VIII

Una mañana estaba Guzmán todavía en la cama, leyendo _Las Moradas_, de

Santa Teresa, cuando la ventruda Blanca penetró en la habitación con

un gran sobre color espliego, perfumado de violeta. Decía la carta:

_Querido Alberto: pásate por mi hotel cuanto antes mejor. Tengo que

comunicarte una cosa que te hará la mar de gracia. Estupendo, chico,

estupendo. Un caso de vocación; pero qué vocación. ¿Quieres venir a

almorzar conmigo? Tu amiga_,

Troteras y danzaderas: Novela · 第 56 / 72 题