Digna de elogio es la precaución tomada por el señor Obispo Gutierrez de
Cos para que su fundación educacionista no fracasara. Con edificio _ad
hoc_ y restas apropiadas para su sostenimiento ha podido esta
institución, con ligeras variantes, llegar hasta nuestros días.
Abrióse el Seminario Conciliar el 12 de octubre de 1832 con doce _becas
de merced_ y treinta y tres de colegiales pensionistas.
Como no ha faltado escritor que afirmara, que en el Seminario Conciliar
no se educaban más que jóvenes para sacerdotes, nos hemos tomado el
trabajo de hacer una relación sucinta de los educandos por el orden de
ingreso, según consta en los libros de dicha institución que se
custodian en el Archivo del Obispado. Más de uno de nuestros lectores
encontrará sus antepasados en tan interesante lista. Esta anotación es
de 1832 á 1858, en que sufrió el Seminario una reorganización, por
ponerse bajo la dirección de los reverendos padres de la Compañía de
Jesús.—He aquí el nombre de los alumnos, por el orden de ingreso y su
procedencia.
Las doce primeras _becas de merced_ las ocuparon los jóvenes siguientes:
Juan Antonio Núñez y Arquizu.—Capital.
Antonio Florencio García y Rivera.—Naguabo.
José J. Aguayo y Canales.—Bayamón.
Antonio Caldas y Berríos.—Cayey.
Manuel de la Cruz y Pimentel.—Luquillo.
Ramón Sotomayor y Santaella.—Cangrejos.
Teodosio Ramírez y Dávila.—Bayamón.
José Vicente Dávila y Dávila.—Bayamón.
Norberto García y Acevedo.—Moca.
Manuel L. García y Cepeda.—Río Piedras.
Julián F. Barrera y Vidal.—Capital.
José L. Pasalaqua y Córdova.—Toa-Baja.
Estos alumnos estudiaban para el sacerdocio, aunque algunos de ellos al
terminar sus estudios quedaban en libertad, si habían cambiado de
vocación. Los treinta y tres primeros colegiales pensionistas, que
aprovecharon las enseñanzas del Seminario Conciliar para dedicarse
después á otras carreras son los siguientes jóvenes:
Francisco de P. Sicardó.—Capital.
Severo Olmo y Rivera.—Arecibo.
Andrés Méndez y Acevedo.—Moca.
Marcos F. Jiménez y Cruz.—Cáguas.
José Gabriel Jiménez y Cruz.—Cáguas.
José C. Carrión y Calderón.—Cáguas.
Manuel I. Valdés y Linares.—Venezuela.
Cornelio Gómez y Urbistondo.—Arecibo.
Antonio Pabón y Vélez.—San Germán.
José R. de Soto y Borelí.—Sabana Grande.
Francisco J. Hernández y Martínez.—Toa-Baja.
Juan E. Conde y Alcocer.—Ponce.
Esteban Calderón y López.—Cáguas.
Luís Becerra y Delgado.—Venezuela.
Pedro Gutierrez del Arroyo.—Capital.
Juan J. Acosta y Brigania.—San Germán.
Pedro de Rivera y Colón.—Arecibo.
Félix Irizarri Ortiz de Peña.—San Germán.
Antolín Nín y Capacete.—Yauco.
Miguel Llubret y Contreras.—Yauco.
Juan de Jesús Pimentel.—Manatí.
Pedro Mangual y Suárez.—Mayaguez.
José Vázquez y Vazquez.—Cayey.
Martín Acevedo y López.—Aguadilla.
Tomás Landrón y Rivera.—Toa Baja.
Jacinto Burguillo y Córdova.—Caracas.
José Franco y García.—Luquillo.
Ramón de Soto y Boreli.—Sabana Grande.
Vicente Jimenes Cruz Ramirez.—Cáguas.
Rafael Ponce de León y Sepúlveda.—Hormigueros.
José Cebollero y Sánchez.—Pepino.
Lino Dámaso Saldaña y Peña.—Juncos.
Félix López y Rivera.—San Germán.
Continuaron ingresando niños en este centro de instrucción, hasta que
hubo necesidad de ensanchar el edificio construyendo nuevos
departamentos en la parte posterior y luego un piso alto. Como el
movimiento se demuestra andando, nosotros vamos á citar uno por uno los
nombres de los educandos, que siguieron á los 45 ya citadas, para
demostrar los esfuerzos realizados por este plantel de enseñanza en pro
de la instrucción pública de Puerto Rico. Helos aquí:
Hermenegildo de Torres Rodríguez.—Yauco.
Eduardo E. Micault y Pignateti.—Capital.
Antolín Dueño Delgado.—Capital.
Sixto Saldaña Peña.—Juncos.
José de J. Castro Muñiz.—Arecibo.
Crecente Diez y Catalá.—Guaynabo.
Nicolás Larregui Mestei.—Capital.
Manuel Calderón López.—Capital.
Hilario López Cepero Catalá.—Guaynabo.
Joaquín de Soto Borrelli.—Sabana Grande.
Carlos Rola Santos.—Capital.
José González de Cos Rijos.—Capital.
Francisco Pacheco Rijos.—Capital.
Ramón Córdova Martinez.—Toa-Baja.
Joaquín Brenes Sánchez.—Santo Domingo.
Bernardo Penelas Hernández.—Capital.
José Dámaso López Cepero Catalá.—Guaynabo.
Antonio Martinez López.—Curazao.
Benito Rivera Larrasa.—Trujillo Alto.
Joaquín Avendaño Castro.—Capital.
Juan A. Hernández Arbizu.—Pepino.
Agapito Cabrera Rivera.—Capital.
Juan Cabrera Rivera.—Capital.
Alejandro Salgado Otero.—Toa-Alta.
Eduardo Rodríguez Cruz.—Trujillo Bajo.
Jacinto López Martínez.—Toa-Baja.
José Martinez Simosant.—Capital.
Acisclo Ruíz Córdoba.—Capital.
José Vizcarrondo Coronado.—Capital.
Antonio Vizcarrondo Andino.—Capital.
Prisco Vizcarrondo Andino.—Capital.
Cornelio Cintrón Martínez.—Toa-Alta.
José Santaliz Cambién.—Capital.
Nestor Santaliz Cambién.—Capital.
Demetrio Dávila Navedo.—Vega-Baja.
José Correa Bogustanki.—Loiza.
José de Lugo Cuevas.—Hormigueros.
José Norsi Guerra.—Añasco.
Juan Sánchez Suárez.—Cáguas.
Magín Saavedra Rodríguez.—Manatí.
Eusebio Córdoba Martínez.—Tao-Baja.
José M. Quiñones Silva.—San Germán.
Ramón Dapena Moreno.—Capital.
Zoilo Dueño Martinez.—Loiza.
Cornelio Córdova.—Toa-Alta.
Federico Padró Castro.—Capital.
Miguel Pinos Bello.—Pepino.
Emilio Dávila y Dávila.—Bayamón.
Toribio Collado Morales.—Lajas.
Baldomero Montañez García.—Capital.
Joaquín Calvo Reboredo.—Capital.
José E. Quiñones Silva.—San Germán.
Francisco Acevedo Polanco.—Moca.
Luís Vega Catalá.—Guaynabo.
Cristino Hernández Bastado.—Capital.
Francisco Lutrin Bayonet.—Guaynabo.
Buenaventura Quiñones Vizcarrondo.—Capital.
Rafael Villafaña.—Juncos.
Cristóbal Beneján Domínguez.—Moca.
José Dávila y Dávila.—Bayamón.
Francisco Marxuach Echabarría.—Aguadilla.
Rafael Echevarría Contí.—Aguadilla.
Diego López Ramos.—Capital.
Federico Frasqueri García.—Capital.
Bernardo Callado Morales.—Lajas.
Ramón Carbonell Toro.—Cabo Rojo.
Cecilio Delgado Fernández.—Trujillo Bajo.
José Porrata Santana.—Capital.
Domingo Quijano Miranda.—Añasco.
José de G. Padilla Alfonso.—Camuy.
Demetrio Dávila Quiñones.—Capital.
Ubaldino del Toro Zapater.—San Germán.
José Sevilla Hernández.—Cáguas.
Santiago de la Rosa Estrada.—Rincón.
Carlos Palmer Lugo.—San Germán.
Juan Rijo Correa.—Capital.
Santiago Rijo Correa.—Capital.
Manuel Salgado Otero.—Toa-Baja.
Luís Antonio Maissonave.—Moca.
Emiliano Sierra David.—Añasco.
Ezequiel Santoni Hernández.—Aguada.
Plácido Battistini Acevedo.—Aguada.
Juan B. Landrón Córdova.—Toa Baja.
Juan B. Alegría Capote.—Capital.
Juan Fuertes Padilla.—Capital.
Manuel Aguíar Rosario.—Fajardo.
Rafael Cuyar Otero.—Cáguas.
Adrián Martínez Gandía.—Hatillo.
Francisco Javier Zequeira.—Guayama.
José Eugenio Torres y Ramos.—Humacao.
El año de 1850 ingresaron los siguientes alumnos:
Elías Irizarri Iserns.—Sabana Grande.
José Severo Quiñones y Caro.—San Juan.
Pedro Sánchez Valdés.—Cáguas.
José Ma. Saez y Nieva.—Málaga (España.)
Franco Alvarado Rodríguez.—Juana Díaz.
Florencio López Collazo.—Cayey.
Juan López Collazo.—Cayey.
Frencisco Rodríguez Valdés.—Yauco.
Ulises Ginorio Betancourt.—Humacao.
Adolfo Salivas y Massot.—Guayanilla.
El año de 1851 fué mayor el ingreso de pensionistas que el año anterior.
Helos aquí:
José Ginorio Peña.—Juncos.
Victor Rodríguez Capablanco.—Humacao.
Abdón Infante Santana.—Manatí.
Rosendo Colón Rivera.—Arecibo.
Eugenio Benitez.—Luquillo.
Valerio Brignoni Mata.—Fajardo.
Nestor Giorgelli Guerra.—Añasco.
Juan Ruíz Córdoba.—Capital.
Justo Vidal Santiago.—Cayey.
Ramón Vidal Santiago.—Cayey.
Hemeterio Colón y Warons.—Cayey.
Ignacio Capó Alvarez.—Guayama.
José Cartagena Mangual.—Mayaguez.
Salustiano Sierra David.—Adjuntas.
Marcelino Sierra David.—Cayey.
Ramón Battistini Acevedo.—Aguadilla.
Carlos Hostos y Bonilla.—Mayaguez.
Ramón Nadal y Cuevas.—Mayaguez.
El año de 1852 ingresaron los alumnos siguientes:
Francisco Cintrón Sánchez.—Guayama.
Jacinto Maymí Torrens.—Toa-Baja.
Julio Capó Boscana.—Ponce.
Corresponden al año de 1853 los nuevos educandos:
José Izquierdo Revelo.—Corozal.
Eduardo Vega Martinez.—Vega-Baja.
Antonio Muñiz Ortiz.—Morovis.
Eladio Vega Rodriguez.—Juana Díaz.
Norberto Ortiz Rivera.—Juana Díaz.
José Nazario y Cancel.—Sabana Grande.
Pedro Camacho Rafort.—Mayaguez.
José Alers y Larruy.—Isabela.
Miguel Bofill Correa.—Mayaguez.
Gabino Pozo Iglesias.—Capital.
Dentro de estos jóvenes colegiales están algunas de las _becas de
merced_, que fundó Gutierrez de Cos para los no favorecidos por la
fortuna, que quisieran seguir la carrera del sacerdocio. Entre estos
últimos, que hemos anotado, podemos citar á Adrián Martínez Gandía, de
Hatillo, y á José Nazario Cancel, de Sabana Grande, que han honrado, el
uno el magisterio y el otro el sacerdocio y las letras patrias. Al
profesor Martinez Gandía muchos le recuerdan aún en esta Capital; y el
padre Nazario, en su retiro de Guayanilla, cuyo curato desempeña, está
dedicado á la arqueología puertorriqueña. Continuamos. El año de 1854
ingresaron de nuevo en el Seminario Conciliar los siguientes alumnos:
Pascual Rodríguez Valdés.—Yauco.
Pedro Martínez Ríos.—Añasco.
Eladio Izquierdo Revels.—Corozal.
Alejandro Aponte Rodríguez.—Yabucoa.
José Francisco Díaz y Díaz.—Trujillo Alto.
Domingo Romeu Aguayo.—Bayamón.
Ignacio Herrera Grajirena.—Cáguas.
Demetrio Rodríguez Rodríguez.—Añasco.
Lisandro Egozcue Cintrón.—Toa-Alta.
Diego Alers Beanchamp.—Pepino.
El profesor Díaz y el abogado Demetrio Rodríguez fueron puertorriqueños
distinguidos en el magisterio y en el foro.
Francisco Fernandez Umpierre.—Guaynabo.
Calixto Dominguez Flores.—Capital.
Manuel Padilla y Alfonso.—Añasco.
José Domínguez Gómez.—Guayama.
Pablo Ruíz Santiago.—Aguada.
Manuel Pérez y Sosa.—Aguada.
Nicolás Cartagena Mangual.—Mayaguez.
Justo Goycowich Cebollero.—Añasco.
Francisco J. Pérez Freites.—Arecibo.
Emiliano Astor y Ramos.—Arecibo.
Felipe Cuevas Arredondo.—Mayaguez.
Francisco Moraza Díaz.—Capital.
Santiago Seijo y Rivera.—Vega Baja.
Baldomero Hernández Santiago.—Aybonito.
Francisco Hernández Santiago.—Aybonito.
Federico Basora y Rafort.—Mayaguez.
Liborio Battistini Acevedo.—Aguada.
José Acevedo Polanco.—Aguada.
Son del año de 1856 los siguientes nuevos alumnos:
Eusebio Pifia y Casas.—Barcelona (España.)
Fidel Guillermety Quintero.—Patillas.
José E. López Jiménez.—Fajardo.
Manuel Pérez Freites.—Arecibo.
Ramón Gandía Córdoba.—Arecibo.
Manuel García Salgado.—Río Piedras.
Jesús Ma. Hostos y Bonilla.—Mayaguez.
Estos seis últimos jóvenes estudiaron en el Seminario Conciliar con
_beca de merced_ y todos ellos han descollado en nuestra sociedad en los
diferentes ramos del saber humano. El padre Gandía fué misionero en
Centro América por algunos años y al regresar á su patria continuó
predicando la doctrina de Cristo hasta su muerte. Fué un sacerdote
modelo. García Salgado se dedicó al Foro con sus brillantes aptitudes de
orador. Esteban López á la medicina. Y Pérez Freites y Guillermety á la
farmacia. Véase, como á la sombra de la Cruz se educaban los jóvenes de
Puerto Rico, y ni aún en aquellos que estudiaban gratis con becas de
merced les era obligatorio seguir la carrera eclesiástica si habían
mudado de vocación. Alta demostración de bondad y cultura de los sabios
directores del Seminario Conciliar.
Hemos dicho que el año de 1858 puso el señor Obispo Carrión el
Seminario Conciliar bajo la dirección de la Compañía de Jesús. Diósele
á este centro de enseñanza mayor impulso y bajo el nombre de
_Seminario-Colegio_ estableció todas las cátedras para conceder el
título de _Bachiller en Artes_, pudiendo sus alumnos, mediante
acordada, continuar sus estudios de facultad mayor en las
universidades de España. Continuaban en vigor las doce becas de
merced, instituidas por Gutierrez de Cos; pero toda la enseñanza se
ponía en harmonía con el plan de estudio nacional. A los cinco años se
vió el brillante resultado de este cambio introducido por los hijos de
San Ignacio de Loyola. El 3 de julio de 1863 hubo la solemne
distribución de premios del curso de 1862 á 1863. El acto fue
solemnísimo. Leyó un discurso, lleno de sabia doctrina educacionista,
el reverendo padre José María Lluch, el rector. Casi todos los alumnos
allí premiados por el Gobernador Messina, que presidía el acto, han
ocupado distinguidos puestos en la sociedad puertorriqueña. Y como se
trata de una _Compilación_ vamos á copiar los nombres de los alumnos
premiados. Así se verá que los esfuerzos hechos por la instrucción en
Puerto Rico no ha sido semilla sembrada en surco estéril. Las medallas
repartidas eran de plata, del tamaño de un medio peso, acuñadas en
Barcelona; colgaban de una cinta azul. El Vice-Rector leía el nombre
del agraciado, el cual se adelantaba al estrado donde estaba el
Gobernador con el Rector á la derecha. He aquí la solemne
distribución: