Los Oremus, los Laus Deo, Agnus Dei, Deo Gratias, Nos cum prole pia,
Benedicat Virgo María, Per omnia secula seculorum, Kyrie eleyson,
Christe eleyson, entraban en la categoría de los ensalmos conocidos
bajo los nombres de Bolong y Mantala de los primitivos mangkukulam,
manhihikup, mananangisama, etc. etc., de la gentilidad filipina. Todas
estas frases latinas alcanzaron un prestigio tan grande que se miraron
como fórmula invocatoria irresistible para conquistar la voluntad
divina y se llegaron a usar para titular alguna secta ridícula como la
de los Colorum, cuyo nombre viene de la mala pronunciación del "Secula
seculorum" con que terminan muchas oraciones latinas incomprensibles
pero usadas por la ignorancia de muchos.
La frase Agnus Dei qui tollis peccata mundi se emplea como un conjuro
en el cual, cada palabra, incomprensible, tiene un carácter sagrado;
de tal manera que si alguno dijera que desprecia a Qui Tolis, sería
considerado como un blasfemo, porque el Qui Tolis es algo sagrado,
divino. Un niño, después de rezar el Trisagio, decía en són de
protesta: "Ya me fastidia tanto Kirileson (Kyrie Eleison)." Su madre
entonces le castigó por burlarse de Dios. A otro niño se le ocurrió
llamar Qui Tolis a un perro, su tía le corrige diciendo: "Nunca se
pone el nombre de Dios a un animal."