DON PEDRO. Pero, hija de mi alma, ¿qué hacías?
MARÍA. Me entretuve viendo y examinando nuestra
vecindad. En el segundo patio he visto unas familias
pobres muy simpáticas, unos chiquillos saladísimos. He
hablado con cuantas mujeres vi, preguntándoles de qué 345
viven, cómo viven, qué comen... Y sus nombres, edad,
familia, todito les pregunté... Tengo ese defecto: soy
una fisgona insufrible...
FILOMENA. Eres una chiquilla.
MARÍA. Pues en este patio primero tenemos vecinos 350
de mucha importancia. A esta parte, al extremo de la
galería de cristales por donde salimos al patio, tenemos de
vecino a un carbonero.
DON RAFAEL. Almacén de carbones, sí. El dueño
es un hombre excelente, muy trabajador... Le 355
conozco...
MARÍA. ¡Por cierto que pasé un susto...! Como
me da por verlo todo, me planté en la puerta mirando
aquella caverna tenebrosa. De pronto, salió de lo más
hondo un hombre horrible, la cara negra, tiznada; los 360
ojos, como ascuas, relucían sobre la tez manchada de
carbón... Después me eché a reír. El hombre me dijo:
«Señorita, ¿en qué puedo servirle?» Y yo...
FILOMENA. (_Interrumpiéndola._) ¡Vaya que ponerte a
hablar con un bruto semejante! 365
MARÍA. ¡Si es un hombre finísimo; si me quedé
asombrada de oírle!
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho! Ya les contaré algo
de ese y otros vecinos.
MARÍA. Todos me han parecido la mejor gente del 370
mundo, incluso el negro. ¿Y qué me dices, papá, del
espectáculo de esa plaza, hoy día de mercado? Tú no
lo has visto; tú, mamá, tampoco.
FILOMENA. Ya nos fijamos al pasar...
MARÍA. Os aseguro que nunca vi cosa que más me 375
divirtiera. ¡Esos pobres campesinos que vienen de tan
lejos con el fruto de su trabajo!... Venden lo que les
sobra, compran lo que necesitan. Abrumados llegan,
abrumados parten, con el peso de la vida que va y viene,
sube y baja... Unos traen grano, otros panes, otros 380
hortalizas, cochinitos chicos tan monos... Aquéllos una
carguita de leña: son los más pobres; éstos cargas de
lana: son los más ricos... En todos los puestos, en
todos los grupos me metía yo con Teresa y Ramona,
y a todos preguntaba: ¿De dónde sois? ¿Cuánto os 385
valen las hogazas?... Por esa carga de leña, ¿qué os
dan?... Con esos cinco reales, ¿qué compráis ahora?
¿A cómo dais la ristra de cebollas?... Y esas enjalmas
rojas para los borricos, ¿cuánto valen?... ¿Habéis
hecho buen negocio?... ¿Este trigo es toda vuestra 390
cosecha?... ¿Compraréis cochinito?... ¿Lo engordaréis
hasta que le arrastre la barriga?... ¿Y vosotros
nunca coméis estos pollos, estos patos?... ¿Qué coméis?...
¿Y vuestros nenes se han quedado allá solitos?...
Cuando volvéis allá, ¿qué os dicen las pobres 395
criaturas?
FILOMENA. ¡Vaya, que eres de verdad reparona y
entremetida!... un ángel a quien interesan las cosas de
la tierra más que las del Cielo.
DON RAFAEL. (_Con calor._) Más, no, señora; lo 400
mismo.
MARÍA. Es que gozo lo indecible, me lo pueden creer,
viendo este hormigueo de la vida de los pequeños: cómo
viven, cómo luchan, cómo se defienden... Y no sé si
reírme o llorar cuando pienso que no son ellos más pobres 405
que yo.
DON PEDRO. (_Melancólico._) Más ricos... No hay
riqueza como la ignorancia.
FILOMENA. Riqueza y pobreza, por nuestros deseos
se miden. 410
MARÍA. Ello es que los veo contentos, al menos tranquilos,
y su contento y su tranquilidad se me comunican...
Vedme alegre, confiada, con muchas ganas de infundiros
a todos confianza y alegría.
DON PEDRO. (_Dirígese a la mesa._) Ven aquí, ven 415
aquí... Dime, ante todo, dónde metiste las esquelas
de... (_Se sienta._)
MARÍA. (_Aparte, suspirando._) Corazón mío, poco
te duró el contento. (_Abriendo un cajón de la mesa._)
¡Si están aquí! 420
DON PEDRO. ¡Ah! dame...
DON RAFAEL. Señor Marqués, con su permiso...
¿Tiene algo que mandarme?
DON PEDRO. (_Disponiéndose a escribir una carta._)
Querido cura: que no nos olvide en sus oraciones. 425
DON RAFAEL. ¡Ah! por mí no ha de quedar. (_Viendo
escribir a su padre, y sabiendo lo que escribe, María manifiesta
gran aflicción._)
FILOMENA. (_Aparte a don Rafael al despedirle._) ¿Se
ha fijado bien, don Rafael, en lo que le dije de la 430
distribución...?
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho! Descuide: lo haré
a toda conciencia, con plena conciencia de mi deber.
(_Vase por el fondo._)
DON PEDRO. (_Sin dejar de escribir._) Filomena, que 435
me preparen el baño.
FILOMENA. Iré yo misma. No hay que agobiar a
la pobre Cirila. (_Vase por la derecha._)