CAPÍTULO XII.

El cual contiene dos cartas muy notables que escribió un maestre

Paulo, florentin, á Cristóbal Colon, informándole de las otras cosas

admirables que habia en Oriente, y como por el Occidente podia

llegarse allá y descubrir los reinos felicísimos del Gran Khan, que

quiere decir, Rey de los Reyes, y de una carta de marear que le invió

de la provincia de Cipango, etc.

El segundo testimonio que Dios quiso deparar á Cristóbal Colon, para

más apriesa esforzarle y aficionarle á su negocio, fué, que un maestre

Paulo, físico, florentin, siendo muy amigo de un canónigo de Lisboa,

que se llamaba Hernan Martinez y carteándose ambos en cosas de la

mar y de cosmografía, mayormente sobre la navegacion que á la sazon,

en tiempo del rey D. Alonso de Portugal, para Guinea se hacia, y la

que más ó por mejor vía se deseaba hacer á las regiones marineras ó

terrenas occidentales, vino á noticia del Cristóbal Colon algo de

sus cartas, y materia de que tractaban. El cual, como estaba muy

encendido con sus pensamientos en aquella especulacion y andaba por

ponerla en práctica, acordó de escribir al dicho Marco Paulo, físico, y

envióle una esfera, tomando por medio á un Lorenzo Birardo, ansimismo

florentino, que á la sazon ó vivia ó residia en Lisboa, descubriendo

al dicho maestre Paulo la intincion que tenia y deseaba poder cumplir.

Rescibida la carta de Cristóbal Colon, el dicho maestre Paulo,

respondióle una carta en latin, encorporando la que habia escripto al

Hernando Martinez, canónigo, la cual yo vide y tuve en mi mano vuelta

de latin en romance, que decia desta manera.

«A Cristóbal Columbo, Paulo, físico, salud: Yo veo el magnífico y

grande tu deseo para haber de pasar adonde nace la especería, y por

respuesta de tu carta te invio el traslado de otra carta que há dias

yo escribí á un amigo y familiar del Serenísimo Rey de Portugal, ántes

de las guerras de Castilla, á respuesta de otra que por comision de

S. A. me escribió sobre el dicho caso, y te invio otra tal carta de

marear, como es la que yo le invié, por la cual serás satisfecho de

tus demandas; cuyo treslado es el que se sigue. Mucho placer hobe de

saber la privanza y familiaridad que tienes con vuestro generosísimo y

magnificentísimo Rey, y bien que otras muchas veces tenga dicho del muy

breve camino que hay de aquí á las Indias, adonde nace la especiería,

por el camino de la mar más corto que aquel que vosotros haceis para

Guinea, dícesme que quiere agora S. A. de mí alguna declaracion y á ojo

demonstracion, porque se entienda y se pueda tomar el dicho camino;

y aunque conozco de mí que se lo puedo monstrar en forma de esfera

como está el mundo, determiné por más fácil obra y mayor inteligencia

monstrar el dicho camino por una carta semejante á aquellas que se

hacen para navegar, y ansí la invio á S. M. hecha y debujada de mi

mano; en la cual está pintado todo el fin del Poniente, tomando desde

Irlanda al Austro hasta el fin de Guinea, con todas las islas que en

este camino son, en frente de las cuales derecho por Poniente está

pintado el comienzo de las Indias con las islas y los lugares adonde

podeis desviar para la línea equinoccial, y por cuanto espacio, es á

saber, en cuantas leguas podeis llegar á aquellos lugares fertilísimos

y de toda manera de especiería y de joyas y piedras preciosas: y no

tengais á maravilla si yo llamo Poniente adonde nace la especiería,

porque en comun se dice que nace en Levante, mas quien navegare al

Poniente siempre hallará las dichas partidas en Poniente, é quien

fuere por tierra en Levante siempre hallará las mismas partidas en

Levante. Las rayas derechas que están en luengo en la dicha carta

amuestran la distancia que es de Poniente á Levante; las otras que

son de través amuestran la distancia que es de Septentrion en Austro.

Tambien yo pinté en la dicha carta muchos lugares en las partes de

India, adonde se podria ir aconteciendo algun caso de tormenta ó de

vientos contrarios ó cualquier otro caso que no se esperase acaecer,

y tambien porque se sepa bien de todas aquellas partidas, de que

debeis holgar mucho. Y sabed que en todas aquellas islas no viven ni

tractan sino mercaderes, avisándoos que allí hay tan gran cantidad

de naos, marineros, mercaderes con mercaderías, como en todo lo otro

del mundo, y en especial en un puerto nobilísimo llamado Zaiton, do

cargan y descargan cada año 100 naos grandes de pimienta, allende

las otras muchas naos que cargan las otras especierías. Esta patria

es populatísima, y en ella hay muchas provincias y muchos reinos y

ciudades sin cuento debajo del señorío de un Príncipe que se llama

Gran Khan, el cual nombre quiere decir en nuestro romance, Rey de los

Reyes, el asiento del cual es lo más del tiempo en la provincia de

Catayo. Sus antecesores desearon mucho de haber plática é conversacion

con cristianos, y habrá doscientos años que enviaron al Sancto Padre

para que enviase muchos sabios é doctores que les enseñasen nuestra

fe, mas aquellos que él invió, por impedimento, se volvieron del

camino; y tambien al Papa Eugenio vino un embajador que le contaba

la grande amistad que ellos tienen con cristianos, é yo hablé mucho

con él é de muchas cosas é de las grandezas de los edificios reales,

y de la grandeza de los rios en ancho y en largo, cosa maravillosa,

é de la muchedumbre de las ciudades que son allá á la orilla dellos,

é como solamente en un rio son doscientas ciudades, y hay puentes de

piedra mármol muy anchas y muy largas adornadas de muchas columnas de

piedra marmol Esta patria es digna cuanto nunca se haya hallado, é no

solamente se puede haber en ella grandísimas ganancias é muchas cosas,

mas aún se puede haber oro é plata é piedras preciosas é de todas

maneras de especeria, en gran suma, de la cual nunca se trae á estas

nuestras partes; y es verdad que hombres sabios y doctos, filósofos y

astrólogos, y otros grandes sabios, en todas artes de grande ingenio,

gobiernan la magnífica provincia é ordenan las batallas. Y de la

ciudad de Lisboa, en derecho por el Poniente, son en la dicha carta

26 espacios, y en cada uno dellos hay 250 millas hasta la nobilísima

y gran ciudad de Quisay, la cual tiene al cerco 100 millas que son 25

leguas, en la cual son 10 puentes de piedra mármol. El nombre de la

cual ciudad, en nuestro romance, quiere decir Ciudad del cielo; de la

cual se cuentan cosas maravillosas de la grandeza de los artificios y

de las rentas (este espacio es cuasi la tercera parte de la esfera),

la cual ciudad es, en la provincia de Mango, vecina de la ciudad del

Catayo, en la cual está lo más del tiempo el Rey, é de la isla de

Antil, la que vosotros llamais de Siete Ciudades, de la cual tenemos

noticia. Hasta la nobilísima isla de Cipango hay 10 espacios que son

2.500 millas, es á saber, 225 leguas, la cual isla es fertilísima de

oro y de perlas y piedras preciosas. Sabed que de oro puro cobijan los

templos y las casas reales; así que por no ser conocido el camino están

todas estas cosas encubiertas, y á ella se puede ir muy seguramente.

Muchas otras cosas se podrian decir, mas como os tenga ya dicho

por palabra y sois de buena consideracion, sé que no vos queda por

entender, y por tanto no me alargo más, y esto sea por satisfaccion

de tus demandas cuanto la brevedad del tiempo y mis ocupaciones me

han dado lugar; y ansí quedo muy presto á satisfacer y servir á S. A.

cuanto mandare muy largamente. Fecha en la ciudad de Florencia á 25 de

Junio de 1474 años.»

Despues desta carta tornó él mismo otra vez á escribir á Cristóbal

Colon en la manera siguiente:

«Á Cristóbal Columbo, Paulo, físico, salud: Yo rescibí tus cartas con

las cosas que me enviaste, y con ellas rescibí gran merced. Yo veo el

tu deseo magnífico y grande á navegar en las partes de Levante por las

de Poniente, como por la carta que yo te invio se amuestra, la cual

se amostrará mejor en forma de esfera redonda, pláceme mucho sea bien

entendida; y que es el dicho viaje no solamente posible, mas que es

verdadero y cierto é de honra é ganancia inestimable y de grandísima

fama entre todos los cristianos. Mas vos no lo podreis bien conoscer

perfectamente, salvo con la experiencia ó con la plática, como yo

la he tenido copiosísima, é buena é verdadera informacion de hombres

magníficos y de grande saber, que son venidos de las dichas partidas

aquí en corte de Roma, y de otros mercaderes que han tractado mucho

tiempo en aquellas partes hombres de mucha auctoridad. Así que cuando

se hará el dicho viaje será á reinos poderosos é ciudades é provincias

nobilísimas, riquísimas de todas maneras de cosas en grande abundancia

y á nosotros mucho necesarias, ansí como de todas maneras de especiería

en gran suma y de joyas en grandísima abundancia. Tambien se irá á

los dichos Reyes y Príncipes que están muy ganosos, más que nos, de

haber tracto é lengua con cristianos destas nuestras partes, porque

grande parte dellos son cristianos, y tambien por haber lengua y

tracto con los hombres sabios y de ingenio de acá, ansí en la religion

como en todas las otras ciencias, por la gran fama de los imperios y

regimientos que han destas nuestras partes; por las cuales cosas todas

y otras muchas que se podrian decir, no me maravillo que tú que eres de

grande corazon, y toda la nacion de portugueses, que han seido siempre

hombres generosos en todas grandes empresas, te vea con el corazon

encendido y gran deseo de poner en obra el dicho viaje.»

Esto es lo que contenia la carta de Marco Paulo, físico, en la cual

erraba algo diciendo, ó dando á entender en ella, que la primera

tierra que se habia de topar habia de ser la tierra del Gran Khan; lo

cual creyó ser ansí Cristóbal Colon, y por esto pidió á los Reyes que

le diesen sus cartas para el Gran Khan, puesto que Paulo, físico, se

engañó creyendo que la primera tierra que habia de hallar habia de ser

los reinos del Gran Khan, como abajo parecerá: la carta de marear que

le invió, yo, que esta historia escribo, tengo en mi poder y della se

hará más mencion abajo. Mucho ánimo le puso con ella, y, sino supiera

más, por ella y por las cosas de suso traidas, sin duda del todo se

moviera; y ansí creo que todo su viaje sobre esta carta fundó, pero aún

más se lo quiso nuestro Señor declarar, como se verá.

Historia de las Indias (vol. 1 de 5) · 第 27 / 126 题