ESCENA IV

Los mismos; VICENTA; después el ALCALDE.

VICENTA. ¡Ah! queridísima... ¡Qué susto nos hemos

llevado! (_Al ver a León se santigua._)

MARÍA. ¿Pero no venía con usted su marido?

VICENTA. Ha retrocedido para mandar aviso a los 325

señores Marqueses...

LEÓN. Por lo visto es, además de Alcalde, pregonero.

MARÍA. Dejémosle... Pregone todo lo que quiera.

VICENTA. Yo... acelerando el paso, he llegado a

tiempo... 330

MARÍA. De salvarme. (_Irónica._) Extraviada en el

monte, a punto estaba ya de que me comieran los lobos.

VICENTA. Gracias que se extravió usted con el pastor.

DON RAFAEL. Dime, Vicentita: ¿al salir de tu casa,

dejaste todo bien arreglado? 335

VICENTA. Sí, señor.

DON RAFAEL. ¿Los nenes bien apañadicos... la

ropa de Nicolás corriente de zurcidos y arreglos?

VICENTA. ¿Por qué me lo dice?

DON RAFAEL. Porque si tienes quehaceres en tu 340

casa... aquél es tu puesto... Aquí no nos haces ninguna

falta.

VICENTA. (_Picada._) Don Rafael, yo sé mi obligación

en mi casa... y en las ajenas.

ALCALDE. (_Por la derecha, presuroso._) Avisados ya 345

los señores, que estaban afligidísimos buscando a su

querida hija. (_Saluda a María fríamente._) Señorita, la

compañía de don Rafael pone a salvo el decoro de

usted.

LEÓN. El decoro de esta señorita no ha menester de 350

acompañamiento para resplandecer como el sol.

DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho!

ALCALDE. Nadie le ha dado a usted la palabra.

LEÓN. Yo la tomo.

Mariucha · 第 166 / 254 题