DON RAFAEL. No ablandarán este bronce. 445

MARÍA. Queridos padres, habréis de decidiros pronto,

porque el caso no admite dilación. Escoged entre estos

dos caminos: o vais con Cesáreo, o venís conmigo.

DON PEDRO. No podemos someternos a tan horrible

dilema. 450

FILOMENA. Tú con nosotros...

MARÍA. (_Intentando de nuevo moverles por la ternura._)

¿Pero no estáis contentos de mí? En estos días de

Agramante, que empezaron angustiosos y luego

volvieron risueños, apacibles, ¿qué os ha faltado? ¿No 455

teníais cuanto necesitabais, y sobre lo necesario, algo de

lo superfluo, más grato por ser muy bien medido?...

Pues si esto teníais y esto os ofrezco, ¿por qué preferís

ahora correr hacia un mundo de vanidades, donde no

seréis más que un reflejo desconsolado de grandezas 460

ajenas?

DON PEDRO. A la sombra de la posición de nuestro

hijo, podremos restablecer nuestra posición.

MARÍA. A la sombra del poderoso, los nobles empobrecidos

se llaman _parásitos_, y yo no quiero para ti 465

este nombre.

DON PEDRO. (_Irritado._) ¡María!

FILOMENA. (_Severa y orgullosa._) ¡Oh! No pensarías

así si no estuvieras trastornada por una pasión absurda...

Por la Virgen, señor Cura: ayúdenos a domarla. 470

DON RAFAEL. En ella veo la razón, en ella la verdad.

FILOMENA. Ese amor es loco, insano, y lo combatiremos

como el mayor de los oprobios.

DON PEDRO. (_Arrogante._) No lo consentiremos.

FILOMENA. Tú misma, mirando a tu linaje, a nosotros, 475

debes rechazarlo.

MARÍA. No, no.

FILOMENA. ¿No merecemos que sacrifique su

inclinación?

DON RAFAEL. (_Con energía._) Más merecedora es 480

ella de que ustedes sacrifiquen su orgullo.

DON PEDRO. No es orgullo, es dignidad, y ésta no

puede sacrificarse.

MARÍA. (_Cortando la disputa._) Padre y madre muy

queridos, no nos entendemos. Partid si así lo habéis 485

determinado. No iré con vosotros.

DON PEDRO. (_Iracundo._) Esto ya es intolerable.

FILOMENA. (_Con gran severidad._) Hemos invocado tu

cariño filial; ahora reclamamos tu obediencia.

MARÍA. En esto no puedo obedeceros. (_Con entonación 490

vigorosa y grande entereza._) Marqués de Alto-Rey,

tu hija, tu Mariucha, no comerá jamás el pan de

Teodolinda.

DON PEDRO. (_Confuso._) ¿Qué dice?

MARÍA. (_Con gradual energía._) ¿Habéis olvidado el 495

origen de ese pan, del amasijo de riquezas que lleva

sobre sí la que será esposa de vuestro hijo? Yo os lo

recordaré. Fue su fundamento la odiosa, la infame

esclavitud. El padre de Teodolinda vendía negros,

y su primer esposo los compraba... ¿Este comercio 500

os parece más honroso que el mío?... Ved ese caudal

aumentado rápidamente con la usura de sangre humana,

más inicua que la del dinero... vedlo crecer,

crecer luego en montones de oro, y hacerse fabuloso,

negociando en medio de las corrupciones coloniales... 505

Ese pan es el que vais a comer. Yo antes moriré que

probarlo: me envenenaría el alma. Prefiero el pan

amasado en el suelo pobre de mi patria, santificado con

mi trabajo (_Con fiera energía, apretando los puños_),

extraído ¡a pulso! con inmensas fatigas de la tierra dura, 510

de la tierra madre en que todos nacimos.

DON PEDRO. (_Desconcertado._) No puedo renegar del

apoyo que nos trae Cesáreo.

FILOMENA. Mi pobre hija delira.

DON RAFAEL. Tolerancia, Marqués, en nombre de 515

Dios.

DON PEDRO. Obediencia en nombre de mi autoridad.

FILOMENA. Que renuncie a ese amor afrentoso.

(_Asiente don Pedro._)

MARÍA. (_Rebelándose._) Afrentoso habéis dicho, y 520

contra eso tengo que protestar con toda la fuerza de mi

alma honrada y de mi conciencia pura.

FILOMENA. Si es inútil, María, que pretendas extraviarte.

No lo consentiremos.

Mariucha · 第 179 / 254 题