DON RAFAEL. ¡Oh, sí: mucho, mucho! Manto
bordado de perlas y esmeraldas con una orla en que se
repita esta dulce leyenda: _Creo en María._ (_Filomena
cruza las manos con emoción beatífica. Siguen hablando.
Don Pedro continúa rodeado de todos en el otro grupo, 775
rebosando satisfacción._)
CORRAL. Ahora, señor Marqués, como si lo viera,
me le hacen a usted Embajador.
DON PEDRO. (_Vanidoso, sin perder su dignidad._) No
diré que no. Quizás lo aceptaría por complacer al Gobierno, 780
y porque me conviene tomar las aguas de Carlsbad.
(_A María._) Y a ti te probarán muy bien las de
Charlottenbrunn, en Silesia.
MARÍA. ¿A mí? ¡Si estoy reventando de salud!
(_Apartada de todos los grupos, se sienta junto a una de 785
las rejas. Su actitud es de inquietud y melancolía._)
DON PEDRO. Y para ti, Filomena, están indicadas las
de Teplitz, en Bohemia.
FILOMENA. No hagas proyectos, hijo, que ya es hora
de sentar la cabeza. 790
DON RAFAEL. ¿Y qué falta le hacen a usted embajadas,
don Pedro?
DON PEDRO. En todo caso, alguna de las que no dan
quebraderos de cabeza y son puestos de pura etiqueta:
por ejemplo, la de San Petersburgo. 795
CORRAL. Vale más que le hagan a usted embajador
en Agramante.
ALCALDE. En este territorio, sí, donde ha de tener
Cesáreo tanta propiedad...
DON PEDRO. Ya puede mi hijo ir pensando en mejorar 800
los cultivos. Yo tengo pasión por la agricultura.
(_Jactancioso._)
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho! (_Explicando don
Pedro sus planes agrícolas van pasando al centro. María
y Corral quedan a la izquierda._) 805
CORRAL. (_Aparte a María._) Por última vez,
Mariquita...
MARÍA. ¡Por última vez! Ya respiro.
CORRAL. Allá va mi... _ultimatum_...
MARÍA. (_Con fingida benevolencia._) ¡Ah! don Faustino. 810
Mis padres pican ahora muy alto. Y si va papá,
como parece probable, a la embajada de San Petersburgo,
de fijo querrán casarme con un príncipe ruso.
CORRAL. ¿Es burla?... ¡Ah, ingrata, ingrata!