34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que

también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también

intercede por nosotros.

35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó

persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?

36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo:

Somos estimados como ovejas de matadero.

37 Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel

que nos amó.

38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni

principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del

amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Capítulo 9

1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en

el Espíritu Santo,

2 Que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los

que son mis parientes según la carne;

4 Que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el

pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

5 Cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el

cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que

son de Israel son Israelitas;

7 Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será

llamada simiente.

8 Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de

Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación.

9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré, y

tendrá Sara un hijo.

10 Y no sólo esto; mas también Rebeca concibiendo de uno, de Isaac

nuestro padre,

11 (Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal,

para que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino

por el que llama, permaneciese;)

12 Le fué dicho que el mayor serviría al menor.

13 Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.

14 ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

15 Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y

me compadeceré del que me compadeceré.

16 Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que

tiene misericordia.

17 Porque la Escritura dice de Faraón: Que para esto mismo te he

levantado, para mostrar en ti mi potencia, y que mi nombre sea anunciado por

toda la tierra.

18 De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere,

endurece.

19 Me dirás pues: ¿Por qué, pues, se enoja? porque ¿quién resistirá á su

voluntad?

20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?

Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal?

21 ¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso

para honra, y otro para vergüenza?

22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su

potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para

muerte,

23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, [mostrólas] para con

los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria;

24 Los cuales también ha llamado, [es á saber], á nosotros, no sólo de

los Judíos, mas también de los Gentiles?

25 Como también en Oseas dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo

mío; Y á la no amada, amada.

26 Y será, que en el lugar donde les fué dicho: Vosotros no sois pueblo

mío: Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

27 También Isaías clama tocante á Israel: Si fuere el número de los

hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias serán salvas:

28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra

abreviada, hará el Señor sobre la tierra.

29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera

dejado simiente, Como Sodoma habríamos venido á ser, y á Gomorra fuéramos

semejantes.

30 ¿Pues qué diremos? Que los Gentiles que no seguían justicia, han

alcanzado la justicia, es á saber, la justicia que es por la fe;

31 Mas Israel que seguía la ley de justicia, no ha llegado á la ley de

justicia.

32 ¿Por qué? Porque [la seguían] no por fe, mas como por las obras de la

ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,

33 Como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y piedra

de caída; Y aquel que creyere en ella, no será avergonzado.

Capítulo 10

1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración á Dios

sobre Israel, es para salud.

2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme

á ciencia.

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya

propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.

4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que

cree.

5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre

que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.

6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón:

¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo:)

7 O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo

de los muertos.)

8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón.

Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:

9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón

que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace

confesión para salud.

11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será

avergonzado.

12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es

Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues, invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo

creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin [haber] quien [les]

predique?

15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán

hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que

anuncian el evangelio de los bienes!

16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién

ha creído á nuestro anuncio?

17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la

fama de ellos, Y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de

ellos.

19 Mas digo: ¿No ha conocido [esto] Israel? Primeramente Moisés dice: Yo

os provocaré á celos con gente que no es [mía]; Con gente insensata os

provocaré á ira.

20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me

buscaban; Manifestéme á los que no preguntaban por mí.

21 Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos á un pueblo

rebelde y contradictor.

Capítulo 11

1 DIGO pues: ¿Ha desechado Dios á su pueblo? En ninguna manera. Porque

también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín.

2 No ha desechado Dios á su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis

qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios contra Israel [dice:]

3 Señor, á tus profetas han muerto, y tus altares han derruído; y yo he

quedado solo, y procuran matarme.

4 Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil

hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.

5 Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección

de gracia.

6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya

no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya

no es obra.

7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la

elección lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos;

8 Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que

no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.

9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, Y en

tropezadero, y en paga:

10 Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, Y agóbiales siempre el

espinazo.

11 Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas

por el tropiezo de ellos [vino] la salud á los Gentiles, para que fuesen

provocados á celos.

12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de

ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos?

13 Porque á vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apóstol de

los Gentiles, mi ministerio honro,

14 Por si en alguna manera provocase á celos á mi carne, é hiciese

salvos á algunos de ellos.

15 Porque si el extrañamiento de ellos [es] la reconciliación del mundo,

¿qué [será] el recibimiento [de ellos], sino vida de los muertos?

16 Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es

santa, también lo son las ramas.

17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche,

has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz

y de la grosura de la oliva;

18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, [sabe que] no

sustentas tú á la raíz, sino la raíz á ti.

19 Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese ingerido.

20 Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en

pie. No te ensoberbezcas, antes teme,

21 Que si Dios no perdonó á las ramas naturales, á ti tampoco no

perdone.

22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad

ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres

en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos;

que poderoso es Dios para volverlos á ingerir.

24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura

fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las [ramas]

naturales, serán ingeridos en su oliva?

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no

seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha

acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles;

26 Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el

Libertador, Que quitará de Jacob la impiedad;

27 Y este es mi pacto con ellos, Cuando quitare sus pecados.

28 Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas

cuanto á la elección, son muy amados por causa de los padres.

29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios.

30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas

ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos;

31 Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia

para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.

32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia

de todos.

33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de

Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!

34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fué su consejero?

35 ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado?

36 Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria

por siglos. Amén.

Capítulo 12

1 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que

presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, [que

es] vuestro racional culto.

2 Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de

vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de

Dios, agradable y perfecta.

3 Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre

vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que

piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á

cada uno.

4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos

los miembros no tienen la misma operación;

5 Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de

los otros.

6 De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es

dada, si [el de] profecía, [úsese] conforme á la medida de la fe;

7 O si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;

8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, [hágalo] en simplicidad;

el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

9 El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo

bueno;

10 Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos

con honra los unos á los otros;

11 En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al

Señor;

12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la

oración;

13 Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la

hospitalidad.

14 Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis.

15 Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.

16 Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes.

No seáis sabios en vuestra opinión.

17 No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos

los hombres.

18 Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los

hombres.

19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la

ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.

20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed,

dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

21 No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.

Capítulo 13

1 TODA alma se someta á las potestades superiores; porque no hay

potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas.

2 Así que, el que se opone á la potestad, á la ordenación de Dios

resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí.

3 Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al

malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de

ella;

4 Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo,

teme: porque no en vano lleva el cuchillo; porque es ministro de Dios,

vengador para castigo al que hace lo malo.

5 Por lo cual es necesario que [le] estéis sujetos, no solamente por la

ira, mas aun por la conciencia.

6 Porque por esto pagáis también los tributos; porque son ministros de

Dios que sirven á esto mismo.

7 Pagad á todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que pecho,

pecho; al que temor, temor; al que honra, honra.

8 No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al

prójimo, cumplió la ley.

9 Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso

testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia

se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

10 La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimiento de la ley

es la caridad.

11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del

sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos.

12 La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de

las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.

13 Andemos como de día, honestamente: no en glotonerías y borracheras,

no en lechos y disoluciones, no en pedencias y envidia:

14 Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en

[sus] deseos.

Capítulo 14

1 RECIBID al flaco en la fe, [pero] no para contiendas de disputas.

2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es débil,

come legumbres.

3 El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no

juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.

4 ¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? para su señor está en pie,

ó cae: mas se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle.

5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga [iguales] todos los

días. Cada uno esté asegurado en su ánimo.

6 El que hace caso del día, háce[lo] para el Señor: y el que no hace

caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor,

porque da gracias á Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da

gracias á Dios.

7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

8 Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor

morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.

9 Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser

Señor así de los muertos como de los que viven.

10 Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? O tú también, ¿por qué

menosprecias á tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de

Cristo.

11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda

rodilla, Y toda lengua confesará á Dios.

12 De manera que, cada uno de nosotros dará á Dios razón de sí.

13 Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de

no poner tropiezo ó escándalo al hermano.

14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que de suyo nada hay inmundo: mas

á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él es inmunda.

15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no

andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual

Cristo murió.

16 No sea pues blasfemado vuestro bien:

17 Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y

gozo por el Espíritu Santo.

18 Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á

los hombres.

19 Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos

á los otros.

20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas

á la verdad son limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo.

21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano

tropiece, ó se ofenda, ó sea debilitado.

22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el

que no se condena á sí mismo con lo que aprueba.

23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no

[comió] por fe: y todo lo que no es de fe, es pecado.

Capítulo 15

1 ASÍ que, los que somos más firmes debemos sobrellevar las flaquezas de

los flacos, y no agradarnos á nosotros mismos.

2 Cada uno de nosotros agrade á su prójimo en bien, á edificación.

3 Porque Cristo no se agradó á sí mismo; antes bien, como está escrito:

Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.

4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza

fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las

Escrituras, tengamos esperanza.

5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre

vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús;

6 Para que concordes, á una boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro

Señor Jesucristo.

7 Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos

sobrellevó, para gloria de Dios.

8 Digo, pues, que Cristo Jesús fué hecho ministro de la circuncisión por

la verdad de Dios, para confirmar las promesas [hechas] á los padres,

9 Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como

está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, Y cantaré á tu

nombre.

10 Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo.

11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos

los pueblos.

12 Y otra vez, dice Isaías: Estará la raíz de Jessé, Y el que se

levantará á regir los Gentiles: Los Gentiles esperarán en él.

13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que

abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.

14 Empero cierto estoy yo de vosotros, hermanos míos, que aun vosotros

mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que

podáis amonestaros los unos á los otros.

15 Mas os he escrito, hermanos, en parte resueltamente, como

amonestándoos por la gracia que de Dios me es dada,

16 Para ser ministro de Jesucristo á los Gentiles, ministrando el

evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable,

santificada por el Espíritu Santo.

17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que mira á Dios.

18 Porque no osaría hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí

para la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras,

19 Con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios:

de manera que desde Jerusalem, y por los alrededores hasta Ilírico, he llenado

[todo] del evangelio de Cristo.

20 Y de esta manera me esforcé á predicar el evangelio, no donde [antes]

Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento:

21 Sino, como está escrito: A los que no fué anunciado de él, verán: Y

los que no oyeron, entenderán.

22 Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir á vosotros.

23 Mas ahora no teniendo más lugar en estas regiones, y deseando ir á

vosotros muchos años há,

24 Cuando partiere para España, iré á vosotros; porque espero que

pasando os veré, y que seré llevado de vosotros allá, si empero antes hubiere

gozado de vosotros.

25 Mas ahora parto para Jerusalem á ministrar á los santos.

26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron por bien hacer una colecta para los

pobres de los santos que están en Jerusalem.

27 Porque les pareció bueno, y son deudores á ellos: porque si los

Gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben

también ellos servirles en los carnales.

28 Así que, cuando hubiere concluído esto, y les hubiere consignado este

fruto, pasaré por vosotros á España.

29 Y sé que cuando llegue á vosotros, llegaré con abundancia de la

bendición del evangelio de Cristo.

30 Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesucristo, y por la

caridad del Espíritu, que me ayudéis con oraciones por mí á Dios,

31 Que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda

de mi servicio á los santos en Jerusalem sea acepta;

32 Para que con gozo llegue á vosotros por la voluntad de Dios, y que

sea recreado juntamente con vosotros.

33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

Capítulo 16

1 ENCOMIÉNDOOS empero á Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la

iglesia que está en Cencreas:

2 Que la recibáis en el Señor, como es digno á los santos, y que la

ayudéis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado

á muchos, y á mí mismo.

3 Saludad á Priscila y Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesús;

4 (Que pusieron sus cuellos por mi vida: á los cuales no doy gracias yo

solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles;)

5 Asimismo á la iglesia de su casa. Saludad á Epeneto, amado mío, que es

las primicias de Acaya en Cristo.

6 Saludad á María, la cual ha trabajado mucho con vosotros.

7 Saludad á Andrónico y á Junia, mis parientes, y mis compañeros en la

cautividad, los que son insignes entre los apóstoles; los cuales también

fueron antes de mí en Cristo.

8 Saludad á Amplias, amado mío en el Señor.

9 Saludad á Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesús, y á Stachîs, amado

mío.

10 Saludad á Apeles, probado en Cristo. Saludad á los que son de

Aristóbulo.

11 Saludad á Herodión, mi pariente. Saludad á los que son de [la casa

de] Narciso, los que están en el Señor.

12 Saludad á Trifena y á Trifosa, las cuales trabajan en el Señor.

Saludad á Pérsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor.

13 Saludad á Rufo, escogido en el Señor, y á su madre y mía.

14 Saludad á Asíncrito, y á Flegonte, á Hermas, á Patrobas, á Hermes, y

á los hermanos que están con ellos.

15 Saludad á Filólogo y á Julia, á Nereo y á su hermana, y á Olimpas, y

á todos los santos que están con ellos.

16 Saludaos los unos á los otros con ósculo santo. Os saludan todas las

iglesias de Cristo.

17 Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y

escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de

ellos.

18 Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino á sus

vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los

simples.

19 Porque vuestra obediencia ha venido á ser notoria á todos; así que me

gozo de vosotros; mas quiero que seáis sabios en el bien, y simples en el mal.

20 Y el Dios de paz quebrantará presto á Satanás debajo de vuestros

pies. La gracia del Señor nuestro Jesucristo [sea] con vosotros.

21 Os saludan Timoteo, mi coadjutor, y Lucio y Jasón y Sosipater, mis

parientes.

22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.

23 Salúdaos Gayo, mi huésped, y de toda la iglesia. Salúdaos Erasto,

tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

24 La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de

Jesucristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos,

26 Mas manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según el

mandamiento del Dios eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan á

la fe;

27 Al sólo Dios sabio, sea gloria por Jesucristo para siempre. Amén.

Reina Valera New Testament of the Bible 1909 · 第 5 / 6 段