Sabado, primero de Maio, el mifmo dia que efto havia pafado,

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libro con los errores e irregularidades en puntuación, acentuación

y ortografía como aparecen en el original, seguido por el texto completo

con las efes apropiadas cambiadas a eses para ayudar a la comprensión.]

HISTORIADORES

PRIMITIVOS

_DE LAS INDIAS OCCIDENTALES,_

QUE JUNTO, TRADUXO EN PARTE,

y facò à luz, iluftrados con erudìtas notas,

y copiofos indices,

_EL Ill'mo SEÑOR DON ANDRÈS GONZALEZ DE BARCIA,_

DEL CONSEJO, Y CAMARA

DE SU MAGESTAD,

DIVIDIDOS EN TRES TOMOS,

cuyo contenido fe verà en el folio figuiente.

TOMO I.

EN MADRID: Año M.DCCXLIX.

INDICE DE LAS OBRAS CONTENIDAS

en eftos tres Tomos de Hiftoriadores de Indias.

TOMO I.

La Hiftoria del Almirante Don Chriftoval Colòn; que compufo en

Caftellano _Don Fernando Colòn_, fu hijo, y traduxo en Tofcano _Alfonfo

de Ulloa_, buelta à traducir en Caftellano, por no parecer el original.

Quatro Cartas de _Hernan Cortès_, dirigidas al Emperador Carlos V. en

que hace relacion de fus Conquiftas, y fuceffos en la Nueva-Efpaña.

Dos Relaciones hechas al mifmo Hernan Cortès, por _Pedro de Alvarado_,

refiriendole fus Expediciones, y Conquiftas en varias Provincias de

aquel Reyno.

Otra Relacion hecha al mifmo _Hernan Cortès_, por _Diego de Godoy_, que

trata del defcubrimiento de diverfas Ciudades, y Provincias, y guerras

que tuvo con los Indios.

Relacion fumaria de la Hiftoria Natural de las Indias, compuefta, y

dirigida al Emperador Carlos V. por el Capitan _Gonzalo Fernandez de

Oviedo_.

Examen Apologetico de la Hiftorica narracion de los Naufragios,

Peregrinaciones, y Milagros de _Alvar Nuñez Cabeza de Baca_, contra la

Cenfura del Padre Honorio Filopono, por _Don Antonio Ardoino_, Marquès

de Lorito.

Relacion de los naufragios del Governador _Alvar Nuñez Cabeza de Baca_.

Comentarios del mifmo de lo fucedido durante fu Govierno del Rio de la

Plata.

TOMO II

Hiftoria General de las Indias, por _Francifco Lopez de Gomara_.

Chronica de la Nueva-Efpaña, ò Conquifta de Mexico, por el mifmo.

TOMO III.

Hiftoria del Defcubrimiento, y Conquifta de la Provincia del Perù, y de

los fuceffos de ella, y de las cofas naturales, que en la dicha

Provincia fe hallan, por _Aguftin de Zarate_.

Verdadera Relacion de la Conquifta, del Perù, y Provincia del Cuzco,

embiada al Emperador Carlos V. por _Francifco de Xerèz._

Hiftoria, y Defcubrimiento del Rio de la Plata y Paraguay, por

_Hulderico Schmidèl_, traducida del latin.

Argentina, y Conquifta del Rio de la Plata, con otros acaecimientos de

los Reynos del Perù, Tucumàn, y Eftado del Brasil, por el Arcediano _Don

Martin del Barco Centenera_, Poema compuefto de veinte y ocho. Cantos.

Viage del Mundo, de _Simòn Perez de Torres_.

Epitome de la Relacion del viage de algunos Mercaderes de San Malò à

_MoKa_, en Arabia, en el Mar Bermejo, hecho por los años de 1708. 1709.

Y 1710. formado, y puefto en Caftellano por el Alferez Don _Manuel de

Grova_, natural de la Gran Canaria.

NAVFRAGIOS

DE ALVAR NUÑEZ

CABEZA DE VACA;

Y

RELACION DE LA JORNADA,

QUE HIZO A LA FLORIDA CON EL ADELANTADO,

PANFILO DE NARVAEZ.

_CAPITULO I. En que cuenta quando partiò el Armada, i los Oficiales, i

Gente, que iba en ella._

A diez i fiete dias del Mes de Junio de mil quinientos i veinte i fiete,

partiò del Puerto de Sant Lucar de Barrameda, el Governador Panfilo de

Narvaez, con Poder, i mandado de V. Mag. para conquiftar, i governar las

Provincias, que eftan defde el Rio de las Palmas, hafta el Cabo de la

Florida, las quales fon en Tierra-firme; i la Armada, que llevaba eran

cinco Navios, en los quales, poco mas, ò menos, irian feifcientos

Hombres. Los Oficiales que llevaba (porque de ellos fe ha de hacer

mencion) eran eftos, que aqui fe nombran: Cabeça de Vaca, por Teforero,

i por Alguacil Maior; Alonfo Enríquez, Contador; Alonfo de Solis, por

Factor de V. Mag. i por Veedor; iba vn Fraile de la Orden de Sant

Francifco por Comifario, que fe llamaba Fr. Juan Suarez, con otros

quatro Frailes de la mifma Orden: llegamos à la Isla de Santo Domingo,

donde eftuvimos cafi quarenta i cinco dias, proveiendonos de algunas

cofas necefarias, feñaladamente de Caballos. Aqui nos faltaron de

nueftra Armada mas de ciento i quarenta Hombres, que fe quifieron quedar

alli, por los partidos, i promefas, que los de la Tierra les hicieron.

De alli, partimos, i llegamos à Santiago (que es Puerto en la Isla de

Cuba) donde en algunos dias, que eftuvimos, el Governador fe rehiço de

Gente, de Armas, i de Caballos. Sufcediò alli, que vn Gentil-hombre, que

fe llamaba Vafco Porcalle, Vecino de la Trinidad (que es en la mifma

Isla) ofrefciò de dàr al Governador ciertos Baftimentos, que tenia en la

Trinidad, que es cien Leguas del dicho Puerto de Santiago. El

Governador, con toda la Armada, partiò para allá: mas llegados à vn

Puerto, que fe dice Cabo de Santa Cruz, que es mitad del camino:

parefciòle, que era bien efperar alli, i embiar vn Navio, que truxefe

aquellos Baftimentos, i para efto mandò à vn Capitan Pantoja, que fuefe

allá con fu Navio, i que Yo, para mas feguridad, fuefe con èl, i èl

quedò con quatro Navios, porque en la Isla de Santo Domingo havia

comprado vn otro Navio. Llegados con eftos dos Navios al Puerto de la

Trinidad, el Capitan Pantoja fue con Vafco Porcalle à la Villa, que es

vna Legua de alli, para refcebir los Baftimentos: Yo quedè en la Mar con

los Pilotos, los quales nos dixeron, que con la maior prefteçfa, que

pudiefemos, nos defpachafemos de alli, porque aquel era un mui mal

Puerto, i fe folian perder muchos Navios en èl; i porque lo que alli nos

fucediò, fue cofa mui feñalada, me parefciò, que no feria fuera de

propofito, i fin, con que Yo quife efcrevir efte Camino, contarla aqui.

Otro dia de mañana començò el tiempo à dàr no buena feñal, porque

començò à llover, i el Mar iba arreciando tanto, que aunque Yo dì

licencia à la Gente, que faliefe à Tierra, como ellos vieron el tiempo

que hacia, i que la Villa eftaba de alli vna Legua, por no eftàr al

Agua, i frio, que hacia, muchos fe bolvieron al Navio. En efto vino vna

Canoa de la Villa, en que me traìan vna Carta de vn Vecino de la Villa,

rogandome, que me fuefe allà, i que me darian los Baftimentos, que

hoviefe, i necefarios fuefen; de lo qual Yo me efcusè, diciendo, que no

podia dexar los Navios. A medio dia bolviò la Canoa con otra Carta, en

que con mucha importunidad pedian lo mifmo: i traìan vn Caballo en que

fuefe. Yo dì la mifma refpuefta que primero havia dado, diciendo, que no

dexaria los Navios; mas los Pilotos, i la Gente me rogaron mucho, que

fuefe, porque diefe priefa que los Baftimentos fe truxefen lo mas prefto

que pudiefe fer, porque nos partiefemos luego de alli, donde ellos

eftaban, con gran temor, que los Navios fe havian de perder, fi alli

eftuviefen mucho. Por efta raçon Yo determinè de ir à la Villa, aunque

primero que fuefe, dexè proveìdo, i mandado à los Pilotos, que fi el

Sur, con que alli fuelen perderfe muchas veces los Navios, ventafe, i fe

viefen en mucho peligro, diefen con los Navios al travès, i en parte que

fe falvafe la Gente, i los Caballos; i con efto Yo fali, aunque quife

facar algunos conmigo, por ir en compañia, los quales no quifieron

falir, diciendo, que hacia mucha Agua, i frio, i la Villa eftaba mui

lexos, que otro dia, que era Domingo, faldrian, con el aiuda de Dios, à

oìr Mifa. A vna hora, defpues de Yo falido, la Mar començò à venir mui

brava, i el Norte fue tan recio, que ni los Bateles ofaron falir à

Tierra, ni pudieron dàr en ninguna manera con los Navios al travès, por

fer el viento por la Proa; de fuerte, que con mui gran trabajo, con dos

tiempos contrarios, i mucha Agua que hacia, eftuvieron aquel dia, i el

Domingo, hafta la noche. A efta hora, el Agua, i la Tempeftad, començò à

crefcer tanto, que no menos Tormenta havia en el Pueblo, que en la Mar,

porque todas las Cafas, i Iglefias fe caieron, i era necefario que

anduviefemos fiete, ò ocho Hombres abraçados vnos con otros, para

podernos amparar, que el viento no nos llevafe; i andando entre los

Arboles, no menos temor teniamos de ellos, que de las Cafas, porque como

ellos tambien caìan, no nos matafen debaxo. En efta tempeftad, i

peligro, anduvimos toda la noche, fin hallar parte, ni lugar, donde

media hora pudiefemos eftàr feguros.

Andando en efto, oìmos toda la noche, efpecialmente defde el medio de

ella, mucho eftruendo, i grande ruido de voces, i gran fonido de

Cafcaveles, i de Flautas, i Tamborinos, i otros Inftrumentos, que

duraron hafta la mañana, que la Tormenta cesò. En eftas Partes nunca

otra cofa tan medrofa fe viò: Yo hice vna probança de ello, cuio

Teftimonio embiè à V. Mag. El Lunes por la mañana baxamos al Puerto, i

no hallamos los Navios: vimos las Boias de ellos en el Agua, adonde

conofcimos fer perdidos, i anduvimos por la Cofta, por vèr fi

hallariamos alguna cofa de ellos; i como ninguno hallafemos, metimonos

por los Montes, i andando por ellos vn quarto de Legua de Agua, hallamos

la Barquilla de vn Navio puefta fobre vnos Arboles: i diez Leguas de

alli, por la Cofta, fe hallaron dos Perfonas de mi Navio, i ciertas

tapas de Caxas, i las Perfonas tan desfiguradas de los golpes de las

peñas, que no fe podian conofcer: hallaronfe tambien vna Capa, i vna

Colcha hecha pedaços, i ninguna otra cofa parefciò. Perdieronfe en los

Navios fesenta Perfonas, i veinte Caballos. Los que havian falido à

Tierra, el dia que los Navios alli llegaron, que ferian hafta treinta,

quedaron de los que en ambos Navios havia. Afi eftuvimos algunos dias,

con mucho trabajo, i necefidad, porque la provifion, i mantenimientos,

que el Pueblo tenia, fe perdieron, i algunos Ganados: la Tierra quedò

tal, que era gran laftima verla: caìdos los Arboles, quemados los

Montes, todos fin hojas, ni ierva. Afi pafamos, hafta cinco dias del Mes

de Noviembre, que llegò el Governador con fus quatro Navios, que tambien

havian pafado gran Tormenta, i tambien havian efcapado, por haverfe

metido con tiempo en parte fegura. La Gente, que en ellos traìa, i la

que alli hallò, eftaban tan atemoriçados de lo pafado, que temian mucho

tornarfe à embarcar en Invierno; i rogaron al Governador, que lo pafafe

alli; i èl, vifta fu voluntad, i la de los Vecinos, invernò alli. Diome

à mi cargo de los Navios, i de la Gente, para que me fuefe con ellos à

invernar al Puerto de Xagua, que es doce Leguas de alli, donde eftuve

hafta veinte dias del Mes de Hebrero.

_CAP. II. Como el Governador veno al Puerto de Xagua, i truxo configo à

vn Piloto._

En efte tiempo llegò alli el Governador con vn Vergantin, que en la

Trinidad comprò, i traìa configo vn Piloto, que fe llamaba Miruelo:

havialo tomado, porque decia, que fabia, i havia eftado en el Rio de las

Palmas, i era mui buen Piloto de toda la Cofta del Norte. Dexaba tambien

comprado otro Navio en la Cofta de la Habana, en el qual quedaba por

Capitan Alvaro de la Cerda, con quarenta Hombres, i doce de Caballo; i

dos dias defpues que llegò el Governador, fe embarcò, i la Gente que

llevaba eran quatrocientos Hombres, i ochenta Caballos, en quatro

Navios; i vn Vergantin. El Piloto, que de nuevo haviamos tomado, metiò

los Navios por los Baxìos, que dicen de Carnarreo, de manera, que otro

dia dimos en feco, i afi eftuvimos quince dias, tocando muchas veces las

Quillas de los Navios en feco: al cabo de los quales, vna Tormenta del

Sur metiò tanta Agua en los Baxìos, que podimos falir, aunque no fin

mucho peligro: Partidos de aqui, i llegados à Guaniguanico, nos tomò

otra Tormenta, que eftuvimos à tiempo de perdernos. A Cabo de Corrientes

tuvimos otra, donde eftuvimos tres dias. Pafados eftos, doblamos el Cabo

de Sant Anton, i anduvimos con tiempo contrario, hafta llegar à doce

Leguas de la Habana; i eftando otro dia para entrar en ella, nos tomò vn

tiempo de Sur, que nos apartò de la Tierra, i atravefamos por la Cofta

de la Florida, i llegamos à la Tierra, Martes, doce dias del Mes de

Abril, i fuimos cofteando la via de la Florida: i Jueves Santo furgimos

en la mifma Cofta, en la boca de vna Baìa, al cabo de la qual vimos

ciertas Cafas, i Habitaciones de Indios.

_CAP. III. Como llegamos à la Florida._

En efte mifmo dia faliò el Contador Alonfo Enriquez, i fe pufo en vna

Isla, que eftà en la mifma Baìa, i llamò à los Indios, los quales

vinieron, i eftuvieron con èl buen pedaço de tiempo, i por via de

refcate le dieron Pefcado, i algunos pedaços de carne de Venado. Otro

dia figuiente, que era Viernes Santo, el Governador fe defembarcò con la

mas Gente, que en los Bateles que traìa, pudo facar; i como llegamos à

los Buhìos, ò Cafas, que haviamos vifto de los Indios, hallamòslas

defamparadas, i folas, porque la Gente fe havia ido aquella noche en fus

Canoas. El vno de aquellos Buhìos era mui grande, que cabrian en èl mas

de trecientas Perfonas: los otros eran mas pequeños, i hallamos alli vna

Sonaja de Oro, entre las Redes. Otro dia el Governador levantò Pendones

por V. Mag. i tomò la pofefion de la Tierra en fu Real Nombre, prefentò

fus Provifiones, i fue obedefcido por Governador, còmo V. Mag. lo

mandaba. Afimifmo prefentamos nofotros las nueftras ante èl, i èl las

obedefciò, como en ellas fe contenia. Luego mandò, que toda la otra

Gente defembarcafe, i los Caballos que havian quedado, que no eran mas

de quarenta i dos, porque los demàs, con las grandes Tormentas, i mucho

tiempo que havian andado por la Mar, eran muertos: i eftos pocos que

quedaron eftaban tan flacos, i fatigados, que por el prefente poco

provecho podiamos tener de ellos. Otro dia los Indios de aquel Pueblo

vinieron à nofotros, i aunque nos hablaron, como nofotros no teniamos

Lengua, no los entendiamos: mas hacian nos muchas feñas, i amenaças, i

nos parefciò, que nos decian, que nos fuefemos de la Tierra; i con efto

nos dexaron, fin que nos hiciefen ningun impedimento, i ellos fe fueron.

_CAP. IV. Como entramos Por la Tierra._

Otro dia adelante, el Governador acordò de entrar por la Tierra, por

defcubrirla, i vèr lo que en ella havia. Fuimonos con èl, el Comifario,

i el Veedor, i Yo, con quarenta Hombres, i entre ellos feis de Caballo,

de los quales poco nos podiamos aprovechar. Llevamos la via del Norte;

hafta que à hora de Vifperas llegamos à vna Baìa mui grande, que nos

parefciò que entraba mucho por la Tierra, quedamos alli aquella noche, i

otro dia nos bolvimos donde los Navios, i Gente eftaban. El Governador

mandò, que el Vergantin fuefe cofteando la via de la Florida, i bufcafe

el Puerto, que Miruelo el Piloto havia dicho que fabia: mas ià èl lo

havia errado, i no fabia en què parte eftabamos, ni adonde era el

Puerto; i fuele mandado al Vergantin, que fi no lo hallafe, travefafe à

la Habana, i bufcafe el Navio, que Alvaro de la Cerda tenia, i tomados

algunos Baftimentos, nos viniefen à bufcar. Partido el Vergantin,

tornamos à entrar en la Tierra los mifmos que primero, con alguna Gente

mas, i cofteamos la Baìa, que haviamos hallado: i andadas quatro Leguas,

tomamos quatro Indios, i moftramosles Maìz, para vèr fi lo conofcian,

porque hafta entonces no haviamos vifto feñal de èl. Ellos nos dixeron,

que nos llevarian donde lo havia, i afi nos llevaron à fu Pueblo, que es

al Cabo de la Baìa, cerca de alli, i en èl nos moftraron vn poco de

Maìz, que aun no eftaba para cogerfe. Alli hallamos muchas Caxas de

Mercaderes de Caftilla, i en cada vna de ellas eftaba vn cuerpo de

Hombre muerto, i los cuerpos cubiertos con vnos Cueros de Venados,

pintados. Al Comifario le parefciò, que efto era efpecie de idolatrìa, i

quemò las Caxas con los cuerpos. Hallamos tambien pedaços de Lienço, i

de Paño, i Penachos, que parefcian de la Nueva Efpaña: hallamos tambien

mueftras de Oro. Por feñas preguntamos à los Indios, de adonde havian

havido aquellas cofas? Señalaron nos, que mui lexos de alli havia vna

Provincia, que fe decia Apalache, en la qual havia mucho Oro, i hacian

feña de haver mui gran cantidad de todo lo que nofotros eftimamos en

algo. Decian, que en Apalache havia mucho, i tomando aquellos Indios por

Guia, partimos de alli: i andadas diez, ò doce Leguas, hallamos otro

Pueblo de quince Cafas, donde havia buen pedaço de Maìz fembrado, que ià

eftaba para cogerfe, i tambien hallamos alguno, que eftaba ià feco; i

defpues de dos dias, que alli eftuvimos, nos bolvimos donde el Contador,

i la Gente, i Navios eftaban, i contamos al Contador, i Pilotos lo que

haviamos vifto, i las nuevas, que los Indios nos havian dado. Y otro

dia, que fue primero de Maio, el Governador llamò à parte al Comifario,

i al Contador, i al Veedor, i à mi, i à vn Marinero, que fe llamaba

Bartolomè Fernandez, i à vn Efcrivano, que fe decia Geronimo de Alaniz,

i afi juntos, nos dixo, que tenia en voluntad de entrar por la Tierra

adentro, i los Navios fe fuefen cofteando, hafta que llegafen al Puerto,

i que los Pilotos decian, i creìan, que iendo la via de las Palmas,

eftaban mui cerca de alli, i fobre efto nos rogo, le diefemos nueftro

parefcer. Yo refpondia, que me parefcia, que por ninguna manera debia

dexar los Navios, fin que primero quedafen en Puerto feguro, i poblado,

i que mirafe, que los Pilotos no andaban ciertos, ni fe afirmaban en vna

mifma cofa, ni fabian à què parte eftaban: i que allende de efto, los

Caballos no eftaban para que en ninguna necefidad que fe ofreciefe, nos

pudiefemos aprovechar de ellos: i que fobre todo efto, ibamos mudos, i

fin Lengua, por donde mal nos podiamos entender con los Indios, ni faber

lo que de la Tierra queriamos, i que entrabamos por Tierra, de que

ninguna relacion teniamos, ni fabiamos de què fuerte era, ni lo que en

ella havia, ni de què Gente eftaba poblada, ni à què parte de ella

eftabamos: i que fobre todo efto, no teniamos Baftimentos para entrar

adonde no fabiamos; porque vifto lo que en los Navios havia, no fe podia

dàr à cada Hombre de racion, para entrar por la Tierra, mas de vna libra

de Vizcocho, i otra de Tocino; i que mi parefcer era, que fe debia

embarcar, i ir à bufcar Puerto, i Tierra; que fuefe mejor para poblar,

pues lo que haviamos vifto, en sì era tan defpoblada, i tan pobre,

quanto nunca en aquellas Partes fe havia hallado. Al Comifario lo

parefciò todo lo contrario; diciendo, que no fe havia de embarcar, fino

que iendo fiempre àcia la Cofta, fuefen en bufca del Puerto, pues los

Pilotos decian, que no eftaria fino diez, ò quince Leguas de alli, la

via de Panuco; i que no era pofible, iendo fiempre à la Cofta, que no

topafemos con èl, porque decian, que entraba doce Leguas adentro por la

Tierra, i que los primeros que lo hallafen, efperafen alli à los otros,

i que embarcarfe era tentar à Dios, pues defque partimos de Caftilla

tantos trabajos haviamos pafado, tantas Tormentas, tantas pèrdidas de

Navios, i de Gente haviamos tenido, hafta llegar alli: i que por eftas

raçones èl fe debia de ir por luengo de Cofta, hafta llegar al Puerto: i

que los otros Navios, con la otra Gente, fe irian la mifma via, hafta

llegar al mifmo Puerto. A todos los que alli eftaban, parefciò bien que

efto fe hiciefe afi, falvo al Efcrivano, que dixo, que primero que

defamparafe los Navios, los debia de dexar en Puerto conofcido, i

feguro, i en parte que fuefe poblada: que efto hecho, podria entrar por

la Tierra adentro, i hacer lo que le pareciefe. El Governador figuiò fu

parefcer, i lo que los otros le aconfejaban. Yo, vifta fu determinacion,

requerile de parte de V. Mag. que no dexafe los Navios, fin que quedafen

en Puerto, i feguros, i afi lo pedì por Teftimonio al Efcrivano, que

alli teniamos. El refpondiò, que pues èl fe conformaba con el parefcer

de los mas de los otros Oficiales, i Comifario, que Yo no era parte para

hacerle eftos requerimientos; i pidiò al Efcrivano le diefe por

Teftimonio, como por no haver en aquella Tierra Mantenimientos para

poder poblar, ni Puerto para los Navios, levantaba el Pueblo que alli

havia afentado, i iba con èl en bufca del Puerto, i de Tierra, que fuefe

mejor; i luego mandò apercibir la Gente, que havia de ir con èl, que fe

proveiefen de lo que era menefter para la jornada; i defpues de efto

proveìdo, en prefencia de los que alli eftaban, me dixo: Que pues Yo

tanto eftorvaba, i temia la entrada por la Tierra; que me quedafe, i

tomafe cargo de los Navios, i la Gente, que en ellos quedaba, i poblafe,

fi Yo llegafe primero que èl: Yo me efcusè de efto; i defpues de falidos

de alli aquella mifma tarde, diciendo, que no le parefcia, que de nadie

fe podia fiar aquello, me embiò à decir, que me rogaba, que tomafe cargo

de ello; i viendo que importunandome tanto, Yo todavia me efcufaba, me

preguntò, què era la caufa porque huìa de aceptallo? A lo qual refpondí,

que Yo huìa de encargarme de aquello, porque tenia por cierto, i fabia;

que èl no havia de vèr mas los Navios, ni los Navios à èl; i que efto

entendia, viendo que tan fin aparejo fe entraban por la Tierra adentro,

i que Yo queria mas aventurarme al peligro, que èl; i los otros fe

aventuraban, i pafar por lo que èl, i ellos pafafen, que no encargarme

de los Navios, i dàr ocafion que fe dixefe, que como havia contradicho

la entrada, me quedaba por temor, i mi honra anduviefe en difputa, i que

Yo queria mas aventurar la vida, que poner mi honra en efta condicion.

El, viendo que conmigo no aprovechaba, rogò à otros muchos, que me

hablafen en ello, i me lo rogafen: à los quales refpondì lo mifmo que à

èl; i afi proveiò por fu Teniente, para que quedafe en los Navios, à vn

Alcalde, que traìa, que fe llamaba Caravallo.

_CAP. V. Como dexò los Navios el Governador._

Sabado, primero de Maio, el mifmo dia que efto havia pafado, mandò dàr à

cada vno de los que havian de ir con él, dos libras de Vizcocho, i media

libra de Tocino; i anfi nos partimos para entrar en la Tierra. La fuma

de toda la Gente que llevabamos, era trecientos Hombres, en ellos iba el

Comifario Frai Juan Suarez, i otro Fraile, que fe decia Frai Juan de

Palos, i tres Clerigos, i los Oficiales. La Gente de Caballo, que con

eftos ibamos, eramos quarenta de Caballo; i anfi anduvimos con aquel

Baftimento que llevabamos, quince dias; fin hallar otra cofa que comer,

falvo Palmitos, de la manera de los de Andalucia. En todo efte tiempo no

hallamos Indio ninguno, ni vimos Cafa, ni Poblado, i al cabo llegamos à

vn Rio, que lo pafamos con mui gran trabajo à nado, i en Balfaft

detuvimonos vn dia en pafarlo, que traìa mui gran corriente. Pafados à

la otra parte, falieron à nofotros hafta docientos Indios, poco mas, ò

menos: el Governador faliò à ellos, i defpues de haverlos hablado por

feñas, ellos nos feñalaron de fuerte, que nos ovimos de rebolver con

ellos, i prendimos cinco, ò feis, i eftos nos llevaron à fus Cafas, que

eftaban hafta media legua de alli, en las quales hallamos gran cantidad

de Maìz, que eftaba ià para cogerfe, i dimos infinitas gracias à Nueftro

Señor, por havernos focorrido en tan gran necefidad; porque ciertamente,

romo eramos nuevos en los trabajos, allende del canfancio que traìamos,

veniamos mui fatigados de hambre, i à tercero dia, que alli llegamos,

nos juntamos el Contador, i Veedor, i Comifario, i Yo, i rogamos al

Governador, que embiafe à bufcar la Mar, por vèr fi hallariamos Puerto,

porque los Indios decian, que la Mar no eftaba mui lexos de alli. El nos

refpondiò, que no curafemos de hablar en aquello, porque eftaba mui

lexos de allí, i como Yo era el que mas le importunaba, dixome, que me

fuefe Yo à defcubrirla, i que bufcafe Puerto, i que havia de ir à pie

con quarenta Hombres, i anfi otro dia Yo me partì con el Capitan Alonfo

del Caftillo, i con quarenta Hombres de fu Compañia, i afi anduvimos

hafta hora de medio dia, que llegamos à vnos Placeles de la Mar, que

parefcia que entraban mucho por la Tierra: anduvimos por ellos hafta

legua i media, con el agua hafta la mitad de la pierna, pifando por

encima de Hoftiones, de los quales refcibimos muchas cuchilladas en los

pies, y nos fueron caufa de mucho trabajo; hafta que llegamos en el Rio,

que primero haviamos atravefado, que entraba por aquel mifmo Ancon; i

como no lo podimos pafar, por el mal aparejo, que para ello teniamos,

bolvimos al Real, i contamos al Governador lo que haviamos hallado; i

como era menefter otra vez pafar por el Rio, por el mifmo lugar, que

primero lo haviamos pafado, para que aquel Ancon fe defcubriefe bien, i

viefemos fi por alli havia Puerto: i otro dia mandò à vn Capitan, que fe

llamaba Valençuela, que con fesenta Hombres, i feis de Caballo, pafafe

el Rio, i fuefe por èl abaxo hafta llegar à la Mar, i bufcar fi havia

Puerto; el qual, defpues de dos dias, que allà eftuvo, bolviò, y dixo,

que èl havia defcubierto el Ancon, i que todo era Baìa baxa hafta la

rodilla, i que no fe hallaba Puerto; i que havia vifto cinco, ò feis

Canoas de Indios, que pafaban de vna parte à otra, i que llevaban

pueftos muchos Penachos. Sabido efto, otro dia partimos de alli, iendo

fiempre en demanda de aquella Provincia, que los Indios nos havian dicho

Apalache, llevando por Guia los que de ellos haviamos tomado, i afi

anduvimos hafta diez i fiete de Junio, que no hallamos Indios, que nos

ofafen efperar; i alli faliò à nofotros vn Señor, que le traìa vn Indio

acueftas, cubierto de vn cuero de Venado pintado: traìa configo mucha

Gente, i delante de èl venian tañendo vnas Flautas de Caña, i afi llegò

do eftaba el Governador, i eftuvo vna hora con èl, i por feñas le dimos

à entender, que ibamos à Apalache, i por las que èl hiço nos parefciò

que era enemigo de los de Apalache; i que nos iria à aiudar contra èl.

Nofotros le dimos Cuentas, i Cafcaveles, i otros refcates, i èl diò al

Governador el Cuero que traìa cubierto, i afi fe bolviò, i nofotros le

fuimos figuiendo por la via que èl iba. Aquella noche llegamos à vn Rio,

el qual era mui hondo, i mui ancho, i la corriente mui recia, i por no

atrevernos à pafar, con Balfas hecimos vna Canoa para ello, i eftuvimos

en pafarlo vn dia: i fi los Indios nos quifieran ofender, bien nos

pudieran eftorvar el pafo, i aun con aiudarnos ellos, tuvimos mucho

trabajo: Uno de Caballo, que fe decia Juan Velazquez, natural de

Cuellar, por no efperar entrò en el Rio, i la corriente, como era recia,

lo derribò del Caballo, i fe afiò à las riendas, i ahogò à sì, i al

Caballo; i aquellos Indios de aquel Señor, que fe llamaba

Dulchanchellin, hallaron el Caballo, i nos dixeron donde hallariamos à

èl por el Rio abaxo; i afi fueron por èl, i fu muerte nos diò mucha

pena, porque hafta entonces ninguno nos havia faltado. El Caballo diò de

cenar à muchos aquella noche. Pafados de alli, otro dia llegamos al

Pueblo de aquel Señor, i alli nos embiò Maìz. Aquella noche, donde iban

à tomar Agua, nos flecharon vn Chriftiano, i quifo Dios que no lo

hirieron: Otro dia nos partimos de alli, fin que Indio ninguno de los

Naturales parefciefe, porque todos havian huìdo; mas iendo nueftro

camino, parefcieron Indios, los quales venian de Guerra, i aunque

nofotros los llamamos, no quifieron bolver, ni efperar, mas antes fe

retiraron, figuiendonos por el mifmo camino que llevabamos. El

Governador dexò vna Celada de algunos de Caballo en el camino, que como

pafaron falieron à ellos, i tomaron tres, ò quatro Indios, i eftos

llevamos por Guias de alli adelante, los quales nos llevaron por Tierra

mui trabajofa de andar, i maravillofa de vèr, porque en ella ai mui

grandes Montes, i los Arboles à maravilla altos, i fon tantos los que

eftàn caìdos en el fuelo, que nos embaraçaban el camino, de fuerte, que

no podiamos pafar fin rodear mucho, i con mui gran trabajo: de los que

no eftaban caìdos, muchos eftaban hendidos defde arriba hafta abaxo de

raios, que en aquella Tierra caen, donde fiempre ai mui grandes

tormentas, i tempeftades. Con efte trabajo caminamos hafta vn dia

defpues de San Juan, que llegamos à vifta de Apalache, fin que los

Indios de la Tierra nos fintiefen: Dimos muchas gracias à Dios por

vernos tan cerca de èl, creiendo que era verdad lo que de aquella Tierra

nos havian dicho, que alli fe acabarian los grandes trabajos que

haviamos pafado, afi por el malo, i largo camino para andar, como por la

mucha hambre que haviamos padefcido; porque aunque algunas veces

hallabamos Maìz, las mas andabamos fiete, i ocho leguas fin toparlo; i

muchos havia entre nofotros, que allende del mucho canfancio, i hambre,

llevaban hechas llagas en las efpaldas de llevar las Armas acueftas, fin

otras cofas que fe ofrefcian. Mas con vernos llegados donde defeabamos,

i donde tanto mantenimiento, i Oro nos havian dicho que havia,

parefciònos, que fe nos havia quitado gran parte del trabajo, i

canfancio.

_CAP. VI. Como llegamos à Apalache._

Llegados que fuimos à vifta de Apalache, el Governador mandò, que Yo

tomafe nueve de Caballo, i cinquenta Peones, i entrafe en el Pueblo, i

anfi lo acometimos el Veedor, i Yo; i entrados no hallamos fino Mugeres,

i Muchachos, que los Hombres, à la façon, no eftaban en el Pueblo, mas

de ai à poco, andando nofotros por èl, acudieron, i començaron à pelear,

flechandonos, i mataron el Caballo del Veedor, mas al fin huieron, i nos

dexaron. Alli hallamos mucha cantidad de Maìz, que eftaba ià para

cogerfe, i mucho feco que tenian encerrado. Hallamosles muchos Cueros de

Venados, i entre ellos algunas Mantas de Hilo pequeñas, i no buenas, con

que las Mugeres cubren algo de fus perfonas. Tenian muchos Vafos para

moler Maìz. En el Pueblo havia quarenta Cafas pequeñas, i edificadas,

baxas, i en lugares abrigados, por temor de las grandes tempeftades, que

continuamente en aquella Tierra fuele haver. El Edificio es de Paja, i

eftàn cercados de mui efpefo Monte, i grandes Arboledas, i muchos

Pielagos de Agua, donde ai tantos, i tan grandes Arboles caìdos, que

embaraçan, i fon caufa, que no fe puede por alli andar, fin mucho

trabajo, i peligro.

_CAP. VII. De la manera que es la Tierra._

La Tierra, por la maior parte, defde donde defembarcamos, hafta efte

Pueblo, i Tierra de Apalache, es llana; el fuelo de arena, i tierra

firme; por toda ella ai mui grandes Arboles, i Montes claros, donde ai

Nogales, i Laureles, i otros, que fe llaman Liquidambares, Cedros,

Savinas, i Encinas, i Pinos, i Robles, Palmitos baxos, de la manera de

los de Caftilla. Por toda ella ai muchas Lagunas grandes, i pequeñas,

algunas mui trabajofas de pafar, parte por la mucha hondura, parte por

tantos Arboles como por ellas eftàn caìdos. El fuelo de ellas es arena,

i las que en la Comarca de Apalache hallamos, fon mui maiores que las de

hafta alli. Ai en efta Provincia muchos Maìçales, i las Cafas eftàn tan

efparcidas por el campo, de la manera que eftàn las de los Gelves. Los

Animales que en ellas vimos fon Venados de tres maneras, Conejos, i

Liebres, Ofos, i Leones, i otras Salvaginas; entre los quales vimos vn

animal que trae los hijos en vna bolfa, que en la barriga tiene; i todo

el tiempo que fon pequeños, los trae alli, hafta que faben bufcar de

comer; i fi acafo eftàn fuera bufcando de comer, i acude Gente, la madre

no huie hafta que los ha recogido en fu bolfa. Por alli la Tierra es mui

fria; tiene mui buenos paftos para ganados: ai Aves de muchas maneras:

Anfares en gran cantidad; Patos, Anades, Patos Reales, Dorales, i

Garçotas, i Garças, Perdices: vimos muchos Halcones, Neblìs, Gavilanes,

Efmerejones, i otras muchas Aves. Dos horas defpues que llegamos à

Apalache, los Indios, que de alli havian huìdo, vinieron à nofotros de

Paz, pidiendonos à fus Mugeres, i Hijos, i nofotros fe los dimos; falvo,

que el Governador detuvo vn Cacique de ellos configo, que fue caufa por

donde ellos fueron efcandaliçados; i luego otro dia bolvieron de Guerra:

i con tanto denuedo, i prefieça nos acometieron, que llegaron à nos

poner fuego à las Cafas en que eftabamos; mas como falimos, huieron, i

acogieronfe à las Lagunas, que tenian mui cerca; i por efto, i por los

grandes Maìçales, que havia, no les podimos hacer daño, falvo à vno que

matamos. Otro dia figuiente, otros Indios de otro Pueblo, que eftaba de

la otra parte, vinieron à nofotros, i acometieronnos de la mifma arte

que los primeros: i de la mifma manera fe efcaparon, i tambien murió vno

de ellos. Eftuvimos en efte Pueblo veinte i cinco dias, en que hecimos

tres entradas por la Tierra, i hallárnosla mui pobre de Gente, i mui

mala de andar, por los malos pafos, i Montes, i Lagunas, que tenia.

Preguntamos al Cacique, que les haviamos detenido, i à los otros Indios,

que traìamos con nofotros, que eran Vecinos, i Enemigos de ellos, por la

manera, i poblacion de la Tierra, i la calidad de la Gente, i por los

Baftimentos, i todas las otras cofas de ella? Refpondieron nos cada vno

por sì, que el maior Pueblo de toda aquella Tierra era aquel Apalache, i

que adelante havia menos Gente, i mui mas pobre que ellos, i que la

Tierra era mal poblada, i los Moradores de ella mui repartidos; i que

iendo adelante, havia grandes Lagunas, i efpefura de Montes, i grandes

Defiertos, i Defpoblados. Preguntamosles luego por la Tierra, que eftaba

àcia el Sur, què Pueblos, i Mantenimientos, tenia? Dixeron, que por

aquella via, iendo à la Mar nueve jornadas, havia vn Pueblo, que

llamaban Aute, i los Indios de èl tenian mucho Maìz, i que tenian

Frifoles, i Calabaças, i que por eftàr tan cerca de la Mar, alcançaban

Pefcados, i que eftos eran Amigos fuios. Nofotros, vifta la pobreça dé

la Tierra, i las malas nuevas, que de la Poblacion, i de todo lo detrás

nos daban, i como los Indios nos hacian continua Guerra, hiriendonos la

Gente, i los Caballos, en los lugares donde ibamos à tomar Agua, i efto

defde las Lagunas, i tan à fu falvo, que no los podiamos ofender, porque

metidos en ellas, nos flechaban, i mataron vn Señor de Tefcuco, que fe

llamaba D. Pedro, que el Comifario llevaba configo, acordamos de partir

de alli, i ir à bufcar la Mar, i aquel Pueblo de Aute, que nos havian

dicho; i afi nos partimos, à cabo de veinte i cinco dias, que alli

havianos llegado. El primero dia pafamos aquellas Lagunas, i palos, fin

vèr Indio ninguno: mas al fegundo dia llegamos à vna Laguna de mui mal

pafo, porque daba el Agua à los pechos, i havia en ella muchos Arboles

caìdos. Yà que eftabamos en medio de ella, nos acometieron muchos

Indios, que eftaban abfcondidos detràs de los Arboles, porque no los

viefemos; otros eftaban fobre los caìdos, i començaron nos à flechar, de

manera, que nos hirieron muchos Hombres, i Caballos, i nos tomaron la

Guia que llevabamos antes, que de la Laguna faliefemos; i defpues de

falidos de ella, nos tornaron à feguir, queriendonos eftorvar el pafo,

de manera, que no nos aprovechaba falirnos à fuera, ni hacernos mas

fuertes, i querer pelear con ellos, que fe metian luego en la Laguna, i

defde alli nos herian la Gente, i Caballos. Vifto efto, el Governador

mandò à los de Caballo, que fe apeafen, i les acometiefen à pie. El

Contador fe apeò con ellos, i afi los acometieron, i todos entraron à

bueltas en vna Laguna, i afi les ganamos el pafo. En efta rebuelta huvo

algunos de los nueftros heridos, que no les valieron buenas Armas, que

llevaban; i huvo hombres efte dia, que juraron que havian vifto dos

Robles, cada vno de ellos tan gruefo como la pierna, por baxo, pafados

de parte à parte de las Flechas de los Indios; i efto no es tanto de

maravillar, vifta la fuerça, i maña con que las echan; porque Yo mifmo

vì vna Flecha en vn pie de vn Alamo, que entraba por èl vn geme. Quantos

Indios vimos defde la Florida aqui, todos fon Flecheros, i como fon tan

crefcidos de cuerpo, i andan defnudos, defde lexos parefcen Gigantes. Es

Gente à maravilla bien difpuefta, mui enjutos, i de mui grandes fuerças,

i ligereça. Los Arcos que vfan fon gruefos como el braço, de once, ò

doce palmos de largo, que flechan à docientos pafos, con tan gran

tiento, que ninguna cofa ierran. Palados que fuimos de efte pafo, de aì

à vna legua llegamos à otro de la mifma manera, falvo que por fer tan

larga, que duraba media legua, era mui peor: efte pafamos libremente, i

fin eftorvo de Indios, que como havian gaftado en el primero toda la

municion, que de Flechas tenian, no quedò con que ofarnos acometer. Otro

dia figuiente, pafando otro femejante pafo, Yo hallé raftro de Gente,

que iba adelante, i dì avifo de ello al Governador, que venia en la

Retaguarda; i anfi, aunque los Indios falieron à nofotros, como ibamos

apercebidos, no nos pudieron ofender; i falidos à lo llano, fueronnos

todavia figuiendo; bolvimos à ellos por dos partes, i matamosles dos

Indios, i hirieronme à mi, i dos, ò tres Chriftianos; por acogerfenos al

Monte, no les podimos hacer mas mal, ni daño. De efta fuerte caminamos

ocho dias, i defde efte pafo, que he contado, no falieron mas Indios à

nofotros, hafta vna legua adelante, que es Lugar donde he dicho que

ibamos. Alli, iendo nofotros por nueftro camino, falieron Indios, i fin

fer fentidos, dieron en la Retaguarda, i à los gritos que diò vn

Muchacho de vn Hidalgo de los que alli iban, que fe llamaba Avellaneda,

el Avellaneda bolvió, i fue à focorrerlos, i los Indios le acertaron con

vna Flecha por el canto de las Coraças, i fue tal la herida, que pasò

cafi toda la Flecha por el pefcueço, i luego alli muriò, i lo llevamos

hafta Aute. En nueve dias de camino, defde Apalache, hafta alli,

llegamos. Y quando fuimos llegados, hallamos toda la Gente de èl ida, i

las Cafas quemadas, i mucho Maìz, i Calabaças, i Frifoles, que ià todo

eftaba para empeçarfe à coger. Defcanfamos alli dos dias; i ellos

pafados, el Governador me rogò que fuefe à defcubrir la Mar, pues los

Indios decian, que eftaba tan cerca de alli: ià en efte camino la

haviamos defcubierto por vn Rio mui grande, que en èl hallamos, à quien

haviamos puefto por nombre el Rio de la Magdalena. Vifto efto, otro dia

figuiente Yo me partì à defcubrirla, juntamente con el Comifario, i el

Capitan Caftillo, i Andrès Dorantes, i otros fiete de Caballo, i

cinquenta Peones, i caminamos hafta hora de Vifperas, que llegamos à vn

Ancon, ò entrada de la Mar, donde hallamos muchos Hoftiones con que la

Gente holgò: i dimos muchas gracias à Dios, por havernos traìdo alli.

Otro dia de mañana embiè veinte Hombres à que conofciefen la Cofta, i

mirafen la difpoficion de ella: los quales bolvieron otro dia en la

noche, diciendo, que aquellos Ancones, i Baìas eran mui grandes, i

entraban tanto por la Tierra adentro, que eftorvaban mucho para

defcubrir lo que queriamos, i que la Cofta eftaba mui lexos de alli.

Sabidas eftas nuevas, i vifta la mala difpoficion, i aparejo, que para

defcubrir la Cofta por alli havia, Yo me bolvì al Governador: i quando

llegamos, hallamosle enfermo con otros muchos; i la noche pafada los

Indios havian dado en ellos, i pueftolos en grandifimo trabajo, por la

raçon de la enfermedad que les havia fobrevenido, tambien les havian

muerto vn Caballo. Yo dì cuenta de lo que havia hecho, i de la mala

difpoficion de la Tierra. Aquel dia nos detuvimos alli.

_CAP. VIII. Como partimos de Aute._

Otro Dia figuiente partimos de Aute, i caminamos todo el dia, hafta

llegar donde Yo havia eftado. Fue el camino en eftremo trabajofo, porque

ni los Caballos baftaban à llevar los enfermos, ni fabiamos què remedio

poner, porque cada dia adolefcian, que fue cofa de mui gran laftima, i

dolor vèr la necefidad, i trabajo en que eftabamos. Llegados que fuimos,

vifto el poco remedio, que para ir adelante havia, porque no havia

donde, ni aunque lo huviera, la Gente pudiera pafar adelante, por eftàr

los mas enfermos, i tales, que pocos havia de quien fe pudiefe haver

algun provecho. Dexo aqui de contar efto mas largo, porque cada vno

puede penfar lo que fe pafaria en Tierra tan eftraña, i tan mala, i tan

fin ningun remedio de ninguna cofa, ni para eftar, ni para falir de

ella: mas como el mas cierto remedio fea Dios Nueftro Señor, i de efte

nunca defconfiamos, fufcediò otra cofa, que agravaba mas que todo efto,

que entre la Gente de Caballo fe començò la maior parte de ellos à ir

fecretamente, penfando hallar ellos por sì remedio, i defamparar al

Governador, i à los enfermos, los quales eftaban fin algunas fuerças, i

poder. Mas como entre ellos havia muchos Hijofdalgo, i Hombres de buena

fuerte, no quifieron que efto pafafe, fin dàr parte al Governador, i à

los Oficiales de V. Mag. i como les afeamos fu propofito, i les pufimos

delante el tiempo en que defamparaban à fu Capitan, i los que eftaban

enfermos, i fin poder, i apartarfe fobre todo del fervicio de V. Mag.

acordaron de quedar, i que lo que fuefe de vno, fuefe de todos, fin que

ninguno defamparafe à otro. Vifto efto por el Governador, los llamò à

todos, i à cada vno por sì, pidiendo parefcer de tan mala Tierra, para

poder falir de ella, i bufcar algun remedio, pues alli no lo havia,

eftando la tercia parte de la Gente con gran enfermedad, i crefciendo

efto cada hora, que teniamos por cierto todos lo eftariamos afi, de

donde no fe podia feguir fino la muerte, que por fer en tal parte fe nos

hacia mas grave; i viftos eftos, i otros muchos inconvenientes, i

tentados muchos remedios, acordamos en vno (harto dificil) de poner en

obra, que era hacer Navios, en que nos fuefemos. A todos parefcia

impofible, porque nofotros no los fabiamos hacer, ni havia Herramientas,

ni Hierro, ni Fragua, ni Eftopa, ni Pez, ni Xarcias, finalmente, ni cofa

ninguna de tantas como fon menefter, ni quien fupiefe nada para dàr

induftria en ello: i fobre todo no haver que comer, entretanto que fe

hiciefen, i los que havian de trabajar del arte que haviamos dicho; i

confiderando todo efto, acordamos de penfar en ello mas de efpacio, i

cesò la platica aquel dia, i cada vno fe fue, encomendandolo à Dios

Nueftro Señor, que lo encaminafe por donde èl fuefe mas fervido. Otro

dia quifo Dios, que vno de la Compañia vino diciendo, que èl haria vnos

Cañones de palo, i con vnos Cueros de Venado fe harian vnos Fuelles: i

como eftabamos en tiempo, que qualquiera cofa que tuviefe alguna

fobrehaz de remedio, nos parefcia bien, diximos, que fe pufiefe por

obra: i acordamos de hacer de los Eftrivos, i Efpuelas, i Balleftas, i

de las otras cofas de Hierro, que havia, los Clavos, i Sierras, i

Hachas, i otras Herramientas, de que tanta necefidad havia para ello; i

dimos por remedio, que para haver algun mantenimiento, en el tiempo que

efto fe hiciefe, fe hiciefen quatro entradas en Aute, con todos los

Caballos, i Gente, que pudiefen ir, i que à tercero dia fe matafe vn

Caballo, el qual fe repartiefe entre los que trabajaban en la Obra de

las Barcas, i los que eftaban enfermos: las entradas fe hicieron con la

Gente, i Caballos que fue pofible, i en ellas fe traxeron hafta

quatrocientas hanegas de Maìz, aunque no fin contiendas, i pendencias

con los Indios. Hecimos coger muchos Palmitos, para aprovecharnos de la

lana, i cobertura de ellos, torciendola, i aderesçandola, para vfar en

lugar de Eftopa para las Barcas, las quales fe començaron à hacer con vn

folo Carpintero, que en la Compañia havia; i tanta diligencia pufimos,

que començandolas à quatro dias de Agofto, à veinte dias de el Mes de

Septiembre eran acabadas cinco Barcas, de à veinte i dos codos cada vna,

calafeteadas con las Eftopas de los Palmitos, i breamoslas con cierta

Pez de Alquitràn, que hiço vn Griego, llamado Don Teodoro, de vnos

Pinos: i de la mifma ropa de los Palmitos, i de las colas, i crines de

los Caballos, hecimos cuerdas, i Xarcias: i de las nueftras Camifas,

Velas; i de las Sabinas, que alli havia, hecimos los Remos, que nos

parefciò que era menefter; i tal era la Tierra en que nueftros pecados

nos havian puefto, que con mui gran trabajo podiamos hallar piedras para

Laftre, i Ancles de las Barcas, ni en toda ella haviamos vifto ninguna.

Defollamos tambien las piernas de los Caballos enteras, i curtimos los

Cueros de ellas, para hacer Botas, en que llevafemos Agua. En efte

tiempo algunos andaban cogiendo Marifco por los rincones, i entradas de

la Mar, en que los Indios, en dos veces que dieron en ellos, nos mataron

diez Hombres, à vifta del Real, fin que los pudiefemos focorrer, los

quales hallamos, de parte à parte, pafados con Flechas, que aunque

algunos tenian buenas Armas, no baftaron à refiftir, para que efto no fe

hiciefe, por flechar con tanta deftreça, i fuerça (como arriba he dicho)

i à dicho, i juramento de nueftros Pilotos, defde la Baìa, que pufimos

Nombre de la Cruz, hafta aqui, anduvimos docientas i ochenta Leguas,

poco mas, ò menos: en toda efta Tierra no vimos Sierra, ni tuvimos

noticia de ella en ninguna manera: i antes que nos embarcafemos, fin los

que los Indios nos mataron, fe murieron mas de quarenta Hombres de

enfermedad, i hambre. A veinte i dos dias de el Mes de Septiembre fe

acabaron de comer los Caballos, que folo vno quedò; i efte dia nos

embarcamos por efta orden. Que en la Barca del Governador iban quarenta

i nueve Hombres. En otra, que diò al Contador, i Comifario, iban otros

tantos. La tercera diò al Capitan Alonfo del Caftillo, i Andrès

Dorantes, con quarenta i ocho Hombres; i otra diò à dos Capitanes, que

fe llamaban Tellez, i Peñalofa, con quarenta i fiete Hombres. La otra

diò al Veedor, i à mi con quarenta i nueve Hombres; i defpues de

embarcados los Baftimentos, i Ropa, no quedò à las Barcas mas de vn geme

de bordo fuera del Agua: i allende de efto, ibamos tan apretados, que no

nos podiamos menear; i tanto puede la necefidad, que nos hiço aventurar

à ir de efta manera, i meternos en vna Mar tan trabajofa, i fin tener

noticia de la Arte del marcar ninguno de los que alli iban.

_CAP. IX. Como partimos de Baìa de Caballos._

Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca · 第 1 / 16 段