El cual contiene dos cartas muy notables que escribió un maestre
Paulo, florentin, á Cristóbal Colon, informándole de las otras cosas
admirables que habia en Oriente, y como por el Occidente podia
llegarse allá y descubrir los reinos felicísimos del Gran Khan, que
quiere decir, Rey de los Reyes, y de una carta de marear que le invió
de la provincia de Cipango, etc.
El segundo testimonio que Dios quiso deparar á Cristóbal Colon, para
más apriesa esforzarle y aficionarle á su negocio, fué, que un maestre
Paulo, físico, florentin, siendo muy amigo de un canónigo de Lisboa,
que se llamaba Hernan Martinez y carteándose ambos en cosas de la
mar y de cosmografía, mayormente sobre la navegacion que á la sazon,
en tiempo del rey D. Alonso de Portugal, para Guinea se hacia, y la
que más ó por mejor vía se deseaba hacer á las regiones marineras ó
terrenas occidentales, vino á noticia del Cristóbal Colon algo de
sus cartas, y materia de que tractaban. El cual, como estaba muy
encendido con sus pensamientos en aquella especulacion y andaba por
ponerla en práctica, acordó de escribir al dicho Marco Paulo, físico, y
envióle una esfera, tomando por medio á un Lorenzo Birardo, ansimismo
florentino, que á la sazon ó vivia ó residia en Lisboa, descubriendo
al dicho maestre Paulo la intincion que tenia y deseaba poder cumplir.
Rescibida la carta de Cristóbal Colon, el dicho maestre Paulo,
respondióle una carta en latin, encorporando la que habia escripto al
Hernando Martinez, canónigo, la cual yo vide y tuve en mi mano vuelta
de latin en romance, que decia desta manera.
«A Cristóbal Columbo, Paulo, físico, salud: Yo veo el magnífico y
grande tu deseo para haber de pasar adonde nace la especería, y por
respuesta de tu carta te invio el traslado de otra carta que há dias
yo escribí á un amigo y familiar del Serenísimo Rey de Portugal, ántes
de las guerras de Castilla, á respuesta de otra que por comision de
S. A. me escribió sobre el dicho caso, y te invio otra tal carta de
marear, como es la que yo le invié, por la cual serás satisfecho de
tus demandas; cuyo treslado es el que se sigue. Mucho placer hobe de
saber la privanza y familiaridad que tienes con vuestro generosísimo y
magnificentísimo Rey, y bien que otras muchas veces tenga dicho del muy
breve camino que hay de aquí á las Indias, adonde nace la especiería,
por el camino de la mar más corto que aquel que vosotros haceis para
Guinea, dícesme que quiere agora S. A. de mí alguna declaracion y á ojo
demonstracion, porque se entienda y se pueda tomar el dicho camino;
y aunque conozco de mí que se lo puedo monstrar en forma de esfera
como está el mundo, determiné por más fácil obra y mayor inteligencia
monstrar el dicho camino por una carta semejante á aquellas que se
hacen para navegar, y ansí la invio á S. M. hecha y debujada de mi
mano; en la cual está pintado todo el fin del Poniente, tomando desde
Irlanda al Austro hasta el fin de Guinea, con todas las islas que en
este camino son, en frente de las cuales derecho por Poniente está
pintado el comienzo de las Indias con las islas y los lugares adonde
podeis desviar para la línea equinoccial, y por cuanto espacio, es á
saber, en cuantas leguas podeis llegar á aquellos lugares fertilísimos
y de toda manera de especiería y de joyas y piedras preciosas: y no
tengais á maravilla si yo llamo Poniente adonde nace la especiería,
porque en comun se dice que nace en Levante, mas quien navegare al
Poniente siempre hallará las dichas partidas en Poniente, é quien
fuere por tierra en Levante siempre hallará las mismas partidas en
Levante. Las rayas derechas que están en luengo en la dicha carta
amuestran la distancia que es de Poniente á Levante; las otras que
son de través amuestran la distancia que es de Septentrion en Austro.
Tambien yo pinté en la dicha carta muchos lugares en las partes de
India, adonde se podria ir aconteciendo algun caso de tormenta ó de
vientos contrarios ó cualquier otro caso que no se esperase acaecer,
y tambien porque se sepa bien de todas aquellas partidas, de que
debeis holgar mucho. Y sabed que en todas aquellas islas no viven ni
tractan sino mercaderes, avisándoos que allí hay tan gran cantidad
de naos, marineros, mercaderes con mercaderías, como en todo lo otro
del mundo, y en especial en un puerto nobilísimo llamado Zaiton, do
cargan y descargan cada año 100 naos grandes de pimienta, allende
las otras muchas naos que cargan las otras especierías. Esta patria
es populatísima, y en ella hay muchas provincias y muchos reinos y
ciudades sin cuento debajo del señorío de un Príncipe que se llama
Gran Khan, el cual nombre quiere decir en nuestro romance, Rey de los
Reyes, el asiento del cual es lo más del tiempo en la provincia de
Catayo. Sus antecesores desearon mucho de haber plática é conversacion
con cristianos, y habrá doscientos años que enviaron al Sancto Padre
para que enviase muchos sabios é doctores que les enseñasen nuestra
fe, mas aquellos que él invió, por impedimento, se volvieron del
camino; y tambien al Papa Eugenio vino un embajador que le contaba
la grande amistad que ellos tienen con cristianos, é yo hablé mucho
con él é de muchas cosas é de las grandezas de los edificios reales,
y de la grandeza de los rios en ancho y en largo, cosa maravillosa,
é de la muchedumbre de las ciudades que son allá á la orilla dellos,
é como solamente en un rio son doscientas ciudades, y hay puentes de
piedra mármol muy anchas y muy largas adornadas de muchas columnas de
piedra marmol Esta patria es digna cuanto nunca se haya hallado, é no
solamente se puede haber en ella grandísimas ganancias é muchas cosas,
mas aún se puede haber oro é plata é piedras preciosas é de todas
maneras de especeria, en gran suma, de la cual nunca se trae á estas
nuestras partes; y es verdad que hombres sabios y doctos, filósofos y
astrólogos, y otros grandes sabios, en todas artes de grande ingenio,
gobiernan la magnífica provincia é ordenan las batallas. Y de la
ciudad de Lisboa, en derecho por el Poniente, son en la dicha carta
26 espacios, y en cada uno dellos hay 250 millas hasta la nobilísima
y gran ciudad de Quisay, la cual tiene al cerco 100 millas que son 25
leguas, en la cual son 10 puentes de piedra mármol. El nombre de la
cual ciudad, en nuestro romance, quiere decir Ciudad del cielo; de la
cual se cuentan cosas maravillosas de la grandeza de los artificios y
de las rentas (este espacio es cuasi la tercera parte de la esfera),
la cual ciudad es, en la provincia de Mango, vecina de la ciudad del
Catayo, en la cual está lo más del tiempo el Rey, é de la isla de
Antil, la que vosotros llamais de Siete Ciudades, de la cual tenemos
noticia. Hasta la nobilísima isla de Cipango hay 10 espacios que son
2.500 millas, es á saber, 225 leguas, la cual isla es fertilísima de
oro y de perlas y piedras preciosas. Sabed que de oro puro cobijan los
templos y las casas reales; así que por no ser conocido el camino están
todas estas cosas encubiertas, y á ella se puede ir muy seguramente.
Muchas otras cosas se podrian decir, mas como os tenga ya dicho
por palabra y sois de buena consideracion, sé que no vos queda por
entender, y por tanto no me alargo más, y esto sea por satisfaccion
de tus demandas cuanto la brevedad del tiempo y mis ocupaciones me
han dado lugar; y ansí quedo muy presto á satisfacer y servir á S. A.
cuanto mandare muy largamente. Fecha en la ciudad de Florencia á 25 de
Junio de 1474 años.»
Despues desta carta tornó él mismo otra vez á escribir á Cristóbal
Colon en la manera siguiente:
«Á Cristóbal Columbo, Paulo, físico, salud: Yo rescibí tus cartas con
las cosas que me enviaste, y con ellas rescibí gran merced. Yo veo el
tu deseo magnífico y grande á navegar en las partes de Levante por las
de Poniente, como por la carta que yo te invio se amuestra, la cual
se amostrará mejor en forma de esfera redonda, pláceme mucho sea bien
entendida; y que es el dicho viaje no solamente posible, mas que es
verdadero y cierto é de honra é ganancia inestimable y de grandísima
fama entre todos los cristianos. Mas vos no lo podreis bien conoscer
perfectamente, salvo con la experiencia ó con la plática, como yo
la he tenido copiosísima, é buena é verdadera informacion de hombres
magníficos y de grande saber, que son venidos de las dichas partidas
aquí en corte de Roma, y de otros mercaderes que han tractado mucho
tiempo en aquellas partes hombres de mucha auctoridad. Así que cuando
se hará el dicho viaje será á reinos poderosos é ciudades é provincias
nobilísimas, riquísimas de todas maneras de cosas en grande abundancia
y á nosotros mucho necesarias, ansí como de todas maneras de especiería
en gran suma y de joyas en grandísima abundancia. Tambien se irá á
los dichos Reyes y Príncipes que están muy ganosos, más que nos, de
haber tracto é lengua con cristianos destas nuestras partes, porque
grande parte dellos son cristianos, y tambien por haber lengua y
tracto con los hombres sabios y de ingenio de acá, ansí en la religion
como en todas las otras ciencias, por la gran fama de los imperios y
regimientos que han destas nuestras partes; por las cuales cosas todas
y otras muchas que se podrian decir, no me maravillo que tú que eres de
grande corazon, y toda la nacion de portugueses, que han seido siempre
hombres generosos en todas grandes empresas, te vea con el corazon
encendido y gran deseo de poner en obra el dicho viaje.»
Esto es lo que contenia la carta de Marco Paulo, físico, en la cual
erraba algo diciendo, ó dando á entender en ella, que la primera
tierra que se habia de topar habia de ser la tierra del Gran Khan; lo
cual creyó ser ansí Cristóbal Colon, y por esto pidió á los Reyes que
le diesen sus cartas para el Gran Khan, puesto que Paulo, físico, se
engañó creyendo que la primera tierra que habia de hallar habia de ser
los reinos del Gran Khan, como abajo parecerá: la carta de marear que
le invió, yo, que esta historia escribo, tengo en mi poder y della se
hará más mencion abajo. Mucho ánimo le puso con ella, y, sino supiera
más, por ella y por las cosas de suso traidas, sin duda del todo se
moviera; y ansí creo que todo su viaje sobre esta carta fundó, pero aún
más se lo quiso nuestro Señor declarar, como se verá.