Don Francisco Pizarro no fué marqués de los Atavillos ni marqués de las
Charcas, como con variedad lo llaman muchísimos escritores. No hay
documento oficial alguno con que se puedan comprobar estos títulos, ni
el mismo Pizarro, en el encabezamiento de órdenes y bandos, usó otro
dictado que éste: _El marqués_.
En apoyo de nuestra creencia, citaremos las palabras de Gonzalo Pizarro
cuando, prisionero de Gasca, lo reconvino éste por su rebeldía e
ingratitud para con el rey, que tanto había distinguido y honrado a don
Francisco:--La merced que su majestad hizo a mi hermano fué solamente
el título y nombre de marqués, sin darle estado alguno, y si no díganme
cuál es.
El blasón y armas del marqués Pizarro era el siguiente: Escudo puesto a
mantel: en la primera parte, en oro, águila negra, columnas y aguas; y
en rojo, castillo de oro, orla de ocho lobos, en oro; en la segunda
parte, puesto a mantel en rojo, castillo de oro con una corona; y en
plata, león rojo con una F, y debajo, en plata, león rojo; en la parte
baja, campo de plata, once cabezas de indios y la del medio coronada;
orla total con cadenas y ocho grifos, en oro; al timbre, coronel de
marqués.
En una carta que con fecha 10 de octubre de 1537 dirigió Carlos V a
Pizarro, se leen estos conceptos que vigorizan nuestra afirmación:
«Entretanto os llamaréis marqués, como os lo escribo, que, por no saber
el nombre que tendrá la tierra que en repartimiento se os dará, no se
envía dicho título»; y como hasta la llegada de Vaca de Castro no se
habían determinado por la corona las tierras y vasallos que
constituirían el marquesado, es claro que don Francisco no fué sino
marqués a secas, o marqués sin marquesado, como dijo su hermano Gonzalo.
Sabido es que Pizarro tuvo en doña Angelina, hija de Atahualpa, un niño
a quien se bautizó con el nombre de Francisco, el que murió antes de
cumplir quince años. En doña Inés Huaylas o Yupanqui, hija de
Manco-Capac, tuvo una niña, doña Francisca, la cual casó en España en
primeras nupcias con su tío Hernando, y después con don Pedro Arias.
Por cédula real, y sin que hubiera mediado matrimonio con doña Angelina
o doña Inés, fueron declarados legítimos los hijos de Pizarro. Si éste
hubiera tenido tal título de marqués de los Atavillos, habríanlo
heredado sus descendientes. Fué casi un siglo después, en 1628, cuando
don Juan Fernando Pizarro, nieto de doña Francisca, obtuvo del rey el
título de marqués de la Conquista.
Piferrer, en su _Nobiliario español_, dice que, según los genealogistas,
era muy antiguo e ilustre el linaje de los Pizarros; que algunos de ese
apellido se distinguieron con Pelayo en Covadonga, y que luego sus
descendientes se avecindaron en Aragón, Navarra y Extremadura. Y
concluye estampando que las armas del linaje de los Pizarro son: «escudo
de oro y un pino con piñas de oro, acompañado de dos lobos empinantes al
mismo y de dos pizarras al pie del trono». Estos genealogistas se las
pintan para inventar abolengos y entroncamientos. ¡Para el tonto que
crea en los muy embusteros!