡Prohibirme que

piense! Tú a prohibir, yo a pensar, veremos quién gana.

CESÁREO. (_Enardeciéndose ante la calma de León._)

Esa estudiada calma, esa serenidad burlona no es más

que la expresión de un cinismo repugnante que merece 235

castigo, y me veré obligado a dártelo.

LEÓN. (_Imperturbable._) Muy bien. Pues ese castigo

de mis maldades caiga sobre mí. Impónmelo pronto,

tú... con tu propia mano. No te importe estar en mi

casa. 240

CESÁREO. (_Despreciativo._) Yo no: la ley.

LEÓN. ¡Ah! es verdad: ya no me acordaba. Tú,

creyéndome deshonrado, no puedes medir conmigo tus

armas de caballero... ¿Y para qué habías de exponer

vida, si ahí tienes la ley, auxiliar cómodo y barato, y 245

puedes aniquilarme con tu poder feudal sin ningún

riesgo? Yo, que nada puedo, sucumbiré, y tú quedarás

triunfante, con la satisfacción de haberte librado de un

enemigo sin derramar ni una gota de sangre, sin un

rasguño, sin la menor molestia... 250

CESÁREO. ¿Qué quieres decir? ¿Que temo batirme

contigo?

LEÓN. En otras circunstancias no lo temerías. Hoy,

¿para qué habías de temer lo que no necesitas?... Pues

ni con el duelo, si el duelo fuera posible, ni con echarme 255

a los lobos de la Curia, conseguirás que yo desista. No

sabes, no podrás saber nunca, Cesáreo, a dónde llega mi

resistencia. El día en qué creíste reconocerme, tu hermana

dijo: «No es aquél, Cesáreo; es otro.» Gran

verdad salió de aquel divino labio. No soy aquél: soy 260

otro.

CESÁREO. Palabrería, orgullo, afectación. (_Contiene

su ira; trata de dominar a León en otra forma, sugiriéndole

ideas de amargura y desesperación._) Si la ley te coge en

su garra y no te suelta, que no te soltará, caerás en 265

grande abatimiento... perderás tu negocio... no volverás

a ver a mi hermana, ni oirás siquiera su nombre.

Ninguna ilusión te consolará, y el amor mismo se te ha

de convertir en un vacío angustioso, que te inspirará el

horror de la vida. Tus días serán solitarios, tus noches 270

serán lúgubres. No te quedará más consuelo que el

sueño, el eterno olvidar, el eterno dormir.

LEÓN. (_Calmoso, risueño._) Ya veo tu idea. Y es

ingeniosa, Cesáreo... Claro, no me queda más que una

solución: el suicidio. 275

CESÁREO. No es solución: es fatalidad.

LEÓN. ¡Ah, Cesáreo, qué mal me conoces! He

padecido tanto, tanto; he llevado la carga de la vida en

condiciones tales, que el vivir era para mí lo mismo que

llevar a cuestas un cadáver... Pues aunque llegue a 280

ser mi vida más abrumadora de lo que fue, aunque

sobre ella pongas los desconsuelos más negros y las tribulaciones

más horribles, subiré con ella a todos los

calvarios. No, Cesáreo: yo... no me mato. (_Se sienta

impávido._) 285

CESÁREO. (_Aparte, confuso, paseándose._) ¡Duro como

una peña!

LEÓN. Si contabas con mi suicidio, desecha esa

esperanza... Busca otra.

CESÁREO. (_Fogoso, con arranque de sinceridad._) 290

¿Cuál? ¿Por qué camino desaparecerás y se perderá

de vista tu existencia...?

LEÓN. Por ninguno. Todo lo soporto: deshonra,

miseria, cárcel. De todas esas muertes resucito.

Mariucha · 第 199 / 254 题