Por Real Orden de 14 de marzo de 1839 se mandó fundar en esta Isla la
_Subdelegación de Farmacia_ y el 13 de agosto de 1841 aprobó el Regente
del Reino el _Reglamento_ para la dirección y gobierno de dicha
Institución. Y por _Circular_ del Gobernador Mendez Vigo, de 31 enero de
1842, quedó establecida en la Isla. La iniciativa de este progreso en la
instrucción pública de Puerto Rico es debida al anterior Gobernador don
Miguel López Baños, que procuró organizar en el país este ramo de los
conocimientos humanos. En corroboración de lo que decimos copiamos á
continuación la Real Orden del Ministerio de Marina, Comercio y
Gobernación de Ultramar para la instalación de la _Real Subdelegación
Principal Gubernativa de la Facultad de Farmacia en la Isla de Puerto
Rico_.
Dice así:
“Exmo. Sr:—La Junta Superior de Farmacia del Reino ha expuesto á este
Ministerio de mi cargo, que V. E. se dirigió á ella, manifestando el
estado de confusión y desorden en que se encontraba el ejercicio de
dicha facultad en esa Isla, las medidas que con este motivo había
adoptado para el reconocimiento de los títulos de los diversos sujetos
tenidos como profesores, y la necesidad de cortar unos abusos que
reclaman la conveniencia pública y la humanidad. Con este motivo la
citada Corporación, para remediar en lo posible los males que hasta
ahora se han originado á esos habitantes en el interesante punto de
salud, considera justo y conveniente proponer un reglamento que
acompaña, cuyas principales bases consisten en establecer en esa Isla
una Subdelegación principal farmacéutica, compuesta de tres profesores,
la cual visitará no sólo las boticas y droguerías de la Isla cada dos
años, _sino que dirigirá los estudios de los farmacéuticos y los
examinará_, cobrando por uno y otro concepto ciertas cuotas que designa.
Enterada de todo S. M. la Reina Gobernadora, se ha servido encargarme,
que al remitir á V. E., como lo ejecuto, copia del citado reglamento, le
manifieste _que se forme en esa Capital la expresada Subdelegación_, en
los términos que propone la Junta Superior Gubernativa de Farmacia, ó en
el modo que fuere posible, atendiendo á las circunstancias particulares
en que se halla esa Isla. Que formada así la Corporación, haga un
reglamento y proponga en él las cuotas que deban aprontarse para
exámenes, títulos y demás de los que se presentasen con los documentos
necesarios para poder ejercer su profesión, dando cuenta á S. M. de todo
lo que se hiciere para su aprobación y enmienda; sin cuyo requisito no
se pondrá en planta. En la inteligencia, de que si fuere necesario,
quiere S. M. que se presente á las Cortes una ley formulada, en virtud
de la cual se dé solidez y autoridad á la Subdelegación establecida y á
las disposiciones á que debe arreglarse. De Real Orden lo comunico á V.
E. para su conocimiento y fines correspondientes.—Dios guarde á V. E.
muchos años.—Madrid 14 de Marzo de 1839.—_Chacón._—Sr. Gobernador,
Capitán General de la Isla de Puerto Rico.”
El 8 de agosto de 1839 envió el Gobernador López Baños el _Reglamento_
pedido en la Real Orden anterior y estableció _interinamente_ la
Subdelegación. Dicho Reglamento fué aprobado por el decreto de 13 de
agosto de 1841; y el 15 de octubre del mismo año lo trasladó el nuevo
Gobernador Mendez Vigo al Presidente de la Subdelegación de Farmacia;
quedando definitivamente establecida en sus funciones, como hemos dicho,
por _Circular_ de enero del 42.[48]
Para ingresar los alumnos en el estudio de la _Carrera de Farmacia_ se
le exigía certificación de haber cursado Gramática latina, Lógica y
Matemáticas. Lleno este requisito, quedaba el escolar matriculado en los
registros de la Secretaría de la Subdelegación, cuyo ingreso se hacía
todos los años por el mes de febrero. Con arreglo al artículo 11 del
Reglamento se exigía también la fe de bautismo y un certificado del
Alcalde de que el aspirante era de buena moral y conducta. Con estos
documentos se formalizaba el Expediente del estudiante y se empezaba á
contar el curso. Este duraba cuatro años, con riguroso examen cada año.
El escolar podía estudiar en cualquier farmacia de la Isla, y á la par
que practicaba la profesión, ganábase la subsistencia; y con
certificación del farmacéutico con quién había estudiado se presentaba
en la Capital á principios de cada año, á sufrir exámen. Los examenes,
por riguroso curso anual, eran de Historia Natural, Química, Farmacia
teórica y Farmacia práctica. Posteriormente se le agregó la Toxicología.
Casi todos los farmacéuticos establecidos en la Isla, desde esa fecha
hasta el presente han salido con sus carreras de este centro de
instruccin. Muchos, después de adquirir el título de Licenciado en
Farmacia, han marchado á Europa ó los Estados Unidos y se han hecho
médicos. Más de trescientos jóvenes puertorriqueños deben el haber
adquirido estos conocimientos á los esfuerzos del Gobernador López Baños
por inplantar en el país esta utilísima institución; pues faltos de
recursos, no hubieran podido marchar al extranjero á hacerse
farmacéuticos.