El Gobernador don José María Marchesi, por decreto de 14 de abril de
1866, dispuso que la Capital, Arecibo, Aguadilla, Mayagüez, Ponce,
Guayama y Humacao, como cabeceras de Departamento tuvieran una _Escuela
Superior_ con el haber de 1,500 pesos anuales cada una; y que el
Municipio respectivo les pagara la casa. Que Añasco, Arroyo, Bayamón,
Cabo Rojo, Caguas, Cayey, Fajardo, Juana Díaz, Manatí, Naguabo,
Patillas, Pepino, Rio Piedras, San Germán, Vega Baja, Yabucoa, Yauco y
la isla de Vieques tuviesen una _Escuela Elemental de 1ª. clase_ con 600
pesos de dotación cada una y casa correspondiente. Y los demás pueblos
de la Isla una _Escuela Elemental de 2ª. clase_, con 420 pesos de
salario y casa para el maestro. Además, había repartidas por la Isla
unas 200 escuelas incompletas, 7 de párvulos, 8 nocturnas para adultos.
En algunas poblaciones había también profesores ayudantes. Total 283
escuelas, con un gasto de 170,920 escudos; según el Estado que se
publicó en la Gaceta Oficial de 1866.
El Gobernador Marchesi al encontrarse con la cortapisa de Messina,
respecto á exigir títulos de una Normal para dar estas escuelas, saltó
por encima del Reglamento y del Decreto Orgánico y aceptó los diplomas
de la Real Academia de Buenas Letras, _aunque por esta sóla vez_, como
reza la Circular de 7 de mayo de 1866, considerando que con la
aplicación del Decreto _ad pedem litterae_ se iba á interrumpir la
marcha de la instrucción en toda la Isla; y por otra parte, tenían que
concurrir á las oposiciones los mismos maestros que las estaban
desempeñando _sin los tales títulos_, y alguno que otro particular,
recien llegado de la Península, consiguiéndose únicamente cambiar tal
vez los maestros de uno á otros pueblos _con perjuicio de ellos mismos y
también de la enseñanza_. Dió pues, posesión á los mismos profesores que
desempeñaban las escuelas elementales de 1ª. y 2ª. clase; pero á
condición de que solicitaran el título correspondiente y pagaran 14
pesos por el nuevo diploma. Confirmó á don Juan P. Monclova en la
escuela elemental que desempeñaba en la Capital, porque este benemérito
profesor puertorriqueño hacía 30 años que la desempeñaba, _con entera
aprobación del Gobierno y del público_; sacándose sólo á oposición la
plaza de Ayudante; y suspendiéndose _por ahora_ la creación de la
escuela superior de San Juan y el establecimiento de la Normal. Utilizó
el Decreto para la creación de las escuelas incompletas y nombramientos
de profesores interinos para desempeñarlas, los que tenían que
hablitarse de un Certificado, con arreglo al Art. 61. Con igual
liberalidad creó las escuelas de párvulos; tomándose interés porque se
plantearan las de adultos y las de niñas donde no las había. Y nombró le
Comisión de primera clase de esta Capital, que había de entender en este
asunto, para que el día 1º de julio de 1866 estuviesen organizadas las
escuelas; compuesta de los señores siguientes:
_Presidente._
Lcdo. Don José Julián de Acosta.
_Suplente._
Don Ignacio Guasp.
_Vocales._
Profesor don Fernando Sárraga.
id don Pascasio Sancérrit.
Un eclesiástico, designado por el Obispado, que tenga título académico.
_Secretario._