Como los Indios fe bolvieron, todos los de aquella Provincia, que eran

Amigos de los Chriftianos, como tuvieron noticia de nofotros, nos

vinieron à vèr, i nos truxeron Cuentas, i Plumas; i nofotros les

mandamos, que hiciefen Iglefias, i pufiefen Cruces en ellas, porque

hafta entonces no las havian hecho; i hecimos traer los Hijos de los

Principales Señores, i baptiçarlos; i luego el Capitan hiço Pleito

omenage à Dios, de no hacer, ni confentir hacer entrada ninguna, ni

tomar Efclavo por la Tierra, i Gente, que nofotros haviamos afegurado; i

que efto guardaria, i cumpliria, hafta que fu Mageftad, i el Governador

Nuño de Guzmàn, ò el Viforrei en fu nombre proveiefen en lo que mas

fuefe fervicio de Dios; i de fu Mag. i defpues de bautiçados los Niños,

nos partimos para la Villa de Sant Miguèl, donde como fuimos llegados

vinieron Indios, que nos dijeron, como mucha Gente bajaba de las

Sierras, i poblaban en lo llano, i hacian Iglefias, i Cruces, i todo lo

que les haviamos mandado: i cada Dia teniamos nuevas de como efto fe iba

haciendo, i cumpliendo mas enteramente; i pafados quince Dias, que alli

aviamos eftado, llegò Alcaraz con los Chriftianos que havian ido en

aquella entrada, i contaron al Capitan, como eran bajados de las Sierras

los Indios, i havian poblado en lo llano, i havian hallado Pueblos con

mucha Gente, que de primero eftaban defpoblados, i defiertos, i que los

Indios les falieron à recibir con Cruces en las manos, i los llevaron à

fus Cafas, i les dieron de lo que tenian, i durmieron con ellos alli

aquella noche. Efpantados de tal novedad, i de que los Indios les

dixeron, como eftaban ià afegurados, mandò que no les hiciefen mal, i

anfi fe defpidieron. Dios Nueftro Señor por fu infinita mifericordia

quiera, que en los dias de V. Mageftad, i debajo de vueftro Poder, i

Señorìo, eftas Gentes vengan à fer verdaderamente, i con entera voluntad

fujetas al verdadero Señor que las criò, i redimiò. Lo qual tenemos por

cierto que afi ferà, i que V. Mageftad ha de Ser el que lo ha de poner

en efecto (que no ferà tan dificil de hacer) porque dos mil Leguas que

anduvimos por Tierra, i por la Mar en las Barcas, i otros diez Mefes que

defpues de falidos de Captivos, fin parar anduvimos por la Tierra, no

hallamos Sacrificios, ni Idolatria. En efte tiempo travefamos de vna Mar

à otra; i por la noticia que con mucha diligencia alcançamos à entender

de vna Cofta à la otra, por lo mas ancho, puede haver docientas Leguas:

i alcançamos à entender, que en la Cofta del Sur, ai Perlas, i mucha

riqueça, i que todo lo mejor, i mas rico eftà cerca della. En la Villa

de Sant Miguèl eftuvimos hafta quince Dias del Mes de Maio; i la caufa

de detenernos alli tanto, fue porque de alli hafta la Ciudad de

Compoftela, donde el Governador Nuño de Guzman refidia, ai cien Leguas,

i todas fon defpobladas, i de enemigos: i ovieron de ir con nofotros

Gente, con que iban veinte de Caballo, que nos acompañaron hafta

quarenta Leguas: i de alli adelante vinieron con nofotros feis

Chriftianos, que traìan quinientos Indios hechos Efclavos; i llegados en

Compoftela, el Governador nos refcibiò mui bien, i de lo que tenia nos

diò de veftir: lo qual Yo por muchos Dias no pude traer, ni podiamos

dormir fino en el fuelo: i pafados diez, ò doce Dias, partimos para

Mexico, i por todo el camino fuimos bien tratados de los Chriftianos, i

muchos nos falian à vèr por los Caminos, i daban gracias à Dios de

avernos librado de tantos peligros. Llegamos à Mexico Domingo, vn Dia

antes de la Vifpera de Santiago, donde del Viforei, i del Marquès de el

Valle fuimos mui bien tratados, i con mucho placer refcibidos, i nos

dieron de veftir, i ofrefcieron todo lo que tenian, i el Dia de Santiago

ovo Fiefta, i juego de Cañas, i Toros.

_CAP. XXXVII. De lo que acontefciò quando me quife venir._

Defpues que defcanfamos en Mexico dos Mefes, Yo me quife venir en eftos

Reinos: i iendo à embarcar en el Mes de Octubre, vino vna tormenta que

diò con el Navio al travès, i fe perdiò: i vifto efto, acorde de dejar

pafar el Invierno, porque en aquellas partes es mui recio tiempo para

navegar en èl: i defpues de pafado el Invierno por Quarefma, nos

partimos de Mexico Andrès Dorantes, i Yo para la Vera-Cruz para nos

embarcar, i alli eftuvimos efperando tiempo hafta Domingo de Ramos que

nos embarcamos,, i eftuvimos embarcados mas de quince Dias por falta de

tiempo; i el Navio en que eftabamos, hacia mucha Agua. Yo me fali de èl,

i me pasè à otros de los que eftaban para venir, i Dorantes fe quedò en

aquel: i à diez Dias de el Mes de Abril partimos del Puerto tres Navios,

i navegamos juntos ciento i cinquenta Leguas: i por el camino los dos

Navios hacian mucha Agua, i vna noche nos perdimos de fu conferva;

porque los Pilotos, i Maeftros, fegun defpues parefciò, no ofaron pafar

adelante con fus Navios, i bolvieron otra vez al Puerto do havian

partido, fin darnos cuenta de ello, ni faber mas de ellos, i nofotros

feguimos nueftro viage; i à quatro Dias de Maio llegamos al Puerto de la

Havana, que es en la Isla de Cuba, adonde eftuvimos efperando los otros

dos Navios, creiendo que vernian hafta dos Dias de Junio, que partimos

de alli con mucho temor de topar con Francefes, que havia pocos Dias que

havian tomado alli tres Navios nueftros: i llegados fobre la Isla de la

Belmuda, nos tomò vna tormenta, que fuele tomar à todos los que por alli

pafan, la qual es conforme à la Gente, que dicen que en ella anda, i

toda vna noche nos tuvimos por perdidos, i plugò à Dios, que venida la

mañana cesó la tormenta, i feguimos nueftro camino. A cabo de veinte i

nueve Dias que partimos de la Habana, haviamos andado mil i cien Leguas,

que dicen que ai de alli hafta el Pueblo de los Açores: i pafando otro

Dia por la Isla, que dicen del Cuervo, dimos con vn Navio de Francefes,

à hora de medio dia nos començò à feguir, con vna Carabela que traìa,

tomada de Portuguefes, i nos dieron caça, i aquella tarde vimos otras

nueve Velas, i eftaban tan lejos, que no podimos conocer fi eran

Portuguefes, ò de aquellos mifmos que nos feguian: i quando anocheciò,

eftaba el Francès à tiro de Lombarda de nueftro Navio; i defque fue

obfcuro, hurtamos la derrota, por defviarnos de èl; i como iba tan junto

de nofotros, nos viò, i tirò la via de nofotros, i efto hecimos tres, ò

quatro veces: i èl nos pudiera tomar fi quifiera, fino que lo dejaba

para la mañana. Plugò à Dios, que quando amaneciò, nos hallamos el

Francefes, i nofotros juntos, i cercados de las nueve Velas que he

dicho, que à la tarde antes aviamos vifto, las quales conofciamos fer de

la Armada de Portugal, i dì gracias à Nueftro Señor, por averme efcapado

de los trabajos de la Tierra, i peligros de la Mar: i el Francès como

conofció fer el Armada de Portugal, foltò la Caravela que traìa tomada,

que venia cargada de Negros, la qual traìan configo, para que creiefemos

que eran Portuguefes, i la efperafemos; i quando la foltò, dijo al

Maeftre, i Piloto de ella, que nofotros eramos Francefes, i de fu

conferva: i como dijo efto, metió fesenta remos en fu Navio, i anfi à

remo, i à vela fe començò à ir; i andaba tanto, que no fe puede creer; i

la Caravela que foltò, fe fue al Galeon, i dijo al Capitan, que el

nueftro Navio, i el otro eran de Francefes: i como nueftro Navio arribó

al Galeon, i como toda la Armada via que ibamos fobre ellos, teniendo

por cierto que eramos Francefes, fe pufieron à punto de Guerra, i

vinieron fobre nofotros: i llegados cerca les falvamos. Conofciò que

eramos Amigos, fe hallaron burlados por averfeles efcapado aquel

Cofario, con aver dicho que eramos Francefes, i de fu compañia, i afi

fueron quatro Caravelas tras èl: i llegado à nofotros el Galeon defpues

de averles faludado, nos preguntò el Capitan Diego de Silveira, que de

donde veniamos, i que Mercaderia traìamos: i le refpondimos, que

veniamos de la Nueva-Efpaña, i que traìamos Plata, i Oro: i preguntónos

que tanto feria, el Maeftro le dixo que traeria trecientos mil

Caftellanos. Refpondió el Capitan: _Boa fee, que venis muito ricos, pero

tracedes mui ruin Navio, i muito ruin Artilleria, ò fide puta can à

renegado Frances, i que bon bocado perdeo, vota Deus. Ora fus pois vos

avedes efcapado, feguime, i non vos apartedes de mi, que con aiuda de

Deus eu vos porne en Caftela._ Y dende à poco bolvieron las Caravelas

que havian feguido tras el Francès, porque les parefció que andaba

mucho, i por no dejar el Armada que iba en guarda de tres Naos que

venian cargadas de Efpeceria; i afi llegamos à la Isla Tercera, donde

eftuvimos repofando quince Dias tomando refrefco, i efperando otra Nao,

que venia cargada de la India, que era de la conferva de las tres Naos

que traìa el Armada: i pafados los quince Dias nos partimos de alli con

el Armada, i llegamos al Puerto de Lisbona à nueve de Agofto, Vifpera de

Señor Sant Laurencio, Año de mil i quinientos i treinta i fiete Años. Y

porque es afi la verdad, como arriba en efta Relacion digo, lo firmè de

mi nombre. _Cabeça de Vaca._ Eftaba firmado de fu nombre, i con el

Efcudo de fus Armas, la _Relacion_ donde efte fe facò.

_CAP. XXXVIII. De lo que fufcediò à los demàs que entraron en las

Indias._

Pues he hecho relacion de todo lo fufodicho en el viage, i entrada, i

falida de la Tierra hafta bolver à eftos Reinos, quiero afimifmo hacer

memoria, i Relacion de lo que hicieron los Navios, i la Gente que en

ellos quedò, de lo qual no he hecho memoria en lo dicho atras; porque

nunca tuvimos noticia de ellos hafta defpues de falidos, que hallamos

mucha Gente de ellos en la Nueva-Efpaña, i otros acà en Caftilla, de

quien fupimos el fucefo, i todo el fin de ello de que manera pasò.

Defpues que dejamos los tres Navios, porque el otro era ià perdido en la

Cofta Braba, los quales quedaban à mucho peligro, i quedaban en ellos

hafta cien perfonas con pocos mantenimientos, entre los quales quedaban

diez Mugeres cafadas, i vna de ellas havia dicho al Governador muchas

cofas que le acaecieron en el viage antes que le fufcediefen: i efta le

dijo, quando entraba por la Tierra, que no entrafe, porque ella creìa,

que èl, ni ninguno de los que con èl iban, no faldrian de la Tierra: i

que fi alguno faliefe, que haria Dios por èl mui grandes milagros; pero

creìa, que fuefen pocos los que efcapafen, ò no ningunos; i el

Governador entonces le refpondiò, que èl, i todos los que con èl

entraban iban à pelear, i conquiftar muchas, i mui eftrañas Gentes, i

Tierras: i que tenia por mui cierto, que conquiftandolas havian de morir

muchos; pero aquellos que quedafen, ferian de buena ventura, i quedarian

mui ricos, por la noticia que èl tenia de la riqueça que en aquella

Tierra havia: i dijole mas, que le rogaba que ella le dijefe las cofas

que havia dicho pafadas, i prefentes, quien fe las havia dicho. Ella le

refpondiò, i dijo, que en Caftilla, vna Mora de Hornachos fe lo havia

dicho, lo qual antes que partiefemos de Caftilla, nos lo havia à

nofotros dicho, i nos havia fufcedido todo el viage de la mifma manera

que ella nos havia dicho. Y defpues de aver dejado el Governador por fu

Teniente, i Capitan de todos los Navios, i Gente, que alli dejaba à

Carvallo, natural de Cuenca de Huete, nofotros nos partimos de ellos,

dejandoles el Governador mandado, que luego en todas maneras fe

recogiefen todos à los Navios, i figuiefen fu viage derecho la via del

Panuco, i iendo fiempre cofteando la Cofta, i bufcando lo mejor que

ellos pudiefen el Puerto, para que en hallandolo parafen en èl, i nos

efperafen. En aquel tiempo que ellos fe recogian en los Navios, dicen

que aquellas perfonas que alli eftaban, vieron, i oieron todos mui

claramente, como aquella Muger dijo à las otras, que pues fus Maridos

entraban por la Tierra adentro, i ponian fus perfonas en tan gran

peligro, no hiciefen en ninguna manera cuenta de ellos: i que luego

mirafen con quien fe havian de cafar, porque ella afi lo havia de hacer,

i afi lo hiço, que ella, i las demàs fe cafaron, i amancebaron con los

que quedaron en los Navios; i defpues de partidos de alli los Navios

hicieron vela, i figuieron fu viage, i no hallaron el Puerto adelante, i

bolvieron atras: i cinco Leguas mas abajo de donde aviamos defembarcado,

hallaron el Puerto, que entraba fiete, ó ocho Leguas la Tierra adentro,

i era el mifmo que nofotros aviamos defcubierto, adonde hallamos las

Cajas de Caftilla, que atras fe ha dicho, à do eftaban los cuerpos de

los Hombres muertos, los quales eran Chriftianos: i en efte Puerto, i

efta Cofta anduvieron los tres Navios, i el otro que vino de la Habana,

i el Vergantin bufcandonos cerca de vn Año, i como no nos hallaron

fueronfe à la Nueva-Efpaña. Efte Puerto que decimos, es el mejor de el

Mundo, i entra la Tierra adentro fiete, ò ocho Leguas, i tiene feis

braças à la entrada, i cerca de Tierra tiene cinco, i es Lama el fuelo

de èl, i no ai Mar dentro, ni tormenta brava, que como los Navios que

cabràn en èl fon muchos, tiene mui gran cantidad de Pefcado. Eftà cien

Leguas de la Habana, que es vn Pueblo de Chriftianos en Cuba, i eftà à

Norte Sùr, con efte Pueblo, i aqui reinan las Brifas fiempre, i vàn, i

vienen de vna parte à otra en quatro Dias, porque los Navios van, i

vienen à Quartèl.

Y pues he dado relacion de los Navios, ferà bien que diga quien fon, i

de que Lugar de eftos Reinos, los que Nueftro Señor fue fervido de

efcapar de eftos trabajos. El primero, es Alonfo del Caftillo Maldonado,

natural de Salamanca, hijo del Doctor Caftillo, i de Doña Aldonça

Maldonado. El fegundo, es Andrès Dorantes, hijo de Pablo Dorantes,

natural de Bejar, i Vecino de Gibraleon. El tercero, es Alvar Nuñez

Cabeça de Vaca, hijo de Francifco de Vera, i nieto de Pedro de Vera el

que ganò à Canaria, i fu Madre fe llamaba Doña Terefa Cabeça de Vaca,

natural de Xerez de la Frontera. El quarto, fe llama Eftevanicò, es

Negro Alarabe, natural de Açamor.

TABLA

DE LO MAS ESPECIAL CONTENIDO EN LOS

_Naufragios, y Relacion de la Florida de Alvar Nuñez Cabeça de Vaca._

[Nota del transcriptor: Esta Tabla no se incluye en esta edición

digital.]

=====================================

[Nota del Transcriptor: Las irregularidades en puntuación, acentuación y

ortografía del libro original han sido retenidas en este texto digital.

Las efes usadas en el original por eses del uso contemporáneo han sido

cambiadas para facilitar la lectura.]

HISTORIADORES

PRIMITIVOS

_DE LAS INDIAS OCCIDENTALES,_

QUE JUNTO, TRADUXO EN PARTE,

y sacò à luz, ilustrados con erudìtas notas,

y copiosos indices,

_EL Ill'mo SEÑOR DON ANDRÈS GONZALEZ DE BARCIA,_

DEL CONSEJO, Y CAMARA

DE SU MAGESTAD,

DIVIDIDOS EN TRES TOMOS,

cuyo contenido se verà en el folio siguiente.

TOMO I.

EN MADRID: Año M.DCCXLIX.

INDICE DE LAS OBRAS CONTENIDAS

en estos tres Tomos de Historiadores de Indias.

TOMO I.

La Historia del Almirante Don Christoval Colòn; que compuso en

Castellano _Don Fernando Colòn_, su hijo, y traduxo en Toscano _Alfonso

de Ulloa_, buelta à traducir en Castellano, por no parecer el original.

Quatro Cartas de _Hernan Cortès_, dirigidas al Emperador Carlos V. en

que hace relacion de sus Conquistas, y sucessos en la Nueva-España.

Dos Relaciones hechas al mismo Hernan Cortès, por _Pedro de Alvarado_,

refiriendole sus Expediciones, y Conquistas en varias Provincias de

aquel Reyno.

Otra Relacion hecha al mismo _Hernan Cortès_, por _Diego de Godoy_, que

trata del descubrimiento de diversas Ciudades, y Provincias, y guerras

que tuvo con los Indios.

Relacion sumaria de la Historia Natural de las Indias, compuesta, y

dirigida al Emperador Carlos V. por el Capitan _Gonzalo Fernandez de

Oviedo_.

Examen Apologetico de la Historica narracion de los Naufragios,

Peregrinaciones, y Milagros de _Alvar Nuñez Cabeza de Baca_, contra la

Censura del Padre Honorio Filopono, por _Don Antonio Ardoino_, Marquès

de Lorito.

Relacion de los naufragios del Governador _Alvar Nuñez Cabeza de Baca_.

Comentarios del mismo de lo sucedido durante su Govierno del Rio de la

Plata.

TOMO II

Historia General de las Indias, por _Francisco Lopez de Gomara_.

Chronica de la Nueva-España, ò Conquista de Mexico, por el mismo.

TOMO III.

Historia del Descubrimiento, y Conquista de la Provincia del Perù, y de

los sucessos de ella, y de las cosas naturales, que en la dicha

Provincia se hallan, por _Agustin de Zarate_.

Verdadera Relacion de la Conquista, del Perù, y Provincia del Cuzco,

embiada al Emperador Carlos V. por _Francisco de Xerèz._

Historia, y Descubrimiento del Rio de la Plata y Paraguay, por

_Hulderico Schmidèl_, traducida del latin.

Argentina, y Conquista del Rio de la Plata, con otros acaecimientos de

los Reynos del Perù, Tucumàn, y Estado del Brasil, por el Arcediano _Don

Martin del Barco Centenera_, Poema compuesto de veinte y ocho. Cantos.

Viage del Mundo, de _Simòn Perez de Torres_.

Epitome de la Relacion del viage de algunos Mercaderes de San Malò à

_MoKa_, en Arabia, en el Mar Bermejo, hecho por los años de 1708. 1709.

Y 1710. formado, y puesto en Castellano por el Alferez Don _Manuel de

Grova_, natural de la Gran Canaria.

NAVFRAGIOS

DE ALVAR NUÑEZ

CABEZA DE VACA;

Y

RELACION DE LA JORNADA,

QUE HIZO A LA FLORIDA CON EL ADELANTADO,

PANFILO DE NARVAEZ.

_CAPITULO I. En que cuenta quando partiò el Armada, i los Oficiales, i

Gente, que iba en ella._

A diez i siete dias del Mes de Junio de mil quinientos i veinte i siete,

partiò del Puerto de Sant Lucar de Barrameda, el Governador Panfilo de

Narvaez, con Poder, i mandado de V. Mag. para conquistar, i governar las

Provincias, que estan desde el Rio de las Palmas, hasta el Cabo de la

Florida, las quales son en Tierra-firme; i la Armada, que llevaba eran

cinco Navios, en los quales, poco mas, ò menos, irian seiscientos

Hombres. Los Oficiales que llevaba (porque de ellos se ha de hacer

mencion) eran estos, que aqui se nombran: Cabeça de Vaca, por Tesorero,

i por Alguacil Maior; Alonso Enríquez, Contador; Alonso de Solis, por

Factor de V. Mag. i por Veedor; iba vn Fraile de la Orden de Sant

Francisco por Comisario, que se llamaba Fr. Juan Suarez, con otros

quatro Frailes de la misma Orden: llegamos à la Isla de Santo Domingo,

donde estuvimos casi quarenta i cinco dias, proveiendonos de algunas

cosas necesarias, señaladamente de Caballos. Aqui nos faltaron de

nuestra Armada mas de ciento i quarenta Hombres, que se quisieron quedar

alli, por los partidos, i promesas, que los de la Tierra les hicieron.

De alli, partimos, i llegamos à Santiago (que es Puerto en la Isla de

Cuba) donde en algunos dias, que estuvimos, el Governador se rehiço de

Gente, de Armas, i de Caballos. Suscediò alli, que vn Gentil-hombre, que

se llamaba Vasco Porcalle, Vecino de la Trinidad (que es en la misma

Isla) ofresciò de dàr al Governador ciertos Bastimentos, que tenia en la

Trinidad, que es cien Leguas del dicho Puerto de Santiago. El

Governador, con toda la Armada, partiò para allá: mas llegados à vn

Puerto, que se dice Cabo de Santa Cruz, que es mitad del camino:

paresciòle, que era bien esperar alli, i embiar vn Navio, que truxese

aquellos Bastimentos, i para esto mandò à vn Capitan Pantoja, que fuese

allá con su Navio, i que Yo, para mas seguridad, fuese con èl, i èl

quedò con quatro Navios, porque en la Isla de Santo Domingo havia

comprado vn otro Navio. Llegados con estos dos Navios al Puerto de la

Trinidad, el Capitan Pantoja fue con Vasco Porcalle à la Villa, que es

vna Legua de alli, para rescebir los Bastimentos: Yo quedè en la Mar con

los Pilotos, los quales nos dixeron, que con la maior presteçsa, que

pudiesemos, nos despachasemos de alli, porque aquel era un mui mal

Puerto, i se solian perder muchos Navios en èl; i porque lo que alli nos

sucediò, fue cosa mui señalada, me paresciò, que no seria fuera de

proposito, i fin, con que Yo quise escrevir este Camino, contarla aqui.

Otro dia de mañana començò el tiempo à dàr no buena señal, porque

començò à llover, i el Mar iba arreciando tanto, que aunque Yo dì

licencia à la Gente, que saliese à Tierra, como ellos vieron el tiempo

que hacia, i que la Villa estaba de alli vna Legua, por no estàr al

Agua, i frio, que hacia, muchos se bolvieron al Navio. En esto vino vna

Canoa de la Villa, en que me traìan vna Carta de vn Vecino de la Villa,

rogandome, que me fuese allà, i que me darian los Bastimentos, que

hoviese, i necesarios fuesen; de lo qual Yo me escusè, diciendo, que no

podia dexar los Navios. A medio dia bolviò la Canoa con otra Carta, en

que con mucha importunidad pedian lo mismo: i traìan vn Caballo en que

fuese. Yo dì la misma respuesta que primero havia dado, diciendo, que no

dexaria los Navios; mas los Pilotos, i la Gente me rogaron mucho, que

fuese, porque diese priesa que los Bastimentos se truxesen lo mas presto

que pudiese ser, porque nos partiesemos luego de alli, donde ellos

estaban, con gran temor, que los Navios se havian de perder, si alli

estuviesen mucho. Por esta raçon Yo determinè de ir à la Villa, aunque

primero que fuese, dexè proveìdo, i mandado à los Pilotos, que si el

Sur, con que alli suelen perderse muchas veces los Navios, ventase, i se

viesen en mucho peligro, diesen con los Navios al travès, i en parte que

se salvase la Gente, i los Caballos; i con esto Yo sali, aunque quise

sacar algunos conmigo, por ir en compañia, los quales no quisieron

salir, diciendo, que hacia mucha Agua, i frio, i la Villa estaba mui

lexos, que otro dia, que era Domingo, saldrian, con el aiuda de Dios, à

oìr Misa. A vna hora, despues de Yo salido, la Mar començò à venir mui

brava, i el Norte fue tan recio, que ni los Bateles osaron salir à

Tierra, ni pudieron dàr en ninguna manera con los Navios al travès, por

ser el viento por la Proa; de suerte, que con mui gran trabajo, con dos

tiempos contrarios, i mucha Agua que hacia, estuvieron aquel dia, i el

Domingo, hasta la noche. A esta hora, el Agua, i la Tempestad, començò à

crescer tanto, que no menos Tormenta havia en el Pueblo, que en la Mar,

porque todas las Casas, i Iglesias se caieron, i era necesario que

anduviesemos siete, ò ocho Hombres abraçados vnos con otros, para

podernos amparar, que el viento no nos llevase; i andando entre los

Arboles, no menos temor teniamos de ellos, que de las Casas, porque como

ellos tambien caìan, no nos matasen debaxo. En esta tempestad, i

peligro, anduvimos toda la noche, sin hallar parte, ni lugar, donde

media hora pudiesemos estàr seguros.

Andando en esto, oìmos toda la noche, especialmente desde el medio de

ella, mucho estruendo, i grande ruido de voces, i gran sonido de

Cascaveles, i de Flautas, i Tamborinos, i otros Instrumentos, que

duraron hasta la mañana, que la Tormenta cesò. En estas Partes nunca

otra cosa tan medrosa se viò: Yo hice vna probança de ello, cuio

Testimonio embiè à V. Mag. El Lunes por la mañana baxamos al Puerto, i

no hallamos los Navios: vimos las Boias de ellos en el Agua, adonde

conoscimos ser perdidos, i anduvimos por la Costa, por vèr si

hallariamos alguna cosa de ellos; i como ninguno hallasemos, metimonos

por los Montes, i andando por ellos vn quarto de Legua de Agua, hallamos

la Barquilla de vn Navio puesta sobre vnos Arboles: i diez Leguas de

alli, por la Costa, se hallaron dos Personas de mi Navio, i ciertas

tapas de Caxas, i las Personas tan desfiguradas de los golpes de las

peñas, que no se podian conoscer: hallaronse tambien vna Capa, i vna

Colcha hecha pedaços, i ninguna otra cosa paresciò. Perdieronse en los

Navios sesenta Personas, i veinte Caballos. Los que havian salido à

Tierra, el dia que los Navios alli llegaron, que serian hasta treinta,

quedaron de los que en ambos Navios havia. Asi estuvimos algunos dias,

con mucho trabajo, i necesidad, porque la provision, i mantenimientos,

que el Pueblo tenia, se perdieron, i algunos Ganados: la Tierra quedò

tal, que era gran lastima verla: caìdos los Arboles, quemados los

Montes, todos sin hojas, ni ierva. Asi pasamos, hasta cinco dias del Mes

de Noviembre, que llegò el Governador con sus quatro Navios, que tambien

havian pasado gran Tormenta, i tambien havian escapado, por haverse

metido con tiempo en parte segura. La Gente, que en ellos traìa, i la

que alli hallò, estaban tan atemoriçados de lo pasado, que temian mucho

tornarse à embarcar en Invierno; i rogaron al Governador, que lo pasase

alli; i èl, vista su voluntad, i la de los Vecinos, invernò alli. Diome

à mi cargo de los Navios, i de la Gente, para que me fuese con ellos à

invernar al Puerto de Xagua, que es doce Leguas de alli, donde estuve

hasta veinte dias del Mes de Hebrero.

_CAP. II. Como el Governador veno al Puerto de Xagua, i truxo consigo à

vn Piloto._

En este tiempo llegò alli el Governador con vn Vergantin, que en la

Trinidad comprò, i traìa consigo vn Piloto, que se llamaba Miruelo:

havialo tomado, porque decia, que sabia, i havia estado en el Rio de las

Palmas, i era mui buen Piloto de toda la Costa del Norte. Dexaba tambien

comprado otro Navio en la Costa de la Habana, en el qual quedaba por

Capitan Alvaro de la Cerda, con quarenta Hombres, i doce de Caballo; i

dos dias despues que llegò el Governador, se embarcò, i la Gente que

llevaba eran quatrocientos Hombres, i ochenta Caballos, en quatro

Navios; i vn Vergantin. El Piloto, que de nuevo haviamos tomado, metiò

los Navios por los Baxìos, que dicen de Carnarreo, de manera, que otro

dia dimos en seco, i asi estuvimos quince dias, tocando muchas veces las

Quillas de los Navios en seco: al cabo de los quales, vna Tormenta del

Sur metiò tanta Agua en los Baxìos, que podimos salir, aunque no sin

mucho peligro: Partidos de aqui, i llegados à Guaniguanico, nos tomò

otra Tormenta, que estuvimos à tiempo de perdernos. A Cabo de Corrientes

tuvimos otra, donde estuvimos tres dias. Pasados estos, doblamos el Cabo

de Sant Anton, i anduvimos con tiempo contrario, hasta llegar à doce

Leguas de la Habana; i estando otro dia para entrar en ella, nos tomò vn

tiempo de Sur, que nos apartò de la Tierra, i atravesamos por la Costa

de la Florida, i llegamos à la Tierra, Martes, doce dias del Mes de

Abril, i fuimos costeando la via de la Florida: i Jueves Santo surgimos

en la misma Costa, en la boca de vna Baìa, al cabo de la qual vimos

ciertas Casas, i Habitaciones de Indios.

_CAP. III. Como llegamos à la Florida._

Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca · 第 8 / 16 段