Los artículos de _El Debate_ están como las lenguas de los senadores

romanos que, agitados por el terror al ver desmoronarse el grande

imperio exclamaban: ¡Qué se van los dioses! Y en efecto los

reaccionarios aquí y en la Península ya no son otra cosa que lo que es

la nieve cuando para derretirla aparecen los rayos del sol en un hermoso

dia de primavera.

Convénzase el partido conservador de que se halla en plena

descomposicion y si quiere reconstituirse empiece por renunciar todo lo

que constituye su organismo actual. De otro modo, siguiendo el camino

que han emprendido, demolerán creyendo que conservan y anularán teniendo

la preocupacion de que perpetúan.

Con ese sistema de mentiras y calumnias podrán, tal vez, descarriar en

la Península, por un momento, la opinion pública; pero ¡cuán efimero

será ese tiempo y cuán ventajosa á nuestra causa la reaccion que

necesariamente se ofrece en el espíritu público!

Comprendan los hombres del partido conservador que si sus doctrinas no

hallan eco en el país, ni son aceptadas en las regiones del gobierno;

que si para conservar una apariencia de vida necesitan derramar el oro

por todas partes y envilecen su conciencia cual hace _El Debate_, es

porque esas doctrinas han muerto, es porque la idea que alienta el

partido radical lo mismo en esta provincia que en las 49 restantes de la

península, significa en los presentes momentos históricos, algo grande,

algo trascendental para la gloria y el porvenir de España y para la

honra de la revolucion de Setiembre. (_El Progreso_, periódico radical

de San Juan de Puerto-Rico, de Octubre de 1872).

Número IV.

Protesta de los vecinos de «Yabucoa» contra las falsedades propaladas en

Madrid por un periódico conservador.

_El Progreso_ en su número 124, correspondiente al 20 de Octubre del año

corriente, reproduce un artículo de _El Debate_, órgano en Madrid de los

conservadores de Puerto-Rico, en el que, faltándose á la verdad de la

manera más descarada, se refieren como ocurridos en Yabucoa

acontecimientos que no han sucedido, ni pueden suceder, porque estando

aquí en inmensa mayoría los radicales que tenemos probado, con hechos y

no con vana palabrería, nuestro amor al órden y nuestro respeto al

gobierno constituido, sea cual fuere su color político, no consentiremos

que por nada ni por nadie se turbe jamás la tranquilidad pública, que

tan interesados estamos en sostener. Razon tiene _El Progreso_ al decir

que suprime comentarios sobre el trabajo conservador, que por lo grosero

y mal urdido se recomienda por sí solo; pero los que suscribimos,

vecinos de Yabucoa, infamemente calumniados, faltaríamos á nuestro deber

si no levantáramos nuestra voz para desmentir el cúmulo de falsedades

que contiene el espresado artículo, y para protestar llenos de

indignacion contra la grave ofensa que se nos ha inferido en nuestros

sentimientos de lealtad y patriotismo.

Si _El Debate_ se hubiera contentado con lanzar la bola del motin en

Yabucoa, del ataque á la guardia civil y de la muerte del cabecilla

insurgente que hace perecer en la refriega, acostumbrados como estamos á

las peregrinas invenciones de la prensa conservadora, miraríamos con

desprecio este nuevo cuento; pero el periódico conservador, partiendo de

los hechos falsos que ha inventado, deduce á su gusto consecuencias

necesariamente falsas tambien y entra á hacer suposiciones que nuestra

lealtad y amor á la madre patria no nos permiten dejar pasar

desapercibidas sin protestar, como lo hacemos, con toda la energía de

que somos capaces.

Los firmantes declaramos, pues, que es falso, absolutamente falso el

despreciable artículo de que nos venimos ocupando. En Yabucoa no ha

habido tal motin, ni la guardia civil, institucion que todos respetamos,

ha sido atacada por nadie, ni hemos tenido que lamentar desgracias ni la

muerte que se mencionan; y desafiamos á los individuos de la guardia

civil de este puesto y á cualesquiera, otra persona á que nos desmienta,

como desmentimos nosotros al articulista de _El Debate_.--Protestamos

una y mil veces contra las falsas cuanto calumniosas aseveraciones de

este periódico, llamando públicamente al autor del artículo _falsario é

impostor_, y asegurando solemne á la nacion, á S. M. el rey, al gobierno

Supremo y á su dignísimo representante en esta isla, que España no tiene

súbditos más leales ni más amantes de su nacionalidad que los pacíficos

vecinos de Yabucoa.

Cierto que la gran mayoría de este vecindario somos radicales; cierto

que firmes en nuestros principios los sostenemos con energía y

trabajaremos siempre por el triunfo de nuestro partido, moviéndonos

constantemente dentro del círculo de la legalidad, como la demostramos

en las memorables elecciones de Abril en que aceptamos una lucha

desigual cuyo resaltado conocíamos de antemano, por no desatender la

voz del gobierno que nos llamaba á los comicíos; cierto que deseamos la

realizacion de nuestras aspiraciones que no son otras que ser

_ciudadanos españoles de hecho_ como creemos serlo de derecho; pero

sépase una vez por todas que tenemos fé en nuestra santa causa y que

firmemente persuadidos de que al fin lucirá para Puerto-Rico el sol de

la justicia, esperamos confiados y perseverantes tan glorioso dia, sin

que jamás pueda cruzar por nuestra mente la inícua idea de desgarrar el

seno de la Madre Patria bajo cuyo egregio pabellon hemos nacido, á cuya

sombra nos hemos hecho hombres y cuyo estandarte deseamos sea el ciprés

que adorne nuestras tumbas.

Yabucoa, Octubre 24 de 1872.--Isodoro Cintron, Raimundo Diaz, José C.

Carrasquillo, Antonio Berrios, Pedro Dávila, Catalino Colon, Pascasio

Berrios, Aurelio Dapena, Gonzalo de Soto, José de la O. Colon, Ulises V.

de la Fuente, Manuel María Carrasquillo, Pablo Font y Martelo, José R.

Rodriguez, Zoilo M. Abril, Justiniano Artiguez, Santos de Torres, Isidro

Berrios, Juan de la Cruz Cintron, Pedro J. de la Fuente, Luis María

Cintron, Zoilo T. Cintron, Cornelio Santana, Paulino Rodriguez, José E.

Pacheco, Ezequiel Diaz, José J. Alvarez, Ramon Martinez, Jacinto

Casablanca, Manuel García, Pablo Iraris, Zenon Fanquier, José I.

Rodriguez, José V. Cintron, Emilio Colon, Demetrio Lao, Juan A. Nuñez,

Gregorio Pagan, Zenon Cintron, Emiliano Lopez, Justiniano Lopez, Ricardo

Colon, Juan P. Pacheco, Jesús María Carrasquillo, Rafael Lebron, Juan

Morales, Juan Ortiz Lopaz, Modesto Carrasquillo, José Artiguez, Fidel

Ortiz, Anselmo Berrios, Vicente Rodriguez, José L. Dávila, Pedro P.

Cintron, José Ortiz, Juan V. Cintron, José María Lebron, Juan P.

Berrios, Francisco Martinez, Francisco Ortiz, Luis Carrasquillo, Cirilo

Cintron, Francisco Villafaña, Manuel María Marin, Eugenio Lebron,

Gregorio Rivera, Juan R. Lebron, Gregorio Dávila, Aquiles Fuentes,

Vicente Cintron, Miguel Ramos, Evangelistra García, Francisco J. Lebron,

Santos Dávila, David Carrion, Juan Lopez, Salomen García, Juan J. Ortiz,

Eugenio Colon, Ramon Lebron, Laureano Colon, Pedro Mato, Juan P. Colon,

Juan de la Cruz Rodriguez, Lorenzo Ortiz y Balaguer, Bernardo Fontela,

Perfecto Rocafort, Eleuterio Colon, Pedro García, Pablo J. Berrios,

Antonio Berrios 2.º, José T. Delgado, Antonio M. Ortiz, José J. Dávila,

Juan B. Delgado, Tomás A. Dávila, Manuel Pernas, Juan N. Carrasquillo,

Luis Marin, Juan F. Yejo, José J. Sanchez, Valentin Colon, Cesáreo

Lopez.

Número V.

Las noticias de sensacion de los reaccionarios ultramarinos de Madrid.

Para que se puedan apreciar las especies que se vertian en Madrid sobre

la situacion de Puerto-Rico, reproduciremos algunos párrafos tomados al

azár de ciertos periódicos.

_El Debate_ del 16 de Setiembre habia escrito:

EL MOTIN DE YABUCOA.

"Cada correo que llega de Puerto-Rico, cada nueva carta que

recibimos, nos proporciona una nueva prueba de la situacion

estrema, alarmante, desesperada en que la isla se encuentra,

gracias á la proteccion oficial que al elemento separatista

dispensa el capitan general y el secretario del gobierno superior

civil de la Antilla."

"Dos dias solamente han trascurrido entre la llegada á Madrid del

correo francés y el inglés, y, sin embargo, ya tenemos que añadir á

los gravísimos y trascendentales hechos que referiamos en nuestro

número del sábado, otro que viene á confirmar cuán cierto es que

Puerto-Rico se pierde, pero se pierde muy aprisa, si no se releva

pronto, muy pronto á las autoridades que han provocado tales

acontecimientos, dando aliento y osadía con su antipatriótica

proteccion, á los más descarados enemigos de la patria."

"En Yabucoa, pueblo del distrito de Guayama, los ultra-reformistas

ó separatistas, atacaron á la Guardia civil, trabando un verdadero

combate con las fuerzas de esta benemérita institucion, del que

resultó, entre otras desgracias dignas de lamentarse, la muerte de

uno de los cabecillas que promovieron el motin. ¡Qué hubiera

sucedido si los rebeldes hubieran podido deshacer y poner en

dispersion al destacamento de la Guardia civil, puede fácilmente

considerarse!"

"En la embriaguez de su azaña y dadas las ideas y predicaciones que

se han difundido de mes y medio á esta parte por la isla: tenida en

cuenta la exaltacion de los insurgentes, que ya se creen seguros

del triunfo, que ya se deleitan ante la idea de que nada ha de

poder impedirles ahora conseguir sus trainores y descabellados

propósitos, no es difícil prever que hubieran vuelto contra el

partido español las armas vencedoras de la guardia civil, y

empezando por apoderarse, otra vez como en Lares, de los más

conocidos y decididos españoles para fusilarles, hubieran

concluido, unidos con los negros y separatistas de los pueblos

circunvecinos, por levantar el pabellon de la estrella soletaria

que se alzó en Lares, y por formar el núcleo de una insurreccion

que á manera de la de Cuba, quizás costará despues á España un

tesoro y muchas vidas leales si al cabo se conseguiria destruirla,

como ya puede asegurarse que moralmente y casi materialmente lo

está aquella."

"La providencia, pues, poniendo su poder del lado de la bandera

española, ha evitado recientemente en Puerto-Rico los terribles y

espantosos acontecimientos que hubieran surgido, á no tener los

guardias civiles de Yabucoa la decision y el arrojo suficiente para

rechazar la violenta agresion de que fueron objeto, poniendo en

dispersion al grupo rebelde, merced al pánico que en ellos produjo

la muerte de uno de sus cabecillas."

"Pero ya que la chispa que amenazaba encender la hoguera no

prendió; ya que por esta vez la isla de Puerto-Rico, gracias al

auxilio de la Providencia, no vió lanzarse á sus campos y á las

calles de sus poblaciones una turba desenfrenada contra la madre

patria, téngase por cierto que, si no se releva inmediatamente á

los señores La Torre y Ayuso, los combustibles, que seguirán

hacinados, arderán fácilmente á otra intentona como la de Yabucoa,

aunque no alcance en su principio las proporciones que ésta llegó á

tener."

"Si continúan la proteccion que en la actualidad se dispensa á los

separatistas, y la persecucion sañuda, implacable que al elemento

español viene haciéndose, exaltados, envalentonados los

insurgentes, levantarán osados y audaces la bandera de los

insurrectos de Cuba y el decrépito general carlista de ayer, pero

hoy ciertamente radical del más sobresaliente tipo que el gobierno

pudiera haber enviado allá y á quien tan antipatrióticamente

sostiene con su secretario el antiguo escribiente de Ruiz Zorrilla,

será impotente para detener el movimiento. Y entonces veremos á

casi todos los que aquí y allí están sosteniendo ante el gobierno

la política anti-española que en Puerto-Rico se hace, en el campo

de la insurreccion, á la manera que no pocos de ellos estuvieron

comprometidos directa ó indirectamente en lo de Lares."

"Puerto-Rico se pierde á ciencia y paciencia de los radicales. Si

nuestras constantes advertencias no deciden al gobierno á separar

de allá esas desatentadas autoridades, servirán al menos para que

el país le exija el dia de mañana la terrible responsabilidad á que

se ha hecho acreedor."

Decia _La Epoca_ del 4 de Noviembre:

"Es inconcebible lo que en Puerto-Rico está pasando. Necesario es

que lo digan cartas de personas formales para que no creamos ser

víctimas de una alucinacion al ver de qué manera aquellas

autoridades menosprecian y vejan á los que se honran con el título

de españoles."

Una reunion de estos á que asistian personas como los marqueses de la

Esperanza y de Casa-Caracena, y el ex-diputado Sr. Diaz Romero, fué

disuelta por el corregidor, bajo el ridículo pretesto de que allí se

conspiraba.

Los jefes militares de Puerto-Rico han sido todos separados y deportados

algunos de ellos, á la manera de lo que se ha hecho con el propietario

redactor del _Boletin_ y secretario del comité español, D. Francisco

Larroca.

Hablábase del desarme de los voluntarios, para dar las armas á los

reformistas y del destierro de las principales personas del partido

español. He aquí lo que dice _El Debate_:

"La insurreccion, pues, y en resúmen, se prepara en Puerto-Rico á

conciencia y paciencia del gobierno de Madrid. Los alcaldes y

corregidores separatistas están organizando sus huestes, y sus

hombres se distinguen ya públicamente poniéndose por distintivo una

cinta azul en el sombrero. Se siguen concediendo licencias de armas

á los que pagan por ellas 12 pesetas, siquiera sea negro ó

separatista, y todo está ya dispuesto para dar el golpe último en

favor de la insurreccion, que á decir de los separatistas es ya

seguro, publicando en la _Gaceta_ de la isla un decreto mandando

entregar las armas en un término perentorio á los voluntarios

españoles, con lo que lograrán aquellos laborantes lo que el Sr.

Topete les negó con indignacion al rechazar un célebre y conocido

_Memorandum_."

"Este es el estado, el horrible estado en que Puerto-Rico se

encuentra. ¡Ah, Sres. Zorrilla, Córdova y Gasset, qué

responsabilidad!"

"Nosotros hemos dado á tiempo aun la voz de alarma. El gobierno nos

desoye, sin embargo."

"El país juzgará á los que voluntariamente le han arrastrado á tan

inmensa vergüenza, poniendo á una de sus más queridas provincias al

borde de un abismo, en que solamente la Providencia es ya capáz de

evitar se precipite."

A nosotros, en carta de Puerto-Rico, que copiamos, se nos dice lo

siguiente:

"Estamos atravesando una situacion política sumamente difícil é

insostenible: tenemos acontecimientos de mucha gravedad que

comprometan la integridad del territorio."

"Nuestro actual gobernador D. Simon de La Torre no hace mas que

política francamente contraria á España. Todos los buenos y leales

españoles, tanto insulares como peninsulares, son perseguidos y

vejados; muchos han sido encarcelados y otros amenazados con tener

que salir de la isla y tener que ir á comer el pan del ostracismo;

los voluntarios con ser desarmados, y en cambio formar otra milicia

con el nombre de voluntarios de la libertad, que se compondria, si

se llegase á verificar, de todo lo más separatista que tiene la

isla."

¡Qué inmensa responsabilidad para el gobierno!

Número VI.

LAS ELECCIONES DE 1872 EN PUERTO-RICO.

Cartas publicadas en «El Imparcial» de Madrid.

I.

Sr. Director de _El Imparcial_.

Muy señor mio: La insistencia con que los periódicos conservadores han

dado en extraviar la opinion pública respecto de lo que ha sucedido en

las últimas elecciones de Puerto-Rico; la gravedad de todas las

cuestiones que afectan á nuestra política colonial y la actitud del

popular diario que le dirige, me escitan á molestar su atencion con

estas líneas, dedicadas á referir exacta y brevemente cuanto respecto de

la cuestion electoral puerto-riqueña ha acontecido, respondiendo yo de

la verdad de los hechos con pruebas de todo género que obran en mi poder

y que comunicaria á Vd. si hubiese quien deseara verificarlas.

No pretendo poner de manifiesto ni menos sincerar la conducta y la

intencion de los conservadores. Eso será tarea de otro momento: mas sí

me permitiré recordar que los mismos gritos y las mismas inexactitudes

con que hoy se procura producir la alarma en la península, prevaliéndose

de la distancia á que Puerto-Rico está y el poco conocimiento que aquí

se tiene de aquellas cosas y aquellos hombres, los mismos gritos y las

mismas inexactitudes se utilizaron hace poco más de un año, cuando los

conservadores fueron derrotados en las elecciones de Junio de la pequeña

Antilla. Vd. recordará que llegó el caso de que se vendiese por las

calles de Madrid á grito pelado un periódico que anunciaba la revolucion

de Puerto-Rico y no sé cuántas catástrofes, cuyo anuncio, en efecto,

alarmó al público hasta que se supo que todo era una farsa. Preciso es,

por tanto, estar en guardia, y bajar en todas estas cosas ultramarinas

al fondo de la cuestion.

Ahora las censuras han comenzado por denunciar ante el país al

presidente del Consejo de ministros como decidido protector de los

diputados electos por Puerto-Rico, al señor ministro de Ultramar como

opuesto al Sr. Zorrilla, inclinándose á los conservadores, enemigos aquí

y allá de la actual situacion política y al general La Torre como autor

de no sé cuántos desaguisados que han dado la victoria á los laborantes

puerto-riqueños.

Conviene que se sepa que al abrirse el período electoral dos comisiones

se personaron cerca del jefe del actual gabinete, para tratar de los

asuntos de Puerto-Rico. La una la constituian los ex-diputados

conservadores Sres. Esperanza, Oteiza, Sanz, Diz Romero y no sé qué otro

más. La otra los Sres. Castro, Becerra, Labra, Rodriguez, Padial,

Sanromá, Mosquera y otras cinco ó seis personas. Ignoro el pormenor de

esa conferencia de los primeros, aunque debo declarar que á

correligionarios suyos he oido que los conservadores pretendian que su

actitud en el próximo Congreso, no debia preocupar al gobierno, toda vez

que se inspirarian en la conducta de los diputados vascos y en una idea

que repiten con frecuencia, á saber: que la política ultramarina es

completamente extraña á las cuestiones de nuestros partidos; á pesar de

todo lo que, siempre hemos visto á nuestros conservadores aquí haciendo

de un modo perfecto, pura y simplemente política de partido.

Respecto de la conferencia de los radicales, puedo asegurar que se

redujo á recabar del ministerio la seguridad de una ámplia libertad

electoral y que no hubiese en Puerto-Rico ni asomo de candidaturas

ministeriales. En este sentido se explicaron las personas citadas, y

esto se consignó en una nota firmada por todas ellas, que obra de seguro

en el ministerio de Ultramar, al cual se pasó.

A esto hay que añadir la actitud de la prensa. Yo recuerdo que _El

Debate_--el más encarnizado adalid de los conservadores--exigió

repetidas veces del ministro de Ultramar que condenase y rechazase las

candidaturas de los Sres. Labra, Padial, Sanromá, Rodriguez y otros

ex-diputados puerto-riqueños, legítimos y genuinos representantes del

partido radical de la pequeña Antilla, prometiendo, en cierto caso, el

apoyo de los conservadores en la cuestion de Ultramar. En tanto los

periódicos radicales--recuerdo muy particularmente _La Lertulia_ y _El

Universal_--combatian estas pretensiones pidiendo al gobierno que

mantuviese la libertad electoral en Puerto-Rico, absteniéndose de

inmiscuirse de ningun modo en estos asuntos.

Esto fué lo que pasó aquí. Me atrevo á retar á todo el que afirme que

otra cosa sucedió, á que diga qué candidato radical pidió proteccion de

ningun género al ministerio ó siquiera reclamó una sola credencial ó una

gracia cualquiera para su distrito: qué nuevos pasos se dieron despues

de la conferencia con el señor Zorrilla, y qué insinuacion pública ó

privada se hizo en contra de las inverosímiles candidaturas de los

conservadores.

Es muy fácil suponer protectorados cuando la costumbre del que los

supone es ejercerlos ó utilizarlos en su provecho; es muy hábil repetir

uno y otro dia que la comunidad de ideas del ministerio y de tales ó

cuales diputados, entraña necesariamente el apoyo de aquel en la lucha

electoral; pero esto no basta ni puede bastar, para los que saben que

los mismos conservadores unánimemente declaraban la víspera de las

penúltimas elecciones que en Puerto-Rico era seguro el triunfo de los

radicales si no se limitaba más el sufragio. Las violencias del general

Gomez Pulido, análogas á las coacciones de Sagasta en la Península,

determinaron entonces el retraimiento del partido radical aun en

distritos tan seguros como San German, Arecibo y Mayagüez, y el éxito

escandaloso de aquellas elecciones (que no esperaban los mismos

conservadores, á pesar de que en Puerto-Rico rige todavía el decreto

absolutista de 1825, que da al capitan general todas las facultades

precisas para prender y deportar sin formacion de causa), no fué la

menor de las atrocidades que registra la historia de la última

administracion.

Todos sabemos cómo se pretende y se obtiene y se utiliza la influencia

oficial en los períodos de elecciones. Lo saben mejor que ninguno los

conservadores. Por esto es necesario que cuando se hable de proteccion

gubernamental y de la ingerencia del actual ministerio en las elecciones

de Puerto-Rico, se precisen los cargos, se detallen las idas y venidas

de los candidatos al ministerio, se denuncien los favores, aún los más

sencillos, que los candidatos logran y que pueden traducirse como una

preparacion del distrito. Por lo demás es hablar al aire, cuando no

hacer otra cosa de muy dura calificacion.

Ahora veamos lo que ha sucedido en Puerto-Rico; mas para esto necesito y

espero de la bondad de Vd., Sr. Director, otra columna en su apreciable

periódico.

Dispénseme la molestia en gracia del propósito.--B. S. M.--_Un

puerto-riqueño._

II.

Sr. Director de _El Imparcial_:

Muy señor mio: Ante todo debo dar á Vd. las más espresivas gracias por

la insercion de mi anterior carta, cuya oportunidad queda demostrada por

la prisa y el furor con que _El Debate_ tuvo á bien ocuparse de ella, en

un artículo que, eso sí, no rectifica uno solo de los hechos referentes

á las elecciones, ni responde al reto que yo lancé á los conservadores

de denunciar una complacencia del ministerio ó una debilidad de los

candidatos radicales; pero que en cambio está cuajado de todo aquello de

laborantes, insurrectos de Lares, odio á España, vergüenza y deshonra de

la patria, maquinaciones ocultas, _españoles sin condiciones_ y otros

lugares comunes por el estilo. ¡Con decir que _El Debate_ afirma que

"_El Imparcial_ ha dicho que el Sr. Zorrilla y el Sr. Gasset han

ordenado á los Sres. La Torre y Ayuso apoyar fuertemente á los catorce

reformistas que han salido victoriosos en las urnas de la pequeña

Antilla!" Mas prencindamos de estos desahogos y veamos la realidad de

los hechos, que el lector deducirá en vista de que ni uno solo es

rectificado.

Quedamos en mi anterior en que, primero, la prensa liberal de la

península (á diferencia de la conservadora) pedia al gobierno que se

abstuviese completamente en todo lo relativo á los candidatos y las

candidaturas de Puerto-Rico; segundo, que los ex-diputados radicales

conferenciaron del mismo modo que los conservadores con el Sr. Zorrilla,

mas para pedirle estricta neutralidad en las elecciones; y tercero, que

los candidatos radicales no han podido ni logrado credencial ni favor

alguno para sus respectivos distritos. Ahora debo añadir, que los

ex-diputados radicales de la pequeña Antilla fueron _absoluta y

perfectamente_ estraños al nombramiento de los Sres. La Torre y Ayuso

para los cargos de capitan general y secretario del gobierno de

Puerto-Rico. Yo quisiera que los conservadores, así de Ultramar como de

la península, me dijeran cuándo ellos han entrado en la lucha electoral

en condiciones siquiera semejantes.

Todo el mundo sabe ya cómo se ejerce la influencia moral en los

distritos. Supresion de electores en las listas, negacion del derecho

electoral en los momentos críticos con cualquier pretesto, prision de

determinadas personas, coacciones sobre los empleados, visitas de las

autoridades á determinados sitios, pronto despacho de ciertos

expedientes, etc., etc.; he aquí parte de esos medios, antes de llegar á

los golpes y las hazañas de los _Desbravadores_ y los Antonets.

La situacion de Puerto-Rico Las falacias de los conservadores y los compromisos del partido radical · 第 6 / 7 段