El 1º de julio de 1829, con motivo de poner en posesión de la cátedra de
Matemáticas á don José de Oñativia, teniente coronel del real cuerpo de
Ingenieros y segundo comandante de los de esta plaza, por haberse
marchado á la Península el profesor propietario Capitán don Santiago
Pérez, celebró la Sociedad Económica de Amigos del País el acto público
de la distribución de medallas á los alumnos de la Academia de
Matemáticas. El Director de la Económica don José María Vertiz pronunció
el siguiente discurso:
“Señores:—Nada más grato á la Real Sociedad Económica de Amigos del
País, que la satisfacción de premiar el mérito, ganado en fuerza de una
constante aplicación, porque esta demostración es la prueba más evidente
de los ventajosos resultados que producen los establecimientos de
Instrucción Pública, que sostiene bajo sus auspicios en obsequio al bien
general; y nada más grato para mí, que tengo el honor de ser el órgano
director de esta respetable Corporación y presidir este hermoso acto,
que el colocar por mi mano las decoraciones que la misma Sociedad tiene
acordadas distribuir á los jóvenes que más se han distinguido por su
conocida aplicación. La Sociedad, pues, cuyas atribuciones por sus
Estatutos tiene entre otros el interesante objeto de mejorar la
Instrucción Pública, ha sido incansable en adelantarla por todos los
medios que están á su alcance, sino en su totalidad, al menos puede
lisongearse que nada ha omitido de su parte para llevarla al grado de
perfección que apetece. Los exámenes públicos, que se celebran
anualmente acreditan esta verdad y justifican de igual manera los
progresos de los establecimientos nuestros de instrucción y el esquisito
esmero de las personas encargadas de su dirección, es decir, del señor
Presidente de Estudios y de los señores Profesores, que con tanto
acierto corresponden á la confianza que en ellos se ha depositado. Todos
estos señores son justamente acreedores á la gratitud de la Corporación
y al reconocimiento de la juventud, que si sabe aprovechar la
instrucción que se le proporciona, es fuera de toda duda que algún día
recogerá el fruto de sus tareas y hará honor á sus padres y familias. El
país que les dió el ser tendrá un particular regocijo en ver salir de
este precioso y afortunado suelo hombres sabios, virtuosos y bien
morigerados, con la disposición necesaria para ocupar dignamente los
destinos que su capacidad y la suerte les proporcione.”
Hizo presente el orador que el Rey era el protector de la Económica, que
el Gobernador le había auxiliado _con el preferente fin de atender á la
instrucción de la juventud_, y que los Oficiales de Real Hacienda
también habían estado á su lado. Terminó con las siguientes frases:
“La Sociedad, después de celebrados los exámenes generales, ha procedido
con el pulso y detenimiento que le son propios, teniendo presente los
trámites que le marcan sus Estatutos, á clasificar el grado de
aprovechamiento de los alumnos que se han examinado y se han hecho
acreedores á los premios que tiene señalados para estímulo de la
juventud. Si fuera demasiado pródiga en dispensarlos perdería su mérito
y el deseo de adquirirlos. De aquí es que para hacerlos más apreciables
y fomentar la noble emulación de obtenerlos, tiene dispuesto conceder
solamente dos, uno destinado al premio de la aplicación en primer grado,
y otro tal que lo ha ganado en segundo. El primero ha correspondido al
alumno D. José Rufino Goenaga y el siguiente al alumno don Nicolás Zenón
del Castillo. A estos don jóvenes debe lisonjearles la preferencia que
han merecido, no para engreirse y considerarse superiores á los demás,
sino para ambicionar otros mayores, acrecentando su conocida aplicación,
que será la verdadera prueba del aprecio que hacen de las decoraciones
que voy á colocarles, á nombre de la Corporación que tengo la honra de
presidir. Por lo mismo, deben recibirlas como un testimonio público que
se les da en justa remuneración de su mérito y aplicación, y para que
sirva de estímulo á los demás alumnos, que aspiran á merecer igual
distinción.”
Fueron premiados los jóvenes citados con medallas de plata adornadas con
un lazo de cinta azul. Hacemos hincapié en estos detalles, porque fueron
los primeros educandos que han sido premiados, en público, en Puerto
Rico.
Vueltos á sus sitios los agraciados, después del Director de la
Económica haber colocado en los ojales de sus casacas los premios
mencionados, hizo uso de la palabra el Capitán don Francisco Vassallo,
presidente de Estudios, quien se espresó en los siguientes términos:
“Señor Director:—Las clases de Matemáticas y Dibujo establecidas bajo
los auspicios de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, dirigen
á V. S. por mi conducto como Presidente de Estudios, las más atentas
gracias, así por las espresiones lisongeras con que V. S. ha animado su
aprovechamiento como por el honor que les ha dispensado al poner por su
propia mano los premios á los alumnos distinguidos que se han hecho
acreedores á ellos, con las circunstancias que previenen los
reglamentos.
“Las clases saben apreciar en todo su valor estas insignias de honor que
son las que alientan respectivamente en las diferente vicisitudes de la
vida, á la parte más honrada del género humano, y se llenan de
satisfacción al ver en los premios conferidos con justicia, coronada la
obra de la Sociedad, cumplidos sus patrióticos votos y estimulada la
juventud para redoblar su esmero y eficacia, á fin de ser un día hombres
útiles al Estado, á sí mismos y á sus familias.
“Sería preciso que los jóvenes alumnos tuvieran toda la frialdad del
mármol para no sentirse llenos de agradecimiento hacia la Sociedad, que
infatigable en sus trabajos por la educación y el bienestar de ellos, no
perdona medios ni sacrificios por conseguirlo, aun luchando con la
escacez de sus fondos y las dificultades que arredrarían un patriotismo
menos decidido y eficaz; por consiguiente, no temo ofrecer á la Sociedad
y á V. S., su digno Director, en nombre de la gratitud de los alumnos de
ambas clases, una nueva aplicación al estudio de las Nobles Artes, una
nueva docilidad á los consejos de los señores profesores y un
comportamiento digno de los bienes que se les proporcionan.
“Sírvase V. S. elevar á la Sociedad este testimonio de reconocimiento de
sus Academias, como un tributo debido á sus desvelos y tareas por el
fomento y progreso de dichas instituciones.
“Mientras que la Corporación tenga á su frente un Vice-Protector como el
Excmo. Señor don Miguel de la Torre, que con tan generosa mano la
sostenga, estimule y ayude en sus nobles empresas; y para su dirección
personas que miren la educación de la juventud con la predilección que
V. S., la Real Sociedad Puertorriqueña será digna de su instituto,
recogerá frutos ópimos de su patriotismo y podrá con honor inscribir su
nombre al lado de sus Compañeras, cuyo conjunto forma uno de los más
bellos monumentos de gloria y de ilustración de la Nación Española.”[36]