DON RAFAEL. Y sobre todo, no se exaspere, Marqués...
Tómelo con calma... Ya vendrán días
mejores...
DON PEDRO. Yo confío en que el Gobierno...
FILOMENA. Por la Virgen, no me hables de 155
Gobiernos...
DON PEDRO. En la Providencia, sí: a eso voy. Quiero
decir que Dios inspirará al Gobierno para que...
DON RAFAEL. (_Aprobando._) ¡Mucho!
DON PEDRO. También espero auxilio de las personas 160
de nuestra clase. Imposible que permanezcan
indiferentes...
FILOMENA. Bien podrán ser nuestros iguales o el
Gobierno instrumentos de que Dios se valga para salvarnos.
Pero en Dios está toda mi esperanza. 165
DON RAFAEL. Sí, sí: Dios...
DON PEDRO. (_Muy nervioso se levanta y se pasea por
la escena._) ¿Pero a qué espera?
FILOMENA. Paciencia, Pedro. Para mirar por nosotros,
allá quedó nuestro hijo Cesáreo... 170
DON PEDRO. (_Exasperado._) ¿Pero qué hace en
Madrid Cesáreo, pregunto yo, si no revuelve el mundo
por sacarnos de este pantano?
CORRAL. (_Recordando._) Tengo el gusto de anunciar a
los señores Marqueses que su hijo D. Cesáreo llegará hoy. 175
DON PEDRO. (_Gozoso._) ¡Mi hijo... aquí!
FILOMENA. (_Gozosa._) ¡Cesáreo! ¿Cómo lo sabe
usted?
CORRAL. Por un telegrama que recibió esta mañana
el Alcalde. 180
DON PEDRO. Me sorprende mucho.
FILOMENA. A mí no, sabiendo que está aquí
Teodolinda.
DON PEDRO. La ricachona americana, la super-mujer,
poseedora, según dicen, de un capital de diez millones 185
de pesos... No creo en cuentos de hadas; no creo que
existan diez millones de duros, ni que una viuda los
posea.
DON RAFAEL. ¿Ni creerá usted que le ha dado la
ventolera de adquirir las propiedades más valiosas de la 190
provincia?
DON PEDRO. (_Escéptico._) Tampoco... Ni creo que
con esa señora, con ese mito, tenga relación el viaje de
Cesáreo.
CORRAL. Que en Madrid fueron novios o cosa tal, 195
se ha dicho en Agramante.
FILOMENA. Es cierto: en Madrid, el invierno último.
DON PEDRO. Pero aquello pasó... pura _flirtation_,
galanteo fugaz...