_Fílida_, tu gran beldad,
Porque agraviada no quede,
Ser comparada no puede,
Sino sola á tu beldad;
Ser tan buena,
Por ley y razón se ordena,
La contraposición viene después, pero aplicada también á Galatea:
Tú, la misma Galatea,
Más feroz que los novillos
No domados y bravillos,
Que nunca vieron aldea
Par á par;
Muy más dura de domar
Que la encina envejecida;
Más falaz y retorcida
Que las ondas de la mar...
Desmedida;
Más áspera y desabrida
Que los abrojos do quiera;
Más cruel que la muy fiera
Osa terrible parida;
Más callada
Y sorda siendo llamada,
Que este mar de soledad;
Muy más falta de piedad
Que la serpiente picada
De accidente...
Gálvez Montalvo desdobló el canto del cíclope, para repartirle entre
los dos pastores de su égloga _amebea_.
Y en razón y ley no siento
Quien tenga merecimiento
De tu pena.