romanos que, agitados por el terror al ver desmoronarse el grande
imperio exclamaban: ¡Qué se van los dioses! Y en efecto los
reaccionarios aquí y en la Península ya no son otra cosa que lo que es
la nieve cuando para derretirla aparecen los rayos del sol en un hermoso
dia de primavera.
Convénzase el partido conservador de que se halla en plena
descomposicion y si quiere reconstituirse empiece por renunciar todo lo
que constituye su organismo actual. De otro modo, siguiendo el camino
que han emprendido, demolerán creyendo que conservan y anularán teniendo
la preocupacion de que perpetúan.
Con ese sistema de mentiras y calumnias podrán, tal vez, descarriar en
la Península, por un momento, la opinion pública; pero ¡cuán efimero
será ese tiempo y cuán ventajosa á nuestra causa la reaccion que
necesariamente se ofrece en el espíritu público!
Comprendan los hombres del partido conservador que si sus doctrinas no
hallan eco en el país, ni son aceptadas en las regiones del gobierno;
que si para conservar una apariencia de vida necesitan derramar el oro
por todas partes y envilecen su conciencia cual hace _El Debate_, es
porque esas doctrinas han muerto, es porque la idea que alienta el
partido radical lo mismo en esta provincia que en las 49 restantes de la
península, significa en los presentes momentos históricos, algo grande,
algo trascendental para la gloria y el porvenir de España y para la
honra de la revolucion de Setiembre. (_El Progreso_, periódico radical
de San Juan de Puerto-Rico, de Octubre de 1872).
Número IV.
Protesta de los vecinos de «Yabucoa» contra las falsedades propaladas en
Madrid por un periódico conservador.
_El Progreso_ en su número 124, correspondiente al 20 de Octubre del año
corriente, reproduce un artículo de _El Debate_, órgano en Madrid de los
conservadores de Puerto-Rico, en el que, faltándose á la verdad de la
manera más descarada, se refieren como ocurridos en Yabucoa
acontecimientos que no han sucedido, ni pueden suceder, porque estando
aquí en inmensa mayoría los radicales que tenemos probado, con hechos y
no con vana palabrería, nuestro amor al órden y nuestro respeto al
gobierno constituido, sea cual fuere su color político, no consentiremos
que por nada ni por nadie se turbe jamás la tranquilidad pública, que
tan interesados estamos en sostener. Razon tiene _El Progreso_ al decir
que suprime comentarios sobre el trabajo conservador, que por lo grosero
y mal urdido se recomienda por sí solo; pero los que suscribimos,
vecinos de Yabucoa, infamemente calumniados, faltaríamos á nuestro deber
si no levantáramos nuestra voz para desmentir el cúmulo de falsedades
que contiene el espresado artículo, y para protestar llenos de
indignacion contra la grave ofensa que se nos ha inferido en nuestros
sentimientos de lealtad y patriotismo.
Si _El Debate_ se hubiera contentado con lanzar la bola del motin en
Yabucoa, del ataque á la guardia civil y de la muerte del cabecilla
insurgente que hace perecer en la refriega, acostumbrados como estamos á
las peregrinas invenciones de la prensa conservadora, miraríamos con
desprecio este nuevo cuento; pero el periódico conservador, partiendo de
los hechos falsos que ha inventado, deduce á su gusto consecuencias
necesariamente falsas tambien y entra á hacer suposiciones que nuestra
lealtad y amor á la madre patria no nos permiten dejar pasar
desapercibidas sin protestar, como lo hacemos, con toda la energía de
que somos capaces.
Los firmantes declaramos, pues, que es falso, absolutamente falso el
despreciable artículo de que nos venimos ocupando. En Yabucoa no ha
habido tal motin, ni la guardia civil, institucion que todos respetamos,
ha sido atacada por nadie, ni hemos tenido que lamentar desgracias ni la
muerte que se mencionan; y desafiamos á los individuos de la guardia
civil de este puesto y á cualesquiera, otra persona á que nos desmienta,
como desmentimos nosotros al articulista de _El Debate_.--Protestamos
una y mil veces contra las falsas cuanto calumniosas aseveraciones de
este periódico, llamando públicamente al autor del artículo _falsario é
impostor_, y asegurando solemne á la nacion, á S. M. el rey, al gobierno
Supremo y á su dignísimo representante en esta isla, que España no tiene
súbditos más leales ni más amantes de su nacionalidad que los pacíficos
vecinos de Yabucoa.
Cierto que la gran mayoría de este vecindario somos radicales; cierto
que firmes en nuestros principios los sostenemos con energía y
trabajaremos siempre por el triunfo de nuestro partido, moviéndonos
constantemente dentro del círculo de la legalidad, como la demostramos
en las memorables elecciones de Abril en que aceptamos una lucha
desigual cuyo resaltado conocíamos de antemano, por no desatender la
voz del gobierno que nos llamaba á los comicíos; cierto que deseamos la
realizacion de nuestras aspiraciones que no son otras que ser
_ciudadanos españoles de hecho_ como creemos serlo de derecho; pero
sépase una vez por todas que tenemos fé en nuestra santa causa y que
firmemente persuadidos de que al fin lucirá para Puerto-Rico el sol de
la justicia, esperamos confiados y perseverantes tan glorioso dia, sin
que jamás pueda cruzar por nuestra mente la inícua idea de desgarrar el
seno de la Madre Patria bajo cuyo egregio pabellon hemos nacido, á cuya
sombra nos hemos hecho hombres y cuyo estandarte deseamos sea el ciprés
que adorne nuestras tumbas.
Yabucoa, Octubre 24 de 1872.--Isodoro Cintron, Raimundo Diaz, José C.
Carrasquillo, Antonio Berrios, Pedro Dávila, Catalino Colon, Pascasio
Berrios, Aurelio Dapena, Gonzalo de Soto, José de la O. Colon, Ulises V.
de la Fuente, Manuel María Carrasquillo, Pablo Font y Martelo, José R.
Rodriguez, Zoilo M. Abril, Justiniano Artiguez, Santos de Torres, Isidro
Berrios, Juan de la Cruz Cintron, Pedro J. de la Fuente, Luis María
Cintron, Zoilo T. Cintron, Cornelio Santana, Paulino Rodriguez, José E.
Pacheco, Ezequiel Diaz, José J. Alvarez, Ramon Martinez, Jacinto
Casablanca, Manuel García, Pablo Iraris, Zenon Fanquier, José I.
Rodriguez, José V. Cintron, Emilio Colon, Demetrio Lao, Juan A. Nuñez,
Gregorio Pagan, Zenon Cintron, Emiliano Lopez, Justiniano Lopez, Ricardo
Colon, Juan P. Pacheco, Jesús María Carrasquillo, Rafael Lebron, Juan
Morales, Juan Ortiz Lopaz, Modesto Carrasquillo, José Artiguez, Fidel
Ortiz, Anselmo Berrios, Vicente Rodriguez, José L. Dávila, Pedro P.
Cintron, José Ortiz, Juan V. Cintron, José María Lebron, Juan P.
Berrios, Francisco Martinez, Francisco Ortiz, Luis Carrasquillo, Cirilo
Cintron, Francisco Villafaña, Manuel María Marin, Eugenio Lebron,
Gregorio Rivera, Juan R. Lebron, Gregorio Dávila, Aquiles Fuentes,
Vicente Cintron, Miguel Ramos, Evangelistra García, Francisco J. Lebron,
Santos Dávila, David Carrion, Juan Lopez, Salomen García, Juan J. Ortiz,
Eugenio Colon, Ramon Lebron, Laureano Colon, Pedro Mato, Juan P. Colon,
Juan de la Cruz Rodriguez, Lorenzo Ortiz y Balaguer, Bernardo Fontela,
Perfecto Rocafort, Eleuterio Colon, Pedro García, Pablo J. Berrios,
Antonio Berrios 2.º, José T. Delgado, Antonio M. Ortiz, José J. Dávila,
Juan B. Delgado, Tomás A. Dávila, Manuel Pernas, Juan N. Carrasquillo,
Luis Marin, Juan F. Yejo, José J. Sanchez, Valentin Colon, Cesáreo
Lopez.
Número V.
Las noticias de sensacion de los reaccionarios ultramarinos de Madrid.
Para que se puedan apreciar las especies que se vertian en Madrid sobre
la situacion de Puerto-Rico, reproduciremos algunos párrafos tomados al
azár de ciertos periódicos.
_El Debate_ del 16 de Setiembre habia escrito:
EL MOTIN DE YABUCOA.
"Cada correo que llega de Puerto-Rico, cada nueva carta que
recibimos, nos proporciona una nueva prueba de la situacion
estrema, alarmante, desesperada en que la isla se encuentra,
gracias á la proteccion oficial que al elemento separatista
dispensa el capitan general y el secretario del gobierno superior
civil de la Antilla."
"Dos dias solamente han trascurrido entre la llegada á Madrid del
correo francés y el inglés, y, sin embargo, ya tenemos que añadir á
los gravísimos y trascendentales hechos que referiamos en nuestro
número del sábado, otro que viene á confirmar cuán cierto es que
Puerto-Rico se pierde, pero se pierde muy aprisa, si no se releva
pronto, muy pronto á las autoridades que han provocado tales
acontecimientos, dando aliento y osadía con su antipatriótica
proteccion, á los más descarados enemigos de la patria."
"En Yabucoa, pueblo del distrito de Guayama, los ultra-reformistas
ó separatistas, atacaron á la Guardia civil, trabando un verdadero
combate con las fuerzas de esta benemérita institucion, del que
resultó, entre otras desgracias dignas de lamentarse, la muerte de
uno de los cabecillas que promovieron el motin. ¡Qué hubiera
sucedido si los rebeldes hubieran podido deshacer y poner en
dispersion al destacamento de la Guardia civil, puede fácilmente
considerarse!"
"En la embriaguez de su azaña y dadas las ideas y predicaciones que
se han difundido de mes y medio á esta parte por la isla: tenida en
cuenta la exaltacion de los insurgentes, que ya se creen seguros
del triunfo, que ya se deleitan ante la idea de que nada ha de
poder impedirles ahora conseguir sus trainores y descabellados
propósitos, no es difícil prever que hubieran vuelto contra el
partido español las armas vencedoras de la guardia civil, y
empezando por apoderarse, otra vez como en Lares, de los más
conocidos y decididos españoles para fusilarles, hubieran
concluido, unidos con los negros y separatistas de los pueblos
circunvecinos, por levantar el pabellon de la estrella soletaria
que se alzó en Lares, y por formar el núcleo de una insurreccion
que á manera de la de Cuba, quizás costará despues á España un
tesoro y muchas vidas leales si al cabo se conseguiria destruirla,
como ya puede asegurarse que moralmente y casi materialmente lo
está aquella."
"La providencia, pues, poniendo su poder del lado de la bandera
española, ha evitado recientemente en Puerto-Rico los terribles y
espantosos acontecimientos que hubieran surgido, á no tener los
guardias civiles de Yabucoa la decision y el arrojo suficiente para
rechazar la violenta agresion de que fueron objeto, poniendo en
dispersion al grupo rebelde, merced al pánico que en ellos produjo
la muerte de uno de sus cabecillas."
"Pero ya que la chispa que amenazaba encender la hoguera no
prendió; ya que por esta vez la isla de Puerto-Rico, gracias al
auxilio de la Providencia, no vió lanzarse á sus campos y á las
calles de sus poblaciones una turba desenfrenada contra la madre
patria, téngase por cierto que, si no se releva inmediatamente á
los señores La Torre y Ayuso, los combustibles, que seguirán
hacinados, arderán fácilmente á otra intentona como la de Yabucoa,
aunque no alcance en su principio las proporciones que ésta llegó á
tener."
"Si continúan la proteccion que en la actualidad se dispensa á los
separatistas, y la persecucion sañuda, implacable que al elemento
español viene haciéndose, exaltados, envalentonados los
insurgentes, levantarán osados y audaces la bandera de los
insurrectos de Cuba y el decrépito general carlista de ayer, pero
hoy ciertamente radical del más sobresaliente tipo que el gobierno
pudiera haber enviado allá y á quien tan antipatrióticamente
sostiene con su secretario el antiguo escribiente de Ruiz Zorrilla,
será impotente para detener el movimiento. Y entonces veremos á
casi todos los que aquí y allí están sosteniendo ante el gobierno
la política anti-española que en Puerto-Rico se hace, en el campo
de la insurreccion, á la manera que no pocos de ellos estuvieron
comprometidos directa ó indirectamente en lo de Lares."
"Puerto-Rico se pierde á ciencia y paciencia de los radicales. Si
nuestras constantes advertencias no deciden al gobierno á separar
de allá esas desatentadas autoridades, servirán al menos para que
el país le exija el dia de mañana la terrible responsabilidad á que
se ha hecho acreedor."
Decia _La Epoca_ del 4 de Noviembre:
"Es inconcebible lo que en Puerto-Rico está pasando. Necesario es
que lo digan cartas de personas formales para que no creamos ser
víctimas de una alucinacion al ver de qué manera aquellas
autoridades menosprecian y vejan á los que se honran con el título
de españoles."
Una reunion de estos á que asistian personas como los marqueses de la
Esperanza y de Casa-Caracena, y el ex-diputado Sr. Diaz Romero, fué
disuelta por el corregidor, bajo el ridículo pretesto de que allí se
conspiraba.
Los jefes militares de Puerto-Rico han sido todos separados y deportados
algunos de ellos, á la manera de lo que se ha hecho con el propietario
redactor del _Boletin_ y secretario del comité español, D. Francisco
Larroca.
Hablábase del desarme de los voluntarios, para dar las armas á los
reformistas y del destierro de las principales personas del partido
español. He aquí lo que dice _El Debate_:
"La insurreccion, pues, y en resúmen, se prepara en Puerto-Rico á
conciencia y paciencia del gobierno de Madrid. Los alcaldes y
corregidores separatistas están organizando sus huestes, y sus
hombres se distinguen ya públicamente poniéndose por distintivo una
cinta azul en el sombrero. Se siguen concediendo licencias de armas
á los que pagan por ellas 12 pesetas, siquiera sea negro ó
separatista, y todo está ya dispuesto para dar el golpe último en
favor de la insurreccion, que á decir de los separatistas es ya
seguro, publicando en la _Gaceta_ de la isla un decreto mandando
entregar las armas en un término perentorio á los voluntarios
españoles, con lo que lograrán aquellos laborantes lo que el Sr.
Topete les negó con indignacion al rechazar un célebre y conocido
_Memorandum_."
"Este es el estado, el horrible estado en que Puerto-Rico se
encuentra. ¡Ah, Sres. Zorrilla, Córdova y Gasset, qué
responsabilidad!"
"Nosotros hemos dado á tiempo aun la voz de alarma. El gobierno nos
desoye, sin embargo."
"El país juzgará á los que voluntariamente le han arrastrado á tan
inmensa vergüenza, poniendo á una de sus más queridas provincias al
borde de un abismo, en que solamente la Providencia es ya capáz de
evitar se precipite."
A nosotros, en carta de Puerto-Rico, que copiamos, se nos dice lo
siguiente:
"Estamos atravesando una situacion política sumamente difícil é
insostenible: tenemos acontecimientos de mucha gravedad que
comprometan la integridad del territorio."
"Nuestro actual gobernador D. Simon de La Torre no hace mas que
política francamente contraria á España. Todos los buenos y leales
españoles, tanto insulares como peninsulares, son perseguidos y
vejados; muchos han sido encarcelados y otros amenazados con tener
que salir de la isla y tener que ir á comer el pan del ostracismo;
los voluntarios con ser desarmados, y en cambio formar otra milicia
con el nombre de voluntarios de la libertad, que se compondria, si
se llegase á verificar, de todo lo más separatista que tiene la
isla."
¡Qué inmensa responsabilidad para el gobierno!
Número VI.
LAS ELECCIONES DE 1872 EN PUERTO-RICO.
Cartas publicadas en «El Imparcial» de Madrid.
I.
Sr. Director de _El Imparcial_.
Muy señor mio: La insistencia con que los periódicos conservadores han
dado en extraviar la opinion pública respecto de lo que ha sucedido en
las últimas elecciones de Puerto-Rico; la gravedad de todas las
cuestiones que afectan á nuestra política colonial y la actitud del
popular diario que le dirige, me escitan á molestar su atencion con
estas líneas, dedicadas á referir exacta y brevemente cuanto respecto de
la cuestion electoral puerto-riqueña ha acontecido, respondiendo yo de
la verdad de los hechos con pruebas de todo género que obran en mi poder
y que comunicaria á Vd. si hubiese quien deseara verificarlas.
No pretendo poner de manifiesto ni menos sincerar la conducta y la
intencion de los conservadores. Eso será tarea de otro momento: mas sí
me permitiré recordar que los mismos gritos y las mismas inexactitudes
con que hoy se procura producir la alarma en la península, prevaliéndose
de la distancia á que Puerto-Rico está y el poco conocimiento que aquí
se tiene de aquellas cosas y aquellos hombres, los mismos gritos y las
mismas inexactitudes se utilizaron hace poco más de un año, cuando los
conservadores fueron derrotados en las elecciones de Junio de la pequeña
Antilla. Vd. recordará que llegó el caso de que se vendiese por las
calles de Madrid á grito pelado un periódico que anunciaba la revolucion
de Puerto-Rico y no sé cuántas catástrofes, cuyo anuncio, en efecto,
alarmó al público hasta que se supo que todo era una farsa. Preciso es,
por tanto, estar en guardia, y bajar en todas estas cosas ultramarinas
al fondo de la cuestion.
Ahora las censuras han comenzado por denunciar ante el país al
presidente del Consejo de ministros como decidido protector de los
diputados electos por Puerto-Rico, al señor ministro de Ultramar como
opuesto al Sr. Zorrilla, inclinándose á los conservadores, enemigos aquí
y allá de la actual situacion política y al general La Torre como autor
de no sé cuántos desaguisados que han dado la victoria á los laborantes
puerto-riqueños.
Conviene que se sepa que al abrirse el período electoral dos comisiones
se personaron cerca del jefe del actual gabinete, para tratar de los
asuntos de Puerto-Rico. La una la constituian los ex-diputados
conservadores Sres. Esperanza, Oteiza, Sanz, Diz Romero y no sé qué otro
más. La otra los Sres. Castro, Becerra, Labra, Rodriguez, Padial,
Sanromá, Mosquera y otras cinco ó seis personas. Ignoro el pormenor de
esa conferencia de los primeros, aunque debo declarar que á
correligionarios suyos he oido que los conservadores pretendian que su
actitud en el próximo Congreso, no debia preocupar al gobierno, toda vez
que se inspirarian en la conducta de los diputados vascos y en una idea
que repiten con frecuencia, á saber: que la política ultramarina es
completamente extraña á las cuestiones de nuestros partidos; á pesar de
todo lo que, siempre hemos visto á nuestros conservadores aquí haciendo
de un modo perfecto, pura y simplemente política de partido.
Respecto de la conferencia de los radicales, puedo asegurar que se
redujo á recabar del ministerio la seguridad de una ámplia libertad
electoral y que no hubiese en Puerto-Rico ni asomo de candidaturas
ministeriales. En este sentido se explicaron las personas citadas, y
esto se consignó en una nota firmada por todas ellas, que obra de seguro
en el ministerio de Ultramar, al cual se pasó.
A esto hay que añadir la actitud de la prensa. Yo recuerdo que _El
Debate_--el más encarnizado adalid de los conservadores--exigió
repetidas veces del ministro de Ultramar que condenase y rechazase las
candidaturas de los Sres. Labra, Padial, Sanromá, Rodriguez y otros
ex-diputados puerto-riqueños, legítimos y genuinos representantes del
partido radical de la pequeña Antilla, prometiendo, en cierto caso, el
apoyo de los conservadores en la cuestion de Ultramar. En tanto los
periódicos radicales--recuerdo muy particularmente _La Lertulia_ y _El
Universal_--combatian estas pretensiones pidiendo al gobierno que
mantuviese la libertad electoral en Puerto-Rico, absteniéndose de
inmiscuirse de ningun modo en estos asuntos.
Esto fué lo que pasó aquí. Me atrevo á retar á todo el que afirme que
otra cosa sucedió, á que diga qué candidato radical pidió proteccion de
ningun género al ministerio ó siquiera reclamó una sola credencial ó una
gracia cualquiera para su distrito: qué nuevos pasos se dieron despues
de la conferencia con el señor Zorrilla, y qué insinuacion pública ó
privada se hizo en contra de las inverosímiles candidaturas de los
conservadores.
Es muy fácil suponer protectorados cuando la costumbre del que los
supone es ejercerlos ó utilizarlos en su provecho; es muy hábil repetir
uno y otro dia que la comunidad de ideas del ministerio y de tales ó
cuales diputados, entraña necesariamente el apoyo de aquel en la lucha
electoral; pero esto no basta ni puede bastar, para los que saben que
los mismos conservadores unánimemente declaraban la víspera de las
penúltimas elecciones que en Puerto-Rico era seguro el triunfo de los
radicales si no se limitaba más el sufragio. Las violencias del general
Gomez Pulido, análogas á las coacciones de Sagasta en la Península,
determinaron entonces el retraimiento del partido radical aun en
distritos tan seguros como San German, Arecibo y Mayagüez, y el éxito
escandaloso de aquellas elecciones (que no esperaban los mismos
conservadores, á pesar de que en Puerto-Rico rige todavía el decreto
absolutista de 1825, que da al capitan general todas las facultades
precisas para prender y deportar sin formacion de causa), no fué la
menor de las atrocidades que registra la historia de la última
administracion.
Todos sabemos cómo se pretende y se obtiene y se utiliza la influencia
oficial en los períodos de elecciones. Lo saben mejor que ninguno los
conservadores. Por esto es necesario que cuando se hable de proteccion
gubernamental y de la ingerencia del actual ministerio en las elecciones
de Puerto-Rico, se precisen los cargos, se detallen las idas y venidas
de los candidatos al ministerio, se denuncien los favores, aún los más
sencillos, que los candidatos logran y que pueden traducirse como una
preparacion del distrito. Por lo demás es hablar al aire, cuando no
hacer otra cosa de muy dura calificacion.
Ahora veamos lo que ha sucedido en Puerto-Rico; mas para esto necesito y
espero de la bondad de Vd., Sr. Director, otra columna en su apreciable
periódico.
Dispénseme la molestia en gracia del propósito.--B. S. M.--_Un
puerto-riqueño._
II.
Sr. Director de _El Imparcial_:
Muy señor mio: Ante todo debo dar á Vd. las más espresivas gracias por
la insercion de mi anterior carta, cuya oportunidad queda demostrada por
la prisa y el furor con que _El Debate_ tuvo á bien ocuparse de ella, en
un artículo que, eso sí, no rectifica uno solo de los hechos referentes
á las elecciones, ni responde al reto que yo lancé á los conservadores
de denunciar una complacencia del ministerio ó una debilidad de los
candidatos radicales; pero que en cambio está cuajado de todo aquello de
laborantes, insurrectos de Lares, odio á España, vergüenza y deshonra de
la patria, maquinaciones ocultas, _españoles sin condiciones_ y otros
lugares comunes por el estilo. ¡Con decir que _El Debate_ afirma que
"_El Imparcial_ ha dicho que el Sr. Zorrilla y el Sr. Gasset han
ordenado á los Sres. La Torre y Ayuso apoyar fuertemente á los catorce
reformistas que han salido victoriosos en las urnas de la pequeña
Antilla!" Mas prencindamos de estos desahogos y veamos la realidad de
los hechos, que el lector deducirá en vista de que ni uno solo es
rectificado.
Quedamos en mi anterior en que, primero, la prensa liberal de la
península (á diferencia de la conservadora) pedia al gobierno que se
abstuviese completamente en todo lo relativo á los candidatos y las
candidaturas de Puerto-Rico; segundo, que los ex-diputados radicales
conferenciaron del mismo modo que los conservadores con el Sr. Zorrilla,
mas para pedirle estricta neutralidad en las elecciones; y tercero, que
los candidatos radicales no han podido ni logrado credencial ni favor
alguno para sus respectivos distritos. Ahora debo añadir, que los
ex-diputados radicales de la pequeña Antilla fueron _absoluta y
perfectamente_ estraños al nombramiento de los Sres. La Torre y Ayuso
para los cargos de capitan general y secretario del gobierno de
Puerto-Rico. Yo quisiera que los conservadores, así de Ultramar como de
la península, me dijeran cuándo ellos han entrado en la lucha electoral
en condiciones siquiera semejantes.
Todo el mundo sabe ya cómo se ejerce la influencia moral en los
distritos. Supresion de electores en las listas, negacion del derecho
electoral en los momentos críticos con cualquier pretesto, prision de
determinadas personas, coacciones sobre los empleados, visitas de las
autoridades á determinados sitios, pronto despacho de ciertos
expedientes, etc., etc.; he aquí parte de esos medios, antes de llegar á
los golpes y las hazañas de los _Desbravadores_ y los Antonets.