PRÓLOGO

[Ilustración]

_RUBÉN DARÍO_

_El alma de América ha repercutido en el mundo a los sones portentosos

de la lira de este admirable poeta. Admirable y único, porque en él

se ha concentrado el esfuerzo de infinitas generaciones, siendo algo

así como la resultante de la evolución de la gran raza hispana que,

allende el mar Atlántico, condujo el fuego latino sobre el lomo de las

carabelas conquistadoras._

_La hora es llegada, pues; la hora de las grandes afirmaciones sobre

la obra de Rubén Darío. Levantemos la voz entonces para afirmar,

definitivamente, lo que ha tiempo viene concretándose en el fondo de

los espíritus: La influencia decisiva de este poeta en la literatura

española, ya que él es un fruto, el mejor fruto del árbol padre, pero

enriquecido por el aura de las florestas vírgenes, coloreado por

luces de cielos de libertad y sazonado por el sol esplendoroso de los

trópicos que doró su frente de predestinado._

_Y sin caer en la vulgaridad de exaltar, vanamente, la figura de

Darío al nivel del creador de una nueva literatura, cosa fuera de ley

natural, establezcamos el lugar verdadero ocupado por este magnífico

poeta, creador, a su vez, eso sí, de un nuevo valor, de una nueva

sensibilidad, de la que va impregnándose toda la literatura española y

española-americana, contagiada por su numen._

* * * * *

_Contra la opinión general creo, como lo he dicho en una reciente

impresión literaria, que es a través de Darío, que la joven literatura

española se satura de Francia y de Verlaine... Pero es también a

través de Darío--el poeta que, para quienes saben mirar y ahondar en

las cosas y en los seres, atesora en su espíritu mayor cantidad de luz

americana--, que la joven literatura española adquiere una ductilidad,

una maleabilidad, una tersura, una sutileza, una sugestión, una

energía nuevas, bebidas por el precursor en sus Momotombos amenazantes

y tronadores, en sus florestas bellamente salvajes, en sus cielos

límpidos, en sus soles ardientes y en las gotas de sangre que sus

ascendientes, chorotegas o nagrandanos, mezclaron al tronco hispano,

místico y guerrero._

_Y he aquí cómo, a pesar de la influencia de París, americana es la

fuerza, americano el fuego, americana la sugestión del estilo que da

modalidad y carácter a este admirable movimiento literario de que es

bandera Darío._

_Escuchad cómo, él mismo, ha explicado su situación artística en estos

párrafos, tan llenos de sugestividades, que extraigo de la_ Historia de

mis libros:

«_En el fondo de mi espíritu, a pesar de mis vistas cosmopolitas,

existe el inarrancable filón de la raza; mi pensar y mi sentir

continúan un proceso histórico y tradicional; mas de la capital del

arte y de la gracia, de la elegancia, de la claridad y del buen

gusto, habría de tomar lo que contribuyese a embellecer y decorar

mis eclosiones autóctonas..._

»_En_ Del campo (_véase_ Prosas Profanas) _me amparaba la sombra

de Banville, en un tema y en una atmósfera criollos. La_ Canción

de Carnaval _es también a lo Banville, una oda funambulesca, de

sabor argentino, bonaerense. La_ Sinfonía en gris mayor _trae,

necesariamente, el recuerdo del mágico Theo, del exquisito Gautier

y su_ Symphonie en blanc majeur.

»_La mía es anotada_ d'apres nature, _bajo el sol de mi patria

tropical. Yo he visto esas aguas en estagnación, las costas como

candentes, los viejos lobos de mar que iban a cargar en goletas y

bergantines maderas de tinte y que partían, a velas desplegadas,

con rumbo a Europa. Bebedores, taciturnos o risueños, cantaban en

los crepúsculos, a la popa de sus barcos, mientras exhalaban los

bosques y los esteros cercanos, rodeados de manglares, bocanadas

cálidas y relentes palúdicos..._

»_Y tal es ese libro_ (_se refiere a_ Prosas Profanas) _que amo

intensamente y con delicadeza, no tanto como obra propia, sino

porque a su aparición se animó en nuestro Continente toda una

cordillera de poesía poblada de magníficos y jóvenes espíritus._»

_Y, ya seguro del triunfo, agrega_:

«_Y nuestra alba se reflejó en el viejo solar._»

_Después, aludiendo a_ Cantos de Vida y Esperanza, _dice_:

«_Español de América y americano de España, canté, eligiendo como

instrumento al hexámetro griego y latino, mi confianza y mi fe en

el renacimiento de la vieja Hispania, en el propio solar, y del

otro lado del Océano, en el coro de naciones que hacen contrapeso,

en la balanza sentimental, a la fuerte y osada raza del norte._»

_Y siempre, desde la_ Sinfonía en gris mayor _de_ Prosas Profanas

_hasta el_ Allá lejos _de_ Cantos de Vida y Esperanza, _un «rememorar

constante de paisajes tropicales» lo embarga, refloreciendo

perpetuamente en toda su obra «el recuerdo de la ardiente tierra

natal»_.

* * * * *

_He hablado de predestinación, y nunca como en este caso podría

justificarse el uso de tal vocablo, puesto que una fuerza oculta,

secreta y soberana, parece impulsar a este peregrino del arte

que, zaherido por los necios y por los que no entienden_--celui

qui-ne-comprends-pas, _¡oh, Gourmont!--injuriado en su amor

propio--más bien dicho, en su orgullo inmenso de forjador de

belleza--por el insulto, rastreante y baboso, de toda especie de

pedantes y pendolistas sin estro, anquilosados y grises moluscos sin

alma y sin brillantez; perseguido y calumniado, al iniciarse en su

carrera de escritor, por el cúmulo de analfabetos zafios y leguleyos

circundantes; en plena y triunfante juventud, guiado sólo por el hada

milagrosa que lo besó al nacer, échase a andar por el mundo, el nuevo

mundo de su cuna, recorre los lindes de su pueblo y, después, con su

lira al brazo, sale de su Nicaragua lujuriante, va al Salvador, va a

Guatemala, va a Costa Rica, va a Honduras, cruza por segunda vez, en un

vuelo de águila, a Chile, y allí, a raíz de una brega fantástica con

la vida, con la mísera vida que pretende, inútilmente, atarlo por el

corazón y el estómago, a la piedra de sus molinos, en pleno vértigo de

iluminado, lanza a los vientos de la gloria el génesis de toda su obra

futura, encerrado, envuelto en el_ Azul _de sus ensueños. Después...

Después, escuchad: Vuelve de Chile a su Momotombo. Permanece una corta

temporada en la tierra que le vió nacer, tal como si hubiera ido a ella

sólo para acumular algunas fuerzas complementarias de su energía, y

el incansable peregrino del arte, lira al brazo de nuevo, parte esta

vez en busca de la Cruz del Sur... Regresa a Chile para entrar a la

Argentina por en medio de sus altas cumbres, y allí, en ese pueblo

nuevo, fuerte y predestinado también a cosas grandes, hace su aparición

triunfal._

* * * * *

_Ha llegado a su primera y grande etapa. Allí, en la Argentina,

trabajará denodadamente, luchará como un esforzado, bandera y verbo de

su arte, contra todo y contra todos. Convertido en fuerza dinámica,

reunirá a su alrededor a la flor de la juventud llena de ideales y

ansiosa de expandirse; fundará revistas donde ensayarán sus vuelos

los pichones que hoy tienen alas de cóndor; hará periodismo alto,

fuerte, educador, sin mácula; será caudillo literario, a cuyo paso se

abrirán rosas perfumadas y ardientes y se erguirán cactus malignos

y punzadores; hará oir su palabra serena, armoniosa, llena de fuego

y de música extraña y sugestiva, en defensa de su credo renovador;

escribirá dos de sus libros fundamentales_, Prosas Profanas _y_ Los

Raros, _y, por fin, en el cenáculo nocturno, rodeado de los elegidos

de su espíritu, agitado y nervioso, presa del estimulante alcohólico y

trágico, será siempre el apóstol del arte, exaltado hasta el delirio

si queréis, embriagado hasta la locura, pero soñando, perennemente, con

la belleza y la luz_.

* * * * *

_En la Argentina debía terminar su viaje por América. Ya de allí

vendría a Europa para irradiar desde aquí con más poder en todo el orbe

de habla castellana. Cumple así su peregrinación, y durante quince o

más años de batalla sin tregua--porque Darío fué un laborioso, hombre

de arte siempre, absorbido por la idea de la superación, evolucionando

y ascendiendo por la luminosa cuesta de su montaña de ensueño--,

realiza esa obra admirable, de la que son jalones soberbios sus_

Cantos de Vida y Esperanza, El poema de Otoño, Peregrinaciones, La

caravana pasa, _el_ Canto a la Argentina _y el_ Canto errante, _broche

diamantino con que cierra el ciclo de su acción fecunda interrumpida

por temprana muerte_.

* * * * *

_¿Poeta por antonomasia? Sí, poeta, el poeta, el ser entregado, todo

entero, al arte, a su arte, que era el de poner música perdurable al

pensamiento._

_Apóstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,_

¡Si hay un alma sincera esa es la mía!

_alentó vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza, percibiendo

los sonidos más armoniosos, sutiles y puros, para trasmitirlos, hechos

notas de luz, en sus estrofas aladas._

_En la lírica española queda para siempre marcada la influencia de este

poeta concretador, envidiable y generoso, de una nueva sensibilidad, la

sensibilidad de su época, que él supo hacer palpable en su estilo de

magno y mágico artífice._

La Caravana Pasa Obras Completas Vol. I · 第 4 / 34 题