Permitidme ahora manifestar primeramente mi agradecimiento al Director
Señor Osías que ha tenido la bondad de honrarme con su invitación
a esta conferencia. Después os doy a todos las gracias por vuestra
benévola atención. Por último, deseo hacer una declaración; cada vez
que me he referido a la nueva generación no he querido mencionar sólo
los jóvenes educados en las escuelas laicas del gobierno, sino todos
los jóvenes educados en las ideas modernas, todos los hombres y mujeres
de cualquiera edad, que tirando a un lado el pesado fardo del Legado
del Ignorantismo, han aceptado las ideas modernas, han modificado su
mentalidad, se han modernizado gracias al ejemplo y al contacto de
los representantes de la democracia americana. Todo el cambio, toda
la transformación económica, moral, social y política efectuada en
el pueblo filipino y que ninguno niega ni se puede negar, revela un
progreso, y ese progreso no es resultado del Legado del Ignorantismo,
sino la consecuencia natural del régimen de libertad, industria,
trabajo y mentalidad lógica que gobierna nuestras escuelas públicas
y orienta nuestra vida social.
Al Departamento de Educación, a todos los maestros de ambos sexos,
americanos y filipinos, expreso mi profundo agradecimiento por la
manera espléndida como cumplen con el deber confiado a ellos por
América y por Filipinas.