El globo de Marte es ligeramente aplanado, y presenta manchas de color

gris verdoso, que han permitido hacer constar la existencia de un

movimiento de rotación que dura 24 horas 37 minutos. En sus polos se

notan manchas más blancas que el resto del disco; se ha observado que

las dimensiones de estas manchas varían y alcanzan precisamente su

máximum durante la estación de invierno de cada hemisferio. Es probable,

por tanto, que esas manchas son producidas por las nieves y hielos de

cada polo, más abundantes y extensas en la época de los fríos. En cuanto

á las manchas oscuras, son probablemente los mares de Marte, y las

partes brillantes y rojizas, sus continentes y sus islas.

Las estaciones en Marte deben presentar grandes analogías con las de la

Tierra, por ser poco más ó menos análoga la inclinación del eje de

rotación sobre la órbita. Pero su duración es mucho mayor, y el año de

Marte se compone de 668 días. Este planeta tiene dos satélites, que

efectúan sus revoluciones en tiempos muy cortos: 7 horas y 39 minutos

para el más cercano al astro central y 30 horas 18 minutos para el

segundo.

El globo de Marte no mide más que los 15 centésimos del terrestre, y es

por tanto unas 7 veces más pequeño. Su diámetro mide 6,800 kilómetros,

1,700 leguas.

=79. Júpiter.=--Éste es el mayor de todos los planetas. Su volumen

equivale a 1,820 veces el de la Tierra, y el diámetro de su ecuador

supera 11 veces el diámetro ecuatorial terrestre: mide, en efecto,

140,000 kilómetros.

Mirándolo á simple vista, Júpiter presenta el aspecto de una estrella de

primera magnitud; pero en los telescopios es un hermoso globo, surcado

por bandas agrisadas, y visiblemente aplanado en las extremidades de un

mismo diámetro, que es su eje de rotación. En efecto, algunas manchas

permanentes han permitido demostrar aquel movimiento, y medir su

duración, que es de 9 horas y 56 minutos. De modo que el día es en

Júpiter 2 veces y 1/2 más corto que sobre la Tierra, y como su año es

por el contrario casi once veces mayor, resulta que se compone de un

número mucho mayor de días del planeta, esto es, de 10,477.

El eje de rotación forma casi un ángulo recto con el plano de la órbita.

Las desigualdades de los días y de las noches, así como las de las

estaciones, son por tanto poco pronunciadas en Júpiter.

[Illustración: Fig. 26. Júpiter acompañado de sus satélites]

Este astro va acompañado por cuatro satélites que circulan á su

alrededor en tiempos desiguales. He aquí sus nombres, sus distancias al

planeta, y la duración de sus revoluciones:

Io................. 104.000 kil. 1 día 18 h.

Europa............. 105.000 3 --- 13

Ganimedes.......... 203.000 7 --- 3

Callisto........... 474.000 16 --- 10

Todos ellos son mayores que nuestra luna, exceptuando el segundo.

[Illustración: Fig. 27. Saturno con su anillo y sus satélites.]

=80. Saturno.=--Júpiter es sin duda el más voluminoso de los planetas;

pero Saturno es el más extraordinario. No sólo se mueve en el cielo

llevando un cortejo de ocho satélites, sino que posee además un apéndice

singular, que lo distingue de todos los cuerpos celestes conocidos: este

apéndice consiste en un anillo, ó mejor dicho, en un sistema de anillos

que rodean su globo, del cual son completamente independientes.

En su movimiento de revolución alrededor del Sol, cuyo período

comprende, según ya se ha visto, cerca de 30 años terrestres, Saturno se

presenta bajo aspectos muy diversos, por efecto de la oblicuidad

aparente de su anillo. Ya se le ve como un globo que sobresale por cada

lado sobre el apéndice anular, y entonces el anillo tiene la forma de

una elipse más ó menos abierta ó aplanada; ya se encuentra el planeta

enteramente envuelto; ya, finalmente, se le diría privado de su anillo,

que sólo se distingue como una línea recta luminosa, ó á manera de una

oscura, que viene á ser la sombra proyectada por dicho anillo sobre el

disco de Saturno.

=81. Dimensiones de Saturno; su rotación.=--Este astro es 718 veces tan

voluminoso como la Tierra; hállase fuertemente aplanado en las

extremidades de su diámetro ó eje de rotación; el diámetro ecuatorial

equivale á más de 9 veces el de la Tierra, y mide unos 118,000

kilómetros.

La rotación de Saturno dura 10 horas y cuarto. Los anillos, cuyo plano

coincide casi completamente con el plano del ecuador del planeta, tienen

también un movimiento de rotación que dura lo mismo que el del planeta.

=82. Urano y Neptuno.=--Los dos planetas más lejanos del Sol, Urano y

Neptuno, no son visibles á simple vista. Así fué que los antiguos no los

conocieron, y que no se les ha descubierto hasta 1781 y 1846. Ambos son

mayores que la tierra: Urano equivale á 69 globos terrestres y Neptuno á

55.

El primero de estos planetas tiene cuatro satélites, que efectúan sus

revoluciones en 2 días 12 horas, 4 días 3 horas, 8 días 17 horas y 13

días 11 horas.

Neptuno no posee más que un solo satélite, cuya revolución dura 5 días y

21 horas.

=83. Los pequeños planetas.=--Entre Marte y Júpiter se mueven

numerosísimos planetas muy pequeños, casi todos invisibles á simple

vista, los cuales circulan alrededor del Sol en períodos que parecen

comprendidos entre 1,000 y 2,500 días próximamente, á distancias del

foco común comprendidas entre 2 y 4 veces próximamente la distancia

media de la Tierra al Sol. Los cuatro más notables en esta multitud de

astros telescópicos son Palas, Juno, Vesta y Ceres, precisamente los

primeros descubiertos.

Hoy se conocen 271 de estos cuerpos celestes.

LOS COMETAS

=84. Los cometas. Núcleos y cabellera, colas.=--Además del Sol, los

planetas y sus satélites, el sistema solar comprende un número bastante

considerable de astros que se mueven alrededor del foco común; pero que

se distinguen de los planetas, sea por la naturaleza de sus órbitas, sea

en caracteres físicos particulares.

[Illustración: Fig. 28. Cometa de 1811.]

Estos astros son los _cometas_.

Si nos referimos á la etimología de la palabra, _cometa_ significa astro

_cabelludo_. En efecto, la mayor parte de las veces un cometa aparece

como una estrella cuyo núcleo luminoso se encuentra rodeado por una

nebulosidad más ó menos brillante, á la cual daban los astrónomos

antiguos el nombre de _cabellera_.

Independientemente de esta aureola vaporosa, el núcleo del astro se

presenta acompañado la mayor parte de las veces por una prolongación

cuya longitud varía de un cometa á otro y aun tratándose del mismo

cometa: esta prolongación luminosa, este apéndice nebuloso es lo que se

denomina _cola_ del cometa. La forma de la cabellera, sus dimensiones

aparentes y reales, el aspecto y dimensiones de la cola, son sumamente

variables. Se han visto cometas de dos y más colas.

=85. Forma de las órbitas cometarias.=--Los cometas efectúan, lo mismo que

los planetas, movimientos de rotación alrededor del Sol; pero sus

órbitas son curvas mucho más prolongadas. Y hasta diremos que la mayor

parte de estas órbitas parecen ser curvas de ramas infinitas que se

denominan parábolas. Los cometas que tienen tales órbitas, después de

haberse acercado al Sol y á la Tierra lo bastante para ser visibles, se

alejan de ellos para no volver á presentarse.

=86. Número de los cometas.=--El número de cometas es considerable. Desde

la antigüedad hasta nuestros días se han observado más de 800; pero

desde que se les busca con el telescopio, su número va creciendo con

enorme rapidez. Es probable que hay que contarlos por millones, lo cual

parece justificar la expresión de Képler, quien los consideraba tan

numerosos como lo son los peces en el mar.

Pero sólo muy pocos astros de esa clase, aun entre aquellos cuyos

períodos de revolución se han calculado, se han presentado por dos ó más

veces ante la vista humana. Hoy se conocen catorce de ellos, desde el

cometa de Halley, que se presenta cada 76 años, hasta el de Encke, que

tiene un período de 3 años y 4 meses.

=87. Estrellas errantes, bólidos, aerolitos.=--Se da el nombre de

estrellas _errantes_ á unos meteoros que se presentan, en un cielo

sereno, bajo el aspecto de puntos luminosos que corren por entre las

estrellas. Diríase á primera vista que son estrellas desprendidas de la

bóveda celeste, que caen y se apagan. Su brillo aparente es tan diverso

como el de las estrellas propiamente dichas; pero en ocasiones se ven

algunas que alcanzan la primera magnitud y superan en resplandor á Venus

y Júpiter, presentando un disco parecido y dimensiones apreciables.

Entonces se les da más bien el nombre de _bólidos_.

Algunos de estos meteoros, después de recorrer en el cielo una

trayectoria de cierta extensión, estallan y se dividen en fragmentos que

se precipitan sobre la superficie de la Tierra, donde se han podido

recoger restos suyos, bajo la forma de masas minerales más ó menos

voluminosas; estos son los _aerolitos_ ó _meteoritos_.

Las líneas descritas por las estrellas errantes tienen casi siempre el

aspecto de líneas rectas. La impresión luminosa dejada en el cielo por

su rápido movimiento permite fácilmente la comprobación de dicha

circunstancia. Pero este hecho general presenta excepciones y se han

visto estrellas de esta clase que antes de desaparecer describen curvas

sinuosas.

También varía de manera análoga el color de las estrellas errantes y de

los bólidos. Dado cierto número de estrellas errantes observadas, dos

terceras partes próximamente eran blancas, mientras que el amarillo, el

amarillo rojizo y el verde caracterizaban á la otra tercera parte.

Ha sido posible determinar las alturas de un número bastante grande de

estrellas errantes en el momento de su aparición, y se han encontrado

números muy diversos, desde 8 hasta 60, 100 y aún 200 kilómetros. Su

velocidad es igualmente muy diversa, pero, en general, es considerable,

igualando y aun superando á la que posee la Tierra en su movimiento de

translación.

=88. Estrellas errantes esporádicas, enjambres periódicos.=--Desde el

principio de la ciencia, los astrónomos habían distinguido entre las

apariciones aisladas de las estrellas errantes, que llamaban

_esporádicas_, y aquellas en que los meteoros se presentan en gran

número y en épocas casi fijas, á las cuales reservaban naturalmente el

calificativo de _apariciones periódicas_.

Desde luego se notaron dos épocas notables: la del 10 de agosto y de las

noches próximas á esta fecha y la del 13 al 14 de noviembre; pero

posteriormente se han reconocido otros varios períodos.

=89. Aerolitos.=--Los _aerolitos_, ó piedras llovidas del cielo, tienen

estrecha relación con la aparición de las estrellas errantes y los

bólidos. Gran número de hechos confirman esta manera de ver. Citemos

algunos de ellos. El 26 de abril de 1803 en el Aigle, pueblo del

departamento francés del Orne, unos cuantos minutos después de la

aparición de un gran bólido que se movía del sudeste al noroeste, y que

fué visto desde Alençón, Caen y Falaise, se oyó una horrible explosión,

seguida por detonaciones semejantes al ruido del cañón y al fuego de

mosquetería; ese estruendo partía de una nube negra aislada en medio de

un cielo muy puro. Gran número de piedras meteóricas todavía humeantes

fueron halladas en la superficie del suelo, en una extensión de terreno

que medía en el sentido de su mayor dimensión, unos 11 kilómetros. La

mayor de dichas piedras pesaba algo menos de 10 kilogramos.

=90. Luz zodiacal.=--Se llama _luz zodiacal_ á una especie de cono

luminoso que se observa después de ponerse el Sol, á fines del

crepúsculo, ó por la mañana antes de la salida del astro. Este

resplandor es visible principalmente por la tarde hacia la época del

equinoccio de primavera y por la mañana en el equinoccio de otoño.

El brillo de esta luz es comparable al de la _Via láctea_, ó bien á la

cola de algunos cometas, que dejan ver á través, por ser muy grande su

transparencia, hasta las estrellas más diminutas.

LAS ESTRELLAS

=91. Estrellas fijas.=--=Orden de magnitud.=--Las estrellas que brillan en

el cielo de nuestras noches cuando está puro son tan numerosas que no se

podría distinguirlas unas de otras fácilmente, si no conservaran las

mismas posiciones relativas en el curso de los años. Este carácter es lo

que les ha valido el calificativo de _estrellas fijas_, por más que

también se muevan y cambien de posición á la larga. Por el contrario,

los planetas, que á simple vista se parecen á las demás estrellas, se

distinguen de éstas en que sus movimientos sobre la bóveda estrellada

son generalmente muy perceptibles, y pueden observarse sin dificultad.

Las estrellas se clasifican también por orden de magnitud; las más

brillantes de todas, que son veinte en el cielo entero, forman la

categoría de las estrellas de primera magnitud. Citemos entre ellas, por

orden de su brillo relativo:

Sirio Alfa de la Cruz del Sur

Arturo Antarés

La Cabra Espiga de la Virgen

Vega Pólux

Aldebarán Régulo

Después vienen las estrellas de 2a, de 3a magnitud, etc., tanto

más numerosas cuanto más débil es su fulgor. Á simple vista no se

distinguen más que los seis primeros órdenes de magnitudes; las personas

de muy buena vista suelen percibir hasta las estrellas de 7a

magnitud.

En conjunto hay de 5 á 8,000 estrellas visibles á simple vista; pero con

los telescopios se las cuenta por decenas de millones.

=92. Constelaciones.=--Las estrellas más brillantes dibujan en la bóveda

celeste figuras que permiten reconocerlas cuando se está familiarizado

con su forma aparente. De esa manera se las distribuye en grupos

llamados _constelaciones_.

Describamos rápidamente los más notables de estos grupos.

En un horizonte dado, por ejemplo, en la latitud de Buenos Aires, la

esfera estrellada puede dividirse, según ya se ha dicho al hablar del

movimiento diurno, en tres zonas: una, la zona circumpolar austral

formada por estrellas que no se ponen ni salen, y que permanecen

visibles en este Horizonte todas las noches del año; la segunda

comprende las estrellas que describen sus arcos diurnos en parte por

encima y en parte por debajo del horizonte, y está dividida en dos

mitades por el ecuador celeste. El movimiento de translación de la

Tierra hace que las diversas regiones de esta zona no sean visibles

durante la noche más que sucesivamente y según la época del año. La

tercera zona, inmediata al polo boreal, comprende las estrellas que

describen sus círculos enteros por debajo del horizonte, y que son por

consiguiente invisibles todo el año en la latitud de Buenos Aires.

Bajo el ecuador, las tres zonas se reducen á una sola, que comprende

todas las estrellas del cielo, desde un polo á otro. Lo mismo en el polo

sur que en el norte, la zona ecuatorial desaparece y las zonas

circumpolares, una visible y otra invisible, comprenden cada una toda

una mitad de la esfera celeste.

=93. Zona circumpolar austral.=--Veamos cuales son las constelaciones más

notables de esta esfera. Empecemos por la zona circumpolar austral,

siempre visible sobre el horizonte que acabamos de tomar como ejemplo,

es decir, bajo la latitud sur de 34° 36´, que es la de Buenos Aires.

Supongamos que en la noche del 20 de diciembre, ó sea en la del

solsticio de verano en el hemisferio austral, examinemos á media noche

la parte de cielo vuelta hacia el sur. Á esta hora veremos la Via Láctea

elevarse desde el horizonte hasta el cenit, inclinándose ligeramente

hacia oriente. Á lo largo de su camino aparecen en este momento, unas

por encima de otra, tres brillantes constelaciones, que son,

nombrándolas de abajo arriba, el _Centauro_, la _Cruz del Sur y_ el

_Navío_ ó _Argo_. La Cruz del Sur es notable por cuatro estrellas

dispuestas en forma de cruz ó de rombo á las cuales debe su nombre; una

es de primera y dos de segunda magnitud. Por debajo de la estrella más

hermosa de la cruz se ven las estrellas? y? del Centauro notable la

primera por ser doble, esto es, por constituir un sistema de dos soles

que giran uno alrededor de otro, y también por ser, entre todas las

estrellas conocidas, la más inmediata á nuestro sistema. El Centauro se

extiende al oriente y al norte de la Cruz del Sur, envolviéndola casi

enteramente. Encima de esta última constelación es donde brillan, en

esta época del año, las más hermosas estrellas que componen al Navío y

entre las cuales es _Canopo_ la más brillante. Esta estrella de primera

magnitud, la más brillante de todo el cielo después de Sirio se

encuentra á unos 15´´ del cenit, algo más allá de los límites de la zona

circumpolar austral; de modo que cada día, al describir su círculo

diurno, desaparecerá durante cierto tiempo debajo del horizonte.

[Illustración: Fig. 29. Zona circumpolar austral]

Citemos de paso las constelaciones del _Triángulo_ y del _Altar_, donde

se ven algunas estrellas de segunda y tercera magnitud; luego el _Pez

Volador_, la _Dorada_ y el _Retículo_ situadas por encima del Navío. En

esta región del cielo austral se ven dos notables nebulosas, conocidas

por el nombre de _Nubes de Magallanes_ (_nubecula major y nubecula

minor_) Entre estos dos singulares grupos estelares y la Cruz del Sur

esta el polo celeste austral. En esta región no se ve ninguna estrella

notable, que permita distinguir a simple vista, como en el hemisferio

norte, el punto a cuyo alrededor parecen efectuar su movimiento de

revolución diurna todas las estrellas visibles. Al oeste de las nubes de

Magallanes, la constelación del _Eridan_ notable por su estrella de

primera magnitud _Achernar_, que hace vis a vis por la otra parte del

polo a las dos brillantes estrellas del Centauro. La mayor parte de las

estrellas del Eridan pertenecen por lo demás a la zona ecuatorial.

[Illustración: Fig. 29 Zona circumpolar boreal.]

=94. Zona circumpolar boreal=. La zona circumpolar boreal comprende las

estrellas invisibles en el horizonte de Buenos Aires. En el centro de

ella se encuentra una estrella de 2ª magnitud denominada la _Polar_ por

efecto de su proximidad al polo celeste boreal. Esta es la más brillante

de la constelación de la _Osa menor_.

En las cercanías de esta constelación se halla la _Osa mayor_ cuyas 7

principales estrellas están dispuestas del mismo modo aunque en sentido

inverso, que las 7 estrellas de la Osa menor.

_Casiopea_, el _Dragón_, el _Cochero_, donde brilla la _Cabra_, estrella

de 1ª magnitud, el _Cisne_, son constelaciones de la misma zona.

=95. Zona ecuatorial.=--En la zona que rodea al ecuador celeste es donde

brillan las más hermosas constelaciones del cielo. En el hemisferio

norte, _Leo_ ó el _León_, con la hermosa estrella _Régulo_, _Virgo_ ó la

_Virgen_ con la _Espiga_, el _Boyero_ con _Arturo_, _Tauro_ con

_Aldebarán_. _Orion_ está sobre el ecuador, parte al norte y parte al

sur de éste. El _Gran Can_, en que brilla _Sirio_, es una de las más

hermosas constelaciones del hemisferio austral.

El cielo se halla atravesado en toda su extensión por una zona vaporosa,

blanquecina, que se divide en varias ramas, y que se denomina la _Via

Láctea_. Mirándola con el telescopio, esta zona se descompone en

miriadas de estrellas; su inmenso número y lo débil de su brillo es la

causa de aquella apariencia lechosa á que debe su nombre la Via Láctea.

=96. Distancias de las estrellas á la Tierra y al Sol.=--Si la distancia

que separa la Tierra de las estrellas propiamente dichas no fuese

infinitamente superior á la que existe entre nuestro planeta y el Sol,

se notaría así de la manera siguiente. Puesto que la Tierra describe

alrededor del Sol una curva cuyo radio medio es de 148 millones de

kilómetros, en un intervalo de seis meses, nuestro globo anda el doble

de este radio. Por consiguiente hay 296 millones de kilómetros entre una

cualquiera de sus posiciones y la posición diametralmente opuesta en la

órbita, y por consiguiente nuestro planeta se acerca ó se aleja de las

estrellas tan enorme cantidad. Por un efecto de perspectiva fácil de

comprender, las estrellas á que se acerca de esta manera, deberían

parecer separarse unas de otras, acercándose por el contrario entre sí

las estrellas de que se aleja. Pues bien, este efecto es nulo para la

gran mayoría de las estrellas, y sólo se le ha podido medir tratándose

de algunas, respecto de las cuales es, sin embargo, sumamente pequeño.

De ahí se ha deducido que las estrellas en general están tan distantes

de la Tierra, que una longitud de 300 millones de leguas próximamente es

como nula en comparación de sus distancias.

La más cercana á nosotros es, entre las conocidas, la estrella más

brillante de la constelación del Centauro, designada por la letra griega

[Greek: a]--alfa--en los catálogos de estrellas ó en los mapas celestes.

Su distancia á la Tierra ó al Sol es 220 mil veces tan grande como el

radio de la órbita de la Tierra. En números redondos, se eleva á 8,350

mil millones de leguas de 4 kilómetros. Sirio está seis veces más lejos,

y se encuentra á 50,500 mil millones de leguas de nuestro mundo solar.

Para formarse idea de tan prodigiosas distancias, se calcula el tiempo

que tarda en atravesarlas la luz. Sábese que en el corto intervalo de un

segundo, la luz recorre una distancia de 75,000 leguas próximamente:

este es el más rápido de todos los movimientos conocidos. Ahora bien,

para llegarnos, desde la estrella más cercana, tarda la luz algo más de

tres años y medio; de Sirio más de 21 y medio; de la Cabra, ¡72 años por

lo menos!

La inmensa mayoría de las estrellas se encuentran mucho más distantes

aún. Herschel, gran astrónomo inglés, veía en su telescopio estrellas á

que atribuyó distancia 2,300 veces mayor que la de las de primera

magnitud. Por ahí se puede juzgar de la extensión del universo, aun

cuando sólo se considere la parte de él accesible á la visión

telescópica.

=97. Las estrellas son soles.=--Las estrellas brillan con luz propia y no

por efecto de la luz refleja del Sol, según lo efectúan los planetas y

sus satélites. Esta verdad es consecuencia de su inmenso alejamiento.

Cuando se las mira con el telescopio, las más brillantes de entre ellas,

las que pueden considerarse mayores, sólo aparecen como puntos

luminosos, tan pequeños que no hay posibilidad de medirlos.

La consecuencia de todo cuanto antecede es que las estrellas son

verdaderos soles, y probablemente muchas de ellas se encuentran

acompañadas como nuestro astro central, de planetas, satélites y

cometas, formando sistemas análogos á nuestro sistema solar.

=98. Estrellas dobles.=--También existen sistemas de soles. En efecto, se

conocen miles de estrellas que, sencillas al parecer á simple vista, se

descomponen cuando se las examina con el telescopio. Las estrellas que

componen estos pares, giran una alrededor de otra, haciendo la mayor de

ellas respecto de la menor, el mismo papel que nuestro Sol en lo tocante

á uno de los planetas del sistema.

También hay estrellas triples y cuádruples.

=99. Nebulosas, grupos estelares.=--Por último, se conocen multitud de

pequeñas manchas denominadas _nebulosas_, porque á simple vista ó con

anteojos de escaso poder, se parecen á nubes luminosas. Examinadas con

aparatos de gran aumento, muchas de ellas se descomponen en infinidad de

estrellas; son, pues, _grupos estelares_. Pero las hay también que no

han podido ser descompuestas, ya porque se hallen demasiado lejos ó

porque sus estrellas sean muy pequeñas, ya porque se hallen constituídas

por una especie de materia gaseosa, luminosa por sí misma, pero no

condensada en estrellas.

La Via Láctea entera aparece como una gran nebulosa, compuesta por

multitud de estrellas, ya aisladas y dispersas en el cielo, ya agrupadas

en núcleos compactos. Las _nubes de Magallanes_, la _Nube mayor_ y la

_Nube menor_, que se ven en el cielo del hemisferio austral, están

compuestas á la vez de estrellas dispersas, de grupos estelares, y de

nebulosas indescomponibles.

Tal es la estructura del universo considerado en conjunto. Nuestro Sol

con todo su cortejo de planetas y de cometas no es más que un punto del

Cosmos, y la Tierra, tan grande para nosotros, representa apenas un

átomo imperceptible en la masa de los mundos.

FIN

Coulommiers.--Imp. P. BROUARD et GALLOIS.

Cosmografía · 第 4 / 4 段