CIRILA. (_Entrando por el fondo con cartas y periódicos._)
El correo. (_Dirígese a la mesa de la izquierda, a
la que va también don Pedro._)
FILOMENA. (_A la derecha, con don Rafael._) La sordidez,
ave rastrera, hace casi siempre sus nidos en las 265
arcas más llenas de caudales.
DON RAFAEL. Así como la caridad, ave del Cielo,
suele acomodarse en las arcas vacías. ¡Triste
humanidad!
FILOMENA. Por eso yo, en mis angustias actuales, 270
me acuerdo de los que aun son más pobres que yo...
DON RAFAEL. (_Elogiando._) ¡Mucho, mucho!
DON PEDRO. (_A Cirila._) Aguárdate, que algo hay
que llevar al correo. (_En voz alta, mirando el sobre de una
carta._) Filomena, carta de tu madre. (_La da a Cirila, 275
que la lleva a su señora._)
FILOMENA. ¿Han escrito los niños?
DON PEDRO. No; pero me escribe el Rector que están
buenos y contentísimos... Perico muy aplicado, Ricardillo
un poco travieso... 280
FILOMENA. Pero buenos y sanos, que es lo que importa.
(_Abre la carta de su madre._)
DON PEDRO. (_A Cirila, quitándole una de las cartas
que le ha dado._) ¡Qué cabeza! Ésta, para Cesáreo, no
va... Aguarda, voy a concluir ésta. 285
FILOMENA. (_Aparte a don Rafael, gozosa, después de
leer la carta._) Para que se vea si tengo razón en poner
toda mi confianza en el auxilio celestial. Mi pobre madre,
que hoy sufre también penuria, aunque no tanta como
yo, me manda por segunda vez una corta cantidad. 290
DON RAFAEL. ¿También por conducto mío?
FILOMENA. Sí: usted recibirá el libramiento.
DON RAFAEL. Pues mañana mismo...
FILOMENA. No: no me lo traiga usted. Eso que
Dios me envía, en su culto y en obras de piedad quiero 295
emplearlo.
DON RAFAEL. Fíjese usted, amiga mía, en sus necesidades.
(_Siguen hablando en voz baja._)
DON PEDRO. (_Cerrada la carta que ha escrito, la da
a Cirila._) Oye: si viene esa señora a invitarnos... 300
CIRILA. ¿Qué señora?
DON PEDRO. La super-mujer. ¿Podremos obsequiarla
con un té? Dime, ¿queda algo de aquel Porto
riquísimo que trajimos de Madrid?
CIRILA. Señor, lo poco que queda resérvelo... (_Sigue 305
diciéndole que la despensa está poco menos que
vacía._)
FILOMENA. (_Aparte a don Rafael._) Dios cuida de
nosotros. ¿Por qué conducto? Por éste, por otros que
no podemos presumir. Entre tanto, reúna usted lo que 310
ahora manda Dios con lo que antes vino, y el total
divídalo en tres partes: la una sea para sufragios por el
alma de mi padre, por la de los hermanos míos y de mi
esposo. La otra, la distribuye usted entre los pobres.
Con la última parte quiero ofrecer a la Santísima Virgen 315
del Rosario un manto nuevo. (_Concluye don Pedro de
hablar con Cirila y ésta se va._)
DON RAFAEL. Ya podrá pasarse por este año con el
viejo. Nuestra Señora es modesta: no se paga de
ostentaciones... 320
FILOMENA. Don Rafael, es mi gusto; es un anhelo
ferviente.
DON RAFAEL. Bueno, bueno. No hablemos más.
(_Don Pedro, en pie junto a la mesa, reconoce papeles con
febril inquietud, irascible._) 325
DON PEDRO. Filomena, ¿dónde diablos me habéis
puesto...?
FILOMENA. (_Acudiendo a su lado._) ¿Qué, hijo?
DON PEDRO. Es María la que sabe... (_Llamando._)
¡María, Mariucha! 330
FILOMENA. (_Mirando por el balcón._) ¡Esa hija...!
En la plaza no la veo.
DON PEDRO. Pues que la busquen, que la traigan.
DON RAFAEL. (_Asomándose por el fondo._) ¡Si está
aquí, en el patio! Habla con las vecinas que llenan sus 335
cántaros en la fuente... Hace fiestas a los chiquillos.
(_La llama por señas._) Es la bondad misma.
FILOMENA. (_Con profunda tristeza._) ¡Pobre ángel
caído en este pozo!